Vida eterna

Opinión | diciembre 24, 2020 | 6:20 am.

En tiempo de incertidumbres, desesperanza, materialismo exacerbado, enfermedades desconocidas, superpoblación, pobreza extrema, desigualdad social, ataques permanentes al medio ambiente y cientos de males que hoy arriesgan la existencia humana, calificado el 2020 por la revista Time como el peor año de la historia, nos preguntamos: ¿hacia dónde vamos? ¿Qué nos depara el futuro? ¿Existe la esperanza? ¿Existe Dios? ¿Somos capaces los seres humanos de resolver estos males por nosotros mismos?

Interrogantes que dejó a la libre reflexión de los lectores pero qué atrevo a responderlas desde mis circunstancias y experiencias que no pretenden ser la verdad de todos sino simplemente la mía. Es propicia la época de navidad y fin de año para hacer estas reflexiones. Los cristianos celebramos el nacimiento de nuestro Dios, nuestra verdad, pero más allá de este acontecimiento hermoso está el hecho fáctico del nacimiento de un ser humano que representa la vida, esta verdad trasciende a los cristianos porque ese corazón latiendo es la humanidad en su permanente y misterioso ciclo vida/muerte, se convierte en una verdad universal.

En este ciclo continuo está la esperanza permanente de nuestra eternidad, ciclo infinito que no termina cuya energía se produce por una fuerza superior reconocida por creyentes o no, fuerza superior para los cristianos revelada en el sagrado misterio de la santísima trinidad representado en Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo, una fuerza que nace desde la Fe, inexplicable pero real que solo puede ser vivida por quien la asume como su verdad.

Es esta verdad universal representada por un niño recién nacido en dónde están las respuestas a nuestras dudas, más allá de la discusión entre la religión y ciencia está el hecho fáctico del nacimiento de un ser humano que da sentido al ciclo vital de la humanidad, entender este ciclo y adentrarse en él permite sensibilizar nuestra mente y alma para que conjugadas consigan las respuestas que buscamos.

El nacimiento del niño Jesús está presente cada 25 de diciembre para recordarnos que hemos vuelto a nacer, surgen nuevamente las oportunidades para vivir mejor y dejar atrás lo que nos hizo daño. Vivir es trascender en los demás. Estamos diseñados para socializar y no hacerlo nos traerá infelicidad, pero trascender en los demás implica el gran sacrificio de desprenderse del yo – el terrible ego bestial causante de nuestros males.

La solución es vivir trascendiendo en los demás para alcanzar la vida eterna en donde los males que nos aquejan quedaran derrotados, por eso donde hay crisis siempre habrá esperanza.

Feliz Navidad 2020.

@lombardijose