Leopoldo, no te aparezcas este año

Opinión | marzo 4, 2020 | 6:14 am.

Me van perdonar mis panas de Voluntad Popular y me va a perdonar Guaidó, pero por favor: que no se aparezca Leopoldo López en este 2020. Ya está bueno.


Este año apunta a que seguirá siendo igual que los demás. Complicado en lo económico, en lo político, en lo internacional y social, y hasta en lo simbólico y en los significados. Con todo respeto para este líder refugiado en la embajada española, exijo que algunos elementos asociados a su infructuoso quehacer, y emanados de su personalidad y circunstancias políticas, no vuelvan a surgir de manera escandalosa.

La sociedad venezolana debe estar consciente de que este año es decisivo y marcado como un tiempo parteaguas. El 2020 será un año de pruebas para el venezolano. Y no estoy hablando de que finalizará la tormenta, sino que se desatará un huracán, que puede ser el del cambio o el del frenazo y derrota por un no se sabe cuanto tiempo.

Por lo tanto, este año no puede ser para el vanguardismo; no puede ser para el personalismo y mucho menos para el mesianismo; no puede ser para las escaramuzas alocadas e irrisorias; no puede ser para las aventuras; no puede ser para el inmediatismo; no puede ser para los supermanes sin capas; no puede ser para la falta de plan B, C y D en la conducción de la lucha contra el tirano; este año no puede ser para la tozudez, ni la miopía. Este año no es para los doña Bárbara, sino para los Santos Luzardo. Este año no es para el Bolívar del decreto de guerra a Muerte, sino para el Bolívar del Congreso de Angostura y el de la batalla de Carabobo, pasando por el del encuentro de Santa Ana con Morillo donde se embolsilló al realista.

El 2020 no puede desenvolverse con “salidas “ni con “saliditas”. Y menos con algaradas en La Carlota ni con más carnavales; ¡no mano! Ya está bueno de ilusiones y de ilusionadores; ya está bueno de espejismos y de tormentas de arena, que cuando se acaban o desaparecen sólo queda el caliente y solitario desierto.

No tengo nada en lo personal contra Leopoldo. Es nuestro hermano en la batalla; pero le pido que no vuelva a salir de su trinchera a pegar gritos, porque las veces que pasa eso, terminamos arrasados. ¡Quédese quieto o dispare desde lejos!

Por supuesto que en la lucha contra el neototalitarismo caribeño que oprime a Venezuela, y que es de droga piche, dolarizado y rusificado de extractivismo ramplón de nuestro petróleo, hace falta la unión de muchos patriotas y de muchos aliados. Pero hace falta una mayor cordura, un mayor razonamiento, una visión estratégica y una conducción que acumule fuerzas y no que las desintegre. Se quiere más acción y menos retórica en esta lucha, pero más se amerita de una estrategia aquilatada y de una táctica ordenada; se amerita más de sabios que de cruzados. Se requiere de buenos convocantes y de grandes convocatorias para unir una nación en la lucha contra la opresión, como lo logró Gandhi, como lo hizo Luther King, como lo alcanzó Mandela.

El 2020 es para multitudes, no para soledades, ni para madrugonazos, ni para gallos cantando en medianoche. El país está viejo y lastimado; no está para estar correteando tras un niño. Pues entonces, Leopoldo, quédese quieto; y usted, Guaidó, aprenda más y suba con el pueblo. ¡Con el pueblo!

Perdonen mi falta de respeto; pero este año, más que ir a la guerra, quiero ganar la guerra.

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