Ruta ciudadana versus ruta electoral

Opinión | enero 10, 2020 | 6:20 am.

Los acontecimientos subsecuentes o “réplicas” del temblor del 5E me hacen volver a citar mi nota de cierre del año pasado: “Del año que termina hoy me quedan dos cosas claras considerando lo que sucedió el 2019: a) el 2020 será un año electoral, quiéralo o no la oposición –especialmente la radical- del país; y b) el curso de los acontecimientos políticos estará signado por lo que ocurra el venidero domingo 5 de enero de 2020, cuando se anuncie quien dirigirá la Asamblea Nacional. Eso decidirá si ocurrirá o no el famoso “cese de la usurpación” que no se ha conseguido hasta hoy”.


Efectivamente, del discurso inicial del diputado Luis Parra, oficialmente reconocido por el régimen como Presidente de la Asamblea Nacional, se desprende que coincide con Maduro en llamar a elecciones este año: “Salir a un proceso electoral no es un delito. Aquí queremos que el Consejo Nacional Electoral (CNE) se defina como dice la Constitución. No lo vamos a defraudar, vamos a seguir por encima de estos extremos».

Si a esto le añadimos que la oposición de la llamada “mesita” y calificados voceros del Frente Amplio como el Padre Luis Ugalde y Luis Vicente León, en su intervención en la reciente reunión de la Conferencia Episcopal Venezolana, coinciden en que los venezolanos debemos ir a elecciones con el régimen, se completa un cuadro bien sombrío para comienzos del año 2020. ¿Por qué digo esto? Porque además de haberse perdido el 2019 esta gente de la oposición oficial tercamente insiste en convencer a los venezolanos en llevarnos a un matadero electoral sin haber cambiado en nada las condiciones para concurrir a unas elecciones limpias en Venezuela.

Argumentan el caso reciente de Bolivia sin pasearse por el hecho que la situación boliviana fue la que se presentó en Venezuela el año 2013 en las elecciones Maduro-Capriles del 14 de abril y el candidato al que le habían robado las elecciones nos mandó a bailar salsa y tocar cacerolas, con la diferencia que los bolivianos si reclamaron el fraude en las calles y ganaron su libertad, como debimos haberlo hecho nosotros los venezolanos. Estuviéramos contando otra historia y ese es el fardo que cargará Capriles en la espalda hasta el fin de sus días. La Bolivia 2019 fue la Venezuela 2013. Pero esa historia no se volverá a repetir con estos delincuentes fortalecidos en el poder. ¿Quién les hace entender este simple hecho a la oposición oficial que todavía cree que esto se resuelve con un sistema electoral secuestrado?

Aunque lo repetí hasta el cansancio en el 2019, continúo insistiendo en el 2020: No se puede seguir utilizando el sistema automatizado del CNE del régimen para contar los votos de los venezolanos. Que no es suficiente cambiar los Rectores del CNE y actualizar el Registro Electoral. ¡Que hay que hacer una reingeniería completa del sistema electoral antes de hacer otra elección en Venezuela! ¡Y eso no se puede hacer con ellos en Miraflores! ¡Que hay que cumplir la sentencia del TSJ Legítimo del 13 de Junio de 2018 donde ese Alto Tribunal declaró nulo el uso del Sistema de Voto Automatizado para elecciones en Venezuela, lo que amerita una completa reingeniería del Poder Electoral venezolano. Pero eso le resbala al Padre Ugalde, a Luis Vicente León, a Claudio Fermín, a Henri Falcón, a Henry Ramos Allup, y en general a toda la oposición oficial y colaboracionista y sus principales voceros.

Cuando a fin de año dije que habría elecciones en Venezuela en el 2020, quisiéramos o no, efectivamente indique que eso es lo que pretenden hacer este año quienes están de un lado y del otro de la ecuación política venezolana. Pero no dije cual debía ser la posición que debíamos asumir nosotros ante ese hecho. Creo que los venezolanos ya debemos empezar a decir ¡ya basta! y rechazar a cualquiera que quiera meternos por ese camino. Que nos está engañando cualquiera que ni siquiera por encima sugiera contarse con estos delincuentes, sin que se hayan desaparecido del mapa político venezolano, así tenga sotana o se presente como el más empingorotado “analista y conocedor” de la realidad política venezolana o “autoridad moral” de cualquier sector del país. ¡Ya basta de tanto engaño! Las elecciones se deben hacer después de que el castro-chavismo-madurismo se haya ido del poder y haber arreglado el sistema electoral, ¿es tan difícil entenderlo?

Entonces, ante esta Ruta Electoral impuesta por gobierno y su oposición oficial -comprada o no- de la Asamblea Nacional para este año 2020, los ciudadanos hemos propuesto desde hace meses una Ruta Ciudadana alterna, que nos tome en cuenta y que ponga de relieve nuestro rechazo a contarnos electoralmente en ninguna elección, sin haber resuelto que el régimen haya abandonado el poder, y sin haber cambiado de raíz el sistema electoral.

Poco a poco sectores importantes han entendido esa Ruta Ciudadana, que no es otra que la realización de una Consulta Popular conducida totalmente por los ciudadanos, claramente expuesta en nuestra carta al Presidente Encargado Juan Guaidó Márquez, el 1ro de Diciembre de 2019, y respaldada por más de 150 personalidades de todos los sectores en todo el país.

Esta es una propuesta que ha ido permeando en todos los sectores la sociedad venezolana ante el despelote de institucionalidad al que han sometido a los venezolanos y al desprecio permanente de nuestros representantes al sufrimiento diario de los venezolanos al no tomar sin dilación alguna las decisiones que hay que tomar para detener la tragedia de nuestro pueblo. Ya es hora que el pueblo se pronuncie.

Esto se refleja claramente en las palabras de apertura de la CXIII Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano por parte de Mons. José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo de Maracaibo y Presidente de la CEV, cuando indicó: “Como creyentes, pero también como ciudadanos, por una parte, contribuir con información y discernimiento a dar cuerpo al necesario protagonismo del pueblo, para considerar si ante tanto sufrimiento y violencia no ha llegado la hora de apostar porque el pueblo decida por sí mismo lo que desea ante tan graves y al parecer insolubles problemas, p. ej. expresando su voluntad inequívoca, “soberana” por medio de una consulta vinculante, como ya el Episcopado ha asomado la posibilidad o conveniencia”.

Palabras como éstas de importantes representantes de la Iglesia Católica venezolana ya habían sido manifestadas por uno de sus más combativos representantes, Mons. Ovidio Pérez Morales, cuando indicó en su reciente columna de El Nacional: “En segundo lugar, cito lo que destacan los obispos en el referido documento: el soberano (CRBV 5) debe asumir “su vocación de ser sujeto social”, pues “el gobierno usurpó al pueblo su poder originario (…) No habrá una verdadera solución de los problemas del país hasta tanto el pueblo no recupere totalmente el ejercicio de su poder”.

Mi predicción de final de año 2019 está en plena ejecución cuando indiqué que el curso de los acontecimientos políticos estaba signado por lo que ocurriera el domingo 5 de enero de 2020 al anunciarse quien iba a dirigir la Asamblea Nacional. Pues bien, ya el régimen escogió quien dirigirá la Asamblea Nacional y todos sabemos para quien trabajará. Sería una ingenuidad –por no decir una estupidez- por parte del Presidente Encargado Juan Guaidó y de la Directiva que se juramentó sin reconocimiento del régimen, que podrán avanzar muy lejos con ese montaje para el público de galería. Aterricen. Ya no entrarán de nuevo al Palacio Federal Legislativo. Si de verdad desean salir de la usurpación, convoquen al pueblo para que sea este el que decida el futuro de Venezuela.

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