Guaidó en Davos

Opinión | enero 25, 2020 | 6:24 am.

Juan Guaidó estuvo en Davos, sin duda un espacio importante en el que se debe tener presencia. Pero no hay que olvidar que se trata del encuentro anual del Foro Económico Mundial, cuyo eje central es la economía y, en términos más precisos, los negocios. La cita en Davos es fundamentalmente empresarial.


Juan Guaidó intentó posicionar desde allá el tema Venezuela como riesgo geopolítico en el hemisferio occidental. Sin embargo, días atrás Estados Unidos volvió a autorizar a varias empresas que prestan servicios petroleros en Venezuela a seguir operando en el territorio. Ante este tipo de información cruzada los empresarios “siguen el dinero”. Así, el mensaje es: “en Venezuela todavía se pueden hacer negocios”.

¿Fue un error ir a Davos? No. Quizás el mensaje debió haber sido otro. Hablar en los términos que un empresario suele hablar, es decir en base a dinero. Una Venezuela estable será, sin duda, un lugar propicio para atraer inversiones millonarias en infraestructura, energía, e incluso servicios. Decir en Davos que Venezuela es una oportunidad, y no un problema, quizás hubiese captado mayor atención. En un artículo reciente del New York Times el autor indica que Guaidó “no llevó ideas frescas” a Davos. Justamente eso era lo que quizás algunos querían escuchar: ideas frescas. En escenarios como los de Davos inversión, crecimiento, rentabilidad, son términos con capacidad de generar atención.

Hay un punto adicional. El Foro Económico Mundial ha ido cambiando el foco del “shareholder capitalism” al “stakeholder capitalism”, es decir, a un capitalismo más responsable. Esa pudo haber sido una oportunidad para conectar el sentido de un capitalismo responsable con las necesidades de miles de emigrantes venezolanos, quizás invitando a esos empresarios considerar oportunidades particulares para los venezolanos en el exterior. Incluso Guaidó pudo plantear temas relacionados con visas laborales para venezolanos. Los temas podían ser eso. Pero sin duda debieron haber estado más vinculados al tema de interés de los presentes.

¿Por qué ocurre ese tipo de disociación entre el político y el empresario en Venezuela? Esta es una historia de larga data. Básicamente se reduce al hecho que entre ambos ha existido una relación de dependencia mutua, pero no en términos de cooperación sino de sumisión. El Estado en Venezuela está por encima de la sociedad, y por lo tanto el sector empresarial necesita del Estado. Ante esa realidad, los empresarios han permeado al sector político, y es ahí donde surgen las famosas “sociedades” tan comunes en Venezuela. Debido a esa relación tensa, en los foros empresariales venezolanos se mira al político con desconfianza, y a su vez el político ve al empresario como alguien que se aprovecha.

Otra lección aprendida de la participación en Davos es que Venezuela no está en el centro de la agenda mundial. Greta Thunberg, una niña sueca que habla de temas ambientales, fue oradora principal. El ambiente, aunque sea mediáticamente, es un tema central de la agenda mundial. El capitalismo responsable es el otro gran tema.

En ese sentido, si bien el tema de fondo de Venezuela es político, e incluso criminal, el país puede seguir siendo una gran oportunidad de inversión, y quizás ese puede ser parte del mensaje para muchos actores claves. El mundo gira en base al dinero, como diría el historiador Niall Ferguson, vivimos “el triunfo del dinero”.

Twitter: @lombardidiego