A la Comunidad Internacional: una consulta popular es mejor que unas elecciones

Opinión | enero 18, 2020 | 6:20 am.

No es muy difícil imaginar luego de los sucesos del 5 de Enero que esta crisis parlamentaria haya sido creada deliberadamente por quienes fueron sus protagonistas principales: la oposición oficial y el régimen de Nicolás Maduro Moros. Los eventos que siguieron de una supuesta “división” de la oposición, entre aquellos “opositores” que se vendieron al régimen, y la otra que sale prístina y sin mácula a reclamar que fue burlada y expulsada del Parlamento, lucen como una puesta en escena burda que solo busca reflotar una imagen que ya los venezolanos vemos apagarse paulatinamente sin dar respuesta clara al cese de la usurpación de Nicolás Maduro Moros.


La crisis de Venezuela comenzó a girar –de nuevo- en elegir diputados para la Asamblea Nacional, retrotrayéndonos a comienzos del 2015, donde las campañas de los partidos le pedían a los venezolanos que esperáramos un poco más porque a partir de enero de 2016 los diputados opositores ya electos despacharían al régimen. Y Venezuela les creyó. Los venezolanos votaron masivamente por la oposición. Y perdieron. Perdimos todos…

Escribí el 7 de diciembre de 2015 preguntándome si efectivamente había ganado la MUD o había perdido el régimen. Cuatro años después, el régimen ha demostrado que terminaron ganando en los hechos esa elección. Desde el comienzo el régimen neutralizó la victoria de la oposición de la elección de la Asamblea Nacional del 6D-2015, así como ha neutralizado todas las victorias que por una u otra causa han logrado (o les han dado). El caso de la propia Asamblea Nacional es el mejor ejemplo de que no hay, ni habrá solución electoral mientras el régimen continúe en el poder.

Pero a mi juicio lo más grave de todo esto es que a la Comunidad Internacional se le haya vendido la solución electoral que proponen tanto la oposición y el régimen, insistiendo en que la solución de la crisis del país pasa por realizar elecciones. Esa es una solución para los partidos políticos, no para los venezolanos. No se puede entender que en un régimen que ha secuestrado todos los Poderes Públicos, y especialmente el Poder Electoral, todavía los partidos de la oposición insistan en vendernos la solución electoral con un CNE corrupto para terminar con la crisis del país.

Desde hace muchos años hemos insistido que cualquier solución de la crisis venezolana pasa por la participación de la Soberanía Popular. Participación ciudadana no es lo mismo que elecciones. De hecho, las elecciones son una forma de participación ciudadana en los asuntos que nos atañen, y eso va mucho más allá que la escogencia puntual de unos funcionarios para cargos públicos; y que hasta ahora en aquellos casos que han salido electos candidatos opositores, el régimen se las ha arreglado para desconocerlos y encarcelarlos.

Esa participación ciudadana nos ha sido negada, tanto por el régimen como por su oposición. Los primeros en impedir abiertamente las convocatorias a Referendos Revocatorios, y los segundos al silenciar hacia afuera que constitucionalmente los venezolanos podemos ejercer directamente nuestra soberanía a través de los mecanismos que la misma Constitución nos garantiza. Es el mismo pueblo el que debe expresar abiertamente su voluntad en relación al problema que vivimos los venezolanos. Y esa expresión, debido a la magnitud del problema que atravesamos, no puede ser a través de elecciones. Esa expresión general solo se puede manifestar a través de una Consulta Popular llevada a cabo por los ciudadanos, al margen del secuestro del Poder Electoral. Eso nos lo permite la Constitución a través de su Artículo 70.

Desde mucho antes de la sentencia del TSJ Legitimo del 13 de Junio de 2018 que declaró nulo el uso del Sistema Automatizado para elecciones en Venezuela y ordenó la reestructuración del CNE y del Registro Electoral, hemos planteado que no se pueden realizar más elecciones en Venezuela sin haber limpiado el Poder Electoral. Los partidos políticos de la oposición oficial han ignorado abiertamente esa Sentencia con el fin de seguir yendo a procesos electorales con el régimen. Eso es inaceptable para los ciudadanos porque representa la abierta cohabitación que hemos denunciado una y otra vez, y que ya es  del conocimiento de la Comunidad Internacional.

De allí que debamos dirigirnos directamente a ellos y hacerles una pregunta fundamental: ¿Qué más podemos hacer los ciudadanos sino insistir que se nos está conculcando nuestro derecho establecido en la Constitución de ejercer directamente nuestra Soberanía? Deseamos denunciar que los representantes de la oposición han interceptado nuestro deseo constitucional de expresarnos y ejercer nuestra Soberanía a través de los mecanismos de participación popular establecidos en la Constitución para decidir el problema de Maduro y su régimen criminal. Sin embargo se ha silenciado esta solución a la Comunidad Internacional priorizando arreglos electorales con un régimen que no ha hecho otra cosa que despreciar la voluntad de los ciudadanos pisoteando la Constitución.

De allí que un grupo de ciudadanos propongamos al mundo una consulta popular que restaure la vigencia de la Constitución de Venezuela, sin la participación de ninguno de los poderes secuestrados por el regimen. Son todos los ciudadanos, los investidos y no investidos de autoridad, los que tienen esa obligación de acuerdo a nuestra Carta Magna en su Artículo 333. Deseamos decir que no son solo los Diputados, quienes son funcionarios investidos de autoridad, sino también los millones de venezolanos quienes sufrimos en carne propia los vejámenes de un régimen criminal. Es por eso que es obligante convocar a los ciudadanos para que se manifiesten y decidan qué camino se debe seguir.

Sin embargo, aun teniendo esa prerrogativa constitucional, muchos todavía se preguntan cómo hacerlo si el régimen tiene secuestrados todos los poderes. Pues lo primero que debemos preguntarnos es, si es o no una solución convocar al Soberano Pueblo de Venezuela para que decida, y si eso efectivamente nos quitaría al régimen de encima, apartando para el final el como efectivamente “cobraríamos” ese mandato. Es como el conocido cuento del gato y los ratones, la pregunta no es como se le pone el cascabel al gato para saber cuando se acerca, sino preguntarnos si el cascabel es efectivamente una solución o no. Si todos acordamos que eso es una solución, el siguiente problema a considerar es cómo se le pone el aparato al gato.

Y como tal vez muchos piensen que convocar la Soberanía Popular no es una solución, comienzo por allí. No existe mayor fuerza política que un pueblo pronunciándose al unísono frente al mundo acerca de su destino. Echen una mirada a la historia. Miren a la India de Gandhi y el empecinado esfuerzo pacífico de su pueblo de echar a los ingleses de su tierra; miren las concentraciones originadas por el sueño de Martin Luther King y el resultado de la presión del pueblo de color por los derechos civiles en los Estados Unidos.

Y sin ir más lejos en tiempo y lugar: miren el 16 de Julio de 2017 en Venezuela, cuando toda la Comunidad Internacional, luego de los extraordinarios resultados de esa fiesta cívica, esperaba que la Asamblea Nacional invistiera un nuevo Presidente Encargado, respaldado por las mas de 7,5 Millones de manifestaciones de voluntad expresadas ese día. El régimen se encontraba tecnicamente caido y los políticos “opositores” negociaron esos resultados por unas elecciones regionales. Nunca como antes estuvimos más cerca de la libertad que el 16 de Julio de 2017 si la oposición oficial no nos hubiera entregado.

Si la Comunidad Internacional se convence que la Consulta Popular es igualmente  electoral porque convoca al pueblo, es pacífica y es constitucional como efectivamente lo es, entonces toda la presión internacional se debe dirigir no a unas elecciones como pide Maduro o su oposición a la medida, sino a que sea el mismo pueblo el que exprese su parecer acerca de la permanencia o no del regimen y que esta actúe con la fuerza necesaria y con la autorización de ese mismo pueblo como resultado de esa consulta, en el caso que el mandato popular no se cumpla. Asimismo esa consulta debe establecer como debe realizarse la transición y  el mecanismo para escoger ese Gobierno de Transición, estableciendo finalmente las bases para un proceso electoral limpio y transparente. Ese Gobierno de Transición tendría entonces el respaldo popular necesario para ser estable y gobernar uno de los periodos más difíciles que afrontaremos los venezolanos.

Si todo el mundo se convence de consultar al pueblo, como en efecto ya se convenció la Iglesia Católica venezolana, tal y como lo han expresado sus Obispos en su reciente Conferencia Episcopal, aparecerán  efectivamente los recursos para realizar la consulta, la organización y la gente para llevarla a cabo, donde participarían todos los venezolanos que están en Venezuela y en el exterior.

Los venezolanos requerimos entonces que la Comunidad Internacional cambie su posición respecto a la solución para Venezuela y nos ayude a convocar a los venezolanos a expresarnos de acuerdo a la Constitución en una consulta popular restauradora de la constitucion. Que entienda que en Venezuela no se pueden hacer elecciones para elegir a nadie mientras el regimen se encuentre en funciones, y que sus sanciones sean para obligarlo a contarse en terminos plebiscitarios. Solo así comenzaremos a ver luz al final del túnel…

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