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Brian Fincheltub: La fábrica de mendigos

La fábrica de mendigos

Venezuela fue uno de los países más ricos de la región y no porque todos los venezolanos tuvieran la fortuna de Bill Gates, sino porque había calidad de vida, porque estudiar era sinónimo de ascenso social y trabajar te permitía no solo vivir decentemente, sino hasta comprar tu primer carro y tu primer apartamento. Por eso fuimos refugio para miles y miles de inmigrantes que vieron en esta tierra la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida. Todos coinciden que no era fácil, pero que trabajando se podía lograr.

Brian Fincheltub: El bloqueo criminal

El bloqueo criminal

Durante mucho tiempo hemos escuchado hablar del fulano “bloqueo” de los EEUU contra la isla de Cuba. Para unos, la causa de todos los males del pueblo cubano, para otros, una excusa de los Castro para justificar el estrepitoso fracaso de su modelo comunista. Lo que no imaginamos es que años más tarde seríamos nosotros quienes estaríamos escuchando, de boca de la mafia que controla momentáneamente el poder, que también somos víctimas de un “bloqueo del imperialismo yankee”. Un discurso que no tiene ningún tipo de credibilidad a lo interno, pero que internacionalmente pudiera generar algunas solidaridades, sobre todo en gente mal informada y predispuesta a todo lo que involucre a los EEUU.

Brian Fincheltub: Están rodeados

Están rodeados

Ustedes, que persiguieron, encarcelaron y asesinaron durante años impunemente, hoy son observados por el mundo. Cada paso que dan tiene repercusiones y por primera vez en dos décadas hay un enorme consenso internacional sobre el origen del drama venezolano: una dictadura pura y dura que se aferra al poder gracias a una cúpula militar. Miren a su alrededor, hasta sus familias sienten vergüenza de ustedes, sus hijos esconden sus apellidos, sus esposas han perdido sus amistades. Viven aislados en la propia cárcel de 916.445 km² en la que convirtieron Venezuela.

Brian Fincheltub: Creyeron que nos habíamos rendido

Creyeron que nos habíamos rendido

Creyeron que nos habíamos rendido. Que la desilusión se había apoderado de nosotros. Que la frustración nos había hundido en la desesperanza. Pensaron que el miedo nos había inmovilizado para siempre. Que la represión había hecho de nosotros unos genuflexos incapaces de levantar nuestras voces, de protestar frente a la injusticia, resignados a lo que jamás ningún ser humano podría resignarse: a vivir esclavizados. Se olvidaron de nuestra propia naturaleza, pero también del sentido de libertad que siempre ha orientado la historia de la humanidad. Nadie sobre la tierra nació para vivir atado a las cadenas de la opresión y por más fuertes que estas sean siempre terminan rompiéndose, por la fuerza del tiempo o de las circunstancias.

Brian Fincheltub: Creyeron que nos habíamos rendido

Creyeron que nos habíamos rendido

Creyeron que nos habíamos rendido. Que la desilusión se había apoderado de nosotros. Que la frustración nos había hundido en la  desesperanza. Pensaron que el miedo nos había inmovilizado para siempre. Que la represión había hecho de nosotros unos genuflexos incapaces de levantar nuestras voces, de protestar frente a la injusticia, resignados a lo que jamás ningún ser humano podría resignarse: a vivir esclavizados. Se olvidaron de nuestra propia naturaleza, pero también del sentido de libertad que siempre ha orientado la historia de la humanidad. Nadie sobre la tierra nació para vivir atado a las cadenas de la opresión y por más fuertes que estas sean siempre terminan rompiéndose, por la fuerza del tiempo o de las circunstancias.

Brian Fincheltub: El dictador acorralado

El dictador acorralado

Si en tiempos donde el chavismo no solo dirigía los hilos de la política regional, sino que era referencia mundial de la izquierda usted hubiese dicho que llegaría el día en el que sus aliados se contarían con una mano y sobrarían dedos, nadie lo hubiese creído. El fallecido Hugo Chávez hizo de su política exterior un medio eficaz para comprar lealtades y apoyos que le permitieron durante largo tiempo recibir a cambio silencio, complicidad e impunidad frente a las tempranas violaciones de DDHH que padecimos los venezolanos desde los propios inicios de la peste roja. Algo que Maduro no pudo lograr, no porque le faltarán intenciones, sino dólares.

Brian Fincheltub: El dictador acorralado

El dictador acorralado

Si en tiempos donde el chavismo no solo dirigía los hilos de la política regional, sino que era referencia mundial de la izquierda usted hubiese dicho que llegaría el día en el que sus aliados se contarían con una mano y sobrarían dedos, nadie lo hubiese creído. El fallecido Hugo Chávez hizo de su política exterior un medio eficaz para comprar lealtades y apoyos que le permitieron durante largo tiempo recibir a cambio silencio, complicidad e impunidad frente a las tempranas violaciones de DDHH que padecimos los venezolanos desde los propios inicios de la peste roja. Algo que Maduro no pudo lograr, no porque le faltarán intenciones, sino dólares.

Brian Fincheltub: Venezuela y Nicaragua, causa y efecto

Venezuela y Nicaragua, causa y efecto

De la deriva dictatorial de Venezuela y Nicaragua nuestros pueblos tienen una gran cuota de responsabilidad, eso nadie lo niega, por elegir y perpetuar con su voto a quienes no tenían otra intención que acabar con la democracia. Pero si de responsabilidades se trata, necesario es recordar que lo que hoy vivimos no hubiese sido posible sin la red de complicidad y silencio que se tejió alrededor de los regímenes chavista y orteguista en gran parte de la región. Aunque esa no siga siendo la realidad en la actualidad, no queda duda que el accionar de las instituciones internacionales sigue sin ofrecer respuestas eficaces para impedir que escenarios de reprensión y violación de los DDHH se reproduzcan en Latinoamérica. El ejemplo más claro es precisamente Nicaragua.

Brian Fincheltub: Los hijos de la revolución

Los hijos de la revolución

“Me prohíbo a mí mismo, Hugo Chávez se prohíbe a si mismo que haya niños de la calle en Venezuela, me lo prohíbo, no puede haber niños de la calle en Venezuela”, decía el expresidente fallecido el 6 de diciembre de 1998 desde El Ateneo de Caracas, tras ganar la presidencia de la República. Pero no se detuvo allí, también dijo que se cambiaría el nombre si no cumplía su promesa. Hoy, veinte años después de aquel discurso, los resultados están a la vista de todos los venezolanos y los llamados “hijos de la revolución” recorren con pies descalzos las calles de Caracas y las principales ciudades del país.

Brian Fincheltub: El silencio se instala

El silencio se instala

De los propósitos iniciales del chavismo, hay uno que aunque les ha costado tiempo, dinero y sobre todo mucho chantaje, están muy cerca de conseguir: silenciar a la sociedad venezolana. Para silenciar a un pueblo no hay mejor manera de comenzar que acallando sus medios de comunicación. Si dejas a la mayoría de la gente sin la posibilidad de contrastar la noticia de la propaganda, la mentira de la verdad, la opinión de la manipulación, los dejas indefensos, a merced de un aparato de falsedades construido para odiar, juzgar y linchar al que piensa diferente, pero también  para premiar, aplaudir y celebrar al que se rinde y termina por arrodillarse a sus verdugos.

Brian Fincheltub: Rebatiña navideña

Rebatiña navideña

Cual comerciante del mercado de las pulgas o del paseo de El Cementerio en sus mejores épocas. Así hemos visto a la dictadura en los últimos días, ofreciendo el país al mejor postor como si se tratara de un trapo más de una rebatiña de fin de año. Pero para desgracia de toda una nación lo que están en proceso de rematar en China, Rusia y Turquía no son un par de medias o unas pantaletas, son nuestras riquezas y eso lo hacen al grito de “vengan, vengan que tenemos todo a precio de saqueo”.

Brian Fincheltub: Que ellos paguen la factura

Que ellos paguen la factura

La tragedia venezolana, la mayoría la entiende así, es el resultado de la imposición de un modelo económico de ruina y fracaso, pero también es la causa directa del mayor saqueo que haya registrado una nación en el mundo. Un saqueo del que apenas comienzan a conocerse algunos detalles y ya suenan cifras exhorbitantes de lo que no es más que la punta del iceberg. Lean bien esta cifra porque se escribe fácil, pero hay que ver lo que representa en un país donde el promedio de la población gana dos dólares al mes.

Brian Fincheltub: ¿Cero mata cero?

¿Cero mata cero?

Bastaron sola unas cuantas semanas desde el anuncio de reconversión monetaria para confirmar lo que ya todo el mundo sabía: se trata nuevamente de un soberano fracaso. Los pocos que sonrieron cuando el régimen venezolano aumentó el salario mínimo y le eliminó los ceros al bolívar deben estar hoy con la sonrisa fría. La dictadura nuevamente les vio cara de pendejos y practicó con ellos sus pasatiempos favoritos: engañar, mentir y manipular. Hubo quienes se lanzaron sendas celebraciones en redes sociales anunciando incluso que era cuestión de tiempo para que nuestra golpeada moneda nacional superara al dólar americano. Vaticinaron también sin miedo al ridículo, algo de lo que no sufren los maduristas, que el Petro pasaría a dominar las transacciones internacionales y que prácticamente el premio Nobel de economía correspondía al gabinete económico de Maduro.

Brian Fincheltub: La caravana de migrantes de la que nadie habla

La caravana de migrantes de la que nadie habla

Desde hace varias semanas la prensa mundial no deja de hablar incesantemente de la caravana de migrantes que atraviesa México camino a los Estados Unidos. Son al menos cuatro mil hondureños que han salido de su país y han emprendido un difícil camino rumbo al norte. Quizás la hostilidad que ha caracterizado la relación de la prensa con la administración Trump, ha hecho del acontecimiento y de la inmigración un tema con gran centimetraje y cobertura en la prensa norteamericana. Pero no muy lejos de donde todas las cámaras enfocan sus flashes, el equivalente a cuatro caravanas de migrantes escapa todos los días de Venezuela. Tan solo a Perú, el promedio de hermanos venezolanos que llegan diariamente a territorio inca supera las cinco mil almas, muchas de ellas tras caminar miles de kilómetros.

Brian Fincheltub: ¿Por qué el comunismo no?

¿Por qué el comunismo no?

Siempre me he preguntado por qué el comunismo no ha sido proscrito en el mundo. No se trata de otra manera de pensar, ni una ideología más: el comunismo representa por naturaleza ruina, muerte y destrucción. Solo los países que lo padecen entienden, los otros miran desde lejos creyendo que están a salvo, pero nadie lo está en la medida en que se sigan tolerando en pleno siglo XXI ideas tan retrógradas como estas. No se trata tampoco de un problema de interpretación, los defensores del comunismo -gente que vive mayoritariamente en países capitalistas- van a sostener que el verdadero comunismo jamás ha existido. No me quiero imaginar si lo que hemos visto son los ensayos, cómo será el verdadero.

Brian Fincheltub: Noviembre y los aguinaldos maduristas

Noviembre y los aguinaldos maduristas

Las gaitas sonaban desde septiembre, pero con noviembre la Navidad agarraba un verdadero impulso. Diciembre se comenzaba a sentir en las calles llenas de venezolanos comprando sus estrenos para el 24 y el 31, los regalos para la familia y los ingredientes para las hallacas. Cada quien lo hacía a su manera y dentro de sus posibilidades, pero ni los estrenos, ni los regalos, ni las hallacas faltaban en los hogares venezolanos. En ese país donde no importaba si comprabas en Miami, Europa, en un centro comercial o en el mercado del cementerio, la alegría era la misma. Así se celebraba un año de trabajo y vida más. Aunque la gente se quejaba de los precios, siempre había la posibilidad de escoger, de regatear y caminando se conseguía lo que se buscaba. El objetivo era que los aguinaldos rindieran.

Brian Fincheltub: Los cómplices

Los cómplices

Cualquier evaluación del chavismo y las razones que han conducido a su perpetuidad en el poder pasa por reconocer, es cierto, sus “talentos” para hacerse con el control de todo una nación y destruir sus instituciones sin ningún tipo escrúpulo, pero también pasa por una balance crítico de lo que se ha hecho o se ha dejado de hacer, con intención o no, desde todos los sectores del país para impedirlo.

Brian Fincheltub: El bingo de la muerte

El bingo de la muerte

Una vez alguien dijo, palabras más, palabras menos: “juzga a un Estado por la manera como trata a sus presos”. Imaginen entonces el veredicto al que sería merecedor un Estado que no solo no cumple con las  más mínimas garantías frente a su población penitenciaria, sino que encarcela inocentes y estos inocentes mueren bajo su control y custodia. La libertad y la vida constituyen los  derechos los más fundamentales, su privación es permitida que en condiciones excepcionales. Todos sabemos que el monopolio de la justicia y la violencia legítima corresponden al Estado, pero para conservar precisamente esa legitimidad, las instituciones que hacen parte de este tienen que cumplir obligaciones bien estrictas. En su ausencia no podríamos hablar de detención sino de secuestro, tampoco simplemente de muerte, sino de asesinato.

Brian Fincheltub: La verdadera potencia

La verdadera potencia

Muchas de las noticias que nos llegan de nuestros connacionales en el exterior no siempre son positivas. Historias de prostitución, mendicidad, delincuencia y muerte llenan algunos periódicos de la región. En los más sensacionalistas hay una particularidad común, las victimas o los victimarios no llevan nombres y apellidos, sino el gentilicio de “venezolanos”, como si se tratará de una marca para separar aún más entre el “ellos” y el “nosotros”.

Brian Fincheltub: Paliza diplomática

Paliza diplomática

La diplomacia es el vehículo de un Estado para establecer relaciones de amistad y cooperación con sus similares. En la escena internacional si un Estado no puede entrar en interacción con sus pares se convierte en otra cosa, pero no es un Estado en los términos de la definición del derecho internacional. La apertura al mundo es el objetivo fundamental de los Estados modernos y en este marco, mayor apertura demanda más transparencia a lo interno y a lo externo. El mundo que entra en interrelación contigo te exigirá adoptar ciertas reglas y sujetarte a determinadas instituciones supranacionales que han sido formadas para conciliar los intereses de cada nación de manera armónica.

Brian Fincheltub: Cada vez regresan menos

Cada vez regresan menos

Imposible no recordar el regreso a clases con nostalgia, el olor de los cuadernos nuevos, el cambio de color de chemise, el nuevo bolso a estrenar. Cosas simples, que para disfrutarlas no era necesario haber nacido en una familia de millonarios. En la Venezuela que dejamos atrás, imperfecta y llena de defectos, ir a la escuela no era algo extraordinario, estaba al alcance de las grandes mayorías. La realidad hoy es otra y lo que más me asombra es que siendo tan grave pocos la visibilicen.

Brian Fincheltub: El síndrome Paris Hilton

El síndrome Paris Hilton

Como venezolano que cree que saldremos de esta crisis, no me preocupa el presente transitorio sino nuestro futuro como nación. Me preocupa si habremos aprendido la lección, si cuando todo esto pase estaremos preparados para afrontar los sacrificios propios de la reconstrucción, si tendremos la paciencia que implica levantar de las ruinas un país completamente destruido, si seremos lo suficientemente maduros para entender quiénes fueron los verdaderos responsables de este desastre, si superaremos la nostalgia de una bonanza que no fue más que el espejismo de una Venezuela que nunca existió, si seremos más humildes, más solidarios, más empáticos con los demás.

Brian Fincheltub: Terremoto económico

Terremoto económico

Lo que no causó el terremoto de magnitud 7,3 que tuvo como epicentro el oriente del país, lo causó el llamado plan económico anunciado por el régimen madurista hace apenas unos días. Se trata de un verdadero movimiento telúrico cuya onda expansiva amenaza con destruir todos los sectores de la economía nacional que se mantenían en pie y de enterrar en la más profunda miseria y ruina al pueblo venezolano. Como quien asiste al derrumbe de un edificio, apenas estamos viendo la nube de polvo y escombros, pero más allá de eso no es posible cuantificar las pérdidas, lo que si comenzamos a ver son más desempleados, comercios que cierran, empresas que se van del país, esto sin que entren aún en vigencia todas las medidas anunciadas.

Brian Fincheltub: Al Tribunal en el exilio

Al Tribunal en el exilio

El desastre que vive actualmente nuestro país va a pasar, nadie sabe cuándo, pero pasará, porque así ha sido siempre en la historia. Cuando eso ocurra, esta nación necesitará de todos para su reconstrucción, de todos, incluso de quienes en algún momento tuvieron posiciones de poder durante este tiempo, pero decidieron rectificar. Eso en modo alguno significará impunidad, se llama transición y las transiciones llegan cuando algo no termina de morir pero comienza a dar paso a una nueva etapa, que para que sea nueva y termine de nacer lo primero que  hay que hacer es procurar que las cosas se desenvuelvan de manera distinta, sino nada cambiaría, estaríamos hablando simplemente de un cambio de actores.

Brian Fincheltub: Plan vuelta a la patria

Plan vuelta a la patria

Denigrando de los jóvenes que con mucho esfuerzo y dificultades se ganan la vida en el exterior, fue lanzado esta semana el llamado plan “vuelta a la patria”. Sin duda un buen comienzo para que quienes están afuera, no por voluntad propia sino por puro instinto de supervivencia, se sientan motivados a comprar la promesa de un sistema que no solo los obligó a irse, sino que ahora hace burla de ellos como si el trabajo honrado fuera motivo de deshonra. “Se van a lavar pocetas y a vivir como mendigos, como esclavos” se escuchó en la transmisión oficial, por supuesto que las caras en el lugar fueron de espasmo, no hubo risas, ni personas que asintieran con la cabeza, fue como si el foro en pleno estuviera  pensando en la mejor hora para meterse en la página de las citas para apostillar, en el tiempo que tienen esperando pasaporte o recordando que si no fuera por el hermano que afuera lava pocetas no pudieran siquiera comer.


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