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Brian Fincheltub: La caravana de migrantes de la que nadie habla

La caravana de migrantes de la que nadie habla

Desde hace varias semanas la prensa mundial no deja de hablar incesantemente de la caravana de migrantes que atraviesa México camino a los Estados Unidos. Son al menos cuatro mil hondureños que han salido de su país y han emprendido un difícil camino rumbo al norte. Quizás la hostilidad que ha caracterizado la relación de la prensa con la administración Trump, ha hecho del acontecimiento y de la inmigración un tema con gran centimetraje y cobertura en la prensa norteamericana. Pero no muy lejos de donde todas las cámaras enfocan sus flashes, el equivalente a cuatro caravanas de migrantes escapa todos los días de Venezuela. Tan solo a Perú, el promedio de hermanos venezolanos que llegan diariamente a territorio inca supera las cinco mil almas, muchas de ellas tras caminar miles de kilómetros.

Brian Fincheltub: ¿Por qué el comunismo no?

¿Por qué el comunismo no?

Siempre me he preguntado por qué el comunismo no ha sido proscrito en el mundo. No se trata de otra manera de pensar, ni una ideología más: el comunismo representa por naturaleza ruina, muerte y destrucción. Solo los países que lo padecen entienden, los otros miran desde lejos creyendo que están a salvo, pero nadie lo está en la medida en que se sigan tolerando en pleno siglo XXI ideas tan retrógradas como estas. No se trata tampoco de un problema de interpretación, los defensores del comunismo -gente que vive mayoritariamente en países capitalistas- van a sostener que el verdadero comunismo jamás ha existido. No me quiero imaginar si lo que hemos visto son los ensayos, cómo será el verdadero.

Brian Fincheltub: Noviembre y los aguinaldos maduristas

Noviembre y los aguinaldos maduristas

Las gaitas sonaban desde septiembre, pero con noviembre la Navidad agarraba un verdadero impulso. Diciembre se comenzaba a sentir en las calles llenas de venezolanos comprando sus estrenos para el 24 y el 31, los regalos para la familia y los ingredientes para las hallacas. Cada quien lo hacía a su manera y dentro de sus posibilidades, pero ni los estrenos, ni los regalos, ni las hallacas faltaban en los hogares venezolanos. En ese país donde no importaba si comprabas en Miami, Europa, en un centro comercial o en el mercado del cementerio, la alegría era la misma. Así se celebraba un año de trabajo y vida más. Aunque la gente se quejaba de los precios, siempre había la posibilidad de escoger, de regatear y caminando se conseguía lo que se buscaba. El objetivo era que los aguinaldos rindieran.

Brian Fincheltub: Los cómplices

Los cómplices

Cualquier evaluación del chavismo y las razones que han conducido a su perpetuidad en el poder pasa por reconocer, es cierto, sus “talentos” para hacerse con el control de todo una nación y destruir sus instituciones sin ningún tipo escrúpulo, pero también pasa por una balance crítico de lo que se ha hecho o se ha dejado de hacer, con intención o no, desde todos los sectores del país para impedirlo.

Brian Fincheltub: El bingo de la muerte

El bingo de la muerte

Una vez alguien dijo, palabras más, palabras menos: “juzga a un Estado por la manera como trata a sus presos”. Imaginen entonces el veredicto al que sería merecedor un Estado que no solo no cumple con las  más mínimas garantías frente a su población penitenciaria, sino que encarcela inocentes y estos inocentes mueren bajo su control y custodia. La libertad y la vida constituyen los  derechos los más fundamentales, su privación es permitida que en condiciones excepcionales. Todos sabemos que el monopolio de la justicia y la violencia legítima corresponden al Estado, pero para conservar precisamente esa legitimidad, las instituciones que hacen parte de este tienen que cumplir obligaciones bien estrictas. En su ausencia no podríamos hablar de detención sino de secuestro, tampoco simplemente de muerte, sino de asesinato.

Brian Fincheltub: La verdadera potencia

La verdadera potencia

Muchas de las noticias que nos llegan de nuestros connacionales en el exterior no siempre son positivas. Historias de prostitución, mendicidad, delincuencia y muerte llenan algunos periódicos de la región. En los más sensacionalistas hay una particularidad común, las victimas o los victimarios no llevan nombres y apellidos, sino el gentilicio de “venezolanos”, como si se tratará de una marca para separar aún más entre el “ellos” y el “nosotros”.

Brian Fincheltub: Paliza diplomática

Paliza diplomática

La diplomacia es el vehículo de un Estado para establecer relaciones de amistad y cooperación con sus similares. En la escena internacional si un Estado no puede entrar en interacción con sus pares se convierte en otra cosa, pero no es un Estado en los términos de la definición del derecho internacional. La apertura al mundo es el objetivo fundamental de los Estados modernos y en este marco, mayor apertura demanda más transparencia a lo interno y a lo externo. El mundo que entra en interrelación contigo te exigirá adoptar ciertas reglas y sujetarte a determinadas instituciones supranacionales que han sido formadas para conciliar los intereses de cada nación de manera armónica.

Brian Fincheltub: Cada vez regresan menos

Cada vez regresan menos

Imposible no recordar el regreso a clases con nostalgia, el olor de los cuadernos nuevos, el cambio de color de chemise, el nuevo bolso a estrenar. Cosas simples, que para disfrutarlas no era necesario haber nacido en una familia de millonarios. En la Venezuela que dejamos atrás, imperfecta y llena de defectos, ir a la escuela no era algo extraordinario, estaba al alcance de las grandes mayorías. La realidad hoy es otra y lo que más me asombra es que siendo tan grave pocos la visibilicen.

Brian Fincheltub: El síndrome Paris Hilton

El síndrome Paris Hilton

Como venezolano que cree que saldremos de esta crisis, no me preocupa el presente transitorio sino nuestro futuro como nación. Me preocupa si habremos aprendido la lección, si cuando todo esto pase estaremos preparados para afrontar los sacrificios propios de la reconstrucción, si tendremos la paciencia que implica levantar de las ruinas un país completamente destruido, si seremos lo suficientemente maduros para entender quiénes fueron los verdaderos responsables de este desastre, si superaremos la nostalgia de una bonanza que no fue más que el espejismo de una Venezuela que nunca existió, si seremos más humildes, más solidarios, más empáticos con los demás.

Brian Fincheltub: Terremoto económico

Terremoto económico

Lo que no causó el terremoto de magnitud 7,3 que tuvo como epicentro el oriente del país, lo causó el llamado plan económico anunciado por el régimen madurista hace apenas unos días. Se trata de un verdadero movimiento telúrico cuya onda expansiva amenaza con destruir todos los sectores de la economía nacional que se mantenían en pie y de enterrar en la más profunda miseria y ruina al pueblo venezolano. Como quien asiste al derrumbe de un edificio, apenas estamos viendo la nube de polvo y escombros, pero más allá de eso no es posible cuantificar las pérdidas, lo que si comenzamos a ver son más desempleados, comercios que cierran, empresas que se van del país, esto sin que entren aún en vigencia todas las medidas anunciadas.

Brian Fincheltub: Al Tribunal en el exilio

Al Tribunal en el exilio

El desastre que vive actualmente nuestro país va a pasar, nadie sabe cuándo, pero pasará, porque así ha sido siempre en la historia. Cuando eso ocurra, esta nación necesitará de todos para su reconstrucción, de todos, incluso de quienes en algún momento tuvieron posiciones de poder durante este tiempo, pero decidieron rectificar. Eso en modo alguno significará impunidad, se llama transición y las transiciones llegan cuando algo no termina de morir pero comienza a dar paso a una nueva etapa, que para que sea nueva y termine de nacer lo primero que  hay que hacer es procurar que las cosas se desenvuelvan de manera distinta, sino nada cambiaría, estaríamos hablando simplemente de un cambio de actores.

Brian Fincheltub: Plan vuelta a la patria

Plan vuelta a la patria

Denigrando de los jóvenes que con mucho esfuerzo y dificultades se ganan la vida en el exterior, fue lanzado esta semana el llamado plan “vuelta a la patria”. Sin duda un buen comienzo para que quienes están afuera, no por voluntad propia sino por puro instinto de supervivencia, se sientan motivados a comprar la promesa de un sistema que no solo los obligó a irse, sino que ahora hace burla de ellos como si el trabajo honrado fuera motivo de deshonra. “Se van a lavar pocetas y a vivir como mendigos, como esclavos” se escuchó en la transmisión oficial, por supuesto que las caras en el lugar fueron de espasmo, no hubo risas, ni personas que asintieran con la cabeza, fue como si el foro en pleno estuviera  pensando en la mejor hora para meterse en la página de las citas para apostillar, en el tiempo que tienen esperando pasaporte o recordando que si no fuera por el hermano que afuera lava pocetas no pudieran siquiera comer.

Brian Fincheltub: La estrella amarilla y la segregación roja

La estrella amarilla y la segregación roja

La estrella de David ha sido usada desde tiempos inmemoriales por el judaísmo como símbolo de protección, pero no siempre fue así, en el siglo XX la estrella de David se convirtió en una de las marcas que utilizó el nazismo para estigmatizar a la comunidad judía. Lo que comenzó como una forma de identificar los comercios judíos durante el boicot nazi de 1933, pasó a ser un instrumento de segregación en medio de una sociedad donde el antisemitismo era un sentimiento creciente alimentado por la propaganda. Se buscaba marcar, pero también que quienes la llevarán sintieran vergüenza de sus propios símbolos, evitando así que pudiesen camuflarse y entrar en contacto con la sociedad alemana. Para los judíos un símbolo sagrado, para los nazis un símbolo que generaba repulsión.

Brian Fincheltub: El país lo exige

El país lo exige

La mayoría de quienes me leen conocen mi militancia política, pero este artículo no lo escribo como miembro de un partido político sino como un venezolano más que hoy se permite plasmar su sentimiento de preocupación por el actual estado de inacción y deriva que viven los sectores democráticos opositores frente a esta ola arrasadora llamada “revolución” que no se detiene en su proceso de destrucción del país.

Brian Fincheltub: El poder de ayudar

El poder de ayudar

Nunca como ahora fue tan difícil vivir en Venezuela, eso todos los sabemos. Un día falta el agua, el otro la luz, al otro el teléfono. Sin contar que desde hace muchos años falta la seguridad, la comida y sobre todo un gobierno decente que se preocupe por las necesidades más básicas de su gente. Si no fuera porque quienes aquí seguimos buscamos razones para continuar creyendo en nuestro país, definitivamente tendríamos un grave problema de salud mental. Resulta agotador para todos que cada día sea algo nuevo lo que se une a la lista de calamidades que vivimos, hace falta mucha estabilidad emocional para no desesperarse y para que el ambiente de destrucción que nos rodea no termine por destruirnos a nosotros mismos.

Brian Fincheltub: Carta de un venezolano a Colombia y México

Carta de un venezolano a Colombia y México

No vivo ni en Colombia ni en México, pero no hace falta vivir en lugar para preocuparse por su destino, por quienes allí viven y están por vivir. Quizás este no sea el primer llamado de alerta que un venezolano les hace, tampoco creo que sea el último, solo siento la necesidad de escribir lo que no es más que nuestra experiencia como país y si eso ayuda aunque sea a una persona a reflexionar me daré por satisfecho. Digo reflexionar porque en modo alguno pretendo que alguien cambie sus opiniones por lo que yo escriba, con que las piense mejor me basta.

Brian Fincheltub: Las sanciones y el fin de la mentira oficial

Las sanciones y el fin de la mentira oficial

En los últimos meses se había profundizado en boca de la elite en el poder el discurso según el cual la mayoría de nuestros males, por no decir todos, eran consecuencia directa e inmediata de las llamadas “sanciones” impuestas por los Estados Unidos y la Unión Europea a funcionarios venezolanos. “Tenemos tantos millones bloqueados que no nos permiten comprar alimentos” decía un alto funcionario en rueda de prensa hace unos días. “No es posible comprar medicinas, no porque no hay dinero, sino porque lo tenemos represados por las sanciones” le gritaba un director de un hospital en Caracas a los médicos que protestaban por sus dramáticas condiciones de trabajo. Un guión bien montado que buscaba despojarlos de toda responsabilidad del drama nacional, un guión de sello castrista.

Brian Fincheltub: ¿Vive usted mejor?

¿Vive usted mejor?

Los que sucedió el pasado 20 de mayo y que algunos llaman “elecciones” no ha resuelto ni resolverá los problemas más elementales del venezolano. Cada vez que hay un proceso electoral o que pretende serlo las promesas vienen y van, hasta aflora la llamada “autocrítica” en donde se promete “látigo y mano de hierro” contra la corrupción el burocratismo y la ineficiencia. Es un ciclo que nunca termina en el que el pueblo siempre es el más afectado.

Brian Fincheltub: Derrotaremos la oscuridad

Derrotaremos la oscuridad

En un país controlado por las sombras tenemos dos opciones: resignarnos a vivir para siempre en la oscuridad o convertirnos en fuente de luz que ilumine no solo nuestro camino sino el de los demás. Decía el rey Salomón hablando sobre la luz y la oscuridad que es más fácil iluminar un cuarto oscuro aun con el más mínimo reflejo de luz, que apagar un cuarto de luz con tan solo un poco de oscuridad. Ustedes se preguntarán por qué escribo de esto hoy, sencillamente porque esta enseñanza tiene que ver mucho con el momento que vivimos como nación, donde todo pareciera arropado en la más espesa oscuridad y son pocas las rendijas de luz que se abren paso.

Brian Fincheltub: Clap, bono y chantaje

Clap, bono y chantaje

Si en algún momento de la historia nacional se escuchó y pintó en cada rincón la consigna “pan, tierra y trabajo”, en la Venezuela actual la consigna que mejor describiría nuestra situación sería “Clap, bono y chantaje”. Pasamos del país que ofrecía suelo, comida y empleo para crecer al país donde lo único que te ofrece el Estado es humillación, miseria y amenazas.

Brian Fincheltub: Del patoterismo al aislamiento

Del patoterismo al aislamiento

Dicen que en momentos de crisis es cuando conoces a tus verdaderos amigos, una máxima que aunque difícilmente pueda aplicarse a las relaciones internacionales donde más que amigos hay intereses, si se aplica para lo que se conoció no hace mucho como el “eje bolivariano” que reunió a varios presidentes de la región que más que entablar relaciones diplomáticas tejieron una red de complicidad y silencio que nada tenía que envidiarle a organizaciones del crimen organizado transnacional.

Brian Fincheltub: El abismo de las Américas

El abismo de las Américas

Frente a la tragedia venezolana nadie duda que la comunidad internacional tiene un rol importantísimo en la vigilancia de los valores mínimos que impone la democracia y los Derechos Humanos. Pero no siempre ha sido así, no porque antes hubiésemos vivido en plena democracia, sino porque en Latinoamérica se condena o se premia dependiendo de la afinidad ideológica o no entre los gobiernos de turno.

Brian Fincheltub: Pocetas y conciencias

Pocetas y conciencias

La mayoría de los hogares venezolanos, hoy sin distingo de estrato social, tiene un miembro fuera del país. Algo impensable hace veinte años, cuando con todos los defectos de nuestra democracia, todavía recibíamos inmigrantes que seguían viendo en Venezuela quizás lo que muchos no fueron capaces de ver, valorar y cuidar. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos hermanos han tenido que salir de nuestras fronteras, la desbandada continúa y con el tiempo lamentablemente pareciera que será no solo más dramática, sino más precaria.

Brian Fincheltub: Más fácil que emigrar

Más fácil que emigrar

Quizás este artículo no sea políticamente correcto, pero como sociedad meremos que nos evaluemos mucho para que lo que vivimos no se repita jamás. Cada quien es dueño de sus decisiones, aquí no pretendo dar lecciones de moral, solo contar mi experiencia en un país que no se vino abajo hace unos meses, sino que fue un proceso largo y progresivo del cual una gran mayoría de venezolanos no se dio cuenta o no quiso darse cuenta hasta que la crisis le tocó la puerta.

Brian Fincheltub: El viaje de regreso

El viaje de regreso

Ana tiene treinta años. Madre de tres niños, junto a su esposo, decidió hace tres meses que para salvar a sus hijos del hambre la familia tenía que irse del país. Ella, maestra; su esposo, obrero de construcción. Ana y su familia no son los únicos que deben elegir entre la unidad de su familia o su supervivencia, si es que eso pudiera llamarse “elección”. Ella retrata la realidad de millones de venezolanos que han visto sus hogares desintegrarse en los últimos años.


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