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Brian Fincheltub: El poder de ayudar

El poder de ayudar

Nunca como ahora fue tan difícil vivir en Venezuela, eso todos los sabemos. Un día falta el agua, el otro la luz, al otro el teléfono. Sin contar que desde hace muchos años falta la seguridad, la comida y sobre todo un gobierno decente que se preocupe por las necesidades más básicas de su gente. Si no fuera porque quienes aquí seguimos buscamos razones para continuar creyendo en nuestro país, definitivamente tendríamos un grave problema de salud mental. Resulta agotador para todos que cada día sea algo nuevo lo que se une a la lista de calamidades que vivimos, hace falta mucha estabilidad emocional para no desesperarse y para que el ambiente de destrucción que nos rodea no termine por destruirnos a nosotros mismos.

Brian Fincheltub: Carta de un venezolano a Colombia y México

Carta de un venezolano a Colombia y México

No vivo ni en Colombia ni en México, pero no hace falta vivir en lugar para preocuparse por su destino, por quienes allí viven y están por vivir. Quizás este no sea el primer llamado de alerta que un venezolano les hace, tampoco creo que sea el último, solo siento la necesidad de escribir lo que no es más que nuestra experiencia como país y si eso ayuda aunque sea a una persona a reflexionar me daré por satisfecho. Digo reflexionar porque en modo alguno pretendo que alguien cambie sus opiniones por lo que yo escriba, con que las piense mejor me basta.

Brian Fincheltub: Las sanciones y el fin de la mentira oficial

Las sanciones y el fin de la mentira oficial

En los últimos meses se había profundizado en boca de la elite en el poder el discurso según el cual la mayoría de nuestros males, por no decir todos, eran consecuencia directa e inmediata de las llamadas “sanciones” impuestas por los Estados Unidos y la Unión Europea a funcionarios venezolanos. “Tenemos tantos millones bloqueados que no nos permiten comprar alimentos” decía un alto funcionario en rueda de prensa hace unos días. “No es posible comprar medicinas, no porque no hay dinero, sino porque lo tenemos represados por las sanciones” le gritaba un director de un hospital en Caracas a los médicos que protestaban por sus dramáticas condiciones de trabajo. Un guión bien montado que buscaba despojarlos de toda responsabilidad del drama nacional, un guión de sello castrista.

Brian Fincheltub: ¿Vive usted mejor?

¿Vive usted mejor?

Los que sucedió el pasado 20 de mayo y que algunos llaman “elecciones” no ha resuelto ni resolverá los problemas más elementales del venezolano. Cada vez que hay un proceso electoral o que pretende serlo las promesas vienen y van, hasta aflora la llamada “autocrítica” en donde se promete “látigo y mano de hierro” contra la corrupción el burocratismo y la ineficiencia. Es un ciclo que nunca termina en el que el pueblo siempre es el más afectado.

Brian Fincheltub: Derrotaremos la oscuridad

Derrotaremos la oscuridad

En un país controlado por las sombras tenemos dos opciones: resignarnos a vivir para siempre en la oscuridad o convertirnos en fuente de luz que ilumine no solo nuestro camino sino el de los demás. Decía el rey Salomón hablando sobre la luz y la oscuridad que es más fácil iluminar un cuarto oscuro aun con el más mínimo reflejo de luz, que apagar un cuarto de luz con tan solo un poco de oscuridad. Ustedes se preguntarán por qué escribo de esto hoy, sencillamente porque esta enseñanza tiene que ver mucho con el momento que vivimos como nación, donde todo pareciera arropado en la más espesa oscuridad y son pocas las rendijas de luz que se abren paso.

Brian Fincheltub: Clap, bono y chantaje

Clap, bono y chantaje

Si en algún momento de la historia nacional se escuchó y pintó en cada rincón la consigna “pan, tierra y trabajo”, en la Venezuela actual la consigna que mejor describiría nuestra situación sería “Clap, bono y chantaje”. Pasamos del país que ofrecía suelo, comida y empleo para crecer al país donde lo único que te ofrece el Estado es humillación, miseria y amenazas.

Brian Fincheltub: Del patoterismo al aislamiento

Del patoterismo al aislamiento

Dicen que en momentos de crisis es cuando conoces a tus verdaderos amigos, una máxima que aunque difícilmente pueda aplicarse a las relaciones internacionales donde más que amigos hay intereses, si se aplica para lo que se conoció no hace mucho como el “eje bolivariano” que reunió a varios presidentes de la región que más que entablar relaciones diplomáticas tejieron una red de complicidad y silencio que nada tenía que envidiarle a organizaciones del crimen organizado transnacional.

Brian Fincheltub: El abismo de las Américas

El abismo de las Américas

Frente a la tragedia venezolana nadie duda que la comunidad internacional tiene un rol importantísimo en la vigilancia de los valores mínimos que impone la democracia y los Derechos Humanos. Pero no siempre ha sido así, no porque antes hubiésemos vivido en plena democracia, sino porque en Latinoamérica se condena o se premia dependiendo de la afinidad ideológica o no entre los gobiernos de turno.

Brian Fincheltub: Pocetas y conciencias

Pocetas y conciencias

La mayoría de los hogares venezolanos, hoy sin distingo de estrato social, tiene un miembro fuera del país. Algo impensable hace veinte años, cuando con todos los defectos de nuestra democracia, todavía recibíamos inmigrantes que seguían viendo en Venezuela quizás lo que muchos no fueron capaces de ver, valorar y cuidar. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos hermanos han tenido que salir de nuestras fronteras, la desbandada continúa y con el tiempo lamentablemente pareciera que será no solo más dramática, sino más precaria.

Brian Fincheltub: Más fácil que emigrar

Más fácil que emigrar

Quizás este artículo no sea políticamente correcto, pero como sociedad meremos que nos evaluemos mucho para que lo que vivimos no se repita jamás. Cada quien es dueño de sus decisiones, aquí no pretendo dar lecciones de moral, solo contar mi experiencia en un país que no se vino abajo hace unos meses, sino que fue un proceso largo y progresivo del cual una gran mayoría de venezolanos no se dio cuenta o no quiso darse cuenta hasta que la crisis le tocó la puerta.

Brian Fincheltub: El viaje de regreso

El viaje de regreso

Ana tiene treinta años. Madre de tres niños, junto a su esposo, decidió hace tres meses que para salvar a sus hijos del hambre la familia tenía que irse del país. Ella, maestra; su esposo, obrero de construcción. Ana y su familia no son los únicos que deben elegir entre la unidad de su familia o su supervivencia, si es que eso pudiera llamarse “elección”. Ella retrata la realidad de millones de venezolanos que han visto sus hogares desintegrarse en los últimos años.

Brian Fincheltub: No es normal

No es normal

Cuando en 2005 comenzamos nuestro trabajo social en Petare, siempre fuimos con la intención de llevar sonrisas y salvar vidas de la violencia. Lo que nunca imaginamos es que trece años después del inicio de aquellas actividades que ponían a los niños a soñar y a sonreír íbamos a tener que cambiar el cine en la calle, las canchas, los programas de becas, los colchones inflables y las piscinas por un plato de comida que no solo representa el almuerzo o la cena del día, representa la diferencia entre la vida y la muerte para decenas de miles de niños que apenas empiezan a crecer.

Brian Fincheltub: Rápida y furiosa

Rápida y furiosa

Pareciera que a Tibisay en lugar de pilas le pusieron un par de turbinas. La ministra de votaciones de la dictadura anda a millón y soltando más « si» que perrito de camionetica a cuanta farsa electoral se les ocurre a sus patrones. Votaciones presidenciales: si, votaciones para diputados: si, votaciones para consejos legislativos: si, votaciones para el condominio: si. Es que si los carnavales 2019 no se ponen las pilas los adelantan también para abril, cosa que no nos vendría mal así votamos de una vez la reina de carnaval y el rey momo.

Brian Fincheltub: El viraje de Latinoamérica

El viraje de Latinoamérica

No hubo país latinoamericano que no tendiera una alfombra roja al chavismo durante los tiempos de la diplomacia petrolera. El fallecido presidente y su para entonces canciller no solo eran recibidos con honores de cuanto avión se bajaban, sino que se convirtieron en la voz de mando en una región infectada de gobiernos populistas y chulos de aquella abultada chequera bolivariana. No se salvaba nadie, ni aquellos que decían no pertenecer al llamado eje Caracas-La Habana liderado por Venezuela.

Brian Fincheltub: Carta a Rodríguez Zapatero

Carta a Rodríguez Zapatero

Muy señor que se la da: Quizás esta no sea la respuesta que esperaba, pero no todo el tiempo uno obtiene las respuestas que espera y mucho menos de las personas que a uno le gustaría. Me perdona el encabezado, lo modifiqué a mi manera tratando de ajustarlo al suyo. Permítame decirle para comenzar que estoy de acuerdo con usted cuando utiliza el verbo trabajar, eso no lo pongo en duda, en lo que si voy a diferir con usted es que su trabajo sea para la “convivencia pacífica, democrática y la superación de los problemas económicos y sociales de los venezolanos”. Usted trabaja señor Zapatero, pero para la dictadura y lo hace tan bien como lo hizo durante su gestión como presidente en España, país al cual dejó sumido en una profunda crisis económica y con unas cifras de desempleo tan astronómicas como su desvergüenza.

Brian Fincheltub: Elecciones sí, simulacro no

Elecciones sí, simulacro no

Desde hace años los venezolanos luchamos por una salida democrática para la actual crisis que vive nuestro país, lucha que nos ha costado no solo varias decenas de vidas, sino también miles de encarcelados y millones de exiliados. Con una paciencia infinita y que algunos han tildado de “civismo extremo”, hemos apostado al ejercicio del voto como una oportunidad fundamental para lograr un cambio pacífico y constitucional. Pero el hecho que el voto sea el instrumento fundamental de las grandes mayorías no significa que sea el único mecanismo de lucha, sobre todo cuando la Venezuela de hoy, votar no significa elegir.

Brian Fincheltub: ¿Venezuela sin proposito?

¿Venezuela sin proposito?

Hay una gran diferencia entre lo que comúnmente llamamos “resolver” a lo que significa acostumbrarnos. Yo particularmente no me siento orgulloso de ninguno de los dos escenarios, pero frente a la crisis entiendo más al que improvisa para sobrevivir que al que naturaliza lo que jamás puede ser aceptado como normal.

Brian Fincheltub: La conspiración de los perniles

La conspiración de los perniles

Érase una vez tres barcos que venían de muy muy lejos cargados de millones y “millonas” de perniles. Viajaban hacía un reino donde su valor podría sobrepasar el oro y la gente era capaz de hacer todo por obtenerlos, incluso hasta vender su dignidad. Según los relatos de la corte durante meses estos barcos lograron sortear todo tipo de dificultades y conspiraciones: tormentas, huracanes, monstruos marinos, tsunamis y hasta lluvia de fuego. Penurias que iban siendo superadas una a una por la valentía y coraje de sus tripulantes.

Brian Fincheltub: Podríamos extrañar estas Navidades

Podríamos extrañar estas Navidades

Ustedes dirán que me volví loco diciendo que en los próximos años pudiéramos extrañar estas navidades, sobre todo si consideramos que este es el peor diciembre que hemos tenido en las ultimas décadas, pero lo mismo pudiéramos decir del diciembre pasado y del antepasado también. Si algo tiene el chavismo es que siempre se supera y la destrucción lejos de detenerse se profundiza, ya no con el pasar de los meses, sino en un lapso de semanas lo que fue malo pasa a ser peor.

Brian Fincheltub: Santa Clap

Santa Clap

Lo que se configura macabramente en Venezuela podría llamarse la industria del hambre. Lo que pudo haber comenzado como otra medida improvisada del gobierno frente a la crisis, se transformó en un perfecto engranaje de premios y castigos que en tiempos de crisis como los que hoy vivimos se han convertido en un asunto de supervivencia.

Brian Fincheltub: Default social

Default social

Todo el mundo habla del riesgo que representa que el régimen no cumpla con sus compromisos con la banca internacional, a quienes por cierto habían pagado constante y sonante en cada fecha, al menos eso habían dejado saber hasta el anuncio de reestructuración de la deuda anunciado hace días. Pero de lo que nadie habla, por cansancio o naturalización, prefiero pensar que por cansancio, es del default social. La enorme deuda incumplen todos los días los captores del poder, con millones de venezolanos hoy rehenes de una enorme crisis humanitaria.

Brian Fincheltub: Ley contra el amor

Ley contra el amor

Aprovechando que desde el poder se disponen a regular los sentimientos humanos en nombre de la “paz”, sería bueno que alguien tome la iniciativa y también lance la propuesta de ponerle un freno a los niveles de amor que el gobierno nacional le reparte a los venezolanos desde hace veinte años. Llegados a este punto, creemos que la dosis ha sido más que suficiente, digamos que nos cansamos de tanto y sería pertinente una ley que también se encargue de la materia.

Brian Fincheltub: Zimbabwe, capital Venezuela

Zimbabwe, capital Venezuela

Nunca está de más recordar que los últimos 20 años representan el mayor período de bonanza petrolera de nuestra historia. No está de más recordarlo porque cuando uno mira que es también el periodo de mayor endeudamiento, uno se pregunta: ¿a dónde se fueron los reales? Nadie a ciencia cierta puede responderlo, lo que sí es público es que los lujos de elite contrastan con la miseria de la mayoría del país.

Brian Fincheltub: No es el fin

No es el fin

Aunque parezcas desmayar y perder la fuerza, aunque te digas que no vale pena luchar, aunque la frustración te arranque las ganas de continuar, No es fin.

Brian Fincheltub: ¿Por qué voy a votar?

¿Por qué voy a votar?

Voto por miles de niños que poco entienden de la política pero saben que el crujir de su barriga no es normal, que esa sensación en la cual su estomago parece querer comerse las costillas duele, y se llama hambre. Ellos no tienen idea de quién gobierna, pero desde pequeños conocen bien lo que es acostarse sin comer después del "no hay" de una madre que esconde sus lágrimas entre la impotencia que significa ver a sus hijos sufrir.


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