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Antonio José  Monagas: Abusos que hacen llorar

Abusos que hacen llorar

No es fácil, ni lo ha sido, consolidar un sistema político basado en condiciones que promuevan el ejercicio de la democracia. Entendida ésta, no tanto como el gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo a través de mecanismos de participación mediante procesos de elaboración y toma de decisiones. Pero sí, como doctrina que implica la motivación necesaria con el propósito de establecer una forma de vida en sociedad.

Antonio José Monagas: socialismo para un pueblo pendejo

socialismo para un pueblo pendejo

Pareciera obvio preguntarse razones que han conducido a realidades extrañamente contrarias a lo que algunas definiciones de la teoría política o de la teoría económica, exponen. Sin embargo, cada respuesta lleva a conclusiones que chocan con las circunstancias que se viven. Particularmente, en Venezuela luego que las imposiciones, los resentimientos y hasta las revanchas aplaudidas por el socialismo pretendido por el alto gobierno, se volvieron parte de una normativa no escrita. Pero crudamente aplicada para lo cual, la represión se constituyó en un instrumento de infalible utilidad.

Antonio José Monagas: Agónicos zarpazos…

Agónicos zarpazos…

La connotaciones que pueden endilgársele al término “dictadura”, si bien forman parte de la esencia semántica bajo la cual la teoría política puede distinguirlo, no deja de saturar realidades cuya caracterización denota una barbarie que excede la razón y rebasa cualquier medida de conciencia. Así lo resume la historia política de aquellas naciones que padecieron su aplicación. De manera que al final de todo, no necesariamente cabe diferenciar entre “tiranía” y “dictadura” por cuanto los procedimientos empleados para subyugar al individuo en aras de desmoralizarlo y humillarlo con la idea de someterlo ante propósitos propios de la demagogia característica, no son disparejos. Sin embargo, sus efectos son distintivos al marcar la diferencia entre un régimen dictatorial y otro tiránico. Aún así, la crueldad los homologa.

Antonio José Monagas: ¿Dónde quedó la unidad política?

¿Dónde quedó la unidad política?

El activismo político en estos tiempos de crisis ha venido entendiéndose de manera algo extraño. Particularmente, cuando las tareas correspondientes a objetivos que comprometen acciones propias de luchas orientadas a la recuperación de espacios y procesos libertarios, se reducen a lo que cualquier aficionado de extremado discurso puede decidir. Y por ahí proceden quienes envalentonados dada alguna motivación de narrativa política, se aventuran al desarrollo del hecho. Pero sin medir, ni siquiera comprender, hasta dónde la incertidumbre es capaz de converger con los propósitos en curso. De manera que lo trazado a nivel de escuetas indicaciones, aunque aparentemente convincentes, resultan un fiasco. Incluso, lejos de aportar mayor sentido de unidad política a lo emprendido, las acciones terminan fracturando y dividiendo a quienes se atrevieron al logro del objetivo.

Antonio José Monagas: Antología de un absurdo

Antología de un absurdo

El juego de la revolución bolivariana ha caído en desgracia. Naturalmente ha sido así toda vez que el discurso sobre el cual se sustentaba, se vino abajo. Las frases pomposamente elaboradas, dejaron de tener la pegada del principio. Su impacto dejó de hacer huella en la consciencia de muchos que hoy han despertado del letargo vivido en medio de una forzada alegría, que obligadamente se convirtió en tragedia. La tragedia de un país dividido tanto como despedazado.

Antonio José Monagas: La miseria como contravalor moral y político

La miseria como contravalor moral y político

La concepción del Estado venezolano ha sido uno de los problemas que, sin ser causante de mayores escándalos públicos, toca sensiblemente la organización y ejercicio del poder. Como estructura de dominación, el Estado se fundamenta en distintas consideraciones. No sólo de razón filosófico–político–jurídica. También a partir de determinaciones pautadas por las denominadas políticas públicas de las cuales se han valido distintos gobiernos para imponer sus proyectos ideológico–políticos.

Antonio José Monagas: Candelita con cara de crisis

Candelita con cara de crisis

Los juegos tradicionales, en cualquier parte del mundo, son representativos de la cultura del lugar. Son también, expresiones del gentilicio. Sobre todo, cuando sus prácticas se aferran al costumbrismo propio de la región que motiva cada juego en particular. En principio, la creatividad nativa se apoyaba en materiales autóctonos para proveer a los jugadores de los elementos de la actividad. En la actualidad, la realización de cada juego busca resolverse con base en los dictados que impone el desarrollo tecnológico. O bien a partir del maleable plástico, o del recurso de la computación con el complemento de la Internet.

Antonio José Monagas: Entre sarcasmos y absurdos

Entre sarcasmos y absurdos

Bajo un régimen autoritario el poder no admite discusión posible que remita a reparo alguno de decisiones tomadas. Sin embargo, no siempre el verticalismo ejercido como forma de gobierno logra sus aberrantes menesteres. Al menos, muchas, no terminan desarrollando toda la perversidad implícita en decisiones de radical intencionalidad. En esos casos, la suerte del autoritarismo puede verse entorpecida o dificultada por causa de la lógica sobre la cual proceden y preceden ciertos criterios de razón económica, social o política. Es decir, la rigurosidad de las correspondientes teorías, teorías éstas que han dado lugar al sentido lógico de importantes postulados elaborados desde la economía, la sociologías y la politología, son inexorables. Indistintamente del terreno ideológico en el cual ciertas arbitrariedades, pretenden desvirtuar las realidades.

Antonio José Monagas: ¿Más elecciones?

¿Más elecciones?

La política no es fácil comprenderla si acaso no se analiza desde los intereses y necesidades sobre los cuales se moviliza todo proyecto o intención que lleve al hombre a alcanzar sus objetivos. De lo contrario, el concepto de política se tornaría razón de confusión que raya con el engaño inducido por esa misma vía. Sobre todo, si se observa desde el provecho de algunos pocos durante o luego de su paso por posiciones comprometidas por el ejercicio de la política.

Antonio José Monagas: ¿Abatidos, enredados o perdidos?

¿Abatidos, enredados o perdidos?

La dinámica política es profusamente engañosa. A veces luce tan calmada, que algunos ilusos se ven tentados a apostarle a la placidez que aparenta. Otros momentos, deja ver su ímpetu al igual como la mar cuando sus olas muestran un rostro enardecido coronando la costa furiosamente. No entender la dinámica política de esta forma, ha sido históricamente una poderosa razón para que importantes problemas surjan, se estanquen o se potencien. Por eso que aventurarse a vivir la política al margen del cuidado necesario que su ejercicio demanda, es jugar al suicidio manipulado y sin respeto por la vida. Y es lo que realmente sucede en medio de situaciones cuyas decisiones se elaboran al voleo. O sea, sin el menor trazo de lo que enseña la teoría política y la teoría de gobierno. La teoría social, la teoría de planificación y la teoría económica.

Antonio José Monagas: ¿Promesas vacías?

¿Promesas vacías?

El malogrado proceso revolucionario tiene al país, tristemente, en la más conmovedora condición económica y social. Es por todos conocido los problemas que padece la economía nacional cuando se trata de finanzas públicas dirigidas a resolver situaciones de incidencia capital.

Antonio José Monagas: Escenarios del capítulo final

Escenarios del capítulo final

La espera como actitud o como acontecimiento político, medido desde la situación de crisis que agobia a Venezuela, deja ver tamaña equivocación. Pero no sólo conceptual. Tan descomunal equivocación es factor de serias perturbaciones. Y en política, eso se tiene un alto costo tanto en consecuencias como en implicaciones. Este comentario tiene total cabida si se examina el recorrido que ha hecho la oposición democrática venezolana al asumir la espera como condición política y situación social.

Antonio José Monagas: Solidaridad cero

Solidaridad cero

No siempre la historia la escriben los triunfadores. También, quienes se interesan en desvirtuar los hechos para entonces contaminarla de presunciones que desvirtúan los acontecimientos acaecidos. O retuercen la narrativa para ajustarla a intereses viscerales o manipulados con odio. Hechos de tan perversa naturaleza, sumados a decisiones que arrastran ideales utilitarios, esculpen en la consciencia del pueblo condiciones de rechazo a todo aquello capaz de asentir una nueva construcción de ideas, acciones o situaciones que motiven crecimiento y desarrollo.

Antonio José Monagas: La democracia no es un discurso

La democracia no es un discurso

La ignorancia es causa de múltiples males y errores. Repetidamente, se actúa según lo determinan las fuerzas de las circunstancias. Generalmente, así se procede a instancia del ejercicio de la política. O sea, equivocadamente. Por eso, la historia contemporánea es el mejor indicativo y fehaciente testimonio del grado de barbaridades que se ha cometido en nombre de distintas ideologías políticas. La democracia no escapa de ello. Sobre todo, cuando se adopta una democracia mal entendida. O mal concebida. Sus equivocaciones se han traducido en ingentes problemas con repercusión en todos los planos del devenir social, político y económico.

Antonio José Monagas: ¿Militarismo o civilismo?

¿Militarismo o civilismo?

Aunque la teoría del desarrollo no es mayormente explícita en diferenciar los problemas que se dan en gobiernos que confunden militarismo con civilismo, o que combinan gajes militaristas con facultades del poder civil, si lo hace la teoría política toda vez que explica relaciones entre el mundo militar y el ámbito civilista. Así, pudiera contenerse equivocadas consideraciones ante gruesas contradicciones que arremeten contra la institucionalidad establecida por el ejercicio político-jurídico sobre el cual se formaliza un Estado-Nación.

Antonio José Monagas: Ciudadanos de “tercera

Ciudadanos de “tercera

De entrada, vale recordar el conjuro Joseph de Maistre, teórico político y filósofo saboyano cuando señaló que “cada nación tiene el gobierno que merece”. Opuesto a la ideas de la ilustración de la Revolución Francesa, su ideario político dejaba ve una postura contrarrevolucionaria luego de advertir que tales manifestaciones revolucionarias estaban alejadas de toda referencia a la Providencia Divina. Ella, como explicación de los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad.

Antonio José Monagas: La abstención electoral, símbolo de victoria política

La abstención electoral, símbolo de victoria política

La abstención electoral no siempre ha sido debidamente leído o interpretado. La teoría política se refiere a ello como un comportamiento de apatía política. Pero también, como una manifestación de protesta contra el sistema político establecido. Sin embargo, más allá de cualquier apreciación conducente a impugnar toda expresión de abstencionismo dado el impacto que pueda causar en perjuicio del derecho y del deber político a lo cual contrae el voto como ejercicio democrático, constituye el evento político peor comprendido. Sobre todo, por cuanto se le conoce en función de los distintos estratos y niveles a los que responde dado su carácter reactivo. Muchas veces inculcado. Otras, coyuntural o circunstancial. Aunque tiende a comportarse de manera imprevisible a consecuencia de la cultura política o de las emociones de quienes se arrogan las competencias políticas para ejercer el derecho al voto.

Antonio José Monagas: “Mucho con demasiado…”

“Mucho con demasiado…”

Entre las palabras “mucho” y “demasiado”, existe una profunda diferencia. Una inmensa distancia semántica y dialéctica. Sin embargo es común escuchar del vulgo, juntar ambas palabras. Sobre todo, cuando las emociones conspiran contra la razón pues la suma de las mismas, constituye o representa una crasa manifestación de una realidad tan abultada que sólo cabe en el imaginario de quien, por razones de adulancia o crítica, la pronuncia al margen de su engorroso o confuso significado. Habida cuenta que articularla, no apunta a algo distinto de lo que resulta una grosera exageración o disparatada redundancia.

Antonio José Monagas: “El carrusel de la patria”

“El carrusel de la patria”

Desde el mismo momento en que se instaló el actual régimen socialista, con matices de “revolucionario”, el país se sumió en un ámbito de desolación como nunca lo había vivido. Ni siquiera comparable con los problemas padecidos por la precaria población del siglo XIX. Pues aunque fueron tiempos difíciles, hablando desde la perspectiva de la política y de la economía, su gente no sobrellevó los embates de la represión feroz cegadora de vidas, voluntades y expectativas que caracteriza la actual gestión gubernamental tiránica.

Antonio José Monagas: ¿Idiotas…pero felices?

¿Idiotas…pero felices?

Ningún gobierno escapa a la tentación de idiotizar a sus gobernados que si bien no son todos, sí logra tocar algunos. A quienes alcanza a afectar, son parte de colectivos que, por furibundos o ilusos, reciben pasivamente la necesaria dosis de proselitismo que políticamente aviva un determinado y resuelto apoyo hacia decisiones populistas y demagógicas. Y no es que lo anteriormente aludido, suene descabellado. Pero en verdad, si hay un tanto de absurdez en ello. Aún así, las realidades políticas históricamente referidas, han evidenciado tan contrariada situación.

Antonio José Monagas: La emboscada del totalitarismo

La emboscada del totalitarismo

Los enredos a que ha conducido la actual crisis política, no han sido fortuitos. Por lo contrario, son inducidos por cuanto los mismos constituyen el mejor “caldo de cultivo” para propiciar las ambigüedades y confusiones necesarias sobre las cuales descansa y se consolida el despotismo que induce todo gobierno totalitario. De hecho, la crisis política que se ha desatado sobre Venezuela, además de agudos desarreglos propios del caos animado a la sombra de la represión alcanzada, ha provocado que problemas acumulados, todavía no prescritos por la indolencia de quienes creen estar comandando cuarteles, se hayan desanudados de sus amarres históricos deviniendo en graves conflictos y serias contradicciones hasta ahora no resueltas. Ni tampoco antes ocurridas. Ni mucho menos, consideradas en la plenitud de su incidencia.

Antonio José Monagas:  ¿Cómo liderar desde la política?

¿Cómo liderar desde la política?

El liderazgo es una condición impuesta no sólo por las circunstancias que pululan alrededor de cualquier situación o estado de hechos. También es motivado por la capacidad de quien, en el fragor de alguna circunstancia inducida u organizada, es capaz de dirigirla en función de objetivos establecidos o logrados por causa de una coyuntura imperante. En todo caso, es necesario considerar el liderazgo, como el devenir generado a través de un acto de conciencia. Bien para construir o para destruir. Bien por necesidades estudiadas o por razones improvisadas. Por conducción razonada o por incidencias al voleo. En cualquiera de estos estadios, hay razones para hablar de liderazgo.

Antonio José Monagas: “Zamurera y Dictadura”

“Zamurera y Dictadura”

Cualquier combinación de frases que motive actitudes denigrantes, es propia de toda circunstancia que inspire una respuesta adversa ante la situación en juego. Aunque también, cualquier mezcolanza de condiciones que apunte a acentuar contradicciones, termina en conflicto. O en el acrecentamiento de problemas acumulados por causa de la misma situación de apatía o de indolencia que revisten las realidades embadurnadas del grosero populismo como el que, en efecto, distingue a Venezuela.

Antonio José Monagas: Ciudadano “Honoris Causa”

Ciudadano “Honoris Causa”

¿Cuánta complicación reviste el concepto de “ciudadanía”? Sobre todo, cuando la insolencia, la impudicia y la desvergüenza, en cerrada complicidad con aquel militarismo que gruñe entre las fauces del subdesarrollo, se acomodan horondamente para convulsionar toda situación donde procure respirarse libertades y ejercerse fundamentales derechos humanos. Aunque lo peor de todo esto, va más allá. Sucede cuando la “ciudadanía” busca emprenderse a contramarcha de los mecanismos de represión o de los esquemas de inculturación social promovidos desde las arbitrariedades no sólo de un populismo despiadado. Sino también, de las actitudes de quien, abusivamente, pretende desconocer a quien tenga a su lado pisoteándole su proyecto de vida política, económica y social.

Antonio José Monagas: ¿Es que se hacen o en verdad son?

¿Es que se hacen o en verdad son?

Siempre se ha dicho que mientras más soberbio se comporte quien presuma de conducirse detrás, delante o ante el poder político, sólo está desnudando su debilidad. O poniendo al descubierto sus miedos. Esta consideración que pudiera parecer un sabio aforismo, es el mal que habrá de reducir la prepotencia de gobernantes embadurnados de odio por la obcecación que afecta su precaria capacidad para actuar desde la ecuanimidad y honestidad que, como condiciones, exige todo compromiso público.


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