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Antonio José Monagas: Al margen de la historia

Al margen de la historia

La historia siempre ha padecido de la disyuntiva entre lo que se cuenta y lo que se escribe. Pero cuando se trata de hechos que superan varias generaciones, la realidad es otra. La historia se convierte en instrumento cultural mediante el cual el hombre adquiere la capacidad política para volcarla en letras. De esa manera, funge como razón de conciencia de las libertades y los derechos. Sin embargo, por otra parte, la situación es distinta. De este otro lado, las circunstancias se dedican a esperar que se desarrollen los hechos para así hacerlos congruente con la narrativa de la que se vale la dinámica social, al fundamentar la palabra traducida en audición.

Antonio José Monagas: ¿Quiénes traicionan (a la patria)?

¿Quiénes traicionan (a la patria)?

En Venezuela, desde hace poco tiempo, sumaron el delito de “traición a la patria” al compendio normativo-institucional. Fue una decisión que se hizo acompañar de un legajo de ridículas conjeturas dirigidas a sancionar aludidas “agresiones de odio”. Sin embargo, a este respecto valen algunas consideraciones. No sólo el concepto de “traición” tiene una ascendencia o procedencia, que traspasa límites políticos, sociales y culturales. Sino que su concepción se hunde en el lodazal del infundio, la impudicia y la desfachatez. Pero también, el concepto de “odio” es de difícil comprensión toda vez que trasciende los áridos campos donde se cultiva el envilecimiento en conjunto con la ausencia de inteligencia.

Antonio José Monagas: ¿Cómo destruir una Nación?

¿Cómo destruir una Nación?

La vida, en cualquiera de sus manifestaciones, recomienda manejarse con alguna metodología que bien conduzca la realización de los procesos que habrán de determinar a cabalidad de lo emprendido. Así es en todo. Las ciencias exactas, tanto como las ciencias blandas, igual lo instan. Sobre todo, al momento de demostrar una hipótesis en cualquier contexto donde la misma tenga cabida.

Antonio José Monagas: ¿Sometido por el miedo?

¿Sometido por el miedo?

Hoy día, el venezolano no es el mismo individuo apacible, amable y bonachón de hace algunos años. La dinámica de vida que viene dándose en el país, lo ha llevado a comportarse de forma diferente. Los desvelos y revuelos del agitado y convulsionado presente, originados en el furibundo trajín de una política emprendida a empellones, lo enfermaron. Su enfermedad no es orgánica. Pero si afecta su hospitalidad y solidaridad pues los aires que se respiran en el país, son obscuros, desquiciantes y degenerativos fundamentalmente en lo moral, ético y cultural. Desde luego, en lo político, lo económico y en lo social.

Antonio José Monagas: Voto de confianza

Voto de confianza

La confianza es el ámbito imperceptible sobre el cual fragua toda posibilidad de logro al momento de blandirse toda acción en medio del azaroso juego que sostiene con la incertidumbre. Por eso la confianza, se comprende desde la perspectiva que mejor resulte frente a todo valor que exalte la capacidad del hombre para adelantarse con la mayor seguridad a todo acontecimiento que pueda desafiarlo o conminarlo.

Antonio José Monagas: El otro lado del liderazgo

El otro lado del liderazgo

No todos los caminos conducen a destinos felices. Hay unos más escarpados que otros. El ser humano ha buscado las respuestas y soluciones que sus problemas han requerido. Problemas donde entra en juego todo lo que explica: cómo se organiza la vida. Su tiempo y espacio. Estas ideas han acompañado al hombre desde que comprendió que su desarrollo personal se vería sujeto a circunstancias ante las cuales poco o ningún control podría tener. Así comenzó a pensarse en el arte del liderazgo.

Antonio José Monagas: El fracaso como ejercicio de gobierno

El fracaso como ejercicio de gobierno

La historia política no siempre termina transluciendo “felicidad”. Generalmente, su contenido revela cuadros de difícil condensación y comprensión. Más por aquello de que las lecciones de la historia no se aprovechan. Por tanto, la historia tiende a repetirse. Pero en perjuicio de quienes la desconocen. Por eso, muchos la inventan para adecuarla a motivaciones elaboradas para manipular el discurrir a instancia de pervertidos y retorcidos intereses. Para decirlo a la manera de Aldous Huxley, novelista inglés, “quizá la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

Antonio José Monagas: Un país donde no se crece

Un país donde no se crece

La psicología del perdedor pareciera ocupar buena parte del Manual del Populismo que obedientemente practican quienes, desde las alturas del actual gobierno nacional, buscan amansar las actitudes que las libertades y los derechos humanos saben infundir en el pensamiento de venezolanos de conciencia democrática. Venezolanos cuya rebeldía suscribe su dignidad. Y aún cuando la resistencia que anima el hecho triste de sentirse ahogado en medio del lastre que despide el barco-país cuyo rumbo va en dirección opuesta al que señala la bitácora del desarrollo económico y social es de férrea consistencia, suele verse una población magullada por los efectos de tanto vapuleo, maltrato y humillación infringida en nombre de un socialismo que dividió, empobreció y trastornó a Venezuela a su máxima expresión.

Antonio José Monagas: ¿Un problema de “sobrevivencia”?

¿Un problema de “sobrevivencia”?

La diáspora o éxodo ocasionado por el desastre que transformó a Venezuela en una ruina de país, o en un país arruinado, no sólo determinó agudos problemas para países cuyos predios ha sido refugio y lugar de advenimiento para tantos venezolanos. Sino que además, despojó a Venezuela de la dinámica de vida que siempre le ha conferido su gente.

Antonio José Monagas: ¿Dónde quedó la Justicia?

¿Dónde quedó la Justicia?

La inmediatez sobre la cual el régimen político venezolano busca pivotar sus medidas, hace que buena parte de las decisiones gubernamentales terminen siendo un escaso llamado de atención alrededor de algunos problemas considerados focales o llamados problemas terminales del sistema social. Estas situaciones no sólo hacen dudar de la capacidad del gobernante. Si no también, del modo como son concebidos o entendidos los principios a los que se acoge tanto el proyecto de gobierno, como la gobernabilidad del sistema político.

Antonio José Monagas: ¿Por dónde nace el sol?

¿Por dónde nace el sol?

La astronomía bien explica que el sol nace por el este. Aunque en la antigüedad, tal fenómeno buscaba entenderse a partir de la intervención de algún dios. Entonces se hablaba de Apolo, entre otros, quien con su carro, tirado por briosos caballos, hacía que el sol saliera cada mañana. Pero en política, no siempre puede aseverarse lo mismo por cuanto las realidades políticas no se supeditan a inevitables ciclos marcados por el paso del tiempo.

Antonio José Monagas: ¿Truco de impúdico final?

¿Truco de impúdico final?

Hay realidades que tergiversan el concepto de “política”. Pero también hay personas cuyo conocimiento de “política” es tan ínfimo, que roza con lo vulgar. Sin embargo, muchos son atrevidos al hacer consideraciones de esta calaña que ignoran lo que en verdad contiene el significado de “política”. Si bien este problema, tiene al país en ascuas, es imposible eludir la cruda situación por la que atraviesa Venezuela no sólo por estos tiempos. Las dificultades que derivan de tan lamentable proceder, vienen del siglo pasado. Incluso, del decimonónico. Solamente que, con los años, se intensificó. Sobre todo, ayudada por presunciones, suposiciones, equivocadas decisiones y la terrible manía de hacer conjeturas sin prueba alguna.

Antonio José Monagas: “Yo no fui, fue Teté”

“Yo no fui, fue Teté”

Ciertamente, el autoritarismo busca enredar toda situación donde las variables intervinientes, factores participantes y elementos contribuyentes, asumen una cuota de compromiso. Pero que luego se transforma en conflicto. Sin embargo, la resultante de dicha situación, por demás escabrosa y hasta de nocivo alcance, busca acusar a todo aquel que haya podido asomarse al borde o más allá del límite que distancia un problema de otro. Indistintamente, de haber sido de mayor, igual o menor envergadura. Es precisamente este tipo de problemas lo que interesa al régimen autoritario que sin escrúpulo alguno, se atreve a actuar desprovisto de alguna mínima vergüenza que le permita llevar a cabo su papel político de gobierno algo más comedido o equilibrado. Pero así no procede. Su torcida naturaleza política, rechaza toda intención de una actuación ecuánime que regule cualquier realidad que pueda sobrepasar sus propias barreras.

Antonio José Monagas: La gasolina del “diablo”

La gasolina del “diablo”

Aunque sobran razones que consideran la simplicidad como la base sobre la cual se sustenta la vida del hombre, las realidades muestran otra cosa. Es de reconocer que esto así sucede. Más, cuando los criterios que las generalidades argumentan como propios -dada sus justificaciones para desentrañar los enredos y embrollos que, en la superficialidad, opacan los procederes políticos, sociales y económicos más cotidianos- caracterizan la educación cartesiana impuesta por el carácter binario al cual responde el desarrollo tecnológico. Especialmente, desde el mismo momento que le brinda satisfacciones y facilidades al ser humano en su diario desenvolvimiento.

Antonio José Monagas: El escabroso juego de la política (roja)

El escabroso juego de la política (roja)

El sólo hecho de ser la política el agregado de intereses y necesidades cuyo cimiento lo constituye la pluralidad humana, da cuenta de la inminencia que vive el hombre en aras de organizarse a los fines de situarse en un espacio que bien pueda garantizarle el acceso al bienestar que persigue a instancia del proyecto de vida que se ha trazado.

Antonio José Monagas: Método fácil para acabar un país

Método fácil para acabar un país

La vida en cualquiera de sus manifestaciones, recomienda manejarse con alguna metodología que bien conduzca la realización de los procesos que habrán de determinar el término a cabalidad de lo emprendido. Así es en todo. Las ciencias exactas, tanto como las ciencias blandas, igual lo instan. Sobre todo, al momento de demostrar una hipótesis en cualquier contexto donde la misma tenga cabida.

Antonio José Monagas: Vividores del pueblo

Vividores del pueblo

Desde que las circunstancias se han prestado para forjar hechos fraguados de determinaciones cargadas del más visceral odio contra estamentos democráticos que una vez configuraron episodios de valor político y alcance moralizador, las tendencias dispusieron tiempos de indefiniciones e imprecisiones que fueron aprovechados para sembrar el terror del cual necesitó alimentarse la mal llamada “revolución bolivariana”.

Antonio José Monagas: Sin sentido de venezolanidad

Sin sentido de venezolanidad

Al avizorar hoy al país no hay duda en inferir que ha retrocedido en múltiples aspectos. La idiosincrasia que tiempos atrás demostraron los venezolanos, indistintamente de dónde nacían, dónde crecían o dónde desarrollaban sus proyectos de vida, está derruida. Anteriormente, lo importante era la entrega que casi todos buscaban brindarle al terruño. Aunque no siempre el desarrollo de la persona es coincidente con el lugar que vio nacerle. Sin embargo, eso no importaba. Cada quien buscaba adaptarse a las condiciones que le rodeaban. La preocupación que a todos asaltaba, era verter sus capacidades y potencialidades en función del desarrollo del sitio que le acobijaba.

Antonio José Monagas: En medio de la nada…

En medio de la nada…

La medida de la civilización, suele manifestarse a través de la capacidad de trabajo de la cual da cuenta el desenvolvimiento de una nación. Pero entendida la misma desde el desarrollo económico, evidencia la movilidad de una sociedad. Con ella, la teoría económica destaca la cuantificación de los bienes y servicios que ésta produce en un período determinado. O sea, el PIB o Producto Interno Bruto. Aunque también, se estilan indicadores relacionados con el Ingreso per cápita, el índice de desarrollo humano. Así como el indicador que cuantifica la población económicamente activa y los niveles de educación, salud y vivienda.

Antonio José Monagas: “Alumbrón”: nuevo ídolo público

“Alumbrón”: nuevo ídolo público

Las desgracias administradas por los religiosos y devotos del devastador socialismo, convirtiendo a Venezuela en la paradoja del desarrollo y en la negación del crecimiento, lograron sus macabros objetivos. Hasta los más correligionarios gobierneros, reconocen tan fatídica hazaña. Sobre todo, porque de sus consecuencias no ha escapado nadie. Los problemas que en los más recientes tiempos se han desatado, no son fortuitos. Fueron instados, primeramente, como parte del ideario impuesto de la mano del tremebundo jefe intergaláctico de quien no debe decirse nada pues sus rabiosos seguidores prohibieron comentarios públicos de su contravenida obra.

Antonio José Monagas: ¿Es paz u otra cosa?

¿Es paz u otra cosa?

El estridente lenguaje del cual se vale el régimen tumultuario para excusarse de sus torpezas, corruptelas, represiones y vilezas, alude repetidamente a la noción de “paz” sin siquiera ahondar en sus implicaciones de naturaleza sociológicas, axiológicas, etimológicas, lingüísticas, epistemológicas, filosóficas, dogmáticas, filológicas, teológicas o litúrgicas. Lejos de estos contextos, apela a interpretaciones tomadas del vacío inducido por la ignorancia. O cuando mucho, prestadas del carácter confuso y enrarecido avivado por la improvisación.

Antonio José Monagas: Un asunto de mantenimiento operativo…

Un asunto de mantenimiento operativo…

Iniciar esta disertación reconociendo problemas que afectaron el comportamiento social y económico de poblaciones enteras, sobre todo frente a la recurrente tragedia que ha paralizado el país por causas que no se justifican, pudiera resultar extremadamente justo y necesario. Y así debe ser toda vez que la historia universal remite a situaciones que dejaron ver el miedo que, ingentes comunidades, tuvieron ante lo que llamaron “la enfermedad del sol”. Sobre todo, cuando éste desaparecía y dejaba la Tierra a oscuras.

Antonio José Monagas: ¿De cuál paz habla el régimen?

¿De cuál paz habla el régimen?

El estridente lenguaje del cual se vale el régimen tumultuario para excusarse de sus torpezas, corruptelas, represiones y vilezas, alude repetidamente a la noción de “paz” sin siquiera ahondar en sus implicaciones de naturaleza sociológicas, axiológicas, etimológicas, lingüísticas, epistemológicas, filosóficas, dogmáticas, filológicas, teológicas o litúrgicas. Lejos de estos contextos, apela a interpretaciones tomadas del vacío inducido por la ignorancia. O cuando mucho, prestadas del carácter confuso y enrarecido avivado por la improvisación.

Antonio José Monagas: Lecturas de una cobarde contradicción

Lecturas de una cobarde contradicción

Entre los derechos humanos y garantías expuestas en el Título III de la Constitución de Venezuela sancionada en 1999, específicamente en la descripción de los derechos civiles, políticos, sociales, culturales, económicos y ambientales, sólo faltó un acápite propio de algún capítulo dedicado al derecho a contradecirse o el derecho a la contradicción. Habida cuenta, la contradicción es toda manifestación vital que, ante condiciones de desarrollo personal, permite al hombre libre demostrar al mundo su inteligencia mientras enfrenta la infinidad o profusión de su propio pensamiento. Pero en política, la contradicción devela otra acepción en la que sólo tiene cabida la coherencia de las ideas a partir de las cuales se erige el ejercicio político a consumar a través del poder político. Si acaso ese ejercicio político se supedita a contradicciones que enfocan una sucesión de confusiones y enredos truculentos, que dan lugar a criterios y ejecutorias que calumnien la verdad, la justicia y la igualdad, entonces cualquier decisión establecida sobre dichos conjuros será cómplice de consideraciones distorsionadas, engañosas y conflictivas. Por eso, en política la contradicción es la negación del lo que exalta el ejercicio de la política cuando busca en la igualdad relativa maximizar el provecho de vivir en función de objetivos mancomunados y constructivos. Por tanto, en ese terreno no se concibe espacio para que la contradicción asuma el papel de obstructor de necesidades. Sin embargo, el ejercicio de la política al que juega el régimen venezolano se refugia en las contradicciones toda vez que sus decisiones son encubiertas por la maraña de engaños de doble filo. O sea, engaños cortantes que hieren a muerte por ambos lados. O por donde se les atienda y entienda. Es así que sus contradicciones son secretas. El régimen no las hace públicas por cuanto son producto del resquebrajamiento que padece a lo interno. Situación ésta además, derivada de la situación de colapso sistémico que soporta el país en su totalidad. Y la cual no le ha sido posible, ni siquiera, minimizar en algo. Lejos de eso, cada día se insufla como resultado de tan crasos contradicciones.

Antonio José Monagas: “Y vuelve la mula al trigo”

“Y vuelve la mula al trigo”

El léxico popular es sabio. La historia lingüística es fiel testigo de tan modesta pero atinada sapiencia. El problema es cuando la política busca interpretarla en aras de su estragado discurrir. Sobre todo, cuando quienes tienen cuota de responsabilidad en decisiones que comprometen una situación trascendente, deben buscar la salida más inmediata y expedita a los problemas que enfrenta. Sin embargo, no siempre suele salir airosa del percance pues muchas veces, el politiquero, ostentando el poder que lo encumbra, procede a presumir de lo que no tiene, ni de lo que no es. Y es cuando de tanto insistir en hallar la respuesta o solución al problema que lo acecha, sale cada vez más anulado que de costumbre.


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