Carolina Jaimes Branger: ¿Qué te llevas de Venezuela?

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redaccion
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Carolina Jaimes Branger: ¿Qué te llevas de Venezuela?

Mensaje por redaccion » 18 Mar 2018, 22:30

Opinión
ND


Hace poco conversaba con una alumna que también se va de Venezuela. “Estoy decidiendo qué me voy a llevar”, me dijo. “Tantas cosas no me caben en dos maletas”, añadió. Las “cosas” a las que se refería no eran lo que usualmente uno esperaría que se llevara alguien que se va del país. Ella tenía desplegado encima de su cama, además de su ropa, un oso de peluche que le había regalado su abuelo el día que nació. Una almohadita llamada “la bobita” con la que dormía desde que tenía uso de razón. Dos enormes corchos y como quince álbumes llenos de fotos de sus momentos más felices. Franelas firmadas por sus compañeros del colegio y la universidad. Una colección de caramelos de cristal y una muñeca tan vieja que ya se parece a la novia de Chucky, el perverso muñeco de las películas de terror, pero que a ella le parece tan bella como el día que se la regalaron.

Es verdad, pensé. Lo que se llevan de aquí quienes se van no cabe ni en una, ni en dos, ni en cien, ni en mil maletas. Ya sabemos que quienes se marchan lo hacen por lo malo que está esto. Dejan lo malo, pero lo que se llevan es lo bueno. Lo que no se olvida. Lo que hace que siempre estemos conectados. Lo que logra que sintamos nostalgia cada vez que algo detona un recuerdo.

De aquí se llevan el azul del cielo. No hay cielo más azul, ni luz más blanca que la de Venezuela. De aquí se llevan también los colores de las flores, la infinita gama de verdes de nuestra vegetación, el terracota intenso de la época de sequía y el blanco de las nieves perpetuas. Se llevan los aguaceros torrenciales seguidos de un sol radiante, lo salado de nuestros mares, el verdeazul y las arenas blancas de las playas del Caribe, el marrón café con leche del Orinoco y el tono ferroso del Caroní. Se llevan los altos tepuyes, las imponentes montañas de los Andes, la intrincadísima selva amazónica, los médanos de Coro y el relámpago del Catatumbo, aunque nunca hayan visto uno en vivo.

Se llevan los escándalos matutinos de las guacharacas, el vuelo de las guacamayas surcando nuestras ciudades, el canto de los pajaritos y los garridos de los loros. La música a todo volumen de los guateques y los bailes en ollas con los panas, aunque los acabes de conocer. De aquí se llevan la simpatía, la cordialidad, la informalidad de la gente.

De Venezuela se llevan los olores de los fogones de las casas de las abuelas. Del onoto de las hallacas cuando hierven en Navidad. Del café recién colado, porque no hay café que huela mejor que el café venezolano acabado de colar. De la tierra mojada por la lluvia, de los brotes encapullados, del aire del amanecer.

De aquí se llevan las caricias de las madres, los abrazos de los padres, el amor de los abuelos. Las carcajadas con los amigos, que siempre son nuevas aunque sean tan viejas. Las veladas y las desveladas, las fiestas, porque no hay fiestas mejores en el mundo que las fiestas que hacemos aquí. Se van también los esfuerzos, los trabajos, las recompensas, las expectativas.

Se van los recuerdos, las ganas de volver, las ansias de reconstruir. Y todas esas cosas caben sólo en el corazón de un venezolano, de ése que no quiso irse y que no sabe cuándo, ni si va a regresar. De Venezuela se fue la nostalgia. Está regada por el mundo y cuando la despiertan los recuerdos –como cuando se escucha el hablado venezolano o el Alma Llanera como música de fondo en un restaurante- es cuando entiendes que tu cuerpo está allá, pero tu corazón quedó aquí, esperando que regreses.

@cjaimesb


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Halloween
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Re: Carolina Jaimes Branger: ¿Qué te llevas de Venezuela?

Mensaje por Halloween » 19 Mar 2018, 00:41

¡Muy cursi el artículo! :confused;

La gente que escribe "cosas" como estas, JURAN y RE-JURAN que los únicos que emigran en el mundo son los venezolanos. Que los únicos que se llevan recuerdo fotos y demás, son los venezolanos. Que los únicos que extrañan y sienten nostalgia de momentos, de personas, de recuerdos, de olores, de comidas y a veces pasan trabajo que jode, pues son los venezolanos. ¡El resto no existe o no le pasa, como le pasa al venezolano, carajo!.......:roll:

¡Esto es cada vez!, cada vez que alguien deja el pelero, salen artículitos como este. Y siempre lo sacan, "cuando no tienen más nada que escribrir", cuando se quedaron sin ideas pues. ¡Y eso que en Venezuela hay tela, mucha tela para escribir y cortar! :bumbed;

¿Se imaginan al The New York Times, sacando articulitos como este, cada vez que un estadounidense deja los Estados Unidos? :surprice;

O la misma BBC haciendo programitas cada vez que algún ciudadano decide dejar el Reino Unido, por ejemplo. :crazy;


una alumna que también se va de Venezuela. “Estoy decidiendo qué me voy a llevar”, me dijo. “Tantas cosas no me caben en dos maletas”, añadió. Las “cosas” a las que se refería no eran lo que usualmente uno esperaría que se llevara alguien que se va del país. Ella tenía desplegado encima de su cama, además de su ropa, un oso de peluche que le había regalado su abuelo el día que nació. Una almohadita llamada “la bobita” con la que dormía desde que tenía uso de razón. Dos enormes corchos y como quince álbumes llenos de fotos de sus momentos más felices. Franelas firmadas por sus compañeros del colegio y la universidad. Una colección de caramelos de cristal y una muñeca tan vieja que ya se parece a la novia de Chucky, el perverso muñeco de las películas de terror, pero que a ella le parece tan bella como el día que se la regalaron.
Con todo ese perolero, se gasta las dos maletas y más. Peroles que puede enviar por DHL o por cualquier sistema de envíos internacionales responsable. :roll: :problem;
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Krisantemo
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Re: Carolina Jaimes Branger: ¿Qué te llevas de Venezuela?

Mensaje por Krisantemo » 19 Mar 2018, 05:10

Como persona que acaba de pasar por eso, que cursilería tan barata.

Será por haber nacido en una familia de emigrantes que me niego a caer en esa bobería. Sí, se dejan muchas cosas. Pero no se puede vivir dependiente de los trastos.
Más me duelen las cosas que dejé, algo que aún me queda mucho tiempo y trabajo por hacer para superar.

Así que la CJB deje la cursilería para una novela barata.

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José Augusto Azpúrua G.
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Re: Carolina Jaimes Branger: ¿Qué te llevas de Venezuela?

Mensaje por José Augusto Azpúrua G. » 19 Mar 2018, 06:41

Amigos:

Así es el mundo entero, Unos a quienes les entra la morriña cuando piensan en irse, y otros que empacan lo necesario y se van con enormes esperanzas de que donde vayan a llegar, las cosas van a ser infinitamente mejores, y ellos van a poder prosperar; muchas veces sin contar con que hoy en día los gobernantes, tienden a hacer que el mundo entero se asemeje, bastante, al de los cochinos (del libro de Orwell)... en el poder de muchos de los gobiernos del mundo.

Hay unos que se van llorando, y otros que lo hacen riendo estruendosamente..

Un hecho de la vida es que somos todos diferentes:
Hay muchos que comprenden como son las cosas de la vida, y haciendo uso de ese conocimiento superior, embaucan a mucha gente, con unos sucios trucos financieros, con los cuales se enriquecen, empobreciendo al resto de la población, al contribuir a disminuir el valor del dinero previamente existente, al ser ellos quienes crean dinero nuevo por medio de asientos contables, sin limitaciones. Hay otros que emplean su inteligencia en acometer empresas de producción de bienes o servicios, muchas veces corriendo enormes riesgos y peligros, al convertirse en blanco de los ataques burocráticos, que, en algunos casos, llegan a ser causa de enormes pérdidas y ruina, al dedicarse a estar tratando de poder servir a los demás por precios libremente convenidos.

Hay otros que no teniendo NPI de lo que ocurre, piensan que nos ha caido encima una peste de Júpiter que ha causado esa enorme inflación que tiene a casi toda la población pasando el hambre hereje y toda clase de necesidades... sin poderse percatar de que son las políticas socialistas, y poco sensatas de los burócratas en el poder, que viven tratando de engañarlos, con las migajas de lo que ellos se apoderan. Y hay los otros que se aprovechan arteramente de las ventajas que han logrado al estar en el poder político, y usarlo para despojar a los demás de buena parte de lo que, en justicia, les corresponde.

La realidad es que, por lo general, quienes gritan más duro, sson aquellos que carecen de la más remota idea de lo que nos está pasando, y cuyos conocimientos no sólo de nuestra historia, sino de la de los demás países es la más pobre de todos los demás.

Y había un dicho de un famoso economista de la época de Gómez, llamado Alberto Adriani, que se quejaba de que muchos lo que hacían era repetir como loros, ideas de otros, que habían aprendido, pero sin tener idea de lo que realmente significaban. Y las llamaba ideas mal aprendidas.

Esa tendencia a que nuestra voz sea directamente proporcional a nuestra ignorancia, es un valor común que compartimos casi todos. Es muy bueno que seamos, muchísimos, "buena gente", a pesar de nuestra inmensa y poca conocida ignorancia.

Creer que una democracia socialista pueda ser buena, es no tener NPI de lo que es el socialismo... ni la democracia. Y pensar, como las ovejas del libro de George Orwell (La Granja de los Animales), cuatro patas, tan bueno como la democracia, y dos patas, tan malo como la dictadura; sin poder ver que tales afirmacciones, NO son necesariamente ciertas, sino que dependen de cada caso en particular, y constituye crasa ignoranciar. (Los cochinos del libro, demócratas a carta cabal, siendo socialistas, eran todos ellos tan iguales a los demás animales, que los tenían en peores condiciones que el granjero borracho haragán.

No sé por qué nuestros políticos socialistas me recuerdan tanto a los cochinos del libro de Orwell.
No hay esclavo más sumiso que el que cree ser libre; ni burócrata más deshonesto que el socialista.

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Ojdeq
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Re: Carolina Jaimes Branger: ¿Qué te llevas de Venezuela?

Mensaje por Ojdeq » 19 Mar 2018, 07:01

Obvio, me llevaría a mi persona... :D
No hay nada repartido de modo más equitativo en el mundo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.

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