M. DE TALLEYRAND
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Debe ser atroz y aterrador ser sapo designado, croar duro en el pantano y que la respuesta de los sapos sea el silencio y no te emulen.
¿Y al discípulo de Sai Baba que lo tiene tan azorado y nervioso? ¿Será que ya siente que su maestro va a reencarnar en otro?
Los sapos croan más cuando ver la estaca los tiene paralizados.
Hugo huía pa' lante, pero Nicolás necesita que los demás lo hagan.