Quienes pasamos las festividades navideñas en Caracas, tuvimos la fortuna de pasear por una ciudad mucho más amigable y acogedora, sin ese infernal tráfico vehicular que parece no importarle a nadie y que se comenta como de costumbre, con salidas jocosas o como si eso fuera en otro país...
Ojalá además de ocuparnos de la megapolítica, alguien en algún momento promueva una solución inteligente a este problema demencial que nos afecta a todos sin distingo alguno, acordando por ejemplo, horarios escalonados.
Escribe que algo queda, como decía Kotepa...
