Temprano en la mañana, al romber el alba, un viajero inicio camino, este no era un viajero comun, tampoco un viaje comun, asi que a pesar de lo nada comun de ambos, resultaron ser poco extraordinarios a la vez...
El viajero, era un ser un tanto grande, tan largo como gordo, su piel era rosa y tenia marcas en ella desde arriba hasta abajo, siempre sudaba, no tenia piernas pero aun asi se deslizaba por las superficies como si fuera a rastras. Sin embargo, a pesar del esfuerzo fisico que pudiera representar, el viajero no se cansaba, mas bien se emocionaba mas con cada momento que lograba avanzar, con mas energia y mas fuerza. No era precisamente un ser que tuviera un rostro bonito, mas bien era un plato, y no expresaba nada de nada, tampoco tenia ojos, y menos brazos.
Al empezar su camino, el viajero decidio viajar por las laderas de mas alla del sur hacia el norte, subia por caminos largos, pero muy confortables, podia conseguir ciertas inperfecciones durante el trayecto, perono eran nada para el seguir, sin embargo el viajero se percato de un sonido peculiar que parecia brisa soplando, pero era muy corto para serlo y el viento no soplaba.
El viajero continuo, y llego a un valle que estaba separado de los caminos del sur por bifurcaciones, pero el viajero era habil, con la gracia que lo caracterizaba se deslizaba entre esas bifurcaciones con mucha delicadeza, decidio rodear el valle por debajo de las bifurcaciones y entre ellas para poder llegar al otro lado y subir ahi, lo logro, llego al valle sin mucho problema, sin embargo se consiguio con el camino algo empinado, lo que hizo resbalar un poco, aunque parecia de manera intencional. Nuevamente escucho la brisa soplar con mas fuerza.
El viajero cayo, se consigio con un risco en el centro y parte baja del valle, penso que habia pasado por ahi y que tal vez desde el principio debio subir por ese camino, pero al no le gustaban los atajos, mas sin embargo, tampoco huia de un reto. Decidio bajar por el peñazco, no sin antes abrirse camino a su manera, y a pesar de no tener extremidades, el viajero se abrio paso entre las orillas del acantilado.
El viajero fue gratamente sorprendido, ya que se encontro con una calida cueva, que le ofrecia no solo calor sino humedad y el se encontraba un tanto seco debido al camino que recorrio antes, asi que se adentro en el orificio calido y se remojo en sus aguas para tomar fuerzas, pero el viajero no estaba solo alli, habia otro ser tan singular como el, mas sin embargo diferente.
El viajero en su afan de explorar esa cueva tibia, encontro otro ser como el, sin extremidades, sin un rostro expresivo, pero tambien rosado como el, pero sin marcas en su piel, tambien ungido en las aguas de la cueva y que se veia imponente y ofreciendo demostraciones de fuerza a nuestro herrante afanado, iniciaron, tal vez, una pelea, que si no lo era, habia una buena disputa para saber quien podia mas.
El viajero daba vueltas al rededor de la orgullosa fiera que resistia sin mareos las danzas de este, a veces el viajero lograba saltar encima de el, rozandolo en lo que seria su cabeza de un lado a otro, el viajero no era peleador, pero sabia pelear mas el otro ser tampoco se rendia, su lucha que era increiblemente desmedida hacia que el resto de la cueva se resintiera, temblando y llenandose mas agua quien sabe de donde, sin embargo estos no prestaban atencion a su alrededor, mas alla del viento que rugia con fuerza como nunca antes sono.
Al fin, y despues de una larga batalla el viajero tomo su camino direccion al norte, por el ancho llano, consiguio un hoyo en el suelo, no sabia que era, ya que tenia fondo nada profundo, lo unico que hizo el viajero fue darle vueltas al rededor lentamente para explorar a ver si habia algo que pudiera descubrir, mas alla que escuchar el sonido del viento.
El viajero continua su jornada luego de retozar en el poso y nuevamente su camino empinado lo lleva a la cordillera, donde 2 majestuosas montañas se aparecen frente a el, ahora mas que nunca en todo su viaje, nuestro fiel herrante consiguio las maravillas que la vida le hubiera procurado a viajero alguno, decidio subir esas montañas y ver que habia en ellas, se dio cuenta que no eran muy altas, mas su camino era bastante pronunciado pero no dificil, fue un dulce paseo para el rodear una de las montañas para poder llegar a la cima y conseguir algo que parecia propio de las montañas en donde alguna milenaria raza alguna vez coloco su templo, una plaza hermosa, suave al tacto de nuestro arrastrado viajero y con una especie de trono en el centro donde nuestro fiel herrante se poso largo tiempo, acaricio y venero por momentos, solo para despues mirar al otro lado y ver la otra montaña para encontrar que esta era exactamente igual y donde el curioso ser se dirigio sin prisa pero sin pausa haciendo el mismo recorrido afanoso y sutil que hiciera en su primera escala. Esta vez el viajero sintio al viento cuando hablo nuevamente, pero decubrio, que no era el viento lo que oia.
El viajero tenia motivos para hacer este viaje, no fue por gusto, sino por placer por conocer y experimentar con nuevos caminos su jornada, eso, sin contar que habia alguien esperando a nuestro infatigable herrante, alguien como el, al bajar la cordillera, el viajero paso por un camino un tanto dificil, que no era plano, ni derecho y al final se consiguio con una muralla que no le permitia llegar a su morada final, sin embargo escalo la muralla, ya habiendo vencido todos los obstaculos que habia vencido, este por mas grande o alto que fuera, no era ya nada para el.
Finalmente, el viajero llego al sitio, un lugar cuya puertas se abrieron a penas supieron que era el, entro a ese palacion para reunirse son otro ser igual que el, sin extremidades, sin rostro, de piel rosada y marcada y sudoroso, se abrazaron intensamente como nunca nadie abrazo a alguien, lo mejor de esta historia, es que nuestro caminante rastrero amigo marco el camino para un bien mayor, un bien que solo aquellos amantes, apasionados, lujuriosos y delicados conocen, un camino que provoca guerras de amor, batallas de alcoba y treguas de cariño.
NOTA: Solo los romanticos y apasionados entienden el camino del viajero.
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