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Mensaje |
golpe ya!

Registrado: 04 Jun 2005 Mensajes: 4559 Ubicación: "la fuerza del amor golpee en cada latir de tu corazón, hermano (a)"
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 7:03 pm
Título del mensaje: @nelsonbocaranda: "muerto el perro..."(tubazo) |
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Ultima edición por golpe ya! el Sab Dic 29, 2012 3:31 pm; editado 1 vez
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golpe ya!

Registrado: 04 Jun 2005 Mensajes: 4559 Ubicación: "la fuerza del amor golpee en cada latir de tu corazón, hermano (a)"
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 7:10 pm
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Muerto el perro, se acabó la rabia.Muerto el perro, se acabó la rabia.
Significa que cuando se suprime una causa, automáticamente desaparecen los efectos.
Diccionario de dichos y refranes. 2000. |
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golpe ya!

Registrado: 04 Jun 2005 Mensajes: 4559 Ubicación: "la fuerza del amor golpee en cada latir de tu corazón, hermano (a)"
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 7:27 pm
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| Cita: |
Mario Benedetti
(1920— )
SE ACABÓ LA RABIA
(Montevideanos, 1959)
Aunque la pierna del hombre apenas se movía, Fido, debajo de la mesa, apreciaba grandemente esa caricia en los alrededores del hocico. Esto era casi tan agradable como recoger pedacitos de carne asada directamente de las manos del amo. Hacía ya dos años que, en contra de su vocación y de su contextura (patas gruesas y firmes, cogote robusto, orejas afiladas), Fido se había convertido en un perro de apartamento, condición que parecía avenirse mejor con los cuzcos afeminados, histéricos y meones, que desprestigiaban el segundo piso.
Fido no pertenecía a una raza definida, pero era un animal disciplinado, consciente, que por lo general aplazaba sus necesidades hasta el mediodía, hora en que lo sacaban a la vereda para que afectuara su revista de árboles. Sabía, además, cómo aguantarse en dos patas hasta recibir la orden de descanso, traer el diario en la boca todas las mañanas, emitir un ladrido barítono cuando sonaba el timbre y servir de felpudo a su dueño y señor cuando éste volvía del trabajo. Pasaba la mayor parte del día echado en un rincón del comedor o sobre las baldosas del cuarto de baño, durmiendo o simplemente contemplando el verde sedante de la bañera.
Por lo general, no molestaba. Cierto que no sentía un afecto especial hacia la mujer, mas como era ella quien se preocupaba de prepararle el sustento y de renovarle el agua, Fido hipócritamente le lamía las manos alguna vez al día, a fin de no perturbar servicios tan vitales. Su preferido era, naturalmente, el hombre, y cuando éste, después de almorzar, acariciaba la nuca o la cintura o los senos de la mujer, el perro se agitaba, celoso y receloso, en el rincón más sombrío del comedor.
Los grandes momentos del día eran, sin duda: las dos comidas, el paseo diurético por la vereda, y especialmente, este solaz después de la cena, cuando el hombre y la mujer charlaban, distraídos, y él sentía junto al hocico el roce afectuoso de los pantalones de franela.
Pero esta noche Fido estaba extrañamente inquieto. El golpeteo de la cola no era, como en otras sobremesas, una señal de mimo y reconocimiento, una treta habitual de perro viejo. En esta noche el pasado inmediato pesaba sobre él. Una serie de imágenes, bastante recientes, se habían acumulado en sus ojitos llorosos y experimentados. En primer término: el Otro. Sí, una tarde en que estaba solo en el apartamento, durmiendo su siesta frente a la bañera, la mujer llegó acompañada del Otro. Fido había ladrado sin timidez, se había comportado como un profeta. El tipo lo había llamado repetidas veces en un falsete cariñoso, pero a él no le gustaban ni aquellos cortantes pantalones negros ni el antipático olor del hombre. Dos o tres veces pudo dominarse y se acercó husmeando, pero al final se había retirado a su rincón del comedor, donde el olor de la frutera era más fuerte que el del intruso.
Esa vez la mujer sólo había hablado con el Otro, aunque se había reído como nunca. Pero otro día en que ella estaba sola con Fido y apareció el tipo, se habían tomado de las manos y terminaron abrazándose. Después, aquella cara redonda, con bigote negro y ojos saltones, apareció cáda vez con más frecuencia. Nunca pasaban al dormitorio, pero en el sofá hacían cosas que le traían a Fido violentas nostalgias de las perritas de cierta chacra en que transcurriera su cachorrez.
Una tarde —quién sabe por qué— volvieron a notar su presencia. Desde el comienzo, Fido había comprendido que no debía acercarse, que los ladridos proféticos del primer día no podían repetirse. Por su propio bien, por la continuidad de los servicios vitales, por el ansiado paseo a la vereda. No lamía la mano de nadie, pero tampoco molestaba. Y, sin embargo, ellos habían advertido su presencia. En realidad, fue la mujer, y era natural, porque con el tipo no tenía nada en común. Acaso ella tuvo especial conciencia de que el perro existía, de que estaba presente, de que era un testigo, el único. Fido no tenía nada que reprocharle, mejor dicho, no sabía que tenía algo para reprocharle pero estaba allí, en el baño o en el comedor, mirando.
Y bajo esa mirada húmeda, lagañosa, la mujer acabó por sentirse inquieta y no tardó en ser atrapada por un odio violento, insoportable.
Naturalmente, poco de esto había llegado a Fido. Pero una cosa lo alcanzaba y era el rencor con que se le trataba, la desusada rabia con que se admitía su obligada vecindad.
Y ahora que recibía la diaria cuota de afecto, ahora que sentía junto al hocico el roce y el olor preferidos, se sabía protegido y seguro. Pero, ¿y después? Su problema era un recuerdo, el más cercano. Hacía un día, dos, tres -un perro no rotula el pasado- el tipo había tenido que irse con apuro (¿por qué?) y había dejado olvidada la cigarrera, una cosa linda, dorada, muy dura, sobre la mesita del living.
La mujer la había guardado, también con apuro (¿por qué?) bajo una cortina de la despensa. Y allí, no bien estuvo solo, fue a olfatearla Fido. Aquello tenía el olor desagradable del tipo, pero era dura, metálica, brillante, una cosa cómoda de lamer, de empujar, de hacer sonar contra las tablas del piso.
La pierna del hombre no se movió más. Fido entendió que por hoy la fiesta había concluido. Perezosamente fue estirando las patas y se levantó. Lamió todavía un pedacito de tobillo que estaba al descubierto, entre el calcetín raído y el pantalón. Después se fue sin gruñir ni ladrar, con paso lento y reumático, a su rincón tranquilo.
Pero sucedió entonces algo inesperado. La mujer entró al dormitorio y regresó en seguida. Ella y el hombre hablaron, al principio relativamente calmos, después a los gritos. De pronto la mujer se calló, descolgó el saco de la percha, se lo puso a los tirones y —sin que el hombre hiciera ningún ademán para impedirlo— salió a la calle, dando un portazo tan violento que el perro no tuvo más remedio que ladrar.
El hombre quedó nervioso, concentrado. A Fido se le ocurrió que éste era el momento. Nada de venganza; en realidad, no sabía qué era. Pero el instinto le indicaba que éste era el momento.
El hombre estaba tan ensimismado, que no advirtió en seguida que el perro le tiraba de los pantalones. Fido tuvo que recurrir a tres cortos ladridos. Su intención era clara y el hombre, después de vacilar, lo siguió con desgano. No fue muy lejos. Hasta la despensa. Cuando el perro apartó la cortina, el hombre sólo atinó a retroceder, después se agachó y recogió la cigarrera.
En realidad, Fido no esperaba nada. Para él, su hallazgo no tenía demasiada importancia. De modo que cuando el hombre dio aquel bárbaro puñetazo contra la pared y se puso a gritar y a llorar como un cuzco del segundo piso, no pudo menos que, también él, retroceder asustado ante la conmoción que provocara. Se quedó silencioso, pegado al marco de la puerta, y desde allí observó cómo el hombre, con los dientes apretados, gritaba y gemía. Entonces decidió acercarse y lamerlo con ternura, como era su deber.
El hombre levantó la cabeza y vio aquel rabo movedizo, aquel cargoso que venía a compadecerlo, aquel testigo. Todavía Fido jadeó satisfecho, mostrando la lengua húmeda y oscura. Después se acabó. Era viejo, era fiel, era confiado. Tres pobres razones que le impidieron asombrarse cuando el puntapié le reventó el hocico. |
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karanone

Registrado: 09 Jun 2007 Mensajes: 15432
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 7:30 pm
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golpe ya!

Registrado: 04 Jun 2005 Mensajes: 4559 Ubicación: "la fuerza del amor golpee en cada latir de tu corazón, hermano (a)"
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 7:37 pm
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YESSIKITA

Registrado: 09 Feb 2009 Mensajes: 10881 Ubicación: Termino la chavidad en ND...Bechitos pa'ti..bechitos pa'mi
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 7:42 pm
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Van a seguir estos indignos......  |
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golpe ya!

Registrado: 04 Jun 2005 Mensajes: 4559 Ubicación: "la fuerza del amor golpee en cada latir de tu corazón, hermano (a)"
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 8:53 pm
Título del mensaje: |
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| Cita: |
Pablo Neruda
Sólo la muerte
Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.
Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.
Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.
A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.
Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.
Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.
Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.
La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante. |
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carolsandia

Registrado: 22 Abr 2006 Mensajes: 3530
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 8:54 pm
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mi abuelo decia "Muerto el perro se acaba la SARNA" me gusta màs  |
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Misco Jones
Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 44330
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 8:56 pm
Título del mensaje: FIN DE LA NOVELA... |
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Parece que es el capítulo final del culebrón...!!! |
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jelpelo

Registrado: 28 Feb 2010 Mensajes: 10265 Ubicación: En la esquina donde se orina el perro. Justo donde se para el camión de la Polar
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 9:01 pm
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Clarita del Cielo
Registrado: 09 Ago 2009 Mensajes: 2026 Ubicación: En este mundo..
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Publicado: Vie Dic 28, 2012 9:04 pm
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| Cita: |
| Significa que cuando se suprime una causa, automáticamente desaparecen los efectos. |
AMEN!!!
AMÉN !!!!!!!!!
Y AMÉNNNN!!!!!!!!!! |
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golpe ya!

Registrado: 04 Jun 2005 Mensajes: 4559 Ubicación: "la fuerza del amor golpee en cada latir de tu corazón, hermano (a)"
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Publicado: Sab Dic 29, 2012 3:31 pm
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reporteroveraz

Registrado: 18 Dic 2008 Mensajes: 1391 Ubicación: Detrás de la noticia
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Publicado: Sab Dic 29, 2012 3:33 pm
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golpe ya!

Registrado: 04 Jun 2005 Mensajes: 4559 Ubicación: "la fuerza del amor golpee en cada latir de tu corazón, hermano (a)"
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Publicado: Sab Dic 29, 2012 3:41 pm
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| Cita: |
Nelson Bocaranda S. @NelsonBocaranda
Escribo desde Johannesburg: Noticias desde La Habana no son nada alentadoras. Por eso la presencia de NMaduro&otros ministros en CIMEQ.
Retwitteado por Jose Rafael Marquina
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Guerra a Muerte

Registrado: 21 Ago 2007 Mensajes: 2639 Ubicación: En el Estado Margarita.
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Publicado: Sab Dic 29, 2012 4:01 pm
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| Cita: |
| Van a seguir estos indignos..." |
Yessikita tiene razón: No seamos indignos, dejemos que el "gobierno" nos convierta a todos en dignificados. |
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