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Enrique Meléndez: Bolívar, Castro y Chávez
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Registrado: 07 Sep 2006
Mensajes: 34692


MensajePublicado: Mar Dic 25, 2012 11:11 am 
Título del mensaje: Enrique Meléndez: Bolívar, Castro y Chávez

Opinión
Enrique Meléndez
ND


Bolívar, Castro y Chávez

Eso que dice Mariano Picón Salas que la figura violenta y contradictoria de Cipriano Castro; alternativamente, heroica y libertina, contribuye a darle color bizarro, cuando no epiléptico impulso a la historia venezolana del novecientos, también se le pudiera atribuir al Libertador y a Chávez, con respecto a sus épocas; claro, salvando las distancias, y las que en forma escalonada concluyen en esta decadencia que vivimos hoy en día; es decir, desde el Libertador, a quien se le consideró un pensador político, al lado de sus atributos de guerrero; pasando por don Cipriano, quien no tenía mucho que lucir en términos teoréticos, aunque al menos se conservan de él algunas proclamas, cargadas con nacionalismo patrio; hasta este teniente coronel ignaro y felón que nos gobierna, y quien estaría demasiado lejos de esas reflexiones que hace el Libertador en textos como el Manifiesto de Cartagena o la Carta de Jamaica.

Se trata de un señor que, si desaparece del escenario político, apenas se le recordará, y esto como una pesadilla; como una desviación histórica de un pueblo que, sin darse cuenta, era feliz; bajo un sistema democrático que, mal que bien, tenía el control sobre ciertas situaciones que hoy en día están desbordadas: inseguridad, inflación, desempleo, característica de un pésimo gobierno; de modo que ni se querrá abrir esa página; tanto más porque Chávez representa nuestro yo desatado; el salvaje resentido que nos brota por nuestra condición de haber sido un pueblo sometido; lo que significa que no hay nada estético en su conducta, como diría Kant, y quien, precisamente, se propuso demostrar que en la moral de un individuo había un cierto despliegue de belleza.

En ese sentido, se puede decir que el comienzo de los tres últimos siglos de nuestra historia patria tiene un cierto paralelismo, en lo que se refiere a los acontecimientos que se suscitan, y los que están, fuertemente, marcados por la presencia de esas tres figuras: violentas y contradictorias, cuando no heroicas y libertinas; pues la carrera militar del Libertador se inicia con el Decreto de Guerra a Muerte, una medida que en el futuro habrá de considerar un error, sobre todo, porque le imprime el carácter irreversible a nuestra guerra de independencia, es decir, violentando la revolución política de independencia, al tiempo que volvía mucho más irreconciliables los bandos en pugna, en la medida en que aviva aún más los prejuicios y los odios, tanto raciales, como sociales de la población, mientras a su paso va haciendo de las suyas en lo que atañe a la forma como se va repartiendo en el ámbito de las mujeres que, en su trayectoria, irá encontrando en su faceta de guerrero triunfador. Ahora, si don Mariano le dice libertino a Castro, ¿qué no diría de Chávez, a ese respecto, cuando viene de ser publicado un reportaje en la prensa sobre su disipada vida sexual, y en cuya lista se cuentan hasta modelos de fama internacional?

De hecho, en su época se consideró que el Cipriano Castro, que había llegado en 1899 a Caracas, se podía igualar al Bolívar que había llegado a en 1811 a dicha capital, a propósito de la semejanza que se daba entre lo que había sido la Campaña Admirable del uno y la Revolución Restauradora del otro, sobre todo, en la parte del itinerario que ambas empresas habían significado, en cuanto a recorrido por el mismo territorio, y que sería lo que le faltaría a Chávez, o sea, este rasgo épico, convirtiéndolo en una caricatura de los otros dos, y no sin razón a todo evento electoral, que es lo que lo ha mantenido en pie desde el punto de vista político, le quiere dar un carácter epónimo; que es cuando le pone nombres de las batallas de dicha guerra a sus campañas; aun cuando en su caso estarían, precisamente, las elecciones de 1998, que implican su llegada al poder, y en unas circunstancias bastante parecidas a las que dieron lugar al ascenso de Castro, y esto porque ambas figuras lo hacen sobre los hombros de la godarria más recalcitrante de este país, y a la que defraudan a última hora, siendo el caso más patético el de un Jorge Olavarría, y quien no dejó de hacer esta observación en su condición de historiador.

En efecto, las tres figuras constituyen una dialéctica, es decir, allí se da una tesis, una antítesis y una síntesis, sólo que al contrario de la dialéctica positiva, de la cual hablaba Hegel, aquí se da el caso de una dialéctica negativa, a propósito de la degradación, desde el punto de vista intelectual, que se opera en una figura con respecto a la otra; aun cuando el salto que se da de Bolívar a don Cipriano es abismal; no así el de éste a Chávez: sujetos de una ignorancia delirante; lo que corrobora la famosa tesis de Carlos Marx de que los hombres aparecen dos veces en la historia: una como trágica y otra como farsa; esto es, Castro una farsa de Bolívar, y Chávez una farsa de Castro, que sería el peor papel en estas circunstancias, y es por esto que hemos hecho ver que en esta dialéctica él vendría a ser la caricatura de la farsa de Castro, siendo Bolívar la tragedia: “Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo -esto pensaba este señor poco antes de muerte-, este sería el último período de América”.

Se pudiera decir que la anarquía que promovió el Libertador con su Decreto de Guerra a Muerte, iba a generar tiranuelos de todas las razas y colores, como él mismo los calificaba, empezando por José Tomás Boves, y a quien Juan Vicente González consideraba “el primer demócrata” de Venezuela, partiendo del hecho, además, de que González era de pensamiento conservador; aun cuando el viejo Vallenilla Lanz era más refinado, y hablaba más bien de fenómenos propios de nuestros procesos de democratización, y así acuñaba los términos trepador e igualitarista; el hecho cierto es que así ha entendido el criollo lo que es el sistema democrático, en términos bien sencillos, participar del saqueo; cuyo inicio se remonta a la figura de Boves en nuestra historia.

melendezo.enrique@yahoo.com
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JOSEFINA MENDEZ



Registrado: 27 Feb 2010
Mensajes: 4836

MensajePublicado: Mie Dic 26, 2012 9:52 pm 
Título del mensaje:

Cita:
Se trata de un señor que, si desaparece del escenario político, apenas se le recordará, y esto como una pesadilla; como una desviación histórica de un pueblo que, sin darse cuenta, era feliz; bajo un sistema democrático que, mal que bien, tenía el control sobre ciertas situaciones que hoy en día están desbordadas: inseguridad, inflación, desempleo, característica de un pésimo gobierno; de modo que ni se querrá abrir esa página; tanto más porque Chávez representa nuestro yo desatado;



Lo recordaremos como la peor pesadilla de nuestras vidas, una página oscura en nuestra historia contemporanea, que jamás volveremos a abrir, no vaya a ser que, estos seres fantasmagóricos vuelvan a aparecer.
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