monoliso
Registrado: 14 Feb 2010 Mensajes: 3214 Ubicación: Bello Campo
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Publicado: Vie Dic 07, 2012 3:13 pm
Título del mensaje: Chistes Infernales |
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Chistes Infernales
Un hombre muere, y va al infierno. Allí descubre que hay un infierno para cada país. Va primero al infierno alemán, y pregunta: - ¿Qué te hacen acá?; y el último en la fila le dice: - Aquí, primero te ponen en la silla eléctrica por una hora, luego te acuestan en una cama llena de clavos por otra hora, y el resto del día, viene el diablo alemán, y te da latigazos.
Al personaje no le gustó nada, y se fue a ver en qué consistían los otros infiernos. Tanto el infierno estadounidense, como el ruso, y el resto de infiernos de distintas naciones hacían lo mismo; entonces, ve que en el infierno venezolano hay una fila llena de gente esperando por entrar.
Intrigado, pregunta al último de la fila: - ¿Qué es lo que hacen acá?, y el individuo le dice: - Aquí te ponen en una silla eléctrica por una hora, luego en una cama llena de clavos por otra hora y el resto del día, viene el diablo venezolano y te da latigazos - ¡Pero es exactamente igual a los otros infiernos!; ¿por qué hay aquí tanta gente queriendo entrar? - Porque nunca hay luz, la silla eléctrica no sirve, los clavos de la cama se los robaron todos y el diablo viene, firma y se va.
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Un venezolano muy bueno (caso raro, pero los hay) murió y se fue al cielo. Después de largo tiempo en la eternidad, le entró la curiosidad de conocer cómo era el infierno y le pidió permiso a Dios para ir y Él le se lo concedió, pero sólo por una noche. Nuestro hombre llegó a un infierno espectacular: rumba, caña gratuita, mujeres hermosas.
El tipo llegó como a las 6 de la mañana al cielo pidiendo reunión con Dios de una y le manifestó que renunciaba a la gloria y que se mudaba al infierno. Pidió su cita de pasaporte, compro dólares infernales en el mercado diabólico y a la semana estaba entrando en el infierno con sus maletas. Cuando se abrió la puerta, sin aviso ni protesto, cayó de una en una paila gigantesca y pestilente de azufre licuado. Lacayos de Satanás a los costados lo hundían con tridentes cada vez que trataba se salir a flote. Como pudo nadó hasta el borde la paila e increpó al Diablo sentado en su trono: - Diablo, ¿qué es esto? Yo vine la semana pasada y esto era algo espectacular, maravilloso... ¡No entiendo qué pasó! Y el Diablo le responde: - Sí, pero una cosa es el turismo y otra la inmigración.
Fuente:
http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=79819&tipo=AVA
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