Dimitry Belov: La historia de mi manada

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Dimitry Belov: La historia de mi manada

Mensaje por redaccion » 30 Dic 2017, 11:27

Opinión
ND


Dicen que en una región cercana había una gran manada de Lobos. En ella coexistían todos sus integrantes de manera armónica. Cada uno entendía y cumplía su papel en el grupo y cada quien asumía su compromiso de aportar su esfuerzo y talentos para traer alimentos. Juntos unían esfuerzos para defenderse de amenazas externas. Un día, un grupo de ellos decidió aventurarse a explorar nuevos territorios. Al llegar cerca de un lago vieron una granja de humanos, donde en un rincón de la cerca había algunas sobras de huesos y restos de comida. Uno de los jóvenes lobos buscó acercarse y otro lo detuvo diciendo:

-No te acerques, eso que parece comida fácil es en realidad un gran peligro. El humano puede apresarte o matarte.

–Pero está muy fácil de tomar, además yo soy más ágil que el torpe humano, respondió el joven lobo afanado.

–Nuestro trabajo es buscar el sustento para nosotros y también para la manada, si pierdes el tiempo allí corremos el riesgo de dejar sin sustento al resto, insistió el sabio lobo.

–Eso no sucederá, mira qué rápido la consigo! Estoy cansado ya de la austeridad que representa vivir de lo que cazamos.

El joven lobo corrió, velozmente agarró sus sobras y regresó muy rápido al grupo degustándolas. Al satisfacer su hambre el animal ese día no participó de la cacería y tampoco del festín.

Los días siguientes, el joven lobo siguió asistiendo a esa cabaña, le gustaba la idea de comer sin tener que esforzarse en conseguirla. El humano dejaba las sobras y poco a poco el animal se fue habituando a no asistir a la cacería. Perdió la agilidad de leer el terreno, al clima y a la presa.

Un día, la puerta de la cerca donde el humano tenía otros animales estaba abierta. El lobo ingresó y vio que allí el humano dejaba más comida. No fue ni tras las gallinas, ni tras los cerdos, ni los patos. Su ambición ya no eran los campos abiertos, ni el acecho a la presa, sólo se preocupaba por la comida fácil.

Desde ese día el lobo no se fue de allí, se habituó a vivir de sobras, incluso cambió sus rasgos y movimientos para agradar más al humano. Aprendió trucos porque se dio cuenta que así conseguía más comida. El humano se percató de ello, e invitó a los vecinos a ver aquel animal amaestrado. Luego la aldea entera asistía a ver el espectáculo.

Un día los lobos de la manada fueron a buscar a su amigo. Al verlo no lo podían creer, casi no le reconocían, ahora era un perro. Al decirle que regresara a la manada, aquel nuevo animal respondió:

-Ustedes son unos salvajes, sólo buscan cazar por su bienestar individual. ¡Aquí en la granja todos somos iguales! El humano se preocupa por nosotros, nos protege de las amenazas. Recibimos nuestra comida, sin perseguirnos los unos a los otros, se encarga de cuidarnos sin distingo de clase en la cadena alimentaria- Aquellos lobos, atónitos, no entendían como alguien renunciaría a su derecho a valerse por sí mismo, a recibir la educación que el bosque y la sobrevivencia le proveían, no entendían como alguien renunciaría a ser libre.

Un miembro de su manada había cambiado por entero sus valores, su comportamiento, su apariencia, sonaba tan convincente, que Incluso había logrado convencer a otro lobo, el más débil y joven de la manada que se quedara allí.

El líder de la manada al enterarse, meditó muchas lunas al respecto buscando la forma de hacerles entender que la fortaleza de la manada es la individualidad del lobo, y que la fortaleza del lobo es la institución de la manada. ¿Cómo puede ser una manada fuerte donde todos dependen de una sola entidad que los alimente? ¿Cómo explicarles que desde una posición de búsqueda del bienestar personal, siendo rigurosos en nuestras leyes, la sociedad entera se beneficia y fortalece?

El humano siguió llevando a la gente para que viera el espectáculo, les cobraba una entrada para ver el acto, hizo lo mismo que los jóvenes lobos, dejó de sembrar la tierra y se acostumbró al dinero fácil, no abonaba ni sembraba nuevas plantas, descuidó a sus gallinas a merced de los zorros, los cochinos perecían por enfermedades. Los ahora dos perros recibían latigazos cuando no hacían lo que el humano quería, además de tener que hacer el show en la mañana, en la tarde y en la noche. Pero los perros seguían ahí porque al menos tenían comida. Una vez que la gente del pueblo se aburrió de ver a los perros dejó de ir a la granja, esta entró en crisis. Las porciones de comida se hacían menores, había días donde el humano ya no les dejaba ninguna sobra. Los perros comenzaron a ver como faltaban animales en la granja. Cada vez quedaban más solos aquellos dos flacos caninos, aunque respiraban aliviados porque ellos todavía seguían en su granja y ellos seguían vivos. “Al menos no nos ha tocado a nosotros” pensaban. Seguían siendo fieles al hombre porque se aferraban a su miseria.

Una noche, los perros escucharon varios ruidos. Contaban ya dos las noches acostándose sin recibir su porción de comida, por lo que no les dio la fuerza ni siquiera para ladrar. Vieron a una serie de animales acercarse, agarrarlos del pellejo y arrastrarlos fuera de la granja. En el camino les causaron algunos raspones que les dolieron. El humano, al percatarse, tomó su escopeta disparó hacia el grupo hiriendo a uno de los lobos que habían venido al rescate. Aún con una baja, los lobos lograron su objetivo, salvaron a sus dos compañeros, aunque estos no parecían agradecerles. Les gruñían y exigían su porción de comida gratis. Aquellos animales domesticados no cazaban, no respetaban las leyes de la manada, no aportaban ningún valor a aquel grupo, habían olvidado que significaba vivir en una sociedad organizada. El líder de la manada, lejos de expulsarles, con mucha paciencia se dedicó a reeducarles, a veces ello implicaba justos castigos. Poco a poco entendieron que la manada no les exigía fidelidad ciega, que ellos eran libres de irse en cualquier momento a buscar otros terrenos para hacer su manada o acompañar a otra, sólo debían aportar y respetar las leyes para ser miembros dignos. Con cada salida del sol, aquellos perros volverían a escuchar los sonidos del bosque. Con cada luna llena, volvieron a entender de nuevo las temporadas, las fases de la luna, a apreciar el aullido del grupo, empezaron a apreciar de nuevo el orden y las leyes. Con el pasar de las temporadas, ambos tenían colmillos más grandes de nuevo, su apariencia era más fiera. Fue allí que volvieron a sentir el sabor del poder valerse por sí mismos y estar orgullosos de aportar a su manada, fue allí que volvieron a ser lobos.

Un pequeño lobo le preguntó al líder: ¿Por qué había tomado el camino más largo? ¿Por qué no había desterrado a aquellos perros y le ahorraba trabajo a aquella manada? El líder de manera calmada respondió:

-Dejarlos en aquella esclavitud mental, eventualmente habría sido su fin, habría mostrado que necesitaban de alguien más para sobrevivir.

Siguió: –Eso, habría corrido como el fuego en la sabana seca por todo el territorio del lobo, las demás manadas habrían entrado en caos con los lobos buscando la vida fácil y la dependencia de otros. Eventualmente con el pasar del tiempo, los lobos nos habríamos extinguido, nos convertiríamos todos a perros si nuestra sobrevivencia dependiera de alguien más, miró al pequeño lobo y continuó

–Este, nuestro sistema, puede no ser el camino perfecto, mucho todavía nos queda por aprender pero es este camino que nos hace libres de pensamiento, con la libertad de pensamiento viene la innovación y la libertad de acción, es eso lo que nos permite continuar sobreviviendo. Siendo mejores cada uno, garantizamos la fuerza de nuestro grupo y la supervivencia de toda la especie.

A mis compatriotas en este nuevo año 2018. Continuemos siempre en la senda de independizarnos, en nuestra intención de ser libres, de educarnos y educar a aquellos que no entienden a la libertad como un valor. Con cada venezolano preparándose para asumir las riendas de su futuro, estaremos más cerca de lograr el presente que deseamos. La Venezuela próspera es un proyecto que es posible mientras todavía existan venezolanos que la visualicen.

@DimitryBelov


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