Rafael Pinto: De nuevo el diálogo

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Rafael Pinto: De nuevo el diálogo

Mensaje por redaccion » 01 Dic 2017, 23:13

Opinión
ND


En República Dominicana se abre un nuevo diálogo entre el régimen y un sector de la oposición el cual está lleno de esperanzas en unos y de inutilidad en otros. Esperanzas, por cuanto surge una nueva oportunidad para llegar a puntos por los cuales transitar para solucionar la crisis nacional; inutilidad, que se sostiene en que el régimen no está dado a alcanzar soluciones más allá de mantener sus conveniencias.

En primer lugar hay que tener claro cuál es la fuente de poder del diálogo, o sea, qué hace que unos y otros se vean obligados a sentarse a buscar soluciones. Entonces al mirar la historia se aprecia que han habido varios diálogos, que al ocurrir se reconoce la existencia de materias que lo ameritan, ahí el régimen reconoce la crisis, y ello sucede cuando la sociedad al movilizarse en reclamo de condiciones de vida, lleva a escenarios de ingobernabilidad, entonces el régimen, en procura de generar condiciones para mantener el poder, acepta el diálogo. Al la oposición disponerse a negociar, recoge el instrumento que hizo sentar al régimen, así, en el ínterin, una vez alcanzada cierta estabilidad, el régimen busca alargar los momentos de encuentro sin que se alcancen acuerdos, y los aceptados los incumple, ello por cuanto superada “la situación de calle” no se ve forzado a ceder, por lo que esos encuentros fracasan. El régimen con ello deja claro que solo actúa por necesidad, y cuando desaparecen las motivaciones ignora hechos y se vuelve a sus intereses, en consecuencia, todo avance pasa por mantener los mecanismos de presión.

Los fracasos obtenidos llevan a la sociedad a desconfiar de ese instrumento, erosionando la confianza que ha venido depositando en el liderazgo opositor, liderazgo que se aprecia impotente, por cuanto carece de mecanismos para hacer cumplir los acuerdos que se alcanzan. En efecto, en el país el régimen actúa de facto, imponiendo su voluntad soportado por la fuerza de las instituciones que controla, por lo tanto la sociedad ni apelando a la ley puede lograr encauzar los destinos dentro del establecido “contrato social”. En consecuencia, todo avance tiene que contar con eficaces instrumentos para su inevitable aplicación.

Por lo tanto, en lo interno el régimen tiene todas las llaves en la mano, mas el problema le viene cuando en virtud de la implantación de su proyecto de dominación la sociedad se adentra en una crisis que viene por necesidad, así, en la búsqueda que el país dependa de él, desmantela las estructuras que sirven de soporte a la sociedad y que le permitían mantener independencia, mas eso, como ha sucedido en todos los casos, lleva a un país débil y vulnerable, dependiente del gobierno, viene el desabastecimiento y desatención en especial de lo básico para la vida, que al final puede terminar en ingobernabilidad, escenario que lo obliga a resolver para mantener el poder y que al carecer de medios nacionales, tiene que apelar a recursos externos, así busca préstamos y suministros de otros países para calmar al venezolano. En este escenario le surge un inconveniente, la Constitución Nacional vigente obliga a la aprobación por parte de la Asamblea Nacional de acuerdos que generen obligaciones a la República, algo que pervierte su política de dominación, por lo cual busca fórmulas para superar ese muro. De ahí surge la plenipotencia Asamblea Nacional Constituyente Comunitaria, con la cual pensó podría soslayar la Asamblea Nacional y tomar para sí sus atribuciones, con ello superar la traba colocada por la comunidad internacional, sin embargo ésta ha sido terca en negar reconocimiento a esa instancia, por lo que la solución de un mínimo de gobernabilidad se queda en la Asamblea Nacional.

Es acá donde se centra la fuerza de los hechos, en una comunidad internacional que se viste de facto en actor necesario para unos y otros. Para el régimen, quien requiere sus recursos, y para Venezuela por ser quien obliga al régimen. Que no es influenciable por los actores nacionales, no aspira a colocarse por encima de ellos ni manejarlos, y si sentarlos para que alcancen soluciones viables aceptables en el campo diplomático. Así, no sentarse es grave, para el régimen por cuanto da la espalda a quien representa un as para mantener su gobernabilidad; a la oposición, por cuanto es el alfil que da jaque al Rey. Esto es lo que no entienden los radicales, hay que sentarse ahí aunque sea con un pañuelo en la nariz, por cuanto Venezuela, con esta dirigencia y condiciones políticas, sin el apoyo internacional, muere en la miseria.

Los resultados esperados no son previsibles. El régimen necesita, como condición de sobrevivencia, mantener el poder, por lo tanto nada que lo ponga en peligro le resulta aceptable, de ahí que se aprecia como su condición innegociable el reconocimiento internacional de la Asamblea Nacional Constituyente Comunitaria en su condición de plenipotenciaria y se mantenga este sistema jurídico y electoral que lo legitima y garantiza el poder. La oposición negociadora busca se generen condiciones para la sustitución del régimen en el poder, entonces la liberación de los presos políticos y de los exiliados, el reconocimiento de la Asamblea Nacional y cambios en el régimen electoral que garantice eventos donde se respete la voluntad del elector, más un cuarto elemento igualmente vital, como lo es la recepción de la ayuda humanitaria internacional. El encuentro de estas solicitudes lleva a una respuesta “suma cero”, por cuanto el avance de uno es la derrota del otro, esta es la gran traba. Es acá donde la comunidad internacional le tocará un rol importante, entonces tendrá que alzar su voz de actor de facto.

Esta historia está por escribirse.


OREJA
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Re: Rafael Pinto: De nuevo el diálogo

Mensaje por OREJA » 02 Dic 2017, 00:04

Si Borges o los títeres que están allí firman el acuerdo del refinanciamiento de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, no solo se estaría comprometiendo todas las riquezas del país, si no que estaríamos eternamente pagando ese dinero, sin tener dinero para reconstruir este país, además echaría por tierra todo el esfuerzo que ha hecho la comunidad internacional y parte de las sanciones serán revertidas, esto es lo más importante, y para esto le dimos el voto en el 2015 a esta cuerda de traidores enchufados, este señor estaría firmando su sentencia de muerte al traicionar a todo el pueblo Venezolano si llegasen a firmar el acuerdo para refinanciar la deuda o adquirir nuevos préstamos, ya Chile dijo que esto es un teatro como otros políticos, y Almagro también comento en esto, están llevando al pueblo de Venezuela a una trampa, con dirigentes que ya no nos representan.

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