Jorge Antonio Galindo: ¿Qué nos preguntaron exactamente?

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Jorge Antonio Galindo: ¿Qué nos preguntaron exactamente?

Mensaje por redaccion » 20 Jul 2017, 22:30

Opinión
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El pasado domingo 16 de julio los venezolanos que apostamos por el rescate de la República acudimos masivamente a votar en el plebiscito formulado por la Asamblea Nacional donde los llamados “puntos soberanos”, habilitados para dicha consulta, se vieron abarrotados a lo largo y ancho del territorio nacional. La concurrencia fue de tal magnitud que cualquiera que se niegue a reconocerlo sencillamente vive en negación de la realidad.

Algunos participantes, incluyéndome, manifestamos cierta inconformidad con el resultado obtenido, no por considerarlo insuficiente. Más de siete millones de personas que respaldaron la iniciativa son un músculo fuerte. Mis preocupaciones se refieren que para emprender los cambios políticos inmediatos que requiere el país necesitábamos una cantidad abrumadora que por lo menos sobrepasara los diez millones de ciudadanos.

Recordemos que el objetivo no era demostrar que somos mayoría porque eso quedó evidenciado desde hace tiempo, la meta es desmontar el régimen dictatorial e impulsar el rescate de la democracia. Ciertamente las capacidades de la consulta eran muy reducidas en comparación a la fuerza técnica del CNE y muchos que hubiesen querido votar no pudieron, pero en tales circunstancias aquello que no es medible es mejor no inferirlo.

Desde el principio mantuve algunos recelos sobre la estrategia consultiva, sin embargo, la apoyé sin mezquindad e insté a varios a hacer lo mismo. Las razones por las que sostuve mis cuestionamientos se dieron por dudar sobre la eficacia del mecanismo dado que no estamos en un sistema de Estado normal que obligue a los poderes republicanos a acatar el resultado plebiscitario. Estamos en dictadura. Las instituciones están secuestradas y subordinadas al mandamás de Miraflores, no olvidemos eso.

Pero se dio. Los venezolanos nos expresamos y dimos un mandato a nuestros diputados a proceder en la materia que se nos consultó: rechazar la fraudulenta constituyente comunista, exigir a la Fuerza Armada hacer respetar la asesinada Constitución de 1999 y apoyar a la Asamblea Nacional en su tarea (que desde hace tiempo debió hacer) de refundar los poderes públicos. Ahora los parlamentarios están obligados a ejecutar sin ningún tipo de titubeos ni vacilaciones, nos convocaron, asistimos, ahora cumplan.

Aunque parezca innecesario exigir el apego al resultado sobre la consulta realizada, en Venezuela tenemos que cuidarnos mucho de darle un cheque en blanco a los políticos pues no han sido pocas las veces que se han desconectado de las demandas ciudadanas. Acá tenemos que referirnos al comunicado emitido por la Mesa de Unidad Democrática el pasado miércoles, leído por el diputado Henry Ramos Allup y que levantó muchas suspicacias. Algunas opiniones rechazaron el acuerdo, sus razones se refieren a que es incoherente con lo que se nos preguntó el pasado domingo, especificando sus razonamientos con la tercera pregunta: ¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo con lo establecido en la Constitución, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional? Pues bien, he leído a respetables personas señalar que lo expuesto en el comunicado en alguna forma traiciona tal interrogante al plantearse la estrategia de generar los mecanismos que conduzcan a un gobierno de amplia base. Muchos consideran que la dirigencia opositora juega sus piezas en un escenario en donde Nicolás Maduro desista de la constituyente, convoque las elecciones pendientes y continúe su mandato pasando por el 2018 donde se realicen las presidenciales y así ejecutar el plan ya con los poderes redimensionados (escenario bastante ingenuo a mi parecer).

Desde mi humilde ventana quisiera responder a los que tienen tales dudas: Sí, eso que interpretaron del comunicado es correcto, pero no es incoherente con lo que se consultó. Cuando a usted se le pregunta si apoya renovar los poderes públicos como lo establece la Constitución debe entender que eso contempla un procedimiento que ya se inició. Cuando se le dice realizar las elecciones restituyendo la carta magna justamente se refiere a la ejecución de las que ella contempla: las regionales y municipales. Lo del gobierno de unidad nacional sin señalar el tiempo específico de su conformación no se refiere a una junta nombrada por la Asamblea Nacional, pues eso no lo reza el texto constitucional, más sí las presidenciales de 2018, después de eso sí, vendría el gobierno de unidad nacional. Usted puede que no esté de acuerdo con tal razonamiento pero le sugiero al menos considerarlo con amplitud.

Quizás ahora sean entendidas las críticas de quienes cuestionamos la estrategia plebiscitaria desde su inicio por considerar que tal y como se diseñó, estaba dirigida a enfrentar exclusivamente el proceso constituyente pero no necesariamente para despojar del poder a quienes lo usurpan. Vencer las pretensiones de Nicolás Maduro no es suficiente. Lo que vive el país es de emergencia humanitaria y requiere de su salida inmediata y con el amplio respaldo nacional. No es solamente un gobierno de unidad, requerimos de uno transicional e inmediato, esas especificaciones marcan la diferencia entre posibles escenarios.

Aprendamos desde la sindéresis a ser capaces de cuestionar y exigir a nuestra dirigencia. A ningún político se le puede tener una fe ciega amigos. Cuando usted escuche a alguien cuestionar no lo acuse de divisionista, nútrase de sus observaciones para mantener mayor claridad en sus planteamientos y en su lucha. En la política venezolana es muy fácil endosar responsabilidades, sea entonces más precavido al manejarse en sus posturas.

Profesor en Ciencias Sociales

Twitter: @jaggalindo
[email protected]


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