Antonio Sánchez García: Cuba y la gran estafa

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redaccion_tf
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Antonio Sánchez García: Cuba y la gran estafa

Mensaje por redaccion_tf » 07 Jun 2017, 05:22

Opinión
ND


A Robert Gilles Redondo

Nada más parecido al nazismo hitleriano o al fascismo mussoliniano que el castro comunismo cubano. Si bien en versión subdesarrollada, miserable, africanizada y polvorienta. Pero si los resultados no son los mismos – la Alemania de Hitler pudo salir del abismo de su crisis y alcanzar un poder militar e industrial por su propio y solitario esfuerzo – los efectos en cuanto a la esclavización mental de sus fieles e infelices oprimidos, la cuartelera subordinación de sus súbditos, la militarización de todos sus ámbitos y la pavorosa sumisión a los dictados de un solo caudillo, sin contar con las absurdas pretensiones injerencistas e imperiales de someter a un continente entero, nadie puede sostener en su sano juicio que la tiranía cubana no sea una mala copia al carbón de los ímpetus totalitarios y exterminadores de la dictadura nazi fascista.

Quítesele el Holocausto y disminúyase la dimensión alcanzada por el nacionalsocialismo, redúzcasele su territorio al de la isla caribeña y póngasele en su verdadera dimensión política, económica y cultural, y se tendrá a Fidel Castro y a su revolución, en versión pigmea. Pero con una asombrosa capacidad de intervenir en los asuntos mundiales e incordiar sobre la región, morderle los talones a la principal potencia planetaria y arrastrar a la ruina a quienes creyeron en sus delirios.

No encuentro otra metáfora para situar a esa isla miserable en el contexto real, en el que hoy por hoy los venezolanos sufrimos sus desaforados y hamponiles desmanes, que una de la epidemiología: Fidel Castro y su personal revolución han sido tan potentes, tan inútiles, tan insignificantes y devastadores como el Sida. A punta de delirante desmesura, osadía, farsantería, fortuna y una tenacidad digna de mejor causa han sido capaces de torcer los destinos del vecindario, como torcieran el nuestro gracias a la obsecuente y adulante inferioridad de un teniente coronel llamado Hugo Chávez y la veleidad y estulticia de un importante sector de su humanidad, llevando al matadero de paso a generaciones enteras de latinoamericanos. Habitantes e historias, entre otros, de dos países señeros en América Latina. Un país serio con dos premios nobeles de literatura, Chile, y un país no tan serio pero inmensamente más rico, pues es la principal reserva petrolífera de Occidente, Venezuela. Y lo verdaderamente asombroso es que tal insólita contradicción – una micro potencia tiránica en miniatura, una Unión Soviética de comiquitas, ilustrada por un marxismo leninismo de cojones y kindergarten – haya podido sobrevivir a media docena de papas, una docena de presidentes de los Estados Unidos y los hechos más asombrosos ocurridos luego de esa guerra de juguetería librada como en un filme de Francis Ford Coppola bajo un libreto de Joseph Conrad dirigido por Spielberg: Sierra Maestra Now. Cuento entre dichos acontecimientos la conquista del espacio, la revolución tecnológica y la urdimbre de la red interestelar. El mundo ya visita el espacio como promesa turística, se apronta a colonizar Marte, acaricia a Jupiter, mientras las estirpe del terrófago Ángel Castro sigue haciendo en la isla de los doctores de su apellido lo que a bien les salga del forro. Ante el aparatoso atragantamiento de los Estados Unidos, la OEA, la Unión Europea, Rusia, China y el Estado Islámico. Y la aparente complicidad del Vaticano. ¿No es alucinante?

¿Por qué Adolf Hitler, a quien Fidel Castro tanto admirara y quien terminara rigiendo desde el más allá del desastre el comportamiento habitual y cotidiano del Caballo, tan cruento, tan implacable, tan tozudo, tan sanguinario y tan ególatra y megalómano como él, se ha hundido en el más ominoso de los olvidos, y el nacionalsocialismo alemán, que alcanzara el prodigio de tener al mundo en sus manos, han desaparecido en la deshonra y la vergüenza, sin que nadie ose siquiera dispensarles un modesto homenaje silencioso, mientras el último de sus efectos marginales, la tiranía cubana, y sus dos caudillos zarrapastrosos que soñaran con emularlos, siguen recibiendo el respeto, incluso la admiración de millones y millones de seres humanos, muchos de ellos destacados intelectuales, artistas y científicos a lo largo y ancho del planeta?

Por hacerlo más plástico, ya que mencionamos a dos importantes protagonistas de las sagas hollywoodenses: ¿quién se atrevería a honrar a Hitler como honraría al Che Guevara, un asesino serial? ¿Es un problema cuantitativo o cualitativo? ¿Tiene que ver con las razones o la cantidad de seres humanos asesinados personalmente por Guevara, Fidel o Raúl Castro en comparación con los seis millones de judíos gaseados en los campos de concentración montados por los nazi bajo las directas instrucciones de Hitler? ¿O con alguna secreta e inexplorada complicidad subliminal del mundo con la ideología que alimenta a unos y a otros? ¿El sida del nacionalsocialismo fue extirpado para siempre del cuerpo social de la sufriente humanidad mientras el sida marxista leninista se resiste a todos los embates y sobrevive a todas las experiencias y a todos los combates?

No es un tema baladí, toda vez que, insisto, las similitudes y conexiones de métodos y estilos, de propósitos y ambiciones entre el nacionalsocialismo y el socialismo soviético son tan evidentes y manifiestas y la ruindad causada al mundo por uno y otro tan semejante, e incluso francamente favorable al nacionalsocialismo - ¿cuántas muertes causaron Hitler y Stalin, cuál de los dos fue más carnicero y provocó más sufrimiento, persecución y muerte? Entre los brutos hechos y su toma de conciencia, entre la verdad inherente y la media verdad difundida y aceptada media el manto sagrado de la manipulación mediática. Los sentimientos no son el mejor y más seguro sendero de la razón. Descontada la influencia de Hollywood, extrapolada, aunque injustamente, la comparación entre unos y otros al ámbito siniestro de la dictatorialidad latinoamericana, ¿cuál de las dictaduras ha sido más devastadora, más regresiva, cruenta, inútil y bárbara: la de Augusto Pinochet o la de Fidel Castro, la de Fulgencio Batista o la de Hugo Chávez, la de Marcos Pérez Jiménez o la de Nicolás Maduro?

Una de las más evidentes certidumbres a las que se puede enfrentar quien no se de por satisfecho dejándose arrastrar por la corriente de mentiras y falsedades, es que la verdad suele ocultarse, hacerse invisible y terminar escorada en lo más profundo de la caverna de prejuicios que nos permiten sobrevivir en un mundo de tribulaciones, y sin cuyo auxilio la vida sería doblemente insoportable. Tal como lo reconociera Platón en el Mito de la Caverna. Habituados a la oscuridad, los hombres viven como encadenados en el fondo de una caverna. Liberados, al salir de ella a la plena luz del sol, la verdad los deslumbra y enceguece. Transcurridos más de dos milenios de su formulación, los hombres aún no alcanzan la fortaleza y libertad de espíritu como para romper sus cadenas y mirar al sol de la verdad cara a cara. La mentira sigue gobernando al mundo. En el colmo del absurdo, creyendo servir a la revolución de la verdad. Cuba puede seguir viviendo de su gran estafa. Nosotros, los venezolanos, esquilmados, devastados y asesinados en su nombre.

@sangarccs


Shia vestia pensante
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Re: Antonio Sánchez García: Cuba y la gran estafa

Mensaje por Shia vestia pensante » 08 Jun 2017, 01:31

Ud. dice "Nada más parecido al nazismo hitleriano o al fascismo mussoliniano que el castro comunismo cubano" Sin embargo, Hay algo que los hace muy diferente. El comunismo hace como su enemigo a su propia gente, mientras que el nazismo crea enemigos internos y externos que nunca son su propia pueblo casi siempre los enemigos internos no son su propia raza sino otra raza. Los enemigos internos son la misma raza que odian a lo interno y otras ideologias no compatible con las propias."

El nazismo no ataca a la propiedad privada mientras sabemos que el comunismo si. Los comunistas, al llegar los nacistas al poder, ya eran expertos en campos de concentración, por ese mérito es que ellos asesoraron al nacismo sobre ese tema. Y ambos son maestros consumados en ese arte·

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CRISTIANFREE
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Re: Antonio Sánchez García: Cuba y la gran estafa

Mensaje por CRISTIANFREE » 08 Jun 2017, 03:45

Otro Tema que no ayuda en nada, Leer toda una Trola para echarle Paja a Hitler y a Mussolini, lo que nos importa es el Comunismo que está activo hoy en día y en nuestro país, quien lo mando a usted amigo los Sionistas jajaja, la guerra termino hace casi 80 años, ninguna de las comparaciones que usted pone vienen al caso, dentro de 53 Días ya no tendremos país solo un milagro nos podrá salvar.

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