Charito Rojas: En España comenzó la revolución

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redaccion_tf
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Charito Rojas: En España comenzó la revolución

Mensaje por redaccion_tf » 19 Abr 2017, 05:28

Opinión
Notitarde / ND


Trescientos años de dominación española sobre un distante continente que dependía en leyes, costumbres, comercio, sistema político y religión, hicieron estallar movimientos de autonomía en las colonias americanas, cuando los hombres se dieron cuenta que son libres y con derecho a decidir su destino.

La crisis de la monarquía española, bajada del trono por Napoleón Bonaparte, quien impuso a su hermano José como Rey, fue la perfecta excusa para que los criollos constituyeran gobiernos provinciales, que alegando defender los derechos de Fernando VII, buscaban en realidad más participación política en sus destinos, así como control de sus economías. Como un efecto dominó, una a una, las colonias comenzaron a dar pasos para independizarse.

Revolución en España

El origen de los movimientos que comienzan a darse en las colonias españolas en América está sin duda en la incertidumbre que crea la invasión de Bonaparte, obligando al rey a abdicar en la ciudad francesa de Bayona en mayo de 1808, lo cual da origen a protestas en España y a la formación de una Junta Suprema y juntas locales que suplen en nombre del monarca el poder ejecutivo. Éste es el punto de partida de las juntas provisionales americanas, formadas meses después (la comunicación de las noticias vía marítima y terrestre era algo lenta), con la misma inspiración: defender los derechos del heredero Fernando VII, rechazar la injerencia francesa y algo muy importante, rescatar la autonomía local en ausencia del poder central.

Francia seguía avanzando en territorio español y la Junta Suprema es disuelta luego de la invasión a Andalucía. Para suplantarla, inventan un Consejo de Regencia, instancia que no fue reconocida por la mayoría de las provincias españolas y americanas. Por eso, se conforman juntas supremas que asumirían la soberanía interina hasta el regreso del monarca.

Pero la historia seguiría el curso de la libertad y con el pasar de los meses y el caos político instalado en la península, las juntas americanas se encaminan hacia declaraciones de independencia absoluta de España, tal como ocurrió en Venezuela al año siguiente, cuando el 5 de julio de 1811 hace su definitiva declaración independentista.

¿Se hubiera dado el inicio del proceso libertario en las colonias americanas, si la propia España no hubiese confrontado un vacío de poder? Tal vez no, tal vez nuestra historia tuviese otras fechas, más tardías, si Napoleón Bonaparte y su hermano no hubiesen puesto en jaque la corona de Fernando VII.

Al estilo venezolano

En febrero de 1810 atraca en La Guaira la goleta Rosa, con mercancías y también noticias muy poco alentadoras del avance de las tropas francesas en Andalucía. El Intendente de Real Hacienda, Vicente Basadre, escribió que desde ese momento “empezó en Caracas un rumor sordo de que España estaba perdida y no dejaron de esparcirse y propagarse estos rumores en todo el mes de marzo, porque no llegaba ningún buque ni noticias de España”.

Pero el 14 de abril arriba a Puerto Cabello el bergantín Palomo, con las noticias de la toma de Sevilla, de la disolución de la Junta Suprema Central y de la conformación del Consejo de Regencia como autoridad soberana. El 18 de abril llegan a Caracas dos enviados del Consejo de Regencia. Los criollos consideran imperativo un pronunciamiento, aun saltando el recogimiento de la Semana Santa en curso, pues el ánimo era de no reconocer esa nueva instancia, considerada ilegítima.

El alcalde Martín Tovar Ponte presiona a un dubitativo vicepresidente del cabildo, José de las Llamozas, para que convoque una sesión extraordinaria la mañana del 19 de abril de 1810. En las casas de las principales familias de la ciudad, se reunían inquietos mantuanos. Algunos recorrían la ciudad informando a los habitantes de la inestable situación que vivía la corona española y la necesidad de un gobierno local que defendiese los derechos del príncipe y rechazara la ilegitimidad del Consejo de Regencia. Funcionarios como el Alférez Feliciano Palacios y Blanco, el síndico procurador Lino de Clemente y los regidores Valentín de Ribas, Nicolás Anzola, Isidoro Antonio López Méndez y Dionisio Palacios, estaban de acuerdo en plantear la necesidad de formar una junta inmediatamente. Aunque no estaba comprometida la jerarquía eclesiástica, sí algunos sacerdotes como José Cortés de Madariaga y el presbítero Francisco José Ribas, hermano de José Félix Ribas.

Es Jueves Santo, todos los caraqueños se vuelcan a la Plaza Mayor para acudir a las solemnidades en la Catedral. Muy temprano, a las 8 de la mañana, invitan al capitán general Vicente Emparan y éste se sorprende con la celebración de un cabildo extraordinario que él, único facultado para ello, no había convocado. Cuando le proponen formar parte de una Junta para enfrentar la crisis, responde que militarmente la situación no es crítica y defiende la legitimidad del Consejo de Regencia. Los cabildantes alegan tener el mismo derecho que los españoles a formar su propia junta de gobierno local y se oponen a la legitimidad de un Consejo de Regencia no electo por los españoles, que por lo tanto no tiene soberanía sobre Venezuela.

A las 9 de la mañana, Emparan corta el debate, era hora de asistir a los oficios de Semana Santa en la Catedral. Cruza la plaza en medio de una inquieta multitud que sabe está sucediendo algo importante. Al llegar a las puertas del templo se oyen voces: “¡a Cabildo, a Cabildo!”, es decir, que regresara al Ayuntamiento. Francisco Salias toma del brazo a Emparan y le exige volver. El capitán general busca ayuda en la guardia de granaderos, pero al ver que el capitán de este cuerpo, Luis de Ponte, ordena quedarse firmes, Emparan comprende que tiene la partida perdida y regresa, acompañado de altos funcionarios, a quienes convocó ante lo grave de la situación.

Ese día se produce un acta que habla claramente de las razones: acefalia en el poder y necesidad, ante ese vacío de restituir la soberanía para la localidad. Sigue reconociendo los derechos de Fernando VII, pero conducen, con el apoyo popular, a la salida de Vicente Emparan como capitán general, ya que éste tampoco quería ningún mando. Después de esto fueron destituidos los principales funcionarios de la Capitanía y se instaló la Junta Suprema de Venezuela el 19 de abril de 1810, constituida por 23 miembros principales.

El documento del 19 de abril habla de “constituir una soberanía provisional”. Hace un llamado a todos los venezolanos: “conscientes de la necesidad de legitimidad os convidamos a la unión y fraternidad con que nos llaman unos mismos deberes e intereses”. Hacen la promesa de convocar a elecciones para lograr una representación que diera legitimidad a la nueva instancia de poder político, la Junta General de Diputación de las Provincias de Venezuela, que sería conocido como el primer congreso de Venezuela.

El 19 de abril, si bien no fue un movimiento independentista, es una declaración a favor de la autonomía, de la legitimidad, la representatividad, la soberanía y de la unión como venezolanos en defensa de intereses comunes. Un mensaje más vigente que nunca hoy, 207 años después.

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@charitorojas


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