Alí Rodriguez Araque: muy lejos de lo que querían los asesinos de Fabricio, sembraron un mártir

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redaccion_er
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Alí Rodriguez Araque: muy lejos de lo que querían los asesinos de Fabricio, sembraron un mártir

Mensaje por redaccion_er » 23 Ene 2017, 20:00

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ND / Yelitza Figueroa Rivas / 23 ene 2017.- El embajador de Venezuela en Cuba, Alí Rodríguez Araque, indicó que el pueblo venezolano debe reconocerle al presidente Nicolás Maduro, el acto de valentía de llevar los restos de Fabricio Ojeda al Panteón Nacional.

“Intentaron desaparecer un líder, un hombre. Crearon un símbolo, el símbolo que hoy representa Fabricio Ojeda. Muy lejos de lo que querían los asesinos de Fabricio, sembraron un héroe sembraron un mártir, sembraron la imagen de un libertador mas” aseguró.

Motivo por el cual, Rodríguez Araque afirmó que el pueblo venezolano debe reconocerle a Nicolás Maduro el acto de valor y justicia, “traer a Fabricio donde debe estar, allí junto a los restos de Bolívar, de nuestros patriotas”.

Ratificó que Fabrico Ojeda, periodista y líder de la resistencia a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, encarna a todos aquellos hombres verdaderamente patriotas y revolucionarios.

"Fabricio Ojeda representa a todos aquellos hombres que encarnan los mejores valores, las mejores tradiciones de los patriotas venezolanos en todas sus épocas, porque eso fue Fabricio Ojeda, un patriota. El Che (Guevara) decía que la escala más alta de una persona es ser un revolucionario, bueno Fabricio Ojeda fue un patriota y un revolucionario", destacó.

En este contexto, instó llevar la historia de Fabricio Ojeda a todos los barrios, ciudades y escuelas del país.

Al finalizar sus palabras, el Presidente Maduro hace entrega de la espada de Carabobo perteneciente al General Rafael Urdaneta a Alí Rodriguez Araque y a José Vicente Rangel.


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Solstrom
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Re: Alí Rodriguez Araque: muy lejos de lo que querían los asesinos de Fabricio, sembraron un mártir

Mensaje por Solstrom » 23 Ene 2017, 20:09

El Panteón
Un “honor” que no sé cómo lo hubiese tomado mi padre, ya que tras su injusta muerte, no podemos pedir su opinión

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Publicado en: Opinión

21/01/2017 06:01 AM

Por: Fabricio Ojeda
Periodista

Entre las numerosas preguntas que me han formulado últimamente, muchas insisten en saber si la familia de mi padre tiene una postura oficial sobre el traslado de sus restos para el Panteón Nacional.

No puedo hablar por mi familia pero postura oficial no hay, pues aparte de la coincidencia de considerar que sin duda se trata de un gran honor, como en todo grupo existen discrepancias que no vienen al caso mencionar aquí. Respeto mucho la opinión de cada pariente y si la decisión de la mayoría en el núcleo más cercano es aceptar que se exhumen nuevamente los restos de Fabricio Ojeda, esta vez para llevarlo al Panteón, pues la acato aunque no esté de acuerdo. Eso no tiene por qué fracturar la unión familiar en los demás aspectos de la vida.

Pero lo que sí tengo –como padre, periodista y como venezolano- es el deber de fijar mi posición personal, que es de absoluto rechazo a la utilización de la memoria y los restos de mi papá para hacerle propaganda a un gobierno que con sus políticas totalitarias, arbitrarias y equivocadas, ha puesto al pueblo a pasar hambre, a morir por falta de medicinas, a empobrecerse cada día más, y se niega a aceptar ayuda humanitaria para no admitir que en Venezuela la inmensa mayoría de la población sufre carencias elementales como nunca antes había ocurrido.

No estoy de acuerdo, no porque crea que no es una gran honra el hecho de que los huesos de mi viejo vayan a reposar a la tumba de los héroes, si no porque quien imparte ese honor, es el mismo sepulturero que ha despilfarrado nuestra enorme riqueza y enterrado al país en la más grave crisis de su historia, en tiempos que según el eufemismo debemos llamar “de paz”.

Un “honor” que no sé cómo lo hubiese tomado mi padre, ya que tras su injusta muerte, no podemos pedir su opinión. Sí, es cierto. En 1966 lo asesinaron esbirros similares a los de ahora, pero el dolor y la rabia que eso pudo haberme causado no deben servirme de pretexto para volcar resentimientos contra toda una nación.

No me atrevo a hablar por mi progenitor -y esto lo deberían hacer muchos- pero tengo dudas de que mi papá se hubiera dejado homenajear por un gobierno que ha roto todos los records perpetrando aquellas cosas contra las que él en sus tiempos luchó: corrupción, autoritarismo, falta de democracia, violación de los derechos humanos, injusticia, discriminación, persecución, desigualdad.

Para nadie es un secreto que la corrupción oficial en Venezuela se ha extendido y excedido tanto, que ya se siente en el plato vacío sobre la mesa. No es justo que en los últimos 17 años hayan ingresado al país más recursos que en el resto de su historia, y los hospitales estén peor que nunca, los servicios públicos no funcionen, los niños se desmayen de hambre en las escuelas, miles de obras estén inconclusas, la delincuencia mande en las calles, la inflación alcance la estratosfera y los salarios no alcancen para comer, mientras un pequeño grupo en el poder y sus familias exhiben, ostentan, nos restriegan en la cara –desfachatadamente- una vida llena de viajes, lujos y derroche, mientras pregonan el “socialismo”.

El 23 de enero se cumplen 59 años de la caída de la dictadura perezjimenista, violadora de los derechos humanos, por cuyo derrocamiento mi padre arriesgó su vida. Es curioso –o al menos hipócrita- que se elija esta fecha para hacer el traslado y la respectiva marcha hacia el Panteón, por un régimen cuyo “líder eterno” no solo mostró pública admiración hacia Marcos Pérez Jiménez y su modo de mandar, sino además le pidió personalmente consejos en Madrid.

Es irónico que quien organiza el acto sea el mismo gobierno antidemocrático que ha secuestrado a los poderes públicos; eliminado la soberanía popular -al desconocer a la Asamblea Nacional electa por voto directo y secreto en diciembre de 2015- y le ha arrebatado al pueblo el derecho que le otorga la Constitución de revocar a sus gobernantes. El mismo gobierno que persigue y encarcela opositores, que reprime violentamente protestas callejeras y los cuerpos de seguridad cometen ejecuciones extrajudiciales. El mismo cuyos principales líderes aseguran que en Venezuela ya no habrá más elecciones, pues ellos se quedarán para siempre, así el pueblo pase penurias y no los quiera.

Yo, que tengo sus genes y conozco su historia, no creo que si estuviera vivo mi padre apoyaría a un gobierno como este, pero con el traslado de sus restos al Panteón se pretende afirmar lo contrario. Homenajes así, en vez de enaltecer, mancillan.

Por mi parte, preferiría que sus despojos se quedaran ahí, en el Cementerio General del Sur, junto al pueblo por el que luchó y que todavía no ha visto el fruto de su sacrificio. O, al menos, que lo lleve al Panteón un gobierno decente, con moral para pontificar sobre moral.

Que lo dejaran en la modesta tumba que comparte con los sagrados huesos de mi madre. Que no los separen nuevamente, después de tantos años reposando juntos y en paz.
http://www.notiminuto.com/noticia/el-panteon/#

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elCo
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Re: Alí Rodriguez Araque: muy lejos de lo que querían los asesinos de Fabricio, sembraron un mártir

Mensaje por elCo » 23 Ene 2017, 20:50

Solstrom escribió:
El Panteón
[...]
En 1966 lo asesinaron esbirros similares a los de ahora [...]

[...]tengo dudas de que mi papá se hubiera dejado homenajear por un gobierno que ha roto todos los records perpetrando aquellas cosas contra las que él en sus tiempos luchó: corrupción, autoritarismo, falta de democracia, violación de los derechos humanos, injusticia, discriminación, persecución, desigualdad.

Para nadie es un secreto que la corrupción oficial en Venezuela se ha extendido y excedido tanto, que ya se siente en el plato vacío sobre la mesa. No es justo que en los últimos 17 años hayan ingresado al país más recursos que en el resto de su historia, y los hospitales estén peor que nunca, los servicios públicos no funcionen, los niños se desmayen de hambre en las escuelas, miles de obras estén inconclusas, la delincuencia mande en las calles, la inflación alcance la estratosfera y los salarios no alcancen para comer, mientras un pequeño grupo en el poder y sus familias exhiben, ostentan, nos restriegan en la cara –desfachatadamente- una vida llena de viajes, lujos y derroche, mientras pregonan el “socialismo”.

El 23 de enero se cumplen 59 años de la caída de la dictadura perezjimenista, violadora de los derechos humanos, por cuyo derrocamiento mi padre arriesgó su vida. Es curioso –o al menos hipócrita- que se elija esta fecha para hacer el traslado y la respectiva marcha hacia el Panteón, por un régimen cuyo “líder eterno” no solo mostró pública admiración hacia Marcos Pérez Jiménez y su modo de mandar, sino además le pidió personalmente consejos en Madrid.

Es irónico que quien organiza el acto sea el mismo gobierno antidemocrático que ha secuestrado a los poderes públicos; eliminado la soberanía popular -al desconocer a la Asamblea Nacional electa por voto directo y secreto en diciembre de 2015- y le ha arrebatado al pueblo el derecho que le otorga la Constitución de revocar a sus gobernantes. El mismo gobierno que persigue y encarcela opositores, que reprime violentamente protestas callejeras y los cuerpos de seguridad cometen ejecuciones extrajudiciales. El mismo cuyos principales líderes aseguran que en Venezuela ya no habrá más elecciones, pues ellos se quedarán para siempre, así el pueblo pase penurias y no los quiera.

Yo, que tengo sus genes y conozco su historia, no creo que si estuviera vivo mi padre apoyaría a un gobierno como este, pero con el traslado de sus restos al Panteón se pretende afirmar lo contrario. Homenajes así, en vez de enaltecer, mancillan.
http://www.notiminuto.com/noticia/el-panteon/#
No sé mucho de Ojeda, pero si detestaba a una dictadura hasta arriesgar la vida y tenía un ápice de objetividad, también detestaría a la sarta de maleantes que usurpa el poder.

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