El Universal. 05/05/2009
Wolfgang U. Molina
Las costosas chocheras de Petkoff
Todos parecemos estar esperando que Teodoro llame al pan, pan y al vino, vino
Vamos cambiando mientras tomamos edad. Evolucionamos, mejoramos, pero también seguimos equivocándonos a lo largo de toda la vida.
Los pelones de Teodoro Petkoff nos cuestan mucho por tratarse un importante formador de opinión, una referencia para la oposición y una figura pública respetada por todos. De joven, Teodoro tuvo razón en "el cómo" pero se equivocó en "el qué". De viejo, tiene razón en "el qué", pero se equivoca en "el cómo".
En los años sesenta, empuñó las armas y luchó con todos los medios disponibles para derrocar a un gobierno democrático y perfectible. Ahora propugna por un juego democrático frente a una dictadura. Pasa revista a su checklist: "bonapartismo, autocracia, autoritarismo, secuestro de las instituciones& uhmm, me faltan presos políticos torturados y régimen del terror (cuestión de percepciones)".
Enredado en su trampa semántica, confunde a los venezolanos y les hace creer que Chávez es derrotable electoralmente. Día a día, en un virtuoso ejercicio de equilibrista editorializa subiendo en una rayita las críticas al gobierno, pero disuadiendo agriamente al mismo tiempo cualquier búsqueda de una solución efectiva.
Todos parecemos estar esperando que Teodoro llame al pan, pan y al vino, vino. Pero él nos habla golpeado y haciendo coro con el chavismo, casi tilda de golpistas a los que evidencian que no se puede bailar tango con alguien que solo baila twist. Pero Petkoff no solo actúa como periodista. Como dirigente político, ha tenido éxito conformando un frente opositor que promueve y defiende una salida electoral. Su tesis pareció probar viabilidad en diciembre de 2007 cuando se desaprobó una reforma constitucional que proyectaba el país hacia el comunismo.
La verdad es que Chávez se confió, pero ha reaccionado rápidamente imponiendo la reforma por otras vías. Ante las derrotas electorales recientes, Teodoro nos dice que esta es una carrera de largo aliento, pero él sabe que esa salida está bloqueada con los cuatro controles que Chávez utiliza a voluntad: I) Control electoral (Directorio del CNE sesgado, Registro Electoral amañado y, programación a voluntad y ejecución abusiva de los procesos electorales) que le da un margen de maniobra que algunos estiman entre cinco a 10%, II) Control legislativo (diputados comprados y teledirigidos desde Miraflores) que permite "ajustar" cualquier ley para dar un barniz legal a la anulación de la oposición, III) Control judicial (Fiscalía, Contraloría, TSJ y demás tribunales, chantajeados por sus delitos de corrupción) que permite la persecución de opositores claves y la disuasión, y finalmente, IV) Control policial ejercido a discreción e impunemente por las fuerzas armadas, policías y grupos paramilitares, cuyos servicios son retribuidos con patente de corso para el tráfico de drogas.
Petkoff también sabe como buen ex comunista que, una vez en el poder, la revolución debe ser defendida por todos los medios y que Chávez no dejará nunca el poder voluntariamente.
Siguen corriendo las noticias: desborde de la delincuencia con tintes de genocidio, el país convertido en hub del narcotráfico, cataclismo de la economía que posterga por décadas las esperanzas de una vida digna, desvanecimiento de la institucionalidad, mientras Teodoro sigue vendiendo periódicos.
¿Chocheras o complicidad?
wolfgangumolina@gmail.com