Oscar Hernández Bernalette: Si es que gana la presidencia, Trump ya no será esa figura alocada que vemos hoy en día

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redacción_jgl
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Oscar Hernández Bernalette: Si es que gana la presidencia, Trump ya no será esa figura alocada que vemos hoy en día

Mensaje por redacción_jgl » 07 Nov 2016, 05:24

Imagen Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 7 nov 2016.- El embajador Oscar Hernández Bernalette hizo ver que una cosa es ser candidato en EEUU y otra cosa es ser presidente; de modo que el que se ve como un alocado Donald Trump hoy en día, tan pronto reciba el maletín, con las claves para activar las armas nucleares, escuchará las instrucciones del Pentágono sobre materia de seguridad en forma callada, y entonces se transformará en otra persona.

El señalamiento lo hizo en una conferencia, que pronunció en un foro, organizado por El Nacional, bajo los auspicios del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales.

Al inicio de sus palabras, reconoció que el tema de las elecciones en EEUU es de gran magnitud, no sólo para el propio país, sino también para el resto del mundo; siendo EEUU un actor fundamental, a su modo de ver, en el equilibrio de poderes de las relaciones internacionales.

No obstante, reconoció que los matices de diferencias, que se observan a través del proceso mismo de la campaña, no es lo mismo que, luego, quien esté en el gobierno, gobierne, y esto porque los republicanos y los demócratas, independientemente, de su caracterizaciones muy personales, cuando llegan al reto de ejercer la oficina política más importante del mundo, comienzan a cambiar; tomando en cuenta que de inmediato se dedican a intervenir en lo que es un bagaje burocrático y de fortalecimiento de ideas y de conceptos, que han regido la política exterior de EEUU, y el comportamiento de cada uno de los partidos.

Hernández hizo esta salvedad, para mostrar que es posible que tengan razón aquellos que ven a Donald Trump como un loco desatado, que se trata de un político que tiene una visión bastante primitiva de las relaciones internacionales; sólo que se somete a la evaluación de expertos y técnicos, que le dicen que esa es la manera de vender el mensaje desde el punto de vista de la campaña electoral.

“Eso no significa necesariamente que nos vamos a encontrar con un individuo similar, una vez posesionado de la presidencia. Yo sólo les quiero pedir que recuerden que cuando Obama era candidato, entonces era el Obama con su “savoir” personal: jugador de basket, echador de cuentos, es decir, su manera de presentarse, y de pronto tenemos al Obama presidente. Pareciera ser que le ponen un chip, y lo convierten en una persona distinta”.

Reconoció detrás de eso una burocracia, que se mantiene, en general; que pueden haber nuevos perfiles, nuevas visiones, por supuesto, que se diferencian a lo largo del tiempo; pero que tampoco es para que tengamos unas expectativas de unos cambios muy diferenciales, por lo menos, en su opinión, con respecto a lo que va a ser el comportamiento de la nueva administración de EEUU.

“Sabemos y entendemos como actuaría la señora Clinton. Porque conocemos de donde viene; además, dirigió la política exterior de EEUU por varios años, y, tenemos las expectativas del dilema, que nos produce Trump, pero sabemos que también está detrás de él gente de pensamiento; gente que tiene visiones muy específicas; que hace que transmita su mensaje de una manera cruda; de una manera muy chocante. Pero, al final, lo que está buscando es ese sector de EEUU que piensa igual que él, es decir, que tiene sus mismas inquietudes. Se preocupa por la situación en una cantidad de temas, y, por supuesto se convierte en un fácil caldo de cultivo, para conseguir adeptos”.

Según Hernández es muy importante que entendamos los principios de la política exterior de EEUU en este siglo, pues, a su juicio, ahora se ha comprendido que ya pasaron los tiempos del gran garrote; que hoy en el mundo es fundamental la búsqueda de alianzas y coaliciones, para lograr precisamente la posibilidad de estar presente, de influir, de controlar.

“Esa visión que nosotros teníamos de un EEUU procónsul, hoy en día ya no es la misma. Un país que ha tenido que combinarse con países emergentes; con nuevas realidades; buscar nuevos aliados”.

Destacó el hecho del poder militar de EEUU, siendo la materia de la seguridad nacional un tema de vital importancia para esa sociedad; una política de seguridad que viene de pasar por las estrategias propias de la Guerra Fría; de la bipolaridad, de tensiones con el gran enemigo soviético; enemigo que estaba a la par en términos de fortalezas nucleares, y habiendo desaparecido ese escenario hoy, el país está obligado a llevar a cabo una reordenación de esta materia.

Abordó el tema comercial, y aceptó que EEUU sigue buscando mercados; sigue abriéndose, sigue buscando oportunidades, para colocar sus exportaciones, para invertir, y para que sea un receptor de inversiones, y para lo cual ha tenido que adaptarse a las exigencias de la actualidad, incorporando nuevas herramientas, a partir del fortalecimiento de los nuevos organismos internacionales, económicos y comerciales: Organización Mundial del Comercio (OMC), Naciones Unidas, es decir, todos los mecanismos; que permiten a través de nuevas fortalezas y nuevos acuerdos tener una dimensión distinta.

“Ya no es el comercio impuesto, sino que se trata de un comercio, donde ya se observa un intercambio, que se lleva de otra manera. Y después, por supuesto, un país con valores y principios; que se van sofisticando, se van moldeando, también de acuerdo a la realidad, y hoy vemos que el mantenimiento de la democracia entre sus socios, y la promoción de los valores occidentales es fundamental”.

A juicio de Hernández, una de las amenazas más grandes que tiene la seguridad de EEUU la constituye el terrorismo, siendo el foco de su atención Afganistán y Pakistán; por lo que indicó que en este tema no habrá mayores cambios en la política que se ha venido sosteniendo a ese respecto.

Ilustró este asunto imaginando a un posible presidente Trump, siendo sentado por siete generales y almirantes con sus respectivos hombros llenos de estrellas, antes de serle entregado el maletín con las claves, que tendría que usar al momento de activar un arma nuclear, escuchando la visión que tiene el Pentágono sobre el tema de la seguridad, y aceptándolo calladamente.

El embajador Hernández dijo que también en cuanto al tema de la proliferación de armas nucleares, el foco de atención de la política exterior de EEUU se centra en Corea del Norte e Irán, ya que hay el temor de que ambos países, en especial; aparte de otros sectores, ligados al terrorismo internacional pudieran atentar por esta vía contra los intereses de EEUU.

Destacó, por otra parte, la política de afinidad que ha tenido EEUU, con respecto a Israel, y la que se ha mantenido por muchos años, motivada, en lo fundamental, por la situación conflictiva del Medio Oriente, y donde EEUU le ha brindado apoyo a Israel.

Asimismo, Hernández dijo que también en esa nueva faceta de EEUU, a propósito de su condición imperial, se ha dado cuenta de que tiene que dialogar, y, especialmente, con los enemigos.

De inmediato, pasó a comparar las dos visiones, que tienen tanto Trump, como Clinton en cuanto a estos temas; admitiendo de entrada que en muchos de ellos pudieran tener coincidencias, y luego, diferencias de matices, y que se observan, por ejemplo, en el caso de la visión que tiene Clinton con respecto a China, de que hoy en día es un país fundamental en la relación económica y comercial para EEUU; que por lo tanto hay que aumentar la cooperación con ese país, que se ha venido desarrollando como una gran potencia, preimperial en ese mundo del Pacífico.

Agregó Hernández que, en ese sentido, Clinton reforzaría la política de alianzas y acuerdos en esa zona del Pacífico, a los fines de acentuar la presencia de EEUU allí, y previendo esas tendencias imperialistas de China, partiendo de la idea de que se trata de una región, que no se puede dejar sola; guardando siempre debajo de la manga el tema de los derechos humanos, especialmente, para el caso de la relación y la cooperación con China; tratando además de que este país cumpla con lo establecido en la OMC; organización de la cual es miembro, de modo que su participación en el comercio internacional sea justa y sea leal.

Entre tanto, mostró la cara de Trump; un hombre que más bien prefiere hablar de presencia militar: fortalecer la presencia de EEUU en China; en vez de hablar de cooperación, habla de militarismo; que hay que sancionar a China por las prácticas desleales, que comete en su comportamiento en el comercio internacional, cuando viola, sobre todo, la normativa de la OMC; que no se le ha escuchado hablar de un trabajo conjunto con China, en el marco de dicha organización y de otros acuerdos comerciales, que se han firmado con ese país desde la época de Richard Nixon, para acá, sino que hay que castigar a China por sus deslealtades.

“EEUU por cierto es el país que más tiene demandas contra China en el orden de solución de controversias en los órganos, que ha venido estableciendo el comercio internacional, y donde hay expertos que certifican cuando un país ha sido desleal en su comportamiento comercial”.

Que por otra parte, Trump observa un cierto ventajismo, por parte de China, cuando el Estado interviene en la política cambiaria, a los fines de favorecer los productos chinos en el mercado internacional, a partir del comportamiento de sus respectivos precios; que se trata de un país que contempla una escala salarial muy baja, en comparación con la escala que contemplan las países desarrollados, es decir, mano de obra barata, para favorecer las exportaciones, y donde entra también el problema de la violación de los derechos humanos.

Pero Hernández hizo la salvedad que esa escala salarial rige tanto para la empresa pública, como para la empresa privada; puesto que allí hay empresas transnacionales, invirtiendo en mano de obra barata; para que después vendan su producción en los EEUU; como asimismo Trump se refiere al problema de los ataques cibernéticos, provenientes de China, en el entendido de que hay que obligar a este país a que cese en dicho empeño.

Le dedicó un bosquejo a la visión que tiene cada uno de los candidatos, con respecto a Cuba, e hizo ver que Clinton mantendrá lo que ha venido siendo la política de Obama, en el proceso de restablecimiento de las relaciones entre ambos países, que va camino, incluso, a decidir el levantamiento del embargo; que ya sería bajo su administración, si es que gana; una visión en la que coincide también Trump, sólo que éste lo hace como hombre de negocios, es decir, las oportunidades, que se le ofrecerían a los EEUU, para llevar a cabo inversiones crematísticas en la isla, más que pensando en la diplomacia con su gobierno, y que, incluso, él ha hablado de que ese levantamiento del embargo, sea condicionado.

A continuación pasó a referirse a la visión que tiene cada candidato en relación a temas como el de Irán, y aquí dijo que Hilary trataría de mantener lo que ha sido la política de Obama de tenderle a este país una mano, mientras que con la otra lo obliga a cumplir con los últimos acuerdos, a los que se ha llegado con su gobierno; que hay que seguir luchando contra “los niños” de ISIS; buscar una zona de exclusión área en Siria, a los fines de bombardearlos; así como buscar los combatientes de los grupos aislados, como son los shunitas y los shiitas, como parte de la herramienta física dentro de esa área.

Que, en ese sentido, Trump ha dicho que hay que luchar contra el Estado Islámico, pero con una coalición de países occidentales; que coincide con Clinton, en lo que se refiere a los ataques aéreos contra ese grupo; así como el aumento de fuerzas militares, sobre todo, para que Siria e Irak intervengan.

También enfocó el caso de Corea visto por los dos candidatos: tratar de frenar la tendencia de Kim Il-jong a llevar a cabo más pruebas nucleares, en lo cual coinciden ambos; sólo que en una síntesis de lo que representa cada uno de los candidatos, manifestó que mientras Trump quería basarse en la fuerza, que le es común a la tesis política republicana; Hilary prefería basarse en los acuerdos diplomáticos y el comercio, que es un rasgo común de los demócratas.

Sobre el tema de la relación de EEUU y Rusia, Hernández hizo ver que, mientras Hilary ha puesto énfasis en el hecho de que hay que seguirle imponiendo sanciones a este país, con motivo de las ansias imperiales de Putin; Trump habla de trabajar en cooperación con Putin, y en este punto llamó la atención del hecho de que Putin, entre tanto, ha confesado que le parece gracioso Trump, y lo que aprovechó Hilary para salirle con uno de sus sarcasmos.

Hernández aceptó la tesis de que EEUU se rige por una economía liberal, sólo que la inestabilidad laboral, que se vive a nivel de ciertos sectores, ha llevado a responsabilizar a las políticas liberales por resultados, que muchas veces son críticos; pero que los gobiernos de los EEUU han tenido que mantener debido a los acuerdos y pactos, a los que ha llegado en los intercambios comerciales con el mundo entero, y que en la medida en que más se compromete en los mismos, también impacta en aquellos sectores, que no están en capacidad de cumplir con los estándares, que se imponen, con motivo de esos acuerdos y esos pactos; los cuales tienen que ver con el tema de los derechos humanos, salarios y otros.

“La señora Clinton insiste en que hay que seguir fortaleciendo la presencia de EEUU en esos acuerdos de libre comercio. En efecto, se trata de una visión de centroderecha, liberal de relación con el mundo, ya que todo eso es en beneficio de EEUU”.

Hernández dijo que en esta parte Trump habla de que él va a respetar estos acuerdos, siempre y cuando se fomente el empleo al interior de EEUU; que, por ejemplo, quiere ya rechazar acuerdos como el de Nafta; considerando que su país ha hecho grandes aportes económicos, a raíz de estos acuerdos, y de los cuales no se han beneficiado sino los otros, especialmente, México; teniendo a la vista de que se ha invertido en mano de obra barata, en perjuicio de la mano de obra de EEUU.

Según Hernández, EEUU sacó una parte de su potencial industrial hacia otros países, buscando no sólo mano de obra barata, sino que también se centró en convertirse en un país, cuya economía giraba en función de los servicios; desarrollo de tecnologías avanzadas en el área de la comunicaciones, satélites, mientras descuidaba el desarrollo de la industria manufacturera, y que es donde se viene a descubrir que por esta vía se cometió un error, y de modo que sobre ese tema se ha basado parte de la campaña Trump, en especial, haciendo énfasis en la incidencia que ha tenido en la oferta de trabajo, y en lo que le dan la razón a éste profesores de universidades estadounidenses que, siguiendo estudios, han percibido esta situación.

Cerró su intervención refiriéndose al caso Venezuela; que, en efecto, en EEUU se ve con gran preocupación, sobre todo, por la situación por la que atraviesa el país, y esto porque se presume que aquí se llegue a niveles de conflicto de alta densidad, que en ciertos momentos se conoce como guerra civil, y que, en sí, de Venezuela preocupa además su economía, el tema de los derechos humanos y el narcotráfico.


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