Eduardo Fernández: Rafael Caldera

Noticias, análisis y opinión de Venezuela y el mundo
Cerrado Nuevo Tema
1.- ND no se hace responsable por los comentarios de los foristas. El portal se reserva el derecho a eliminar aquellos comentarios que violen los Términos y Condiciones y el Decálogo del Forista, aceptados por los foristas al momento de registrarse. 2.- Los contenidos que aquí se muestran pueden ser inapropiados para menores de edad.
Avatar de Usuario
redaccion_mf
Mensajes: 5884
Registrado: 14 Sep 2009, 08:57

Eduardo Fernández: Rafael Caldera

Mensaje por redaccion_mf » 07 Jun 2016, 05:19

Opinión

Caldera fue un venezolano excepcional.

Rómulo Betancourt y él fueron los dos políticos más importantes de su tiempo; es decir, de la segunda mitad del siglo XX.

De Caldera podría decirse lo que dijo el gran escritor uruguayo José Enrique Rodó de Simón Bolívar: “Grande en el pensamiento, grande en la acción, grande en el infortunio, grande para magnificar la parte impura que cabe en el alma de los grandes…”

Caldera fue grande en el pensamiento. Fue un intelectual prestado a la política o un político prestado a la Academia. Su biografía de Andrés Bello, escrita cuando todavía no había cumplido los veinte años ha sido objeto de los más encendidos elogios por parte de la crítica especializada. Su obra Derecho del Trabajo es uno de los textos más reconocidos en el ámbito del derecho laboral. Su discurso “la hora de Emaús” pronunciado en diciembre de 1956 en la Sala de Conciertos de la Ciudad Universitaria de Caracas, su colección de perfiles biográficos recogidos en las varias ediciones de Moldes para la Fragua; su actuación en las varias academias de las que fue individuo de número: la Academia de Ciencias Políticas y Sociales y la Academia venezolana de la Lengua lo acreditan como un gran pensador.

Además, Caldera pensó en Venezuela, diagnosticó sus problemas, escudriñó en su historia, presentó propuestas para su superación y trabajó incansablemente por su progreso.

Caldera fue un hombre de acción. Liderizó el esfuerzo por darle a Venezuela una democracia política con contenido de justicia social. Asumió la responsabilidad de ponerse al frente en la tarea de construir un gran partido político popular inspirado en los valores del Humanismo Cristiano, se propuso ser Presidente de la República y pudo lograrlo a fuerza de perseverancia y de tenacidad, en dos oportunidades.

Sin duda alguna, Caldera le dio al ejercicio de la presidencia de la República un sentido de servicio y de respeto a los valores Republicanos y a los principios democráticos.

Desde la presidencia de la República hizo todo lo que estuvo a su alcance para servir al pueblo venezolano y al progreso de la nación.

Caldera fue grande también en el infortunio.

Fue candidato en circunstancias muy adversas frente a la candidatura imbatible de Rómulo Gallegos en 1947. La de Caldera fue una candidatura simbólica pero necesaria para iniciar la siembra que floreció, años después, en un gran partido político llamado COPEI.

De nuevo fue candidato frente a Rómulo Betancourt en 1958 y frente a Raúl Leoni en 1963. Supo asumir con dignidad sus derrotas electorales. En cada una de ellas iba creciendo la fuerza que lo respaldaba.

En 1968 logró coronar por primera vez su ambición presidencial frente a la candidatura del doctor Gonzalo Barrios. En 1983 vuelve a ser candidato frente a Jaime Lusinchi sufriendo una derrota muy significativa. En las palabras que pronunció para reconocer la victoria de su adversario incurrió en una generosa exageración cuando dijo “el pueblo nunca se equivoca”.

Me tocó ser discípulo de Caldera en la universidad, en la actividad política y en la experiencia internacional.

Considero un privilegio que agradezco siempre el haber podido contar con su magisterio.

Las circunstancias de la vida me llevaron a tener que competir con él cuando sentí que mi obligación era poner mi nombre al servicio de una generación venezolana, la generación de 1958, que en el año 1988 sentía que ya había madurado y que era el momento de asumir la responsabilidad de gobernar al país y de imprimir a la vida venezolana los cambios que considerábamos necesarios.

La reacción de Caldera frente a la contundente mayoría que respaldó mi candidatura en el Congreso Presidencial Social Cristiano que se celebró en el Poliedro de Caracas en noviembre de 1987 me parece que habría que anotarlo en aquello de “la parte impura que cabe en el alma de los grandes”.

Su empeño en volver a ser Presidente de Venezuela lo llevó a tener que gobernar en circunstancias muy difíciles y a tener que terminar el brillante ciclo de su notable carrera política, entregando los símbolos del poder a un Teniente Coronel golpista que representaba el retroceso a lo peor de la historia política venezolana.

Caldera, como dijo Rodó de Bolívar fue: “grande en el pensamiento, grande en la acción, grande en el infortunio y grande para magnificar la parte impura que cabe en el alma de los grandes...”

@efernandezve


Avatar de Usuario
Neoclasica
Mensajes: 8438
Registrado: 09 Ago 2008, 13:37

Re: Eduardo Fernández: Rafael Caldera

Mensaje por Neoclasica » 07 Jun 2016, 14:04

“la parte impura que cabe en el alma de los grandes”.
Ese ha debido ser el titulo del articulo, y ya la verdadera historia se esta escribiendo, y el tigre pasara a ser un personaje fiel a sus principos y a honrar sus compromisos. Incluso del lado del chavismo ya hacen esa diferenciacion, en uno de los momentos mas dificiles de la historia republican se jugo la vida y mantuvo el pacto de punto fijo que no es otra cosa que defender a la democracia y condenar los golpes de estado. Del otro lado de manera canallesca, Caldera salio a defender y a justificar a los golpistas solo por el frio e inteligente calculo de montarse en la ola de descontento que habian sembrado los notables enemigos de AD, y que hizo arrastrar a COPEY dentro de ella.

Venezuela se perdio un grabn presidente y lo digo como adeca ya que EF se formo toda su vida para serlo.

Cerrado

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: Google [Bot] y 2 invitados - Total usuario conectados a ND: