Luis Manuel Aguana: Almagro, una carta premonitoria

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Luis Manuel Aguana: Almagro, una carta premonitoria

Mensaje por redaccion » 22 Ago 2018, 08:42

Opinión
ND
 

Tenía la lejana esperanza que como consecuencia de la debacle económica y el agravamiento de la situación de vida de los venezolanos, los Diputados de la Asamblea Nacional se hubieran sensibilizado al extremo de asumir la responsabilidad histórica de designar un nuevo Gobierno de Emergencia como consecuencia de la sentencia condenatoria del juicio a Nicolás Maduro Moros por corrupción propia y legitimación de capitales.

Pero no, escurrieron el bulto escabulléndose en un tecnicismo jurídico y procedimental, al indicar que no habían recibido formalmente la sentencia definitiva del juicio de Maduro, y peor aún, utilizando un informe de la Consultoría Jurídica de la Asamblea Nacional, convenientemente fechado el 30 de julio de 2018 –antes de la sentencia definitiva de Maduro el 15 de agosto-, cuyo mayor argumento se centra en que no existía sentencia firme (para el 30 de julio obviamente no existía) que dictaminara un vacío constitucional, cuando el TSJ legitimo invocó el “vacío constitucional” en la Presidencia de la Republica, por haber sido derogado el Artículo 380 del COPP por la Constitución de 1999: “Al respecto, debe advertirse que el artículo 380 del COPP, invocado en la decisión notificada para sostener que se ha producido un vacío constitucional, es un precepto que fue derogado, al menos parcialmente, por la Constitución de 1999, cuyo artículo 42 excluye cualquier suspensión del ejercicio de los derechos políticos que no se fundamente en “sentencia judicial firme”.

Obviamente para la fecha de ese informe no había “sentencia judicial firme” de Maduro. Pero para la fecha de la discusión en la Asamblea Nacional si la había porque ya había sido sentenciado. De esa manera astutamente desestimaron a posteriori, hoy 21 de agosto de 2018, un mandato del 2 de julio de 2018 del TSJ legitimo de designar un nuevo gobierno. Un tecnicismo leguleyo pues.

Fuera del atrevimiento de la Directiva de la Asamblea Nacional de someter a “examen” de su Consultoría Jurídica una sentencia del Alto Tribunal legitimo de la Republica, el dictamen reafirma el Acuerdo aprobado por la Asamblea Nacional el 9 de enero de 2017 y sus consecuencias. Y de allí sale el Acuerdo de hoy de ratificar la decisión de la AN de “abandono del cargo” de Nicolás Maduro.

De allí que vuelva señalar lo que ya he recalcado en otras ocasiones: Si bien es cierto que los Diputados DECLARARON el Abandono del Cargo de Nicolás Maduro aplicando el Artículo 233 constitucional, lo cierto es que NO INICIARON NINGUN PROCEDIMIENTO QUE PERMITA LA TRANSICIÓN CONSTITUCIONAL DE LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA, ni en el momento que hicieron esa declaratoria, ni ahora cuando les fue requerido formalmente por los Magistrados del TSJ legítimo a consecuencia de un juicio penal en contra de Maduro. Hábilmente los honorables Diputados escurrieron el bulto de enfrentar la decisión política que conlleva asumir que ellos tienen la responsabilidad ante los venezolanos de iniciar ese procedimiento.

Y eso fue lo que encarecidamente les solicitó hoy 21 de agosto a la Directiva de la Asamblea en sesión extraordinaria el Diputado Juan Pablo García, de la Fracción 16 de Julio, no ya sobre la base de una falta absoluta del Presidente, sino de una sentencia firme del TSJ legitimo: “El 2 de julio de 2018 ese Tribunal Supremo legítimo dictamina que la Asamblea Nacional debe llenar la vacante constitucional de la Presidencia de la República. Más recientemente, el 15 de agosto, en su dispositiva condena a Nicolás Maduro a 18 años de prisión y 3 meses. ¿Que nos queda a nosotros como legisladores? Cumplir con el mandato de ese TSJ. Nosotros aquí designamos un TSJ legitimo que por fuerza mayor está afuera pero que lo he dicho varias veces, que está creando doctrina y jurisprudencia internacional y nacional y sus decisiones son vinculantes. Y así lo ha reconocido la OEA, así lo ha reconocido Almagro. Y ayer decía muy valientemente que tenemos que cumplir con ese mandato…Yo les hago un llamado a la Directiva de la Asamblea Nacional, ¡cumplamos con el mandato! ¡Ese es el paso hermanos! ¡Ese es el paso inmediato para conseguir la libertad del pueblo de Venezuela!...¡Asumamos nuestra responsabilidad y las consecuencias!...”.

Sin embargo ya estaba cuadrada la defensa de la posición de la Directiva de congelar esa decisión con la intervención del Diputado Simón Calzadilla (MPV), quien más allá de eso, asumió la defensa de la Asamblea por el supuesto “ataque” del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, al Presidente de la Asamblea Nacional, Omar Barboza. El Secretario Almagro en su comunicación del 20 de agosto a la Asamblea Nacional conminaba a la institución que preside Omar Barboza al acatamiento de las decisiones del TSJ legitimo por el bien de los venezolanos.

Bien vale la pena analizar en detalle lo mas importante dicho por el Diputado Calzadilla en su intervención: “…Las decisiones de esta Asamblea Nacional las toma el cuerpo, es decir en Cámara los diputados. Las competencias de la Junta Directiva están debidamente reglamentadas en nuestro Reglamento y en la Constitución….El señor SG de la OEA sabe que esta es una Junta Directiva democrática y sabe que el Presidente de la AN, Diputado Omar Barboza, no tiene competencia para conocer sentencias de tribunal alguno, porque en dado caso si llega una sentencia a la Asamblea Nacional la competencia de su decisión sería del cuerpo… (Porqué el SG de la OEA) no utilizo la formula de la cooperación, de la diplomacia, de alzar un teléfono y comunicarse con el representante de nuestra Junta Directiva y Parlamento para ver cuál era el status de la llamada sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que para información del pueblo venezolano de manera formal no la conocemos ni conocemos los términos de la misma. Y según lo que ha salido por los medios de comunicación hay una sentencia que ordena la detención y apresamiento del Presidente de la República, y bien como lo dijo la Diputada Delsa Solórzano eso es competencia de los organismos de seguridad del Estado porque en ninguna parte de la Constitución eso es competencia de la Asamblea Nacional".

El solo decir que un Diputado, ni siquiera el Presidente de la Asamblea Nacional, cualquier diputado, no le corresponda atender la decisión del Tribunal Supremo de Justicia en relación al cuerpo en el cual están colegiados, es por decir lo menos una barbaridad. Si el TSJ legitimo dicta una sentencia como la del 3 de Mayo de 2018 exhortando “a la Asamblea Nacional a iniciar el procedimiento que permita la transición constitucional de la Presidencia de la República, de conformidad con los artículos 233 y 234 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, todos y cada uno de ellos son responsables colegiadamente de la ejecución de esa sentencia.

La insistencia del Diputado Calzadilla y el Presidente de la Asamblea Nacional Omar Barboza en desconocer el dictamen del Alto Tribunal en relación a la sentencia de Maduro en Bogotá, pretende tomar a los venezolanos por idiotas. Toda Latinoamérica vio por los medios digitales cuando el Magistrado Rommel Gil leyó la sentencia completa, con puntos y comas, desde el lugar donde se sentenció a Nicolás Maduro Moros oralmente. La Asamblea Nacional puede ver al Magistrado Gil en YouTube cuando lo desee en el video “TSJ en el exilio sentencia a Maduro a 18 años en Ramo Verde”, leída por el Magistrado Rommel Gil. Si pretenden desconocer un hecho público, notorio y comunicacional porque están esperando a la usanza del siglo antepasado un papel con la firma de los Magistrados del TSJ legítimo para que ellos se dignen a resolver lo que Venezuela urgentemente clama para sobrevivir esta tragedia, entonces esos no son los representantes que necesitamos para resolver la crisis, porque deliberadamente están retrasando su solución.

Es claro que lo que corresponde a los cuerpos de seguridad en relación a la detención de Maduro es de su absoluta y propia responsabilidad, como bien señalara la Diputada Solórzano en su intervención parafraseada por el Diputado Calzadilla. Pero lo que corresponde a la Asamblea Nacional, que no es otra cosa que la designación de un Gobierno de Emergencia que sustituya al régimen, como consecuencia del juicio y la sentencia de Maduro, es de la absoluta responsabilidad de la Asamblea Nacional. Y eso fue lo que señaló acertadamente el Secretario General de la OEA, Luis Almagro en su comunicación, al decir: “El acatamiento, así como el respaldo y la confianza de la Asamblea Nacional (AN) hacia el TSJ legítimo, son pasos esenciales para una transición a la democracia en Venezuela por la vía de la justicia y la reinstitucionalización. Su no acatamiento lo situaría a Usted al margen de la institucionalidad democrática y lo transformaría en cómplice de una dictadura que ha destruido al país”. Y es por eso que no les gustó que se lo dijeran crudamente, siendo eso exactamente lo que ocurrió. Después de ese desacato se convirtieron formalmente en cómplices de la dictadura.

Y no fue en “un falso supuesto” en el que se sustentó la carta de Luis Almagro, como lo dijo Omar Barboza en su intervención , ni dijo “cosas que tienen una fundamentación totalmente falsa”, porque no podía suponer absolutamente nada cuando está referenciando una sentencia publica, notoria y comunicacional, que al parecer quienes la quieren ignorar son precisamente aquellos en que el pueblo de Venezuela deposito su confianza el 6D-2015.

Almagro no dice que el Presidente de la AN no ha querido ejecutar una sentencia del TSJ legítimo, sino lo que hace es advertir que de no hacerlo por “El uso ligero de formalismos para dar la espalda al acervo de pruebas presentado y analizado por el TSJ mediante el Juicio Oral y Público iniciado el 2 de agosto, es excusar desde la AN a la dictadura a pesar de sus acciones criminales ya juzgadas por el poder judicial legítimo”.

Pues eso fue lo que exactamente sucedió. Ligera y deliberadamente usaron formalismos leguleyos para darles la espalda a los venezolanos y evitar el nombramiento de un nuevo Gobierno de Emergencia como lo esperaba el pueblo de Venezuela. Lamentablemente la comunicación de Luis Almagro fue premonitoria y extraordinariamente acertada. No fue extraño entonces que el Diputado Presidente de la Asamblea Nacional se haya sentido aludido previamente en una advertencia que se hizo realidad, no cuando le enviaron la comunicación como el mismo señaló, sino después de esa lamentable sesión extraordinaria, ya que la advertencia del Secretario Almagro se evidenció como un hecho contundentemente cierto. Sería que se sintió culpable antes de lo que sabía que iba a suceder. Le corresponde ahora al pueblo de Venezuela, quien a diferencia de quienes lo representan, si mantiene los principios citados por el Secretario General de la OEA, asumir en su lugar con coraje y valor lo que no quisieron encarar hoy en la Asamblea Nacional, haciendo uso de las herramientas y recursos constitucionales disponibles para la restitución del orden y la legalidad en Venezuela.

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