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En cinco años el Estado "recuperó" 5,3 millones de hectáreas, pero la
producción apenas repuntó 3%
Producción agrícola evidencia caída
pese a cifras positivas del Gobierno
La decepción de los compradores en varios supermercados este fin de semana estaba más que justificada :
azúcar, caraotas y arroz regulado no aparecen en los anaqueles. En plena época de aumento productivo, la leche de bajo contenido graso desapareció. Las reservas de café vienen disminuyendo y se prevé que en un mes se agoten por completo; mientras que los precios de cebollas, papas y pimentón siguen en alza.
No es preciso ser experto en el tema para deducir que detrás de la realidad que enfrentan los consumidores se esconde la caída de la producción, pese a las recientes declaraciones de Ministro de Agricultura y Tierras Elías Jaua, quien asegura que la cosecha nacional se elevó 2,2% en el primer semestre del año.
"Es cierto que se creció en el primer semestre, pero sobre todo gracias al aumento de rubros estacionales como las hortalizas.
Sin embargo, en otros, la producción no va a cubrir la demanda de este año", afirmó Pedro Rivas, presidente de Fedeagro en la 65° Asamblea Anual de Fedecámaras que se hizo la semana pasada.
Germán Briceño, presidente del Instituto de Políticas Agrícolas de Fedeagro (Ipaf ),
es más contundente:
"los indicadores del sector, elaborados con estadísticas en extremo cuestionadas y con graves errores metodológicos, muestran estancamiento y rezago con respecto a la economía global, y los resultados son peores cuando se mide la producción per capita".
En efecto,
aunque la más reciente actualización de las cifras oficiales del MAT datan del año 2006, las estadísticas muestran que mientras el Producto Interno Bruto (PIB) creció 1,7% entre 1998 y 2006, el PIB Agrícola apenas aumentó 0,6% en ese mismo período, lo que en términos reales significa un crecimiento marginal o estancamiento.
Más es menos:
Según el Instituto Nacional de Tierras (
Inti),
desde que se dio inicio a la lucha contra el latifundio en diciembre de 2004, el Estado ha recuperado 5,3 millones de hectáreas en todo el país.
Pero la productividad no ha corrido con la misma suerte, toda vez que a decir de expertos del sector, la cantidad de alimentos cosechados en ese lapso se ha incrementado alrededor de 3%.
Y las perspectivas no apuntan hacia una mejoría considerable.
De hecho, Pedro Rivas señala que es difícil que se cumpla la meta prevista para este año. Para ejemplificar la situación, señala que en 2009 se esperaba sembrar 547.000 hectáreas de maíz, es decir, 28% respecto a las cifras de 2008, cuando se cultivaron 415.00 hectáreas, pero debido a condiciones climáticas adversas, la meta no podrá alcanzarse.
"Estimamos que la superficie sembrada se mantendrá en los mismos niveles de 2008", afirma Rivas, con lo que echa por tierra las aspiraciones del Ejecutivo de elevar la producción agraria.
En el centro de este problema,
el presidente del Ipaf coloca la caída de los precios reales, tanto de materia prima como de productos terminados, en rubros de consumo masivo de alta sensibilidad, como maíz y caña de azúcar.
Por otra parte, estima que lejos de fortalecer el crecimiento sectorial y consolidar el desarrollo de rubros de producción interna, la política agroalimentaria del Gobierno está orientada a cambiar la estructura agraria y debilitar la propiedad privada de la tierra.
"No importa el tamaño de un predio, la vocación de las tierras y la prioridad del rubro que soportan, igual son intervenidas y esto afecta la producción", dijo.
Contradicciones como arroz:
Tradicionalmente y a pesar del contrabando de extracción,
la producción nacional de arroz suplía las necesidades del país y alcanzaba para exportar alrededor de 10.000 toneladas hacia Colombia. La realidad de hoy dista mucho de aquellos tiempos.
Pese a que el Gobierno asegura que la cosecha de este cereal se elevó 6% en el primer semestre del año en comparación con los primeros seis meses de 2008, las estadísticas de Fedeagro señalan que con una producción que en 2008 alcanzó apenas las 918.000 toneladas, será necesario importar 500.000 toneladas de arroz para satisfacer el consumo local.
"Si las cifras del MAT fueran ciertas, no tendríamos que importar esta cantidad", afirmó Briceño, quien recuerda que según el despacho agrícola, la producción del año pasado fue de 1,3 millones de toneladas, más de 442.000 toneladas por encima de las estimaciones de los agricultores.
Algo similar sucede con el maíz.
Según el MAT, en 2008 la producción de este rubro rebasó los 2,9 millones de toneladas, número que supera en más de 765.000 toneladas las estadísticas de los agricultores y que no se compagina con las realidades de la industria, que asegura haber recibido una cantidad similar a la procesada en 2008 (2,2 millones de ton).
"Se está privilegiando un cultivo en detrimento de los otros, pero la verdad es que la producción de cereales se encuentra estancada", dice Briceño, quien asegura que eliminar los subsidios perjudicará la cosecha de 2009.
Ni lo uno ni lo otro:
La situación de la caña de azúcar no es más ventajosa.
Con más de 25.000 hectáreas dedicadas a este cultivo intervenidas en los últimos cuatro años, la producción ha venido mermando en los últimos tres años, al punto que para la presente zafra será necesario importar 550.000 toneladas del producto, 50% del consumo total del país.
El caso del café es más elocuente:
De haber sido el principal producto de exportación a finales del siglo XIX,
este año se tendrá que importar cerca de 30% del consumo (unos 9,2 millones de kilos).
¿Las causas? "El precio regulado del grano supera los costos de producción. Pese a que se nos dio un aumento en octubre pasado, la inflación no deja margen de acción", afirmó Vicente Pérez, directivo cafetalero de Fedeagro.
Estima que para equilibrar las cargas,
el precio del quintal de café (46 kilos) debería ubicarse en unos 850 bolívares fuertes, pues de los contrario la producción seguirá en caída libre.
Importaciones que matan "Competir con artículos importados a dólar oficial y que no pagan aranceles, sencillamente está acabando con la producción nacional", afirma Briceño, quien cifras en mano dice que de representar 10% de la importaciones totales en la década de los 90, el arribo de rubros alimenticios provenientes de otros países se ubicó en 16% el año pasado.
Como es de suponer, las exportaciones agrícolas alcanzan un nivel casi insignificante, al pasar de casi 700.000 dólares en 1998 a menos de 170.000 en 2008.
"La brecha entre producción y consumo es cada vez mayor, lo que habla de una errada política sectorial que ha creado una agricultura reactiva determinada por estímulos crediticios",
concluye Germán Briceño,
quien estima que sin un cambio de rumbo, la mesa venezolana seguirá incrementando su dependencia de productos importados.
Por Jesús Hurtado
El Universal .