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Rubén Monasterios: Supremacismo al revés
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Registrado: 07 Sep 2006
Mensajes: 34693


MensajePublicado: Sab Dic 01, 2012 10:32 am 
Título del mensaje: Rubén Monasterios: Supremacismo al revés

Opinión
Rubén Monasterios
ND


Supremacismo al revés

Recibo una carta ─indicio de cierto elegante arcaísmo en el remitente─ con rigurosa exigencia de anonimato, que respetamos, en la que el autor hace notar su desazón por un artículo debido a Yanethe Gamboa, en "Aporrea", cuya parte medular reproduzco a continuación: "Capriles de descendencia rusa-polaco-judía por parte de su madre y judía sefardí por parte de su padre muestra su herencia detractora cada vez que abre la boca; no tiene la más mínima gota de sangre de nuestro legado patrio: la de nuestros antepasados negros e indígenas"...

Se deja sentir el orgullo por el aludido "legado", así como el desprecio por los omitidos hispanos, predecesores de los negros (¡Perdón!: afrodescendientes) en la formación del mismo. Evidentemente, nos encontramos ante una manifestación de supremacismo al revés, en el que líderes de colectividades injustamente relegadas proclaman la superioridad de su "raza" sobre las demás. El principal vocero en Suramérica de la irracional posición es el peruano Isaac Humala; sostiene que la "raza cobriza", refiriéndose a los nativos americanos de los Andes, están dotados de "inteligencia superior" respecto a los europeos, asiáticos y africanos.

Lo insólito del asunto radica en que mi corresponsal, si bien comprensiblemente irritado por el exabrupto racista del artículo que lo inspira, no comparte la idea de que las virtudes del pueblo venezolano provengan de esos antepasados; en su opinión, las aportaron los blancos hispanos peninsulares y canarios. O sea, ¡cuestiona al racismo, sin dejar de ser racista! En efecto, fundamenta su tesis en la idea de "raza latina" o "raza ibérica", conjunción de todas las bondades, de acuerdo a conclusiones del célebre debate del Ateneo de Madrid, 1871. El concepto de la supuesta existencia de una "raza ibérica" y de su excelencia, contó con el respaldo de pensadores de alto vuelo como Menéndez y Pelayo y Miguel de Unamuno.

El corresponsal asume el criterio de Antonio Cánovas del Castillo, entonces presidente del Gobierno de España, en su declaración al periódico francés Le Journal, noviembre de 1896: "... creo que la esclavitud era para ellos [los negros de Cuba] mucho mejor que esta libertad que sólo han aprovechado para no hacer nada y formar masas de desocupados. Todos los que conocen a los negros le dirán que en Madagascar, como en el Congo y en Cuba, son perezosos, salvajes, inclinados a obrar mal, y que es preciso manejarlos con autoridad y firmeza para obtener algo de ellos. Estos salvajes no tienen otros dueños que sus instintos, sus apetitos primitivos".

También respalda su actitud racista a partir de las fuentes mismas de esta filosofía. El conde de Gobineau, en primer lugar, con su Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (1853-55) en el que afirma que las razas negra y amarilla son "variedades inferiores de nuestra especie", sobre las que se impone "la superioridad del tipo blanco y, dentro de este tipo, de la familia aria" poseedora del "monopolio de la belleza, de la inteligencia y de la fuerza". El filósofo y diplomático francés decretó la superioridad de los nórdicos; para este autor la civilización es una consecuencia directa y exclusiva de la raza blanca. Encuentra otro poderoso apoyo en el sociólogo inglés H.S. Chamberlain, y hace alarde de erudición al citar racistas notables de diferentes contextos, desde el propio Dios en versículos de la Biblia, hasta quien fuera líder del pensamiento moderno, el crítico social Aldos Huxley, poetas como Kipling y hombres de acción como Henry Ford, simpatizante de Hitler, y Cecil Rhodes, matador de negros en África.

Entre las muchas expansiones colonialistas inspiradas y legitimadas por la filosofía racista, el autor de la carta destaca, cual si hubiera sido una epifanía, la apropiación del Congo en 1885 (atención: no como colonia de su país, sino en forma de propiedad personal) por el rey Leopoldo II de Bélgica, a quien califica de "Benefactor del Congo"; una acción que según mi corresponsal, "condujo a la civilización y al bienestar de esos pueblos", a lo que añade con insana alegría: "¡Nunca hubo negros más felices!".

A mi indescriptible corresponsal le parecen "de lo más cómicos, a la vez que educativos, y prueba irrefutable de inferioridad de indios y negros" los zoológicos humanos que con fines pretendidamente científicos o recreativos se exhibieron en París, Londres, Berlín, Hamburgo, Amberes, Barcelona, Londres, Milán, Nueva York, Varsovia, etc.; fue una moda exitosa entre mediados del s. XIX y principios del XX. Karl Hagenbeck, un comerciante alemán de animales salvajes y futuro empresario de muchos zoológicos de Europa, inició la tendencia en 1874; dos años después mandó un agente al recientemente conquistado Sudán Egipcio con el fin de capturar algunas bestias salvajes, entre ellas personas nubas; se exhibieron personas de las naciones tuareg, malgache, las mujeres amazonas de Abomey. Muchos de los indígenas exhibidos en estas condiciones murieron, como un grupo de galibis en París en 1892.

Entre 1877 y 1912, aproximadamente treinta "exhibiciones etnológicas" fueron presentadas en el Jardin Zoologique D'acclimatation; indios y negros se mostraban al público en jaulas, con frecuencia desnudos o semidesnudos.[ "Lo cual no puede verse como humillación", apunta mi corresponsal, "por cuanto ese es su estado natural".

En los Estados Unidos, Madison Grant, director de la Sociedad Zoológica de Nueva York, expuso en 1906, en el Zoológico de Bronx a Ota Benga, una pigmea traída de África, junto con simios y otros animales. Mostró a la mujer en una jaula con un orangután y le colocó un cartel señalándolo como "el eslabón perdido", dando a entender que los africanos eran una especie animal intermedia entre los monos y los europeos. "¿Podía estar equivocado tan eminente científico?", se pregunta el remitente.

Aunque sea reiterar en lo obvio, considero imprescindible decir públicamente al corresponsal, a la bobita intoxicada con verborrea chavista que lo inspiró y a todo aquel creyente en teorías racistas, que están más pelados que paloma de judío. La abrumadora argumentación a favor de la supremacía racial es absolutamente falsa: el racismo es una pseudociencia, y esto significa que consiste en un discurso de apariencia académica sin fundamentos evidenciales de ninguna naturaleza. Que algunos talentos de las ideas y de la literatura lo hayan respaldado no da la menor garantía: se equivocaron; se dejaron llevar por la tendencia del momento creada por los medios y potenciada por los intereses políticos colonialistas.

El único que encaró frontalmente las aberraciones de Gobineau fue el antropólogo haitiano Atenor Fermin en su tratado De la igualdad de las razas humanas (1885); pero este precursor del pensamiento antirracista y de la antropología moderna fue ignorado por los académicos europeos durante décadas, hasta que el colapso moral del Holocausto obligara a las potencias del mundo a asumir una posición pública contraria al racismo. Y el celebrado rey Leopoldo II, ladrón, esclavista y genocida, fue uno de los más grandes hijos de p uta jamás habidos en este mundo. Lo único bueno salido de su canallesca explotación del así llamado Congo Belga fue la novela extraordinaria El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrard.
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cejotave



Registrado: 01 Jun 2007
Mensajes: 1010

MensajePublicado: Sab Dic 01, 2012 12:24 pm 
Título del mensaje:

La verdad es que en venezuela no somo racistas, y eso no niega que existan personas o familias racistas, pero esas son las excepciones que hacen la regla.
Persisten en nuestra cultura expresiones y chanzas que quedan mas como formas que las mismas personas negras o morenas usan para hacerse burla de si mismo (lo que demuestra inteligencia y cero rollos).
Lo cierto es que un tiempo para aca se ha pretendido traer a nuestra tierra el "Problema racial"[/b] que la muy adelantada y revolucionaria Cuba si tiene, tanto que en un discurso Raul Castro mostraba como signo de igualdad que [b]"ahora habia mas negros y mulatos diputados"

Por mi parte hice un chiste racial misogino, diciendo que estaba convencido que aquella ministra de salud rojarojita (hoy embajadora en Chile) era incompetente por ser negra y mujer, pero que cambié de idea al ver el desempeño de Condoloezza Rice
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Ignacio Matanza



Registrado: 10 Nov 2006
Mensajes: 1646
Ubicación: Toronto

MensajePublicado: Sab Dic 01, 2012 8:03 pm 
Título del mensaje:

Stephen Hawking dice que el peor enemigo de del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento.

Saludos a todos, incluyendo a los ignorantes, cualquiera sea su presentación de mercado.
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