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Rafael Pinto: 20M, escenarios

Publicado: 11 May 2018, 22:06
por redaccion
Opinión
ND


Las elecciones del 20M constituyen un reto que trae cola, para el régimen y la oposición. Cada uno tiene aspiraciones que alcanzar con el triunfo y ejercicio del poder.

El régimen aspira a superar el desconocimiento de la comunidad internacional, lo cual revela la importancia que tiene ese factor en la gobernabilidad venezolana. Así, quien ejerza la presidencia de la república requerirá de ese apoyo para gobernar.

La apuesta del régimen luce paradójica por cuanto requiere ganar y que haya una alta participación, así poder exigir a la comunidad internacional sea reconocido y le otorgue su asistencia, manejando la tesis de que siendo la mayoría del país que desea se mantenga en el poder, factores externos no pueden desear su salida, ello sería estar a contrapelo de lo que pauta la democracia, esto por una parte; mas por la otra, en la acera del frente está un país sometido a una de las crisis más atroces conocidas, producto de un gobierno cuya autoría le es endosable, donde las encuestas de opinión indican que el 80% de la población desea el cambio, o sea su salida, ¿Cómo ese escenario, con un proceso electoral de alta participación, reelegirá al gobierno? Además, si tuvo la oportunidad de escamotear esa cita mediante la “constituyente” y no lo hizo, siendo un régimen que ha luchado incansablemente, por encima de lo humano y racional, para mantenerse en el poder, en consecuencia, si aceptó medirse es porque tiene hilos amarrados. En todo caso, un triunfo del régimen lo menos que deja es una pobre opinión del pueblo venezolano, por cuanto o es “masoquista” o acepta un triunfo amañado, de ahí que la comunidad internacional ha señalado que lo desconocerá, en consecuencia, el régimen en ningún caso logrará sus objetivos.

La oposición sigue dividida, hasta ahora, aún cuando hay comunidad de objetivos, las estrategias defendidas son contrapuestas y sus autores se han sostenido inflexiblemente en su tesis, lo que ha negado el espacio para la negociación y el acuerdo, de ahí una sostiene la no participación hasta alcanzar condiciones electorales aceptables, mientras la otra decide contarse apostando por una alta participación.

Quienes defienden la tesis de presionar para forzar cambios en las condiciones que hagan del proceso de votación un acto electoral o sea que se elija, tiene al frente la posición del régimen, que se sostiene de facto a partir del soporte institucional que controla, dígase de una vez, el régimen jamás permitirá una condiciones en las cuales se ponga en peligro su permanencia en el poder, así que luchar por ellas es inútil. Más si tendría sentido si ello formara parte de una estrategia con un más allá, o sea la apertura de una ventana que lleve a mostrar una salida válida y creíble para la población, en la cual toda se sume para descolocar al poder. Ello requerirá de acciones sociales ya transitadas, que generaron mucho sufrimiento y muertes, las cuales varias veces han puesto contra la pared al régimen, mas estas han sido desechadas por el liderazgo, apostando por un actuar dentro de espacios pocos lesivos para la población, así la presión tiene un tope o límite, el cual no están dispuestos a superar. Esto lo sabe el régimen, por lo que en esos escenarios apela con éxito a la estrategia del desgaste, así, hoy, toda protesta es reprimida sin piedad, sabe que el dolor “martillará” las pasiones, la presión acabará y el liderazgo se “enconchará”.

Sin embargo, quienes apuestan por la presión pacífica piensan que llegará el momento en el cual será inaguantable la situación y el régimen cederá, es de preguntar: una población que muere de hambre y enfermedades, llevada a la miseria para chantajearla con mendrugos a cambio de lealtades, que tiene a más del 80% de la población en contra, que hace diariamente protestas, que huye del país buscando salvar la vida y el futuro, aislada internacionalmente, qué más presión que esta, sin embargo ella no conmueve al régimen. ¿Es que habrá alguna circunstancia que lo haga abrir espacios?

Por otro lado están quienes apuestan por la participación electoral, en la creencia de que una votación masiva a favor del cambio no podrá ser desconocida por el régimen, como si ya no lo hubiera hecho. En efecto, ya en el pasado, cuando perdían elecciones al instante nombraban un “protector” en quien inconstitucionalmente depositaban las funciones del cargo, en el caso de la Asamblea Nacional, con argumentos manidos han desconocido sus actuaciones, ¿Es que esto no es desconocer el resultado electoral, a lo menos en sus efectos? Recientemente, en las elecciones de gobernadores, se desconoció el triunfo de Velásquez en Bolívar, el cual fue documentado, mas hay quienes sostienen que el fraude alcanzó a muchos estados, mas la indolencia opositora se tradujo en no documentar lo acontecido. Si ya tienen un pasado desconociendo los resultados ¿Por qué ahora no?

Mas, aceptase que gana el opositor y el régimen lo reconoce, ese Presidente ¿Reconocerá la Asamblea Nacional, en consecuencia el TSJ que está en el exterior, la Fiscal y un nuevo órgano electoral, entre otras materias? De hacerlo ¿Cómo manejaría la situación política en especial con los militares que están compartiendo intereses con el régimen? De no hacerlo, o sea se mantiene bajo el actual marco institucional, ese presidente quedaría subordinado al chavismo madurismo sin espacios de gobierno. De esto nada se sabe.

Lo que muestra la oposición es un “refrito”, la misma película, una falta de unidad y comunidad de objetivos y estrategias que den viabilidad a sus actuaciones, mientras esto sea materia pendiente el país continuará padeciendo, no por el régimen quien sigue haciendo lo suyo, si por una oposición con poca política.