Página 1 de 1

Rafael Pinto: La pasión de Venezuela

Publicado: 29 Mar 2018, 21:22
por redaccion
Opinión
ND


En tiempo de Semana Santa se rememora el hecho central de las religiones cristianas, la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Para el cristiano, es el proceso que constituye el fin de la misión terrenal del Hijo de Dios quien, sin merecerlo, vive momentos atroces al asumir los pecados de la humanidad para mostrar el camino de salvación al pecador, al caído, y que ahora tiene como liberarse de las consecuencias de sus malas acciones. Entonces, se entiende que Jesús transita la pasión por amor a la humanidad, a favor de aquel que se ha desviado de la Verdad, entonces, si este se hubiera mantenido dentro de la espiritualidad divina esa pasión no hubiera acontecido, así culpable es la humanidad mas de esa culpa Dios libera al regenerado en virtud de la entrega de Su hijo.

Haciendo un símil, también Venezuela vive momentos atroces, inhumanos, vive su pasión. La vive el venezolano que al enfermar no puede acceder a un servicio médico adecuado, a unas medicinas que lo liberen del dolor y de los padecimientos, a provisiones de alimentos para la familia que le permitan superar las consecuencias del hambre, a tener que hacer largas colas para acceder a recursos para sus necesidades, a recibir salarios que le generan tristezas dada su insuficiencia para comprar lo más vital y necesario, a vivir una diaria crucifixión para sortear inclemencias, es la pasión que vive el venezolano víctima de una perversa realidad.

Esa realidad, que es hechura intencionada del régimen y que no se le puede achacar, por cuanto es como el virus que al entrar en un cuerpo actúa para su sobrevivencia y genera como consecuencia la enfermedad. El virus está haciendo lo que le es natural, intencionadamente sí, más actuando por necesidad. En consecuencia, la responsabilidad está en la infección y sus causas, y en la eficacia de los sistemas de salud, no en el virus. Así, el régimen hace lo que es su naturaleza, generar un modelo que le sea cómodo a sus intereses, entonces la responsabilidad se encuentra en quienes lo mantienen y permiten actúe a sus anchas.

Así, la pasión de Venezuela la sufre el venezolano, bien como víctima o por su indiferencia, él es el cristo terrenal que padece y a su vez le toca solucionar. Para lo cual debe darle la cara a la situación, organizarse con valentía y asumir riesgos, como lo hizo Jesús que en la antesala de la pasión pidió a Dios le suprimiera esa experiencia, mas luego la aceptó, así le toca al venezolano, caminar por el desierto, sufrir hasta encontrar la respuesta adecuada, que sea pacífica y contundente, de la mano de Dios Padre Todopoderoso, quien todo lo puede. Entonces el final llegará cuando cada venezolano decida que es la hora de actuar y se llene de valor para hacerlo organizada y constitucionalmente. Y eso llegará.