Roberto Lovera De-Sola: El poder de los secretos

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redaccion_mf
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Roberto Lovera De-Sola: El poder de los secretos

Mensaje por redaccion_mf » 24 May 2016, 06:06

Opinión
ND


Tiene mucho sentido que nos hallamos reunido en este Círculo de Lectura para recibir a Nelson Bocaranda(1945) y para comentar con el su libro El poder de los secretos(Caracas: Planeta, 2015. 287 p.). Lo acompaña su colaborador en la preparación de esta obra, el periodista Diego Arroyo Gil(1985).

La presencia de Nelson Bocaranda ha sido constante, aguda y lúcida, en nuestra escena contemporánea, tanto como reportero de nuestro suceder y también como analista internacional. El libro es un recuento de cinco décadas, cincuenta años, de acción y trabajo laborioso.

El porqué de esta tertulia

Sobre aquello que lo empujó a escribir, o dictar mas bien, este libro nos dice el propio Nelsón Bocaranda:
“Cada vez que a lo largo de mis años de trabajo he compartido con amigos, y, sobre todo, con colaboradores y productores, tanto en la radio como en la televisión, alguna anécdota de mi ejercicio profesional, alguién pregunta:¿y cuando vas a escribir tu libro, para que nos cuentes todos los momentos íntimos de tu carrera?¿Cuando vas a decir, de una buena vez, todo aquello que nunca nos ha dicho?...Bolivia, mi queridísima esposa y quien desde que la conocí ha sido mi faro y un ejemplo a seguir, al igual que mis amados hijos Nelson, Eduardo y Cristina, comenzaron hace ya años a requerirme esta escritura, convencidos de que las nuevas generaciones deben conocer cómo se trabajó el periodismo en los últimos cincuenta años”(p.11).

Y prosigue: “Me siento agradecido con Dios, ¡y con tantos santos y santas!, por haberme permitido vivir un sinfín de experiencias enriquecedoras y sorprendentes, cuyo registro, en estas páginas, estoy seguro transportará a los lectores a tiempos mejores y les permitirá comprobar que todo lo que siempre he contado tiene fundamento…Ha sido arduo organizar tantas historias”(p.11).

El hombre en acción

Nelsón Bocaranda Sardi nació en Boconó, estado Trijillo(abril 18,1945) hace setenta y un años, a todo lo que sabemos de él se suma el hecho de ser abuelo de Sofía Alejandra, la hija de su hijo mayor.
Sobre su vida profesional nos dice “Me gradué de periodista el 23 de julio de 1965”(p.62), indicando que su interés por es profesión era ya entonces, a sus viente años, vieja en él, “Yo he estado picado por las noticias desde muy pequeño”(p.27), de hecho había iniciado sus tareas en 1961, a la edad de diez años(p.13).

¿Asomado o curioso?

Y sobre su principal virtud dice: “Yo siempre he sido muy asomado”(p.28). Prosigue: “Esas son las cosas que le pasan a uno por asomado, pero igualmente pienso que si yo no fuese así, me hubiese perdido muchas de las experiencias que me han nutrido como periodista”(p.28).

A esto comentamos nosotros: en verdad mas que asomado lo que hay en Nelson Bocaranda es la curiosidad innata del buen periodista, lo que mas adelante afirma: “Lo mio es curiosidad”(p.137). Eso si. No es casual que uno de sus mentores más admirados haya sido Walter Cronkite(1916-2009), el gran reportero de la CBS y mucho más que solo eso, cuyas memorias nos muestran una viva estampa de nuestro tiempo, constituyen un documento histórico ello porque son los periodistas los primeros que escriben la historia, como bien nos lo demuestran las entrevistas que recogió el inglés Christopher Silvester en su fascinante obra Las grandes entrevistas de la historia, las que constituyen una buena muestra del modo que los periodistas trazan la historia, ello gracias a los textos producidos, en mas de un siglo, desde 1959 hasta 1992, por destacados reporteros, todas las cuales se pueden leer en su libro. Gracias a ellos podemos conocer a los principales personaje quienes han sido el centro del suceder, no solo en la política sino en la esfera cultural. En el prólogo de la edición castellana Rosa Montero(1951), la gran periodista y novelista madrileña, deja claro que “la primera entrevista moderna, tal y momo hoy la concebimos, fue publicada por el New York Times el 20 de agosto de 1859”, con ella se inicia esta obra, que no tiene perdida. Esto también nos lleva, aunque sera sin pormenores, ha indicar lo importante que es el florecimiento de las obras de los periodistas investigadores quienes con sus libros tanto se acercan a los historiadores, quienes pasados los hechos analizan, ya mas en frío, el suceder del pasado. Pero hoy, sin los periodistas, esa tarea sería mucho más difícil de hacer. Entrevistas paradigmáticas en Venezuela, diálogos imaginarios, porque fueron hechos con personajes fallecidos, fueron tanto Las confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez(1979) de Ramón J.Velásquez(1916-2014) como el Bolívar en vivo(1997) de Francisco Herrera Luque(1927-1991). Tal son los fundamentos de la historia que, por ejemplo, Jorge Olavarría(1933-2005) el autor de uno de uno de los cinco grandes libros sobre Gómez comienza su espléndida biografía del autócrata, Gómez, un enigma histórico(2007), examinando las Confidencias de Velásquez. Y, desde luego, para cerrar esto, el periodismo ha sido la escuela para los grandes escritores, quien sin sus columnas y sus modos de comunicarse con el gran público no hubieran sido lo que fueron. Los casos de Ernest Hemingway(1898-1961) y García García Márquez(1927-2104), son significativos entre muchos otros.

Este es el mismo cariz que tiene entre nosotros ahora El poder de los secretos. Todo esto lo afirmamos porque son los periodistas y los columnistas los que fijan la historia de cada período, son de hecho los primeros historiadores, como lo ha sido Bocaranda entre nosotros desde los días felices de la democracia de 1958 hasta estas horas trágicas que vivimos y sufrimos ahora, estando todos en una situación en que los venezolanos nunca soñamos viviríamos, por lo cual deberíamos ahora escribir un libro que se titulara Tratado sobre la infelicidad de los pueblos, lo que no nos sucedió ni bajo los peores gobiernos, como aquellos de los hermanos Monagas, Julián Castro, Juan Crisóstomo Falcón, Joaquín Crespo, el corruptisimo Andueza Palacio, quien se hacía tocar el Himno Nacional al entrar en los burdeles, que entonces estaban en Puente Hierro, aledaños de la Caracas de entonces,1890. Por cierto que a Julián Castro se le consideró siempre el peor presidente que habíamos tenido, pero Hugo Chávez(1954-2012) le ganó, es él quien lo fue, como lo dijo gráficamente, en una caricatura, nuestro gran Zapata(1929-2015), en la leyenda se lee, del puño y letra de Pedro León: “Venezuela ha sufrido cada presidente, que existen serias dudas de que Julián Castro haya sido el peor”.

Desde luego, junto a estos personajes, hemos contado, en la historia de nuestros presidentes, a trece magníficos jefes de Estado, pero tratar este interesante asunto, que los venezolanos creen nunca sucedió, no es nuestro tema este mediodía.

Y hoy, en medio de estos tiempos desolados, han sido los periodistas auténticos, con ética, los que nos han hecho comprender los sucesos de estos diez y siete horribles años. Nelsón Bocaranda entre ellos. Y en lugar de vanguardia. Y en este elogio no está la amistad sino el reconocimiento de lo que vemos y todo lo que “esta gente”, como las llama el novelista Francisco Suniaga(1954), le han hecho padecer.

Nelson el periodista que trabaja

Por ello dice Diego Arroyo Gil en uno de los diálogos de El poder de los secretos explica: “Resulta prácticamente imposible seguir un hilo cronológico estricto cuando se habla con Bocaranda. Tiene la cabeza llena de tantas anécdotas, nombres, curiosidades, detalles, que si uno lo obligara a regirse por un orden de curriculo se perderían la gracia y la soltura de su conversación. Por lo demás, algunas veces ni el propio Nelson se acuerda con exactitud cuando le ocurrió qué cosa, pero para llenar la laguna va inmediatamente a Internet a buscar pistas históricas o le consulta por teléfono a algún pariente o compañero de aventuras. Otras veces es la memoria la que lo interrumpe para susurrarle datos y episodios de vida que no debe pasar por alto. Entonces Bocaranda se emociona, abre un paréntesis en su propia disertación y viaja a su antojo por los caprichosos tiempos del recuerdo”(p.35-36).

En el poder de los secretos Nelsón Bocaranda nos muestra como es clave para todo periodista, él lo ha cumplido, “¡Eso si..estar en el lugar indicado, a la hora precisa!”(p.69), “Uno como periodista tiene que estar siempre al acecho, pendiente de lo que hay alrrededor”(p.61).

Y, desde liego, “El oficio lo obliga a uno a desarrollar un instinto que es fundamental para saber cuándo hay que huir”(p.116). Y para poder hacerlo, nos dice,
“A lo largo de mas de cincuenta años de carrera, uno ha fabricado una muy confiable red de informantes. Ellos han estado a mi lado cada vez que he necesitado armar un rompecabezas noticioso. Lo he dicho alguna vez: más de un trabajo de hormiga, este es un trabajo de araña,porque uno tiene que tejer hilos y atar cabos para llegar a la verdad”(p.53).

Nunca lo han logrado comprar, “No me interesan. El día que yo acepte algo así me derrumbo como periodista, pierdo la ética y la independencia”(p.114).

Señala Bocaranda: “No solo los corresponsales de guerra están expuestos al peligro. Todo periodista debe tener siempre a mano esta lección donde sea que haya un personaje que despierte lo mismo un gran amor que un gran odio se corre un riesgo” (p.161).

Una vez, volando de Denver a Nueva York, un periodista, que venía sentado a nuestro lado, nos preguntó que leíamos en ese momento, nos presentamos y nos dijo “Los periodistas ganamos poco dinero pero conocemos a los personajes más fascinantes que hay en el mundo”. Ello es correcto. De allí que una parte, muy interesante, de El poder de los secretos sea la relación que Bocaranda nos hace sobre los hombres y mujeres que ha conocido y ha entrevistado, quizá el más lejano(1967) sea el presidente norteamericano Lyndon B. Johnson (1908-1973), a quien además de interrogar le pidió una beca para continuar sus estudios en los Estados Unidos y el tejano cumplió con el pedido. Aunque ya entonces el joven periodista había conocido, y fotografiado, al presidente John F.,Kennedy(1917-1963).

Y sobre tantas personajes conocidos podría Bocaranda escribir un segundo libro, ya que para él “el periodismo tiene mucho de eso, de esa aficción por conocer gente, de querer estar en contacto permanente con los demás”(p.102-103). Subraya que “Cuando se trata de un ser humano excepcional no hay que haber estado mucho tiempo a su lado para sentir que uno tuvo una historia con él”(p.159), no sexual, desde luego, a menos que se trate de una mujer. E indica: “Como periodista yo siento una inmensa curiosidad por esos hombres que, para bien o para mal, forman parte de la historia que a uno le ha tocado vivir, o sobrevivir”(p.164). Frente a todo ellos, “Dada esa relevancia de los detalles, es importante ser observador”(p.166)

La televisión

Aunque Nelson Bocaranda siempre ha hecho radio, y este medio sigue siendo uno de los mejores dentro de los medios de comunicación en Venezuela, a veces hasta mejor que la televisión. Pero la televisión le gustó a Bocaranda desde muy temprano(p.62). Siendo, lo enfatiza Diego Arroyo Gil, el programa “A puerta cerrada”, por RCTV su momento más relevante. Todo el mundo lo veía, más de una persona conocimos que era después del final de su diaria emisión que salía a trabajar.

Lo que fue “A puerta cerrada”, emitido en los años ochenta, fue, dice Bocaranda: “un éxito explicable: era la primera vez que se hacía un talk show en Venezuela. El formato era totalmente novedoso y caló en el público…En los Estados Unidos estaba de moda un programa de variedades llamado “Donahue”, que era el apellido del presentador, Phil Donahue, y en RCTV querían algo parecido. Yo fui a conocer a Phil y recuerdo los consejos que me dio. Me dijo: ´La televisión sirve para educar, pero la clave es enseñar sin que la gente se dé cuenta de que está aprendiendo’. Es decir que hay que educar entreteniendo. Y me recomendó: ‘No te olvides que el rating sube cuando se habla de sexo y de salud”(p.196-197).

Es decir, que había que “enseñar deleitando”, como lo enseñaban los clásicos y fue practicado aquí por don Simón Rodríguez(1769-1854) para educar a su tocayo Simón Bolívar(1783-1830). “Enseñar deleitando”, hacerlo como lo “Dulce y útil”, es una máxima del mundo clásico, fue expresada por Horacio(65-8 aC) en su Arte poética, también llamada Epístola a los Pisones, los amigos a los que la dirigió. Por cierto “enseñar deleitando” es la máxima que nos ha empujado siempre a la realización de estos Círculos de Lectura, como en el que nos encontramos hoy, ya que así asumen una forma de tarea educativa complementaria, lo que es modo de educar sin que los participantes se den cuenta, aunque en los nuestros, cuyo propósito es divulgar el libro, el campo de la literatura y la historia especialmente, participan muchos, sobre todo mujeres, que son devoradores de libros. “Devorador de libros” se llamó así mismo alguna vez el expresidente Betancourt.

Lo que ha visto

Muy temprano, desde que el entonces padre Ancizar Mendoza, se acercó a los colegios católicos, La Salle era el nuestro, en donde estudiaba también Bocaranda, en busca de aspirantes a ingresar en esa carrera de periodismo, que estaba por fundar en la UCAB, ya que les ofreció ingresar a la universidad antes de ser bachilleres, ya que cuando obtuvieran la licenciatura ya se habría graduado en educación media, como fue el caso de Bocaranda que se graduó de bachiller(1962) tres años antes de obtener las borlas, cuando ya había cursado los dos primeros años universitarios. Así fue. Y, desde entonces, fue mucho lo que Bocaranda vio.

El mismo nos lo hace comprender al escribir: “Desde que,en 1959, se instauró la democracia en Venezuela, he visto de cerca el movimiento del país desde mi posición de reportero. La mayoría han sido situaciones buenas, pero también ha visto las más oscuras. Los últimos viente y cinco años(1990-2015) han sido particularmente dinámicos: el Caracazo, en el 89,las intentonas de golpe, a comienzos de los 90, la muerte política de Pérez, en el 93, el triunfo de Chávez en el 98, el paro petrolero y la matanza de abril de 2002, ¡ese horror!”(p.211).

Y así llegó al hecho que ha sido tan decisivo en su trayectoria reciente: la enfermedad del presidente Hugo Chávez, noticia recibida(p.219), nos dice, la noche del viernes 24 de junio de 2011(p.222) a la que siguieron los 21 meses de agonía y la muerte(p.227). En la sucesión de hechos que relata trae claramente el diagnóstico médico de la dolencia del Comandante y la fecha, en que para él sucedió el fallecimiento(p.233). Y remata su crónica diciendo que Hugo Chávez: “Yo creo que su desorden de vida era tal…Lo que si es cierto es que dejó endeudada a Venezuela y en las peores manos”(p.237).

El padecimiento canceroso que vivió el Comandante fue: “un sarcoma retroperitoneal, de variedad leiomiosarcoma, un tumor muy malo y traicionero que afecta a tejidos blandos, no responde ni a quimio ni a radioterapia y que tiende a progresar inexorablemente hasta la muerte. El cáncer de Chávez se originó en la zona pélvica e hizo metástasis en los huesos, el páncreas y un riñon. El problema con este tipo de sarcoma es que suele manifestarse cuando ya está muy avanzado y no hay mucho que hacer. El primer síntoma que tuvo fue a finales de febrero o principios de marzo de 2011, cuando sintió problemas para orinar. De inmediato se hizo ver por un eminente urólogo del Hospital de Clínicas de Caracas,quien lo atendió en el llamado ‘hospitalito’ de Fuerte Tiuna. Era el primer alerta de que su condición prostática recomendaba tratamiento y chequeos permanentes…hacia el mes de mayo el presidente desarrolló una carnosidad anal, la cual le fue operada…A su machismo le incomodaba reconocer que sufría una dolencia rectal. Los médicos… le recomendaron cuidarse más y llevar las cosas con calma por un período prudencial. Haciendo uso de su proverbial autosuficiencia, en fase de ‘sabelotodo’, Chávez ignoró la recomendación”(p.222-223). Desde luego,añadimos nosotros, este era el cuadro fisiológico,pero, para nosotros, el origen fue psicosomático, hecho que nadie dijo, porque es la psiquis, como nos enseña la psiquiatría en donde se enferma la gente. Debía pesarle, pensamos siempre, el horror al que había sometido al país, así no lo reconociera, las cientos de asesinatos competidos, la corrupción auspiciada por él, su bajo concepción de la condición humana que lo empujó a creer que todo ser humano era comprable y que él tenía el dinero para hacerlo, medios que no eran suyos sino del Estado, incluso su desordenada vida psicológica y personal. Todo ello apareció en su cuerpo y lo enfermó.

Vimos entonces tales cosas, su soberbia en aceptar que padecía una grave enfermedad, que sus días estaban contados, esto de la soberbia se vio bien en una entrevista que le hizo José Vicente Rangel. Pero peor, contra todo uso, fue el espectaculo, teatral sin duda, en el cual se hizo administrar la extremaunción por un obispo amigo. Con ello hirió a todos los creyentes y todos los enfermos. La extremaunción, lo hemos visto personalmente más de una vez, se administra en la mayor intimidad, a veces en clínicas, sobre todo en los hogares, a donde el sacerdote se dirige, acompañaba al enfermo, que presidente el final, si es hombre, la esposa y los hijos, y a veces alguno amigo de toda su intimidad. Es un acto religioso de lo más discreto. Chávez no lo hizo. Dios lo castigó. Y algún día lo hará con el prelado que se prestó para aquello.

Y, además, ante tan graves dolencias, un enfermo debe hacer un acto de humildad, aceptar el mal que padece, guardar silencio y ponerse en las manos del Altísimo, ya que veces la curación viene. Un ejemplo de lo que decimos lo hallamos en Teresa de la Parra(1889-1936) cuand enferma de tuberculosis, una enfermedad mortal para su época, llegó a escribir, en carta a su amigo Luis Zea Uribe: “Sé de antemano que esta enfermedad es pérfida, sé como se engaña a los enfermos; sin embargo, desde el principio he estado de acuerdo con todo cuanto cuanto pueda venir: el dolor, la muerte, la salud”. Momento, ello una gran espiritualista, que “Son los viajes de la vida interior los que pueden curarnos”. Que diferencia y qué ejemplo!.

Tres observaciones más

1)Sobre la “pipa ensalmada” de Rómulo Betancourt no es leyenda urbana(p.186). Por allá por los años cuarenta unos “compañeros” se la pidieron prestada, durante una de sus giras partidistas, y la llevaron a un brujo de Curiepe quien ensalmó la pipa, el propio Rómulo corroboró la anécdota, aunque dijo, que desde luego, aquella pipa se le había perdido, porque después vino la caída de Gallegos, el destierro. Lo que si creyó, el nada creyente, fue que en el atentado contra su vida(junio 24,1960) se salvó por intervención de Dios, porque logró salvarse por unos segundos, cuando el dispositivo de la bomba falló y estalló mal. Eso lo trata Edgardo Mondolfi Gudat(1964) en su libro sobre aquel hecho, señala: “El propio Betancourt, laico y librepensador como siempre, lo verá así. ‘No creo en milagros, pero ese fue un milagro”(p.159). Se hablo entonces otra vez de la “pipa ensalmada por un brujo barloventeño”(p.159). Para otro analista, Simón Alberto Consalvi(1927-2012), aquel día, “la pipa ensalmada fue puesta a prueba”(p.159). Pero lo de la pipa ensalmada de Rómulo es verdad y forma parte de su leyenda.

2) Hay una anécdota complementaria del viaje de Carlos Andrés Pérez(1922-2010) de Ginebra a Madrid, con Felipe González(1942) a bordo(p.198-199), viaje en el que Bocaranda iba también. Esto lo conocemos a través del general Herminio Fuenmayor quien nos la contó. Fue este oficial, miembro de la casa militar, a quien Pérez encargó en Ginebra que preparara todo para el viaje hasta Madrid. El general conoció entonces a González, había muerto Franco, y este necesitaba llegar a España, de la que estaba exilado,para encabezar su partido, el PSOE. Así se hizo, el rey Juan Carlos(1938) esperaba a Pérez en el aeropuerto y este le hizo conocer el “regalo” que le traía: González en persona. Antes de bajarse, es que les queremos contar, González obsequió su pistola al general Fuenmayor, a este, militar al fin, le llamó la atención el gesto, pues pensó que González podría necesitarla. Antes la observación del oficial González le contestó a Fuenmayor que si llegaban a matarlo en España ello quería decir que el pueblo español no lo quería, ni aceptaba su liderazgo, por lo que no quería bajar con aquella arma. Sabemos cuanta razón tuvo Felipe González, llegó a ser presidente de España.

3) Y para concluir: el accidente de Rhona Otolina no fue en 1974, como se lee en El poder de los secretos, sino en la navidad del año anterior, en diciembre de 1973, fuimos testigos pues estábamos en la emergencia del Centro Médico cuando Renny Ottolina(1928-1978), llegó, desesperado, con la hija, de quien ni siquiera se sabía en aquel momento si se salvaría. Me acompañaba mi mamá, pues nuestro padre estaba hospitalizado con una alta de tensión, y por ser navidad mis hermanos estaban de viaje. Y ella, que conocía a Renny bien, estuvo toda la noche conversando con él y dándole consejos para que se serenara. Renny lo recordó siempre.


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