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A un paso del abismo

Terrible la sombra que se proyecta sobre el futuro de nuestra economía, si consentimos la prórroga en el poder de la banda gobernante y su modelo económico, el único que conocen y continuarían aplicando. A partir del examen del mismo por destacados economistas venezolanos, la perspectiva no puede ser más funesta.

UCV, casa de conocimiento y esperanza

Como ya es tradición en momentos en los que el civismo y la libertad de los venezolanos son víctimas de nuestros herederos tribales de la barbarie, la Universidad Central de Venezuela levanta su voz de protesta y requiere a los ciudadanos a unirse por la defensa de sus derechos. Tal es el propósito de la convocatoria de este martes seis de marzo, por la defensa de la Constitución Nacional, el derecho a elecciones libres y el cambio que rescate al país de la miseria y el atraso, cuyos causantes pretenden prorrogar indefinidamente.

Apocalypse Now

Un sentimiento que no experimentaban los venezolanos desde la Guerra Federal (1859-1863) y que hoy nos habita, es lo que podríamos denominar el dolor colectivo. Desde aquella cruenta y estéril degollina, arruinadora para casi todos, esta sociedad transitaba vías –aunque desiguales y entrecortadas- que alumbraban progresivamente su existencia; vías que se aceleran a partir de la irrupción del petróleo en la vida de todos. Con la expansión de la educación crecían también las oportunidades para los más humildes. Llegamos a ser la nación más próspera del continente, la envidiada. Pero hace veinte años emprendimos el retorno hacia aquella desgracia decimonónica.

Quién dijo miedo

Sin pretender paralelos históricos, existen circunstancias comparables entre lo acontecido en nuestro país en 1957 y el momento político actual. Ambos son instantes de dictaduras –con distintos empaques- pretendiendo imponer tramposos recursos electorales. Aquella, inventando un plebiscito inconstitucional, la de ahora, una apremiada y fraudulenta elección presidencial. Dos artificios fulleros con un solo propósito: perpetuarse en el poder.

Post diálogo

El diálogo, o mejor dicho el capítulo dominicano del dialogo -porque ya hubo uno previo a finales de 2016 de cuyo resultado no queremos acordarnos- ya es commedia finita. Concluyó sin entendimiento, pero no sin resultado. Terminó de rasgar ante la opinión mundial la máscara del régimen, descubriendo que, además de dictadura, es también indiferente y cruel ante la tragedia que asola al país. Intención primordial de los representantes de la oposición y sobre todo de los mediadores latinoamericanos, era abrir una vía de cambio que permitiría atender con urgencia el drama alimentario, sanitario, social de los venezolanos. Este propósito no encontró afinidad alguna con el ansia excluyente de los representantes del régimen de mantenerse en el poder. En las filas de la oposición, el diálogo también registró un resultado, pero positivo, de orden moral. Los representantes de la Mesa de la Unidad y sus calificados asesores demostraron temple y rectitud al defender sus valores y objetivos, en la nada sencilla responsabilidad de dialogar con gentes de una catadura más propia de malandrines que de auténticos políticos. Salieron dignamente, con la frente en alto y acreedores al reconocimiento de todos. Se sobrepusieron a maledicencias y manidas verdades convencionales de los propios opositores, dentro y fuera del país, cazadores de gazapos de sus compañeros de ruta, inefablemente más inclinados a servir de caja de resonancia del régimen que de las acciones de sus propios representantes. Cerrada por el momento la salida negociada, la perspectiva es de beligerancia al descampado. El régimen apuesta a nuestra fragmentación y desmoralización. Se regocijará si reincidimos en guerrillas internas. Lo que decidamos ahora es crucial y complicado. No es tiempo para continuar tecleando trivialidades en las redes; más bien para exigir y respaldar un sólido estado mayor que nos conduzca en ésta que luce como la batalla final…

Encrucijada terminante

Los retratos de nuestra cotidianidad son terribles. Niños y adultos ansiosos a la expectativa de los bidones de desperdicio de un asador de Las Mercedes; hileras de rostros somnolientos esperando que al enrollarse la santamaría del abasto logren hacerse de algún básico de la dieta diaria; videos del otrora radiante metro de Caracas, mostrando la caótica tortura de utilizar un servicio de calidad infrahumana; colas resignadas para procurarse un miserable tarjetón de racionamiento con apelativo de patria; rostros de fugaz ilusión monetaria de quienes perciben aumentos oficiales del salario mínimo; asaltos a supermercados o, a lo Mad Max, emboscadas en las carreteras a transportes de alimentos. Son solo algunas, entre decenas, de las imágenes que articulan el balance de gestión de quienes aún pretenden prorrogarse en el poder.

Imágenes indelebles

¿Por qué me aguijoneas si te estoy ayudando a cruzar el rio? preguntó la ranita al escorpión. Lo siento, esa es mi naturaleza, le respondió. Fábula popular Si faltaba horror en el corazón de las tinieblas de la Venezuela de hoy, el país y el mundo entero han presenciado en tiempo real las imágenes de la masacre a sangre fría de unos venezolanos rebeldes que negociaban su rendición ante la fuerza pública y la justicia. Las premonitorias grabaciones que el líder del grupo, el Comisario Oscar Pérez, tomó cuidado en enviar a las redes sociales antes del brutal ajusticiamiento y las de los celulares indiscretos que registraron el desmesurado ataque con armas de guerra, reafirman una vez más ante el mundo la naturaleza despiadada y malandra de la banda gobernante.

Hiper estanflación

El encadenamiento de aumentos salariales, su indexación para ir al paso de la inflación -otra sobresaliente idea del comando militar de la economía- es sencillamente agregarle una turbina al alza de precios al consumidor y poner en marcha un proceso indetenible que retroalimenta hiperinflación y estancamiento económico. Es la llamada estanflación (Stagflation), que desata la tormenta perfecta en una economía: hundimiento de la producción, caída del consumo, desempleo, escasez y hambre.

2018

Concluye este 2017 funesto con un diciembre doliente, el mas triste que se recuerde, marcado por un grito de hambre que resuena desde la península de la Goajira hasta la otrora jubilosa isla de Margarita. Una precariedad alimentaria no registrada desde los tiempos de la Guerra Federal. Se suman también: la privación de medicamentos, de luz, de agua, de gasolina, de gas doméstico y hasta de papel moneda. Un estado de desolación inédito que, espontánea y desesperadamente, provoca saqueos y tomas de calles en todo el país. En un acto de insania, la respuesta oficialista la resume el Golem gobernante, quien trasunto en un Calígula burlón ante la miseria exclama: “Los venezolanos están jodidos pero felices“.

Abstención pasiva

Al parecer, nunca se hizo un examen postmortem de la lamentable huida abstencionista de 2005, inducida por la arenga de “¡no hay condiciones para votar!”, la cual abrió las compuertas para que el chavismo se apoderara desde la Asamblea Nacional de todos los poderes públicos. Fue el beneplácito para la instalación de la dictadura por voluntad de la dirigencia opositora. Con la excepción, vale recordar, de Julio Borges y su partido Primero Justicia.

Navidad sombría

La alegría navideña de los venezolanos se suma a la lista de víctimas de este régimen. Pareciera que para estos herederos de la centenaria revolución bolchevique, no basta el control de la vida material de los ciudadanos, debe agregarse también la regulación de sus estados de ánimo. Así ocurría en la Rusia soviética, donde el desestímulo para mejorar las condiciones de vida se expresaba en las caras de resignación y conformismo que exhibían sus ciudadanos.

Otro crimen

Por crímenes de lesa humanidad se entienden, a juicio del Estatuto de la Corte Penal Internacional (CPI), aquellos actos inhumanos que tienen como finalidad eliminar personas, torturarlas, hacerlas sufrir a través de alguna modalidad cruenta, y que de manera sistemática afectan a una gran masa de individuos. Los casos que la Fiscal Ortega Díaz ha presentado ante la CPI invocan delitos de esta naturaleza: "asesinatos, torturas, encarcelación y ataque sistemático contra la población civil". La Corte estudiará los fundamentos de tal acusación.

Petróleo humanitario

Más allá del totalitarismo y la corrupción, la banda gobernante es inclemente al sacrificar a su propio pueblo como medio para sostenerse en el poder. Desborda la malignidad de cualquier otra dictadura. Es ostensible cómo este régimen, tutelado por el cerebro cubano que no tiene por qué ser compasivo con los venezolanos, manipula la miseria sembrada y acumulada desde 1999. Sabe cómo aprovecharse de ese maridaje que junta hambre y carencia de medicamentos en un medio que anida el resurgimiento de viejas epidemias. Ha reducido las aspiraciones de la sociedad a la manipulación de sus necesidades primarias. No hay más promesa que la de una bolsa de comida que escasea o nunca llega. El problema de Venezuela ya deja de ser político, es humanitario. Reclama un arbitraje de otro orden.

Cainismo

No cesa el canibalismo en las filas de la oposición; cainismo lo podemos llamar, tomándole prestado el vocablo a Rubén Amón, articulista de El País de Madrid. Quienes se habían hermanado frente a la barbarie ahora riñen con dureza, en unos casos extrema en cuanto a calificativos y hasta injurias que desgarran el tejido unitario que había llegado a arrinconar a la banda gobernante. Nadie duda que han abundado errores, candideces, exagerado optimismo, no solo en esta época de la Mesa de la Unidad Democrática, sino antes de crearse ésta, en los tiempos de la Coordinadora Democrática, de la comparsa militar de la Plaza Altamira, de la huelga general de 2002. Un factor común en todos estos años ha sido no calibrar la vileza, la falta de escrúpulos del malandraje militarizado; ha costado percibir la realidad de este régimen: un ejército invasor, caribeño, al cual no lo perturba sembrar el hambre y utilizarla como medio para sostenerse en el poder. Al parecer, tampoco imaginamos que las tarjetas de comida eran la clave para manipular el voto popular en las últimas elecciones.

La temida reja

Esta semana, la justicia europea en París y Madrid ha impuesto orden de arresto por corrupción administrativa y blanqueo de capitales a personajes extranjeros ligados al poder en sus naciones de origen. No parece casual que coincidan en este hecho Guinea Ecuatorial y Venezuela. El primero, un pequeño pais con altos ingresos petroleros que exhibe la más brutal desigualdad entre las condiciones miserables de vida de sus habitantes y la grotesca fortuna de la élite gobernante desde hace 37 años, una de las satrapías más corruptas del África, rival en desmanes y saqueos del Zimbabue de Robert Mugabe. El sujeto sentenciado por la justicia francesa es nada menos que el hijo de Teodoro Obiang, dictador vitalicio del país, conocido como “Teodorín”, quien disfrutaba en París de 110 millones de Euros invertidos en Francia, llevando una vida de “alcohol, putas y drogas” como declaró su mayordomo francés.

¡Vuelvan caras!

La banda gobernante ya abandonó cualquier prurito de vergüenza que le diese apariencia de legalidad a sus actos. Con impudicia desplegó la suma de obstáculos, maniobras, engañifas y abusos que sustanciaron el fraude electoral del pasado 15 de Octubre. Ya es su estilo, es el mismo descaro con el que cometen sus fechorías administrativas. Para su despecho, esta sumatoria de ardides no le alcanzó para tapar la grotesca mentira de los ocho millones de votos en la elección de la comparsa constituyente. Ahora es mayor la percepción de ilegalidad y abuso del régimen ante las instituciones y gobiernos democráticos del mundo.

El ocaso de un mito

Llama la atención que en Francia, cuya intelectualidad izquierdista tradicionalmente rinde culto a las figuras revolucionarias de ultramar, solo uno de los diarios, L’Humanité, órgano oficial del Partido Comunista Francés, haya destacado como noticia el cincuentenario de la muerte de Ernesto Guevara el pasado 9 de octubre. El partido francés, que ya no pregona el bolchevismo como en los tiempos de Maurice Thorez y en 2013 hasta cambió la hoz y el martillo por una estrella de cinco puntas, tituló su homenaje ¡Hasta siempre comandante!. Sin ocultar viejos resabios, exaltó aquel famoso juramento del Ché: “…delante del viejo y añorado camarada Stalin, no daré tregua hasta que los pulpos del capitalismo sean destruidos”.

La riqueza, futuro desafío

La huella de miseria que en algún cercano momento dejará este régimen, llama a imaginar para nuestro país una concepción del poder, no solo abismalmente distinta del engendro que ocasionó esta tragedia; también será necesario, superar definitivamente ese pensamiento político de mediados del siglo pasado, que gestó nuestra democracia con un sesgo constitutivamente estatista y un discurso juanbimbesco y populista. Rémoras que, como pesado lastre, han impedido hacer del nuestro un país de alto vuelo. Durante algunos años este esquema pareció asomarse a los avances de las sociedades más desarrolladas y en algun momento estuvo a punto de buscar la ruptura hacia la modernidad, pero flaqueó institucional y éticamente y terminó sirviendo de base doctrinaria para que se colara este populismo caudillesco, militarista y corrupto, amancebado con los proxenetas dictadores caribeños.

España sin fronteras

Imagine all the people Living for today Imagine there's no country It isn't hard to do… John Lennon, Imagine España es una nueva presa del populismo, la posverdad y la banalidad que cabalgan medios y redes, para exaltar nacionalismo, racismo o cualesquiera otras pasiones que alienten resentimiento y confrontacion. Es la era del aventurerismo politico, ese fantasma que ronda el planeta, el mismo que procreó el Brexit o el arribo de Trump a la presidencia.

La tortuga y la liebre

Hay que hablar poco y decir mucho, hay que hacer mucho y que nos parezca poco... Gloria Fuertes, poeta madrileña Nunca ha sido fácil ni rápido liberarse de las dictaduras. Están concebidas para eternizarse. Eso lo comprende ya la gran mayoría del país que lucha por la vuelta a la democracia. Tras desaciertos, ingenuidades, triunfos y derrotas, la oposición también ya entiende que no existe un camino único, que como recomendaba el viejo zorro Talleyrand, “siempre hay que estar en condiciones de escoger entre alternativas”. Con visión amplia, la Mesa de la Unidad Democrática, luego de los cien dias de intensa y cruenta protesta en las calles que produjo el desenmascaramiento mundial del régimen, está consolidando ese logro en reuniones cruciales con los centros de poder de Europa y América; está exigiendo las condiciones para una posible –y deseable- negociación para una salida democrática; y simultanemente, utiliza el espacio de las elecciones regionales para imponer su mayoría, aun sin la pulcritud electoral exigible.

La banalización del hambre

Desde la llegada de este régimen, las necesidades alimenticias de los venezolanos han sido tratadas con un repertorio de subterfugios ideológicos, ignorancia, displicencia e interés pecuniario. Desde el jugoso Plan Bolívar 2000, primera cornucopia para generales en pretendida función social, no han cesado inútiles operativos y ocurrencias para cubrir las carencias alimentarias. Con la manidas consignas federalistas del SXIX de tierras y hombres libres se tomaron fincas, muchas de ellas productivas, que pronto terminaron convertidas en yermos conucos bautizados como fundos zamoranos.

Capacidad destructiva

En la cotidianidad venezolana que discierne las causas del atraso, pobreza y degradación material y moral que padece el país, encuentra uno al menos dos argumentos explicativos. Para algunos, todo es producto de incompetencia, ignorancia e improvisación de gentes sin idea de cómo administrar una nación; para otros, es intencional –como en Cuba- empobrecer a una sociedad hasta hacerla depender exclusivamente del Estado, o mejor dicho, del partido-estado.

Economía terminal

Es difícil imaginar que se puedan sumar mayores daños a las dolencias económicas que ya padece nuestra sociedad. Como guiado por una suerte de anti manual del bienestar, este régimen ha logrado una suma de males que trascienden los bolsillos de los ciudadanos y afectan hasta su salud y su moral. La formula de socialismo, controles y corrupción ha forjado un caso inédito en América de economía al garete, de país en estado de abandono: pobreza e indigencia, ruina de la producción publica y privada, caída del consumo, deuda impagable, inflación y escasez incontrolables, reservas internacionales misérrimas, déficit fiscal, corralito bancario, escasez de moneda circulante, vialidad, comunicaciones y servicios públicos miserables, son algunos de sus rasgos.

El odio hecho ley

Él entendía los más bajos instintos humanos, como la envidia y el resentimiento, sabía cómo estimularlos para su propio provecho. Gobernó atizando el odio entre la gente”. Jung Chang, Wild Swans, sobre Mao Tse Tung El cónclave fraguado fraudulentamente como asamblea constituyente acaba de anunciar una ley contra el odio, para la “convivencia y la armonía“ entre los venezolanos. Una iniciativa que no sabemos si es burla, cinismo, o ambas cosas. Algo como si Berlusconi les propusiera a los italianos una ley contra la impudicia o la Kirchner legislara en Argentina contra la corrupción.

Querido Wuilly

La música es el sonido del alma, Rházes Hernández López. No sabemos de ti bravo guerrero; dónde estás y qué te hacen. Pero -por el temple que has demostrado- te imaginamos lamiendo tus heridas y alistándote para continuar arrancándole himnos de gloria a tu combativo instrumento.


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