Opinión

Columnistas

Querido Wuilly

La música es el sonido del alma, Rházes Hernández López. No sabemos de ti bravo guerrero; dónde estás y qué te hacen. Pero -por el temple que has demostrado- te imaginamos lamiendo tus heridas y alistándote para continuar arrancándole himnos de gloria a tu combativo instrumento.

Ascensor para el cadalso

(A la memoria de Jeanne Moreau, 1928-2017) ¿Es posible sentirse honrado de ocupar una curul constituyente, si para lograrlo ha caído un ciudadano muerto en las calles por cada cinco curules y el camino pasa por falsificar grotescamente las cifras de votos necesarios para ser elegido?

Magistratura honorable

Alfredo Sadel es el nombre de la plaza que honra la memoria de uno de los artistas más queridos por los venezolanos en todos los tiempos. Sadel, valga recordar, fue también consecuente colaborador en la resistencia contra la dictadura perezjimenista. Por eso, esta plaza caraqueña fue acertadamente escogida para un hermoso acto de reivindicación democrática: la sesión de la Asamblea Nacional para la designación y juramentación de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), 33 entre principales y suplentes. Nuevamente, una acción de legítima rebeldía democrática, guiada por la Asamblea nacional, al igual que la Consulta Popular del pasado 16 de julio.

16 de julio

“¡¡Allons enfants de la Patrie le jour de gloire est arrivé!!” La Marseillaise Las elecciones son hechos normales de las democracias bajo las normas institucionales que rigen tal derecho ciudadano. Pero ese atributo le ha sido negado tres veces a los venezolanos en menos de un año: primero, cuando el régimen saboteó la celebración de un referéndum revocatorio, segundo, cuando impidió las elecciones regionales y ahora cuando pretenden ignorar el derecho constitucional de los ciudadanos de aprobar o rechazar la desesperada iniciativa de una Asamblea Constituyente.

Tontons Macoutes

En 1959 el dictador de Haití, François Duvalier, creó una tenebrosa fuerza paramilitar de represión, que fue bautizada como Les Tontons Macoutes. Sombríos personajes cuya sola mención aterrorizaba a la población. Asustaba saber de las andanzas de aquella banda de esbirros del régimen, numerosa, fieles practicantes del Vudú africano, que sumaban a su extrema violencia y crueldad contra los adversarios de la dictadura, la superstición y las prácticas de la magia negra. Hordas de fanáticos, en su mayoría analfabetas, que arrasaban las calles de Puerto Príncipe y a quienes además del asedio, tortura y asesinato de opositores, les estaba también permitido financiarse a través del robo y la extorsión.

De la desmesura al esperpento

“No podrán atarme, no. Este mundo de cadenas me es pequeño y exterior” Miguel Hernández Pensábamos que la ignominiosa agresión de un coronel de la GN contra el Presidente de la Asamblea Nacional era el superlativo de los bochornos a los que nos ha acostumbrado este régimen. Pero, puro candor de nuestra parte. Al día siguiente, el Golem gobernante, que en materia de infamia sabe ir más lejos que todos sus subordinados, nos sorprendió con un acto cuya procacidad cobra dimensión cósmica: la condecoración de este sujeto por esa “homérica” actuación en la Asamblea Nacional en la defensa de la revolución y la soberanía nacional. Además, por partida doble: la Orden de Honor de la Guardia Presidencial y la Medalla de Honor de Mérito al Estandarte del Destacamento de la Guardia Nacional Bolivariana.

País famélico

Mientras el espacio noticioso es copado por los asesinatos, saqueos, robos y allanamientos de la Guardia Nacional Bolivariana, la silente procesión del hambre avanza, se profundiza y atormenta sin pausa a la población y, de manera dramática, a ese 82% de los hogares venezolanos en situación de pobreza. No hay acción alguna, ni subsidios ni protección social por parte del régimen. Solo indolencia e insensibilidad oficial, tan criminal como los disparos a quemarropa de sus esbirros.

El Pogromo de Los Verdes

“Mi señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis” Santo Domingo de Silos a un rey castellano El asalto vandálico, cruel y devastador de la Guardia Nacional, la Policía Nacional y el Sebin contra la residencia Los Verdes en El Paraíso, es uno de los hechos más significativos en la larga cadena de agresiones, asesinatos y vandalismos de las fuerzas oficialistas. No conocemos de un acto comparable en anteriores dictaduras criollas, en el cual se haya atacado a una comunidad entera en su sitio de residencia. Mucho menos, con tal sevicia, ferocidad y escarnecimiento, con el objetivo de causar tanto daño como fuera posible: disparando armas de fuego indiscriminadamente, violentando puertas, rompiendo automóviles, destrozando enseres, secuestrando a jóvenes, robando y hasta asesinando a inocentes mascotas. Algo que rebasa el territorio de lo político y se hunde en el barrial del terrorismo, cual acto irracional movido por lo étnico, lo fanático, lo religioso o lo esotérico.

La caída

El desplome de las dictaduras en América Latina ofrece una variadísima escenificación. Incluye el final sangriento de odiados tiranos como Anastasio Somoza y Leonidas Trujillo, la espectacular captura de Manuel Antonio Noriega y todas las variantes de golpes de estado que han aventado a un buen número de dictadores. Pero también presenta los casos en los que la liquidación de estos regímenes la ha precipitado el propio intento de los déspotas por atornillarse en el poder. Veamos.

Por la liberación nacional

La lucha que hoy se libra en las calles, no es solo por la Constitución y la democracia, es también una batalla para emancipar al país del castrismo cubano que nos regenta con la complicidad chavista desde hace 18 años.

¿Primavera?

“¿Qué pasa por la mente de un dictador en los últimos días, horas y minutos que preceden a su caída e inesperadamente le hunden en el muladar de la historia?” se preguntaba Juan Goytisolo a propósito del derrumbe de las dictaduras durante la primavera árabe de 2011.

Huérfanos

“El sistema gobernante está en el punto de ruptura de su capacidad de contención” Heinz Dieterich, 12/5/2017 De esa farsa que se llamó Socialismo del SXXI –un rótulo que por cierto ya ni ellos mismos mencionan- no queda más que un cuerpo comatoso, conectado a la vida artificial que le provee un puñado de militares que, sin saber quien era Carlos Marx, se hicieron beneficiarios de las larguezas que ofrece el comunismo en el poder.

Armando

Armando Cañizales murió a los 17 años. Apenas amanecía en su pasión por la música. Lo asesinaron a mansalva, él no podía llevar en su mano otra arma que no fuese el arco de su violín, ese, su único instrumento, con el que disparaba fantasías desde su alma de artista. Lo mataron porque anhelaba que las notas de sus cuerdas volaran en libertad, a su edad, no había podido conocer cómo se vive en democracia, por eso luchaba. Se lo impidieron cobardemente los perros de presa del régimen. En el último compás de su vida no quedaron escritas notas musicales, solo su grito estentóreo.

Bailarín

Danzaban y hacían piruetas Con agilidad de muñecos, Era una horrible mascarada… Oscar Wilde, Balada de la cárcel de Reading

Bravo pueblo

La bruma de las bombas no ensombrece los colores de sus banderas ni el tronar de las balas acalla su voz. Sin dar un paso atrás frente a la fuerza bruta, este pueblo nuestro de hoy escribe una historia hermosa y digna. Mujeres y hombres de todas las edades en las calles. No hay diferencia. Todos con el mismo arrojo. Tampoco distinción entre humildes y ricos. Entre blancos o negros. El Este y el Oeste se han fundido en una sola geografía de batalla. El sentir es el mismo, la rabia se hizo igualitaria, el despotismo ha terminado uniendo a unos y otros. La caterva gobernante se ha quedado sola y luce ajena, extranjera, su crueldad no es propia de venezolanos contra venezolanos. Semeja las tropas napoleónicas arrollando los poblados de España. Sus cerebros cubanizados no encuentran razones para ser compasivos. Sus tropas, vueltas mercenarias, reciben premios y bolsas de comida como paga por cada jornada de brutalidad.

En cuenta regresiva

En ocasiones se ha considerado conveniente que un proceso histórico complete su ciclo vital hasta el final, sin interrupción, para que descargue toda la verdad de la ideología –o intención- que lo inspira. Esta apreciación se ha cumplido en la historia de esta “revolución” a un costo muy alto y prolongado en el tiempo, pero solo así ha aflorado todo su miserable contenido. Son 18 años de atraso, abusos, hambre y crímen. Pero ha sido el tiempo necesario para que la sociedad, de manera paulatina, llegue hoy, casi en su totalidad, a tomar conciencia de la trampa y la mentira que escondía la promesa que le dio vida a este proyecto en el ya lejano 1998 y sea referente historico para evitar que semejante engendro resucite en nuestro futuro.

Poder joven

In memoriam: Jairo Ortiz,19, víctima del madurismo

Y ahora ¿qué?

La acción y posterior reacción del régimen: todo un sainete propio de una tiranía en decadencia, condenada por todos los paises democraticos del mundo. Una “Galtierada” de una pandilla gobernante, repudiada dentro y fuera de nuestras fronteras, que se ha aventurado a una forma de dictadura judicial. O dictadura puente, ideada para traspasarle al Presidente de la República, a través del Tribunal Supremo de Justicia, las atribuciones arrebatadas a la Asamblea Nacional. Si no fuera suficiente, instando al Golem gobernante, además de legislar, a prepararse para imperar en un estado de excepción decretado inconstitucionalmente. Desconocida definitivamente la existencia del poder legislativo legítimo intentan arrollar los derechos de los diputados, incluyendo su inmunidad parlamentaria. Para elevar aun más la potestad del Ejecutivo, se exhorta al mandatario a prepararse para un supuesto Estado de Conmoción, que sería, en otras palabras, un Estado de Sitio, equivalente a un estado de guerra que, como aprendimos de historias dictatoriales, no es otra cosa que otorgarle a las fuerzas armadas las facultades para el control y la represión de los ciudadanos.

Niños que mueren, niños que matan

Puñales en las manos de niños y niñas de 8, 10 y 15 años en la madrugada de Sabana Grande, para matar o defenderse, dibujan un nuevo cuadro de espanto que se cuelga en la galería del inframundo caraqueño. Cada vez más los chicos son protagonistas de nuestra tragedia colectiva. Ya los hemos visto hurgando por alimentos en vertederos de basura. También en crónicas de muerte por desnutrición en clínicas de la provincia, o como pacientes de microcefalia en el Hospital J. M. De los Ríos, junto a sus madres desconsoladas al oír de la Ministra de la Salud que la neurofisiología no es prioritaria. También a neonatos acomodados en cajas de cartón en el hospital de Barcelona; o a pequeños desmayándose por carencia alimentaria en las escuelas, como se lo espetó una jovencita al aturdido Golem durante una cadena presidencial.

Guerra a muerte a los cachitos

En Maracaibo apresaron a dos jóvenes panaderos porque utilizaban parte de la harina del "pan del pueblo” para hacer cachitos. Los oficiantes del actual organismo represor de precios, el Sundde, otro en la larga fila de sustitutos revolucionarios de la vieja y hasta añorada Superintendencia de Protección al Consumidor, tienen órdenes de perseguir a los horneros que le pongan cachos al pan con los cachitos y otras delicadeces. Un acto muy propio de esa inquisición contemporánea llamada comunismo, que al igual que la original de la Edad Media, considera la diversidad como una suerte de adulterio.

Souvenires de Stalin

Esta revolución ha acumulado tanto tiempo y tanta arbitrariedad, que sus propios dirigentes se confundirían recordando su propósito o su doctrina original, si alguna vez la hubo. En su titulo primario, Socialismo del SXXI, se declaraba marxista-leninista de nuevo cuño, es decir, igual al comunismo del SXX pero sin debacle; en otra época fue Ceresolista por aquello del pueblo, caudillo y ejercito que pregonaba el fascio-peronista Norberto Ceresole; pero también en un ínterin tuvo como libro ideológico una vaina que se llamaba El oráculo del guerrero, un folleto que el fenecido caudillo blandía en sus cadenas (alguien luego advirtió que era una guía gay). Lo cierto es que en medio de tanto pastiche, solo el dúo taimado de la Habana, sólido beneficiario de esta revolución, tuvo claridad de propósito.

Historias electorales

La conquista de mayor trascendencia para los derechos políticos de la ciudadanía venezolana, desde la Asamblea Constituyente de 1947, ha sido la obligatoriedad de elecciones universales, directas y secretas para la escogencia de gobernantes y legisladores. Este principio se ha preservado invariablemente en las cuatro constituciones que, desde entonces, han regido la vida del país. Una prerrogativa democrática que ha constituido una piedra en el zapato para quienes preferirían una ruta evasiva, antes que enfrentar la voluntad popular.

U, U, UCV

Los estudiantes de nuestra Universidad Central de Venezuela nos acaban de dar una hermosa lección de resistencia. Su ímpetu emocional y el ansia de reaccionar frente a los abusos del autoritarismo hegemónico, los llevaron a materializar la razón ética de su derecho a organizarse y actuar como gremio. De manera impecable, pacifica y valiente lo hicieron por la vía más democrática: la elección de la Federación de Centros Universitarios, vetada de manera ignominiosa por el TSJ. Un gesto de justa rebelión que nos insinúa un camino frente a la intransigencia.

En manos de EE.UU

Con la consabida fabricación de promesas, propia del Socialismo del SXXI, el régimen ha anunciado que, luego del triunfo de la revolución sobre la derecha apátrida en la relamida guerra económica, este 2017 es el año de la recuperación. Las bolsas del Clap, el carnet de la patria, los convenios con China, la recuperación de los precios del petróleo, son algunos de los nuevos motores que nos devolverán la felicidad.

Hambre

En el barrio El Nazareno de Petare un hombre asesina a su hermano porque le negó un pan. En Guarenas, una joven sorprende al Golem gobernante advirtiéndole que en su escuela los niños se desmayan de hambre. En el hospital de San Félix, una criatura de apenas año y cuatro meses fallece por desnutrición. En la ciudad capital, el espectáculo de familias hurgando por alimentos en las bolsas de basura es cotidianidad…


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