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El nudo de la Mesa

Mucho se ha trabajado los temas que desarrollan los negociadores de la Mesa Noruega/Barbados, entre ellos las elecciones, la rectoría del CNE, del ejercicio del gobierno, así unos cuantos, mas hay unos de los cuales nada se dice, y es inherente al precio que tendría que pagar la sociedad venezolana para que el régimen ceda y con ello abrir los espacios políticos que permitan la apertura de la economía y con ello ganar rumbo a la salida de la crisis venezolana.

Negociación delicada

Las negociaciones entre el régimen y la oposición democrática venezolana tienen rasgos especiales, como era de esperarse, por cuanto cada proceso de esta naturaleza, según los entendidos, tiene sus particularidades. En el caso venezolano, los intereses en juego son difíciles de conciliar para alcanzar un acuerdo ganar – ganar, por lo que esperar en breve lapso desenlaces, resulta demasiado esperanzador.

Oscuro diálogo

El diccionario de la RAE nos dice que el término diálogo refiere, entre otras definiciones, ser una “discusión o trato en busca de avenencia”. Por lo que se entiende que cuando unos, trátese de personas o grupos, se disponen al diálogo es por cuanto consideran que las situaciones o escenarios en los cuales actúan resultan inconvenientes o insoportables para el hacer sobre el cual transitan, y que buscan avenir condiciones que les permitan superar los elementos que perturban y poder continuar en la búsqueda del logro deseado. Entonces, en el caso venezolano, cuando el régimen y la oposición se sientan a dialogar es por cuanto uno y otro viven esa realidad.

Noruega espinosa

La crisis nacional, que no fue resuelta con diálogos dados en el país, busca en el exterior salidas, como ya sucedió en República Dominicana, ahora en Europa, en Noruega, a objeto de motivar escenarios en los cuales se puedan acordar soluciones.

¿Por qué vamos bien?

En el tablero de la situación política nacional las piezas vienen desarrollando su juego. Ya unos cuantos movimientos del régimen y de la sociedad venezolana dejan ver cómo van andando las cosas, lo que busca uno y otro y la estrategia que han trazado para alcanzar sus objetivos.

¿Tiempo final?

En el vivir hay elementos que bien leídos permiten anticipar sucesos. Así entre nosotros decimos que el cantar de los gallos anuncia el amanecer, nubes oscuras avisan la lluvia, y así muchas cosas, o sea, bien leyendo determinados aspectos o indicadores se puede anticipar el futuro, es lo que da cabida a la “futurología”.

La crisis echará al régimen

Las realidades históricas han venido demostrando que las complejidades que padece la sociedad venezolana solo inquietan al régimen cuando éstas pueden llegar a atentar o poner en riesgo su continuidad en el poder. En efecto, si hubiera preocupación por el sufrir nacional ya hubieran reaccionado ante una realidad que interpela, una inocultable verdad en todas las materias que tienen que ver con la vida y que los han marchitado tanto en lo interno como a lo internacional. Una crisis que tercamente desconocían como gobernantes, más los gritos llegaron a ser tan inmensos y masivos que la han tenido que reconocer, asumiendo unas causas distintas a las compartidas por el mundo, más en el fondo ahora hay unanimidad para calificar la realidad: hay crisis.

Cuando cae la izquierda

Las circunstancias políticas venezolanas tienen un efecto ineludible sobre los movimientos de izquierda, en especial los radicales, por cuanto el barranco por el cual los estrategas del régimen metieron a Venezuela, que han coronado con la forma como encararon el escenario de la ayuda humanitaria, tienen consecuencias que hoy son apreciadas por el mundo, y deteriorará la imagen que se tenía sobre su ideología política y sobre quienes le servían de apoyo.

Proceso irreversible

La situación política venezolana escaló niveles que radicalizan la situación, y ello deriva de las realidades que impuso en régimen con su histórica conducta. En efecto, desde el poder ha venido desarrollando una estrategia que busca ignorar o soslayar las peticiones de la población y en especial de la oposición, lo cual ha puesto a Venezuela en la disyuntiva de renunciar a sus peticiones y someterse a las querencias del régimen, o escalar en la protesta, y esto último es lo que ha sucedido.

¿Quién es el radical?

Toda sociedad humana tiene un orden, una forma de vida que permite la convivencia entre sus integrantes, así cada persona sabrá cómo hacer para obtener lo necesario para aliviar sus necesidades y tender al bienestar.

Desafiada la AN

El escenario enero 2019 coloca a la dirigencia política opositora en situación apremiante, hasta ahora, en relación con la salida política a la crisis nacional habían manejado la estrategia de rodar y seguir rodando la “arruga” para ganar tiempo y posponer decisiones, bajo el argumento, legítimo por cierto, de procurar llegar a un punto en el cual todos los factores pudieran coincidir, para entonces hacerse con una estrategia de unidad. Ésta la han venido usando hasta llegar al cansancio.

Hay Navidad

La Navidad es un acontecimiento cristiano, nace quien es camino de salvación, quien viene a modelar comportamientos, aquellos que los humanos debemos darnos en función de la dignidad recibida del Creador, la esperanza de estar próximos a una vida terrena y posterior a ésta colmada de gloria divina.

Esta política asfixia al venezolano

Los Estados modernos son estructuras creadas por sociedades para que los gobernantes ordenen y administren los asuntos públicos en beneficio de todos, por lo tanto son para que atienda a los ciudadanos en sus necesidades y no para hacer que los ciudadanos estén para servir al Estado.

¿Votar?

Estamos en los albores de otra elección, de concejales, la cual viene desmembrada de su situación natural y legal, por cuanto debió haberse celebrado conjuntamente con la de alcaldes, por lo que tiene irregularidades, mas se intuye que ocurren a conveniencia de los intereses del régimen, y ello abre la rendija de la parcialidad, una que se ha convertido en historia. Lo correcto es que las cosas se ciñeran a la ley, donde todas las fuerzas tendrían que estar bajo las mismas condiciones y oportunidades, y no en aquellas que conviene a una de las partes en contienda.

¿Guerra económica?

Con el término “guerra económica” el régimen pretende justificar y/o explicar la crisis, como el efecto de la acción de personas, sectores o países interesados en su fracaso, algo así como: “el mundo contra mí”.

¿Reactivación económica?

La economía venezolana se encuentra en lamentables condiciones. Para comprobarlo, más allá de lo que razonadamente dicen los economistas, la vivencia aclara: un parque industrial sometido a un proceso ideológico cuya finalidad es asfixiarlo ha llevado a la desaparición de más de la mitad de las empresas que existían antes de que esta revolución se apoderara del Gobierno, generando una caída significativa del empleo decente, en términos como lo califica la Organización Internacional del Trabajo (OIT); un profundo desabastecimiento de bienes y servicios, que se evidencia en las estanterías de los centros de distribución y consumo; entre otras señales, o sea, las realidades hacen sobrar cualquier razonada descripción técnica de la crisis nacional.

Políticos anclados en el pasado

Las realidades políticas venezolanas van más allá de lo deseable o aspirable, muchos hablan de cambios, mas hay un elemento que se olvida y es fundamental, y es la cultura política venezolana.

La degradación del salario

El salario tiene su sentido en lo particular, social, económico y político, deriva de la relación de trabajo, está determinado por leyes y convenios privados y públicos, que tienen que ser cumplidos por las partes, trabajador y patrono.

Régimen ¿socialista?

Desde los inicios de esta “revolución”, sus mentores han venido insistiendo en la tesis de la Ética Socialista, algo que en su criterio privilegia lo humano por sobre lo material y la ideología que consideran negativa, la capitalista, y que al lograrse se estaría dentro de un mundo feliz. Sin embargo, al mirar la realidad que han venido construyendo se cae en el desconcierto, por cuanto ésta dista significativamente de lo que dicen buscar.

Maduro y la insensatez

El régimen desde un principio, de manera suicida, se ha venido sosteniendo en su tesis del Socialismo del Siglo XXI. Ya al final de Chávez, cuando el torrente financiero que proveía el maná petrolero mostraba un creciente debilitamiento, se afectaron sus políticas de reparto asistencial, mermando su popularidad y en consecuencia su sustentabilidad, decapitando sus cálculos operativos (los fundados en que los petrodólares soportarían las necesidades de abastecimiento nacional, vía la importación, mientras desmontaban el aparato productivo privado para irlo sustituyendo por otro público, dentro de la estrategia comunista de economía de planificación centralizada).

Soberbia revolucionaria

El régimen desde un principio se mostró intolerante a considerar posiciones distintas a las suyas, siempre poniendo por encima sus intereses por sobre cualquier otro, incluso el de la vida, que junto con la justicia y la libertad, son fundamentales.

El poder de la mentira

Toda mentira se interpreta como un hecho desagradable y lesivo a la dignidad de quienes resultan o se pretende engañar. Sin embargo, hay quienes plantean que toda mentira tiene en su esencia una virtud, entonces la “mentira blanca”. Dice el diccionario de la RAE, “…la mentira oficiosa es la que se dice con el fin de servir o agradar a alguien…”, por lo tanto, siguiendo con la RAE, siendo ésta una “…expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa…”, tiene en su esencia el engaño que oculta la verdad, esa que resulta inconveniente por cuanto mal pone el escenario o las ideas que interesa a su autor, pretendiendo que los afectados vivan en la ilusión, sueño o delirio, sin dominio del mundo y su realidad, generando al final el sufrir por causa de arbitrarias limitaciones para hacer vida.

A punta de lanza

El régimen se muestra angustiado e irritable, se entiende por cuanto sus decisiones en relación a lo que ha señalado como su nueva estrategia para resolver la crisis económica, en especial para dominar el fiero potro de la inflación, arrancó cojeando, y eso es una pésima noticia para quien está urgido de encontrar algún espacio para respirar cuando, como ahora, la asfixia le sobreviene con bríos.

Lunes negro

En materia financiera el término “negro” es simbólico en Venezuela, configurando un epónimo que identifica un evento de gran significación o punto de quiebre por cuanto refleja la ruptura o cambio abrupto que sufre una realidad, en este caso la economía venezolana. Así fue en el viernes 18 de febrero de 1983, cuando se decretaron un conjunto de medidas económicas, entre ellas la devaluación monetaria y el control cambiario, poniendo término a la histórica estabilidad cambiaria del bolívar, arrastrando con ello a la economía venezolana. Ese día se conoce como el “viernes negro”.

Entre la oscuridad y el amanecer

La crisis empuja al régimen a su complejidad, lo centra entre dos aguas tormentosas, que lo bambolean intensamente, llevándolo rumbo a la zozobra. El primero lo constituye el anclaje ideológico absolutista impuesto por sus autores internos y externos, cuyo apoyo tiene el costo de implantar el modelo de sociedad que constituye su razón de vida política, así, aceptar un cambio que desmonte lo avanzado colocaría a su nomenclatura a admitir haber defendido un error histórico, algo que esa clase, tanto los de acá como los de allá y de todas partes del mundo no están dispuestos a tolerar, por cuanto ello representaría el fin de su historia, en consecuencia, cualquier acción que lleguen a sentir contraria a su ideología, provocaría se distanciaran del proyecto en acción, aumentando la soledad de los titulares del poder venezolano.


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