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Opinión

Columnistas
Pedro Luis Echeverría

Las perversidades del régimen que se va

Para quien navega sin rumbo, ningún viento le es favorable… Séneca La “troika” gubernamental espuria, falaz e ineficiente que ha tomado por asalto el poder en nuestro país adoptó la peor medida de perversidad contra el poder adquisitivo del ingreso de los venezolanos: no hacer nada ante los desequilibrios crecientes y recurrentes de las variables económicas que erosionan nuestra calidad de vida.

Pedro Luis Echeverría

Un régimen caído

El problema político fundamental que enfrenta el país en estos días es que el tiempo histórico del Chavismo-Madurismo ha llegado a su fin y que hasta ahora, los disidentes, no hemos sido capaces de arbitrar los medios necesarios para concretar esa realidad.

Pedro Luis Echeverría

Lo impensable está ocurriendo

Lo que podría haber sido impensable unos años atrás, cuando el proyecto autoritario del actual régimen se fundamentaba, en buena medida, en el aislamiento de una parte la sociedad civil adversa al régimen, en su reclusión a un estado de oposición permanente y en construirles la aureola de una imposible alternativa de poder, paradójicamente pasó a constituir la mejor salida posible ante las difíciles circunstancias en las que se encuentra el país.

Pedro Luis Echeverría

El reino de las sombras

Con creciente preocupación constatamos que, en el seno de las organizaciones opositoras, sus cavilaciones y análisis no están en sintonía con las expectativas y temores de un importante y numeroso segmento de la población venezolana que percibe que la terrible situación por la que atraviesa el país tiene graves connotaciones.

Pedro Luis Echeverría

La Fanb, ¿una fuerza de ocupación?

El régimen que desde hace demasiados años asola a este país, ha envilecido, corrompido, empobrecido, dividido y destruido a personas, empresas, a valores fundamentales de la sociedad venezolana y a la institucionalidad del Estado.

Pedro Luis Echeverría

¿Y ahora, qué?

Con la torpeza que lo caracteriza, la feroz confrontación contra la disidencia y la sumisa entrega política y económica a intereses foráneos como forma de hacer y entender la política, ha sido la manera que Maduro ha escogido para ejercer la presidencia de la Nación. Además de los ya conocidos frentes de controversia abiertos por su gobierno a nivel internacional y en el plano interno, se suma ahora el empeño de imponerle al país un endeudamiento complementario por cinco mil millones de dólares que incrementará sustancialmente la duda que debemos pagar de todos los venezolanos y significará la entrega, al gobierno de China, en forma exclusiva, de importantes recursos naturales y la realización de proyectos de diversa índole en los que no tendrá cabida la participación de la inversión privada nacional.

Pedro Luis Echeverría

Con cada anuncio del régimen, ¡cuánto desasosiego!

El régimen casi todos los días nos anuncia nuevas medidas supuestamente orientadas a mejorar la operatividad de la economía nacional. Con ello, pretende recuperar la confianza, desde hace mucho tiempo perdida, de un pueblo hastiado de la manipulación de la voluntad popular, los excesos de poder, las promesas incumplidas y la desilusión de una prosperidad inexistente.

Pedro Luis Echeverría

He sido y soy opositor

He sido y soy opositor a este nefasto régimen que ha dividido y engañado al país con el subterfugio de hacer creer que el modelo social que ofrecía era el camino para la redención e inclusión de los más necesitados. Los pésimos y desastrosos resultados obtenidos en todos los órdenes de la vida nacional, después de tres lustros y fracción de gobierno, nos indican que la oferta política que, en su momento, le fuera ofrecida al país por el líder del movimiento que en hora infausta para la Nación tomó el poder, no ha sido más que una perversa quimera, una obsesión neurótica y un delirio de destrucción y desesperanza que han conducido a la ruina a todos los venezolanos, incluyendo a los que lo llevaron al poder.

Pedro Luis Echeverría

Vivan los jóvenes

El pasado sábado 25 del corriente tuve la oportunidad de asistir a un foro organizado por la Fundación Espacio Abierto en el que participaron como ponentes jóvenes dirigentes de varios de los partidos que forman parte del espectro político nacional.

Pedro Luis Echeverría

Venezuela en la encrucijada

El título de este articulo trata de reflejar la disyuntiva que vive el país, por estos días. La larga permanencia del chavismo-madurismo en el poder indica que la Venezuela de hoy es un país dividido, gobernado por una pretensión hegemónica que ignora a los millones de ciudadanos que la adversa e insiste en imponer un modelo de sociedad radical en la cual una mayoría circunstancial y fuertemente cuestionada en su ética administrativa y legitimidad política, trata de rechazar, prescindir y desconocer a la nueva diversidad del país que ha surgida en los últimos veinte años.

Pedro Luis Echeverría

El Psuv vs Maduro y su régimen

El indetenible y evidente deterioro y la precariedad del prestigio del liderazgo de Maduro que, a juicio de todos sus seguidores, comprometen la plena realización y continuación del proyecto político chavista, aunado a la certeza que su permanencia en el poder llega a su fin definitivo, han venido engendrando, al interior del Psuv, fuertes luchas grupales para tratar de convertirse en la opción que habrá de sustituirlo en el mando y que intentará mantener, radicalizar y profundizar las características de un régimen de gobierno que, bajo la conducción del inepto de Miraflores, se desmorona estrepitosamente y que representa más un gran fracaso colectivo que una recompensa social.

Pedro Luis Echeverría

El siglo XXI, retos y posibilidades

El advenimiento del Siglo XXI ha venido aparejado de muchos cambios, no solo por el uso creciente de los nuevos instrumentos y procedimientos productivos que nos proporciona la aceleración y progreso de la moderna tecnología, sino también en los paradigmas y nuevas formas de organización para relacionarse, entre sí, que vienen estableciendo los países del mundo y las instituciones internacionales en todas las áreas, especialmente, en la política, la vigencia de más y mejor democracia, la independencia de los poderes públicos, la justicia, los derechos humanos, la educación, la libertad de prensa y de pensamiento, la salud, el medio ambiente y la ecología, demografía, brechas socioeconómicas, las relaciones económicas, financieras, comunicacionales y comerciales. Asimismo, toma gran fuerza la noción de supranacionalidad que paulatinamente se impone sobre la hegemonía del Estado Nacional; es el establecimiento de un conjunto de principios y regulaciones para definir las reglas de comportamiento que las sociedades deben observar, cumplir y hacer cumplir; igualmente, se establece la capacidad condenatoria y disuasiva de los Estados frente a las conductas irregulares de otros Estados. Todo lo que habíamos conocido hasta ahora, ha venido cambiando vertiginosamente y exige, a las distintas sociedades que cohabitan el planeta, una importante capacidad de adaptación a las nuevas realidades que emergen con velocidad inusitada.

Pedro Luis Echeverría

En manos de un régimen inepto

Cuán irresponsables han sido los integrantes de la ilegítima Asamblea Constituyente al entregar en manos de un régimen que es el menos indicado por su manifiesta incompetencia para gobernar, poderes absolutos para legislar sobre materias de singular importancia y trascendencia para el devenir del país.

Pedro Luis Echeverría

A los pseudos dirigentes del país

Ante la debacle que sufre y vive el país, en la colectividad se intensifican el miedo, la pasión, la ambición, el escepticismo, la indiferencia y se transgrede alegremente, con una visión extremadamente cortoplacista, la frontera entre las convicciones privadas y la vida pública, ignorando adrede el principio fundamental: “sólo es bueno lo que es útil a la sociedad”.

Pedro Luis Echeverría

Lo que el país necesita

Transcurren los días, la represión aumenta y se perfeccionan y profundizan la crueldad oficial y los métodos y mecanismos para ejercerla. Aumentan los números de las víctimas fatales, los lesionados, los torturados y los detenidos ilegalmente a los que no se les reconoce el derecho al debido proceso; la hiperinflación destroza el ingreso del ciudadano común; impunemente los grupos armados e irregulares auspiciados, protegidos y financiados por el gobierno incrementan la virulencia de los ataques a las personas, a la propiedad privada y a las pertenencias ajenas. Se inventan tenebrosas conspiraciones nacionales e internacionales supuestamente orientadas a desestabilizar al régimen. Mienten exhaustivamente y ocultan las cifras de desempeño económico, pretendiendo vender un utópico país que está muy lejos del horror en que vivimos los ciudadanos. Tratan de infundir miedo, mediante la escandalosa manipulación de las leyes y la institucionalidad para acusar, acosar y calificar de enemigo, sin recurso de apelación, a todo aquel que profesa ideas y valores diferentes de lo que el oficialismo totalitarista asume como el bien común. Crean una alharaca, sin lógica ni fundamentos, sobre el significado de las acciones adoptadas por la comunidad internacional, para sancionar a funcionarios venezolanos vinculados con delitos de violación de los derechos humanos y lavado de dinero. Manipulan a las masas de sus seguidores exacerbando sus peores instintos, creando así una avalancha de odios hacia la disidencia que nadie parece capaz de detener. Actúan, con gran complicidad e impunidad, para permitir el repunte de una de las lacras sociales que más daño causa a una sociedad: la corrupción; al extremo que el afán de enriquecerse en el menor tiempo posible que domina a sus validos, sean éstos políticos, militares, comerciantes o figuras más o menos públicas, ha generado, entre ellos, confrontaciones de diversa índole.

Pedro Luis Echeverría

Un país a la deriva

La realidad es que al régimen el país se le fue de las manos. Se han agravado los males sociales, los desequilibrios macroeconómicos, los escándalos de corrupción y concupiscencia. Fracasó estrepitosamente el modelo hegemónico gubernamental y los que gobiernan no se dan por enterados.

Pedro Luis Echeverría

La Iniciativa del presidente Lenín Moreno: ¿Jekyll o Hyde?

Después de la abstención de Ecuador en la Asamblea de la OEA en la que se discutió la situación de Venezuela; el Presidente de Ecuador, Lenín Moreno, sorprende a los países miembros de esa organización con una propuesta cuya intencionalidad es sumamente ambigua y por tanto abre la posibilidad para realizar, sobre su contenido, varias interpretaciones.

Pedro Luis Echeverría

El indetenible deterioro

El indetenible deterioro y la precariedad del prestigio del liderazgo de Maduro que, a juicio de todos sus seguidores, comprometen la plena realización y continuación de su proyecto político, aunado a la certeza que su permanencia en el poder llega a su fin definitivo, han venido engendrando, al interior del movimiento chavista, fuertes luchas grupales para tratar de convertirse en la opción que habrá de sustituirlo en el mando y que intentará mantener, radicalizar y profundizar las características de un régimen de gobierno que, bajo su conducción , se desmorona estrepitosamente y que representa más un gran fracaso que una recompensa social.

Pedro Luis Echeverría

El 20M, más confrontación y menos unidad

El título de este artículo refleja cabalmente la disyuntiva que vive el país por estos días. Después de las elecciones del 20M, lo acontecido revela palmariamente que la Venezuela de hoy es un país dividido, gobernado por una pretensión hegemónica que ignora a los millones de ciudadanos que no sufragaron o que no lo hicieron a favor de un régimen que pretende imponer un modelo de sociedad radical. en este modelo, un grupo, detentando un poder circunstancial y fuertemente cuestionado en su legitimidad política, trata de rechazar, prescindir y desconocer a la nueva diversidad del país que surgió de esa farsa electoral y que representa a casi el 90% del electorado.

Pedro Luis Echeverría

El pueblo venezolano aprende

Durante el transcurso de la patraña electoral, montada por el régimen y sus secuaces en las instituciones públicas, el país recordó la infausta fecha del 4 de febrero de 1992. Ese día, hace 26 años, un grupo de felones militares intentó infructuosamente un golpe de estado contra un gobierno legítimamente constituido y en pleno ejercicio de sus facultades institucionales.

Pedro Luis Echeverría

Transcurren los días…

Transcurren los días, la represión aumenta y se perfeccionan y profundizan la crueldad oficial y los métodos y mecanismos para ejercerla. Aumentan los números de las víctimas fatales, los lesionados, los torturados, los detenidos; impunemente los grupos armados e irregulares auspiciados, protegidos y financiados por el gobierno incrementan la virulencia de los ataques a las personas, a la propiedad privada y a las pertenencias ajenas y; a pesar de ello, la fuerza de la protesta crece, persevera, se mantiene, se reinventa y se extiende paulatinamente a diversas ciudades y sectores sociales. Es una suerte de loca espiral en donde se confrontan la violencia oficial y la resistencia heroica, una y otra vez, sin que la balanza de resultados de la pugna favorezca claramente a ninguna de las partes involucradas.

Pedro Luis Echeverría

Persecución Implacable

Como persona y como ciudadano me llenó de ira, decepción y asco cívico el grotesco espectáculo dado por el régimen al irrumpir en la reunión de Junta Directiva de Banesco y apresar y someter a vejámenes físicos y morales a sus integrantes. La acción ejecutada por el régimen, al mejor estilo totalitario, utilizando uniformes, rostros cubiertos, armas de guerra, y una cuestionable y risible eficiencia operativa, evidenció el talante antidemocrático que lo anima. Las razones aludidas por el régimen para explicar su perverso proceder y justificar la intervención por 90 días a la que someterá a la institución financiera no son suficientes ni valederas para explicar tal intervención, parece más bien que ella es la consecuencia de una “vendetta”personal contra Escotet por parte de varios de los corruptos jerarcas del gobierno.

Pedro Luis Echeverría

¿Arando en el mar?

Con creciente preocupación constatamos que las discusiones en el seno de las organizaciones opositoras no están en sintonía con las expectativas y temores de un importante y numeroso segmento de la población venezolana que percibe que la coyuntura por la que transita la Nación tiene graves connotaciones y abre un serie de interrogantes y diversos escenarios sobre la suerte inmediata del país. La dirigencia opositora no termina de elaborar directrices concretas para el común de la gente sobre las opciones de acción política que en forma inmediata tiene que asumir la oposición para tratar de generar el cambio político que el país reclama y necesita, ni tampoco aprovecha las recientes circunstancias favorables que nos ha proporcionado la coyuntura política. Se consume mucho tiempo en discusiones internas que generan malestar y división en el seno dirigente del movimiento opositor y gran escepticismo y dudas crecientes en la mayoría de los ciudadanos que rechazan al régimen.

Pedro Luis Echeverría

Venezuela, el nuevo paria del mundo

El régimen venezolano permanentemente acusa a la comunidad internacional de desarrollar una estrategia para agredir y desestabilizar al gobierno. Sostiene que la mayoría de las imputaciones y reclamos que le formula un número cada vez más grande de países, son falsas y malintencionadas y por ello carentes de total credibilidad. No obstante, el régimen intencionalmente olvida que el respeto a los derechos humanos, la inclusión social, la estricta observancia de la Constitución y el cumplimiento de las leyes, la independencia y pulcritud institucional del sistema judicial, entre otros, son principios básicos que deben ser observados por todos los países del orbe para consolidar la paz, la gobernabilidad en democracia y ser partícipes de pleno derecho de las diversas actividades que a diario realiza la comunidad internacional. En tal sentido, la Venezuela gobernada por Maduro y sus secuaces no cumple con esos principios y por ello cada día que pasa es execrada y sancionada por el concierto de naciones.

Pedro Luis Echeverría

El día que Maduro dejó de ser Presidente…

Cuando perdió la credibilidad de la mayoría de los venezolanos, ese día, Maduro dejó de ser el Presidente de todos. Cuando su intolerancia y carencia de principios democráticos dividió a los venezolanos entre chavistas y no chavistas, ese día dejó de ser el Presidente de todos. Por sus estulticias recurrentes, mentiras infantiloides, estólidas reflexiones y subestimación de la inteligencia y capacidad de sus conciudadanos, perdió la “authoritas” y, ese día, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando prefirió dilapidar los recursos provenientes del petróleo y no utilizarlos racionalmente para satisfacer las ingentes necesidades del pueblo, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando renunció al liderazgo que confieren la veracidad y la transparencia, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando decidió que su gobierno fuese una suerte de “caja negra” cuyo contenido real se desconociera y que solo se abriera para anunciar las mentiras y falacias que le convienen a su régimen, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando fraudulentamente modificó las leyes para tratar de convertir a la Fuerza Armada en su milicia personal, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando desconoció la voluntad mayoritaria que pidió hacer un referéndum revocatorio, pautado por la Constitución, dejó de ser el Presidente de todos. Por su actitud indolente y cómplice frente a la inseguridad y la monstruosa corrupción que nos asolan, dejó de ser el Presidente de todos. Cuando trató de eternizarse en el poder e imponernos un pensamiento único, dejó de ser el Presidente de todos.


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