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Opinión

Columnistas
Pedro Duque

Venezuela entre el miedo del Gobierno y la ira del pueblo

Las emociones son procesos químicos que se desarrollan en el cerebro, específicamente en el sistema límbico, cada vez que estamos frente a un acontecimiento, persona, o cosa que conecte con ellas, ocurre un proceso interno que genera una emoción específica en nosotros. El miedo, la ira, la alegría, la tristeza, el amor y la envidia son emociones comunes a todos los seres humanos. Nadie puede decir que no siente miedo por nada o que nunca ha sentido envidia, porque son procesos que no se pueden controlar. Se sienten y ya. Ahora, es verdad que nadie es responsable de lo que siente, pero sí de lo que hace con esos sentimientos. La responsabilidad es por lo que hacemos cuando sentimos miedo, rabia, envidia, tristeza, alegría o amor, pero no somos responsables por lo que sentimos.

Pedro Duque

El día después de esto

Amanecimos con un nuevo gobierno, las primeras declaraciones del Jefe de Estado fueron para hacer un llamado a la reconciliación nacional, para sanar las heridas causadas por la revolución violenta que dejó a su paso un país dividido, adolorido y resentido. Las primeras decisiones se refieren a la producción nacional y, sobre la eliminación del monopolio Estatal en la distribución de alimentos y medicinas. Se eliminan los controles de precios y se derogan las leyes que punen la actividad económica. El gobierno nacional llama a reconocernos como personas, dejamos atrás las etiquetas de chavistas y antichavistas, la identidad reconocida por el Estado es la de ciudadano venezolano. Todos somos Bolivarianos, ese es nuestro único legado libertario. Atrás quedó los señalamientos de izquierda y derecha, de apátridas y patriotas, de revolucionarios y contra revolucionarios. Se refunda la República y se asume la democracia liberal como sistema político y económico.

Pedro Duque

El decreto

Considerando: Que la voz del pueblo es la voz de Dios y como perdimos al pueblo y a Dios, no nos queda otra que evadir la voz de Dios y la del pueblo, en consecuencia, tendremos que saltarnos a la torera las normas constitucionales y legales, para que el pueblo entienda que después de 20 años en el gobierno nosotros no estamos aferrados al poder solo queremos gobernar hasta el Dos Mil siempre y para siempre.

Pedro Duque

Venimos de la libertad y hacia ella vamos

Bolívar, aquel que soñaba con un gobierno como el de Inglaterra, decía que no éramos indios ni europeos, sino una mezcla entre africanos, indios y españoles, así lo dejó escrito tanto en la Carta de Jamaica cómo en el Discurso de Angostura, para él los venezolanos somos proclives a ser sometidos más por la ignorancia que por la fuerza, temía que llegaran al poder hombres con vicios e imaginaba en el gobierno a hombres virtuosos, educados, con solvencia moral y económica, porque él creía que los vicios eran parte de la idiosincrasia venezolana y esto llevaría a los gobernantes a la corrupción, tal como la vemos hoy. Se oponía a que un solo hombre se mantuviera en el poder por mucho tiempo porque el pueblo se acostumbra a ser mandado y el hombre a mandar y, de allí se originaba la usurpación y la tiranía decía él. La Venezuela colonial estaba divida por castas, por gremios, los españoles lo podían todo, los blancos criollos podían hacer la mayoría de las cosas, sobre todo en las artes militares y el comercio, -parecido a los militares de hoy que son todos comerciantes-; los blancos de orilla, los indios y, los africanos, no tenían los mismos derechos que los blancos criollos o mantuanos, casta a la que pertenecía Bolívar y menos a las prerrogativas de los españoles. La Oligarquía criolla vio la oportunidad cuando Napoleón Bonaparte tomó por asalto el poder en España e impuso a su hermano como Rey, aquí del otro lado del Atlántico, el momento era propicio para dejar de ser Colonia española, iluminados por la Revolución Francesa y la Independencia Norteamericana, y aprovechando que España peleaba contra los invasores franceses, los mantuanos gestaron la maravillosa empresa de nuestra independencia. De allí venimos.

Pedro Duque

La izquierda venezolana y el síndrome de Estocolmo

Todas las personas en algún momento de nuestra vida hemos ganado o perdido algo, también es posible que todos hayamos querido sacar partido o provecho de algo incluso con perjuicio ajeno, aún sin intención. Es de humanos querer ganar, así otros pierdan. También hay quienes actúan de manera inteligente y apuestan a ganar-ganar, son pocos, pero los hay. Así mismo, hay quien deja que otro saque provecho de sí y pierde incluso de manera voluntaria, pero hay un grupito muy peligroso, aquél que apuesta a que todos perdamos.

Pedro Duque

Allá en La Haya hay una aya que dice ay

En alguna oportunidad, algún profesor de alguna materia, obstinado por la buena ortografía, dictó en clase la frase que antecede, quería que aprendiéramos a diferenciar cuando se debía usar la “h” y cuando no. A mí me interesó más saber dónde quedaba La Haya. Al salir de clase, busqué un mapa y me di cuenta que era una ciudad de los Países Bajos. Luego, me enteré que allí fundaron la Corte Penal Internacional, creada por el Estatuto de Roma, el cual es ley en Venezuela.

Pedro Duque

La tregua Liberal

La historia se repite, el 19 de abril de 1811 los liberales de entonces se enfrentaban al dominio español, lo que ocurrió en la Plaza Mayor de Caracas aquel día contra Emparan no era porque él no era venezolano, al igual hoy, no nos enfrentamos a Maduro porque él no sea venezolano como han dicho algunos de sus detractores. A lo que nos enfrentamos los liberales de hoy es al mismo correveidile del yugo extranjero histórico, así como lo hicieron los independentistas de aquel tiempo.

Pedro Duque

El mal-querido

Una cosa es que a usted lo rechace más de la mitad del país y otra cosa es que lo rechace todo el país, no quiero imaginarme cómo se puede sentir una persona con poder pero sin autoridad, dónde el poder devino de una jugada magistral muy parecida al fraude y que lo obtuvo prácticamente por azar, pues nadie se imaginaba que el causante de esta tragedia dejara en manos del menos preparado de sus herederos el futuro del llamado socialismo bolivariano, el cuál sí es bolivariano no puede ser socialismo y sí es socialismo no puede ser bolivariano, pero eso es harina de otro costal.


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