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Lo peor que puede pasar

Hay una tensión creciente en el alma de todos los venezolanos. La incertidumbre sobre el presente y el futuro inmediato ofrece condiciones para que crezca la incertidumbre, o lo que es peor, una especie de resignación pesimista por la impotencia que se siente en algunos sectores. A todos, a unos y otros, les digo que lo peor que puede pasar es que no pase nada. Esto también es una posibilidad que alargaría indefinidamente la situación actual. Sucedería si quienes tenemos alguna responsabilidad en la conducción de cualquier sector de la vida nacional nos cruzamos de brazos y lejos de dar el ejemplo que la hora reclama, nos agotamos en reclamos exclusivamente electoralistas que tendrán su hora, pero que nos aleja del cambio radical urgente que la nación reclama.

Cédula de identidad a la basura

El tiempo transcurre en medio de una mezcla siniestra de inseguridad, incertidumbre, angustia y rabia. Todas las noticias que recibimos tienen ingredientes que alimentan los factores señalados. Tanto las originadas en hechos concretos que algunos medios independientes trasmiten como las comentadas o inventadas por los voceros de la dictadura. Todas dejan poco espacio para la esperanza en un futuro mejor a corto plazo. Esto incluye lo que declaran dirigentes políticos de todo calibre. Muchos de ellos, hablan y hablan en vez de invertir su tiempo en hacer, en trabajar para concretar el cambio que Venezuela necesita.

Del 23E-58 al 4F-92

Estos días han sido buenos para refrescar la memoria histórica contemporánea. Las nuevas generaciones de compatriotas conocen poco sobre lo sucedido en las dos fechas. Me refiero a las causas que concretaron los sucesos y por supuesto, a las consecuencias de los mismos.

Esperanza en las universidades

El desastre venezolano pudiera llegar a ser peor. Nadie lo duda, pero tanto en las altas esferas del régimen como de la oposición medianamente organizada, pareciera existir un círculo vicioso donde desenvuelven sus actividades pensando más en sí mismos y en los intereses de cada uno de los grupos que representan. Han olvidado los compromisos superiores mientras la nación sufre peligrosamente. Aún la resignación pesimista no se ha apoderado de la mayoría, pero si seguimos como estamos será cuestión de un tiempo relativamente corto.

Unidad dinámica

El régimen actual es el peor de nuestra historia republicana. No tengo ninguna duda. Además de la ideologización comunistoide, la realidad lo presenta como ineficiente, altamente corrompido y penetrado por los tentáculos del narcotráfico y del terrorismo que actúan con plena libertad en el país. La seguridad de las personas, de las familias y sus bienes es inexistente generando un clima de angustia creciente a las puertas de una especie de resignación pesimista que toca a las puertas de algunos.

Año definitivo

Con estas líneas retomo la colaboración semanal con la opinión pública. Me hizo bien el reposo de Navidad y Año Nuevo, aprovechado para el recogimiento y la reflexión sobre el presente y el futuro inmediato del país. La más importante conclusión no es original. Es compartida por muchos analistas y dirigentes de los distintos sectores de la vida nacional. 2017 es un año decisivo a todos los efectos.

El drama demócrata cristiano

Imposible agotar el tema en un artículo ocasional, pero se trata de algo que nos ahoga por dentro y de alguna manera debemos expresarlo. La democracia cristiana está en crisis en el mundo entero. Esto es válido tanto desde el punto de vista estrictamente político como desde la perspectiva ideológica y doctrinal en la cual fuimos formados desde muy jóvenes.

Peligrosa incertidumbre

Lo que está viviendo el ciudadano común de Venezuela trasciende todas las predicciones hechas hasta ahora. Sabíamos que estábamos mal y, por obra exclusiva y excluyente del régimen gobernante, caminamos aceleradamente hacia peor. Existe en la nación una mezcla extraña de rabia con resentimiento, de resignación pesimista con relación a lo que puede venir ahora y también de expectativa vigilante sobre la conducta del liderazgo político del país.

Honor a los presos políticos

Pueden llamarlos como quieran. Presos políticos, políticos presos, personas detenidas o cómo les dé la gana. El hecho cierto es que Venezuela vive una de las horas más tenebrosas de su historia. Centenares de compatriotas están privados de libertad en distintos sitios de reclusión. Se trata desde retenes policiales hasta cárceles de conocida tradición, pasando por inmundos calabozos existentes tanto en Caracas como en muchas ciudades del interior del país. Debo incluir en este espacio a los cientos de ciudadanos en libertad condicional con buena parte de sus derechos civiles y políticos suspendidos de manera arbitraria. Debería agregar a quienes no sienten condiciones mínimas de seguridad personal o jurídica, sin oportunidades de trabajo para desarrollarse plenamente, por lo que en consecuencia han buscado en el exterior lo que su patria debería garantizarles.

La muerte es inevitable

En estos días partieron físicamente para siempre Fidel Castro en Cuba y aquí en Venezuela Luis Miquelena y “Concho” Quijada. Por supuesto que la opinión pública internacional y nacional se ha ocupado fundamentalmente del primero. Es lógico, aunque con mucha serenidad pronto dediquemos líneas a los otros.

La Chinita y el narcotráfico

Escribo desde Maracaibo. El pasado viernes conmemoramos un año más de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Se trata de la patrona del Zulia, de la Guardia Nacional y de toda Colombia desde donde se inició la tradición. Días memorables en los cuales se produce el reencuentro de familiares y amigos de toda la vida y, en la medida de lo posible, de alegres festividades. Este año no hubo fiesta en Maracaibo más allá de las tradicionales jornadas religiosas en la Basílica y las que en privado sostuvieron las familias con la mayor discreción.

Sentimientos encontrados

No es fácil. En todas partes amigos y desconocidos interesados en la situación del país, me interrogan sobre lo que está sucediendo. Me refiero al mal llamado diálogo, a esos extraños encuentros entre los gobernantes y sus aliados de UNASUR con los representantes de la oposición democrática, pero con ausencia notable de las cabezas dirigentes y presencia de una línea media sin suficiente representatividad y relativa credibilidad. A veces no sé qué cosa responder a las interrogantes. Trato de evitar la resignación pesimista que en ocasiones me trasmiten los interlocutores. Es posible que no lo logre del todo, porque siento que están más claros y resueltos que muchos dirigentes no gubernamentales.

Calidad, transparencia y honestidad

No basta con que la mujer del César sea honesta, también debe parecerlo. Esta famosa sentencia romana no pierde vigencia. Es lo que se exige en esta hora tan difícil a quienes se sientan frente a la alianza régimen-Unasur en nombre de la Venezuela democrática que tienen la obligación de representar. No me alegra decirlo, pero hay dudas al respecto. Sé que la duda ofende. Pero no podemos estar sometidos al chantaje del silencio, ni aceptar que las cosas van por buen camino, cuando tenemos la percepción de todo lo contrario.

En la unión está la fuerza

La unidad es hoy más necesaria que nunca. No podemos olvidar que la oposición agrupada en la MUD y más allá de ella, es hija legítima del pluralismo democrático. Resulta imposible pretender actitudes unánimes o hacer igual lo que es diferente por naturaleza e historia. Pero cuando lo que está en juego es la nación misma, los principios fundamentales de la vida en libertad y democracia que todos compartimos, todo cuanto pueda separarnos debe dejarse de lado. Este régimen no puede ni debe continuar. Este es el objetivo que tiene que unificarnos para definir con claridad la estrategia adecuada para alcanzarlo. Cada sector puede seguirla a su manera, con su propio estilo, sin abandonar la ruta que conduce hacia el cambio que aspiramos.

Disimulo, mentiras y traiciones

Jamás Venezuela había sentido los rigores de una tiranía como la que ha implantado el régimen dirigido por Nicolás Maduro. Es muy poco lo que podemos agregar a lo que está a la vista de propios y extraños. Uno de los factores más insólitos de todo esto es la reiterada acusación de golpistas que el régimen formula contra los dirigentes democráticos y el anuncio sobre inminentes golpes de estado. Se trata de complejos de culpas pasadas y presentes. Este país es, sin duda alguna, el que tiene en su seno la mayor cantidad de golpistas por metro cuadrado en este continente. Buen competidor con relación al mundo entero.

Realismo, esperanza y fe

Saludamos con fe y esperanza la presencia de El Vaticano, en la persona del Nuncio Apostólico de Su Santidad en Buenos Aires, entre nosotros. Con reuniones plurales o por separado y aún sin ellas, a estas alturas debe tener noticias exactas de la dura y peligrosa realidad venezolana. Todos los esfuerzos para evitar que esta etapa final de la confrontación entre los demócratas y la tiranía pueda culminar con indeseables derramamientos de sangre, son bienvenidos. No se perderán. Hemos tenido suficiente, aunque no estén directamente vinculados a la controversia política. Pero ya basta.

Venezuela en peligro

Cuando suceden tragedias no vale decir “yo sabía y lo dije” y en recordarlo no se encuentra tranquilidad. Tampoco la necesaria serenidad para continuar la lucha. En más de una ocasión algunos allegados me dijeron que estaba pesimista con relación a lo que estaba sucediendo. Invariablemente les respondía que, en estos tiempos, ese calificativo corresponde a un optimista realista.

Unidad para enfrentar la tiranía

Llegamos al punto definitivo. Se acabó la democracia. La mataron progresivamente. Llegamos a la dictadura, más que eso, a una verdadera tiranía, dirigida por lo peor de la vida venezolana. Jamás habíamos presenciado, ni estudiado con relación al pasado remoto, una situación tan deplorable como la actual. Nuestro llamado es a la activación del ciudadano común para una lucha intensa, peligrosa, pero definitiva. Se trata de alcanzar la libertad sobre la base del respeto a los principios y valores que dan sustento a la democracia. Todos unidos, civiles y militares, animados por la misma visión de las cosas y por la decisión de poner punto final a esta tragedia. Es la hora.

Cambio radical urgente

Se ha levantado la idea de que el radicalismo agrupa a unos fanáticos enloquecidos en los extremos de sus convicciones ideológicas o políticas. Nada más falso e injusto. Ser radical es ir a la raíz de los problemas sin descuidar las consecuencias de los mismos, pero si nos agotamos en atender exclusivamente esas consecuencias, los problemas se repetirán una y otra vez. Venezuela es un excelente ejemplo de cuanto estamos diciendo.

Las jornadas por venir

La jornada de recolección del 20% de las firmas para el revocatorio convocada para los días 26, 27 y 28 del presente mes, marcan la profundización de la etapa final de la lucha frente al régimen gobernante. Deberá cumplirse y sobre pasar la exigencia establecida a conciencia de que las indignas instituciones a su servicio, continuarán haciendo todo lo que esté a su alcance para impedir el revocatorio este año. No importa. La voluntad de cambio radical existente en la inmensa mayoría de la nación es infinitamente superior a las maniobras de una minoría desesperada y cercada, incluidos muchos que hasta ayer se mostraron solidarios con el régimen.

La guerra, la paz y la justicia

Ha sido dicho que una verdadera paz es algo superior a la ausencia de guerra. Comparto ese criterio, aunque lo interpretemos de manera restringida. El tema nos inquieta ya que somos cercanos seguidores de cuanto acontece en Colombia. Escribo en domingo y aún no conocemos el resultado del plebiscito que se realiza. Independientemente de este punto, las inquietudes sobre el futuro del hermano país y las repercusiones en Venezuela, no nos abandonan. Las dudas mayores tienen que ver con lo relacionado al perdón y a la justicia.

Desde el puente

INCREÍBLE PERO CIERTO Parece mentira pero hasta hace muy poco tiempo los amigos y relacionados del exterior pensaban que exagerábamos cuando referíamos aspectos claves de la situación venezolana. Ahora pareciera que están mejor informados que nosotros mismos. El reclamo es por lo que consideran extrema pasividad por parte de la oposición política organizada frente a lo que, definitivamente, es una tiranía o una dictadura del siglo XXI.

Fracasos, aislamiento y soledad

El régimen venezolano se ha convertido en una verdadera vergüenza para la nación, para el resto del continente y buena parte del mundo. Tiene la responsabilidad exclusiva y excluyente de la dramática situación que viven los ciudadanos. Dado el control comunicacional existente, para el día de hoy pareciera haber más claridad en el exterior que en algunos sectores internos. Con contadas excepciones, las redes sociales gracias a Internet, permiten nutrir la información e intercambiar posiciones útiles.

Más pena que gloria

Como habíamos previsto la XVII Cumbre de Países No Alineados terminó con más pena que gloria para Venezuela y la cabeza del régimen gobernante. Nada nuevo, más allá de constatar la enorme soledad y el progresivo aislamiento que padece. Los acuerdos y conclusiones son más de lo mismo. Aferrados a una retórica hueca, vacía, pasada de moda y de contexto dejan colar, entre líneas, una nostalgia por lo que fue, por lo que desaparece en medio de una globalización que ha roto las alineaciones tradicionales de los dos grandes bloques hoy inexistentes.

Septiembre para la historia

Como se repite en el mundo entero, el 1°-S se realizó una de las mayores concentraciones humanas de que tengamos noticias, tanto en el Continente como en el mundo entero. La nación unida, un millón cien mil personas aproximadamente, manifestó su irreversible rechazo al régimen tiránico de Maduro y exige la posibilidad de expresarlo con el voto mediante el referendo revocatorio que está solicitado. Es uno de los caminos democráticos y pacíficos establecidos en la Constitución para destituir a un jefe de estado.