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Solidaridad con Andrés Velásquez

Es difícil reflexionar serenamente. En estos días existen demasiados elementos contradictorios. Dificultan arribar a conclusiones definitivas. Todos los días, a cada hora, aparecen nuevos datos o se confirman anteriores intuiciones con relación a hechos o a la actuación de protagonistas de todos los bandos.

Incertidumbre máxima

Escribo en domingo sin saber aún los resultados oficiales u oficiosos de la elección de gobernadores. Sin embargo no tengo dudas con relación a lo sucedido en la mayoría de los Estados. Especialmente en los de mayor concentración poblacional y sus consecuencias, a todos los efectos, en la vida del país. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre, ratifico mi convicción de que esto no puede ni debe continuar. Ya es tiempo suficiente para cambiar radicalmente el rumbo de esta Venezuela saqueada y en ruinas. Hacia ese objetivo deben dirigirse todos los esfuerzos del país que aspira a una vida en democracia y libertad.

Juan Pablo Guanipa Villalobos

El debate sobre si se debió aceptar o no la convocatoria a la elección de gobernadores, el proceso de inscripción de aspirantes de todos los partidos, grupales e individuales, lo relativo a los consensos y resultados de primarias realizadas así como algunas otras cosas de importancia en su momento, es actualmente extemporáneo. Mantenerlo vivo no beneficia en la lucha por el cambio de régimen. Sobre todo si se mantiene, de parte y parte, un lenguaje ofensivo e increíblemente contrario a la decencia que debe exigirse a todas las partes.

Oswaldo Álvarez Paz Reflexiones para estos días

Quienes me conocen saben lo que pienso del exagerado electoralismo de algunos para supuestamente combatir a la dictadura gobernante. No me canso de repetir que lo electoral es muy importante en una democracia, pero no es lo único, ni siquiera lo más importante. Mucho menos en una verdadera tiranía que no terminamos de visualizar como tal.

Honradez integral

Todas las actividades de la vida necesitan de honradez total para que sus consecuencias sean realmente positivas. Normalmente confundimos honradez con honestidad y esta última denominación queda reservada para los que no roban ni estafan, para quienes en el ejercicio de funciones públicas o privadas, políticas, profesionales o de cualquier naturaleza, mantienen una línea impecable de conducta. Para algunos son ejemplo a seguir, pero para otros son unos idiotas que desaprovechan oportunidades para superarse o acumular riqueza material y poder en el sentido más amplio de la expresión.

La política como ciencia y arte

Desde muy jóvenes aprendimos que la política es ciencia y arte, siempre al servicio del bien común, es decir, de terceros que no necesariamente significa que esa ciencia y ese arte estén al servicio exclusivo de quienes la practican o de los grupos que puedan estar al servicio de esos propósitos personalistas.

En estado de coma

Venezuela está en estado de coma, abandonada en un pasillo infame de cualquiera de los hospitales del país sin poder atender ninguna de las urgentes necesidades básicas. Tampoco tiene acceso a las unidades especializadas de cuidados intensivos. En ellas aumenta la esperanza por la presencia de los pocos especialistas que van quedando en el país, aunque también con las conocidas carencias que impiden el ejercicio pleno de sus conocimientos y habilidades prácticas.

El tiempo se agota

Ninguno de los problemas de Venezuela será solucionado mientras el régimen que la gobierna exista. Todo lo contrario. La experiencia de los últimos quinquenios demuestra que se harán peores. Me refiero a todos ellos. No sólo a los directamente vinculados con la política, también a los Derechos Humanos, lo internacional, la salud, la educación, la seguridad de las personas y de los bienes y a lo que en ocasiones perecieran olvidar muchos, la defensa de la Soberanía Nacional y la integridad territorial. El drama es terrible sin solución en las condiciones actuales.

Las luchas inevitables

Siempre he sido una persona temerosa y hasta respetuosa de las luchas inevitables. En ocasiones se trata de luchas conmigo mismo hasta determinar la verdadera naturaleza de las mismas y valorarlas acertadamente. En otras están referidas al medio que nos rodea y hasta a realidades extrañas pero presentes. Como decía Gandhi, me ha inquietado siempre saber hasta dónde puedo dominar las pasiones. Lo que he aprendido de esto y mucho más, es que no debemos lamentar lo inevitable.

La naturaleza del cambio

Dentro y fuera de Venezuela existen varias convicciones irreversibles. La primera es muy importante. La democracia ha sido liquidada y sustituida por una dictadura tiránica de marcada tendencia castro-comunista aunque con rasgos propios del siglo XXI y de la realidad interna. Otra es consecuencia de la anterior, se acabó el Derecho como instrumento regulador de las relaciones de los ciudadanos entre sí y de éstos con el estado-gobierno. Cuando esto sucede los pueblos quedan en manos de los caprichos, las desviaciones políticas e ideológicas, de la ineficiencia y de la corrupción de quienes detentan el poder político. Las pruebas están a la vista y el país sobre diagnosticado con relación a los males que padece.

Calificar el objetivo

Para que la unidad funcione es indispensable tener claridad con relación al objetivo. Se necesita que sea el mismo para todos aunque la naturaleza de las organizaciones y personalidades a favor de la democracia, sea distinta. Con el objetivo compartido honestamente se puede avanzar a pesar de que la unidad sea diferenciada, pero dinámica. Las distintas estrategias no se sabotearan entre ellas, al contrario, pueden servir para la apertura de diversos caminos que simultáneamente conduzcan hacia el mismo fin.

Libertad, elecciones y honradez

El mundo no se recupera de la lamentable impresión generada por el fraude del pasado 30 de julio. Países, organizaciones y variopinto liderazgo de todas partes han expresado rechazo a la constituyente comunal, nuevo instrumento para la violencia institucional y, en su nombre, para la violencia física. No vale la pena repetir que este régimen asesinó al Derecho como instrumento para regular la vida en sociedad, las relaciones entre los ciudadanos y de éstos con el estado-gobierno. Liquidada la Constitución Nacional y en proceso de ser arbitrariamente sustituida, se profundiza el ambiente de vida sin ley ni orden. La nación está en manos de los caprichos, desviaciones ideológicas y políticas, corruptelas e ineficiencia de un régimen invadido por los tentáculos detectados en el planeta, del narcotráfico y del terrorismo.

Todo está a la vista

Nadie se llama a engaño en la Venezuela actual. Todos sabemos de qué se trata y hacia dónde quieren conducirla quienes tienen la responsabilidad fundamental de dirigirla. No hay espacio para la duda. Tampoco podrá justificarse ambigüedad alguna o ciertas “imparcialidades” que responden más a complicidad que a convicciones profundas.

No hay retroceso posible

No exagero al decir que esta es quizás la más difícil y delicada de todas las columnas escritas en mis ya largos cuarenta años como escribidor. Imagino que todos entienden lo que quiero decir. Esta semana es crucial para el presente y futuro de Venezuela. Demasiadas cosas están siendo sometidas a pruebas definitivas. Mantengo firme la fe y la esperanza alrededor de la salida a esta tragicomedia. También en la confianza de disponer de todo cuanto necesita el país para avanzar hacia un destino mejor. Ojalá y no falle la voluntad de quienes tienen la responsabilidad de dirigir las acciones. El pueblo, una vez más, pareciera estar por encima de un liderazgo relativamente contradictorio, aunque el objetivo final sea el mismo. Hay de todo. Buenos, regulares y unos cuantos ejemplares deplorables. Pero, no es tiempo de hacer el inventario. Todo lo contrario. Imprescindible profundizar la tarea de la unión por sobre todas las cosas.

Julio para la historia

Escribo a la caída de la tarde de este domingo 16 de julio de 2017. Lo hago con la profunda emoción creada por la extraordinaria manifestación de voluntad del pueblo venezolano. Millones de compatriotas comprometidos con el cambio están terminando de expresar deseo de luchar sin descanso contra la tiranía. Hombres y mujeres, viejos y jóvenes, profesionales de todo tipo, empresarios de la ciudad y del campo, obreros y trabajadores de las diversas disciplinas existentes, religiosos y seglares civiles y militares, en fin, Venezuela entera en la calle dispuesta a dar la vida en esta lucha que no tiene retroceso. No hay marcha atrás. Mañana comienza la etapa final. Todos a cumplir con el mandato recibido en la consulta popular.

Unión y más unión

Nos acercamos al desenlace final de la confrontación entre los demócratas venezolanos y los socialistas comunistoides atrincherados en un régimen que ha perdido toda legitimidad, además de haber destrozado el ordenamiento jurídico existente.

Voluntad general de la nación

El cambio de régimen dejó de ser una simple ilusión. Es hoy una necesidad imperiosa e inaplazable, con perdón de la redundancia. Se trata de mucho más que el simple cambio de quien ejerce la función de cabeza del poder ejecutivo. Por supuesto que la salida de Maduro será el primer gran paso hacia el objetivo, pero las fuerzas democráticas tendrán que ir mucho más allá y, sin agotarse nostálgicamente en el pasado, construir la Venezuela que muchos anhelamos. Una Venezuela basada en el ejercicio activo de la Libertad responsable como República Federal Descentralizada, integrada por Estados y Municipios verdaderamente autónomos. Esto significa que dejarían de ser dependientes políticos y financieros del estado central. Todo lo contrario, la estructura central dependería de la solidez de estados y municipios. Se trata de una verdadera inversión de valores según la cual cada rama del poder público cumpliría con sus deberes y conjuntamente ejecutarían algunas tareas específicas que se adelantarían de manera concurrente.

En la hora más difícil

Confieso sin rubor que en mis 74 años de vida jamás había sentido tan de cerca la angustia por el futuro de Venezuela como la que me asalta en estos días. Nos acercamos a la confrontación final. Es el momento de profundizar la lucha por el cambio. Imposible retroceder o abrir espacio a “conversaciones” que en el pasado y buena parte del presente, sólo han servido detener el impulso liberador del movimiento democrático y darle tiempo al régimen para reorganizarse y redefinir la estrategia de su lucha por conservar el poder político y económico de la república.

Pompeyo Márquez

Unas breves palabras para expresar mi solidaridad infinita con la familia, compañeros, amigos y relacionados de ese gran venezolano que fue Pompeyo Márquez.

En memoria de mi padre

Ángel María Álvarez Domínguez era el nombre de mi padre. En estos días ha estado presente en mi mente. Influyó de manera determinante en la formación recibida en el hogar. Nació en Camaguán, Estado Guárico y buena parte de su desarrollo ocurrió en San Fernando, Estado Apure. Jamás olvidó sus orígenes. Todo lo contrario. Siempre tuvo una buena razón para recordar su adorada tierra llanera, la pasión por la ganadería y la cría y particularmente por la música que Juan Vicente Torrealba llegó a convertir en carnet de identidad del ciudadano común de Venezuela. Todo eso lo sembró en lo más profundo de mí ser y ha tenido consecuencias activas en lo que he podido hacer hasta ahora.

Violencia física e institucional

La situación real de Venezuela está suficientemente clara para propios y extraños. Se acabó la democracia luego de un largo proceso de erosión. Se trata de un golpe de estado ejecutado progresivamente, pero anunciado por el régimen de manera permanente. En consecuencia, mataron al Derecho como instrumento de regulación de la vida ciudadana, de las relaciones entre ellos y de estos con el estado-gobierno. En estas condiciones la nación ha quedado desamparada, prisionera de los caprichos del régimen, de las arbitrariedades, de la violencia y de esta mezcla de ineficacia con la corrupción más vergonzosa de la historia. Todo está más que probado y debidamente documentado.

Incertidumbre sobre el mañana

La lucha contra la dictadura genera serias incertidumbres. Hasta hace poco estaban limitadas al desenlace de la confrontación que se desarrolla a lo largo y ancho de Venezuela. Cada día luce más despejada. Crece la convicción sobre la derrota definitiva de un régimen que está muy por debajo de las expectativas internas y externas. Errores graves, desviaciones inconcebibles para verdaderos revolucionarios de izquierda, disimulos y mentiras fácilmente detectables lo han desviado del cumplimiento de sus obligaciones fundamentales. Lo cierto es que la nación, es decir, el pueblo, está sin gobierno y sin justicia, enfrentando problemas existenciales primarios. Sin armas ni violencia, sólo con la palabra y la enorme voluntad de cambio, la unidad necesaria para la lucha se ha configurado progresivamente. Políticos, empresarios de la ciudad y del campo, trabajadores de todas las áreas, académicos, mujeres y hombres, viejos y jóvenes manifiestan la decisión de no desmayar hasta concretar el primer paso del cambio. Esto no admite discusión. Está a la vista.

Pasos largos y firmes

Venezuela avanza con pasos largos y firmes hacia la Libertad más plena. Con todas las caretas en el suelo, sin máscaras o disimulos creíbles, el régimen gobernante está al descubierto frente al pueblo y a la comunidad internacional. Está solo, criticado y condenado por la opinión pública en el sentido más amplio de la expresión. Esto que pareciera ser definitivo no lo es, al menos en el corto plazo, aunque nunca se sabe. Lo cierto es que los tiranos sin dignidad ni coraje, se cierran sobre sí mismos con la cúpula que los rodea, cómplices todos de delitos similares. El peligro crece. Impulsados por la necesidad de retener el poder a cómo dé lugar, profundizan el uso de la violencia física e institucional, del engaño y de la mentira. Sin embargo, la mayoría de ellos se está planteando qué hacer en caso de que se produzca la inevitable caída. No tienen claro su destino ni dentro ni fuera del país. No son bienvenidos en ninguna parte, ni siquiera en los llamados paraísos fiscales depositarios de sus ganancias ilícitas. A estas alturas no pueden confiar ni en sus testaferros, algunos ya alzados con esos dineros mal habidos. Los peligros crecen, pero el final se acerca aceleradamente. Nada podrá impedirlo.

Proceso irreversible

Todas las cartas están sobre la mesa. Por un lado un régimen probadamente incompetente, ideologizado mediante un socialismo comunistoide, dirigido por un grupo cada día más reducido de cómplices de tantas corruptelas conocidas y por conocer, incapaz de mantener en términos decentes la memoria del difunto “inmortal” y por el otro, la nación entera desbordando estructuras políticas, económicas y sociales, expresando de manera inequívoca su deseo de cambio radical en la dirección de los principios fundamentales de Justicia y Libertad, base de los valores democráticos que la animan.

Libertad y justicia

El pasado Día de las Madres se convirtió en otra oportunidad para repasar el duro vivir de este tiempo venezolano. Razón tenía quien dijo que “las manos que mecen las cunas” son las manos que escriben la historia. Con emoción sostenida hemos visto la cristalización de una nueva generación de compatriotas, ejemplo para el mundo y orgullo para nosotros. Sólidos, valientes, bien preparados, sin cálculos secundarios prematuros se han convertido en la vanguardia de la lucha por la libertad y la democracia. Corajudamente asumen los riesgos y dirigen la resistencia frente a la tiranía gobernante. Desgraciadamente han caído físicamente unos cuantos y centenares están injustamente detenidos al margen de la Constitución y de las leyes. Pero la nación entera los respeta y admira. La hora de la libertad plena se acerca inexorablemente y con ella, la necesaria justicia que coloque todo en el sitio que le corresponde. Las madres de esta gloriosa “generación del 17”, en medio de la lógica preocupación que mantienen por la suerte diaria de sus muchachos, tienen que sentir el orgullo de ser protagonistas fundamentales de cuanto está sucediendo.


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