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Opinión

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La muerte pega muy duro

Esta semana voy a alejarme, en la medida de lo posible, de la sobre diagnosticada tragedia venezolana. Todos los temas son importantes, pero siempre son los mismos, aunque cada día más graves que el anterior. Por eso es conveniente señalar que los países nunca tocan fondo. Esto sólo se da cuando lo que se hace mal finaliza y lo que debe hacerse bien empieza. Aún no hemos llegado a eso, pero la Venezuela democrática tiene todo listo para el momento en que termine la usurpación, primer gran paso para la construcción del nuevo país al que aspiramos y por el cual luchamos.

Cuidado con el electoralismo agudo

Están pasando muchas cosas. Todas graves y, quizás, definitivas. La mayoría no son nuevas, como el control y la represión brutal contra los medios de comunicación independientes, no controlados por el régimen. Otras son más recientes como el apagón nacional y la suspensión práctica de las comunicaciones electrónicas, aunque sea de manera intermitente que aún se mantiene. Por supuesto, repiten como loros que todo es consecuencia de la “guerra” de Estados Unidos contra Venezuela, incluida la hambruna, la escasez de alimentos y medicinas y el desastre educacional y hospitalario. Solamente omiten los escandalosos casos de corrupción y el clima de inseguridad de las personas, los bienes y las familias en general como consecuencia de las acciones del crimen organizado bajo inspiración y controles determinables con facilidad.

Por la libertad y la vida

En esta batalla contra la tiranía nos estamos jugando algo más que la libertad. Está en juego la vida misma de centenares de miles, de millones de compatriotas que por razones de salud, alimentación e inseguridad de las personas y de los bienes soportan una realidad tan incierta que un porcentaje muy importante de la población ha sentido la necesidad de irse del país. Lo hacen por cualquier medio, aún con riesgo de su propia existencia. Caso sin precedentes en la historia de Latinoamérica y con pocas referencias mundiales. El mundo nos observa con asombro y, en esta parte del planeta se añade la preocupación por las dificultades derivadas de la multitudinaria presencia de venezolanos en sus territorios.

Liberación nacional urgente

Es difícil pronosticar desenlaces cuando la lucha está en pleno desarrollo. Lo sucedido la semana pasada aún no ha concluido, pero a pesar de las dificultades, no tengo dudas en cuanto al éxito de la indetenible tarea que por la liberación de Venezuela se realiza dentro y fuera del país. Muy pronto seremos un país completamente libre, fuera de toda influencia totalitaria, socialistoide, comunista a la cubana o a lo que queda de la extinta Unión Soviética, es decir Rusia. Los venezolanos no somos comunistas, ni seremos jamás dóciles ciudadanos dispuestos a vivir eternamente bajo un régimen tirano y altamente corrompido. En estos veinte años, dos décadas, se han tolerado muchas cosas con el ingenuo convencimiento de que cuanto sucedía era temporal y que más temprano que tarde llegaría a su final. No ha sido así. Para el día de hoy a esta hora, el 90% de la población pareciera dispuesta a jugarse el todo por el todo para liquidar la tiranía y recuperar a plenitud los derechos que la Constitución consagra y lo, más importante, la dignidad que corresponde a todo ser humano y consagrar a la familia como el núcleo fundamental de la vida republicana.

Por las generaciones en desarrollo

Varias veces he repetido que la generación en la cual me ubico, la de 1958, es la gran deudora de la historia. Entramos a la vida pública a la caída de Pérez Jiménez, entre otras cosas, por haber contribuido en la etapa final de la lucha contra la dictadura. Nuestros mayores con mucha comprensión nos abrieron el camino. También nuestros padres se privaron de casi todo para abrirnos un mundo de posibilidades infinitas. Nos señalaron el camino del estudio, la vocación por el trabajo productivo, el valor de la familia sin desviarse del magisterio que se auto impusieron en bien de nosotros. Por supuesto que no ha sido fácil. Nada ha sido gratuito. Hemos tenido que luchar muy duro para alcanzar metas estables, pero con una formación básica adecuada y el ejemplo permanente de nuestros mayores.

Pluralismo democrático

Los sucesos de Venezuela avanzan con una velocidad impresionante. Basta con repasar lo que ha sucedido desde finales del año pasado hasta este momento. La situación es bastante distinta. El régimen luce desesperado y encerrado en un cuarto obscuro que los lleva a decir y hacer estupideces sin sentido. Las últimas manifestaciones públicas de Maduro y Cabello, juntos y por separado, ejemplifican lo que digo. Están mal, muy mal. Aunque el tiempo que les queda sea muy corto, el estado en que se encuentran los convierte en seres muy peligrosos. El cuento de Dios dado sobre los silbidos de bala que Guaidò no ha escuchado cerca de su cabeza es prueba de ello. Y ni se diga de la ridícula presencia de Maduro en Maracaibo disfrazado de médico y echándoselas de José Gregorio Hernández, de “hacedor” de milagros como el que le ha permitido llegar hasta el punto en que se encuentra. Estas cosas parecerían tonterías sin sentido, pero no lo son. Reflejan la terrible realidad del final que se avecina.

El desenlace está próximo

No me gusta ponerle fecha concreta a los eventos que aspiro sucedan. Tampoco señalar plazos. En el caso de Venezuela estamos mucho más cerca del final que hace apenas un mes. Sin embargo es imposible determinar la naturaleza de lo que pueda suceder en los próximos días. Debemos pensar en el peor escenario posible, es decir, en una confrontación final violenta. Si no se da, demos gracias a Dios, pero si llegara a presentarse por obra y gracia del régimen, que no nos sorprenda. Estamos preparados para hacerle frente a la situación y alcanzar la victoria. La posibilidad preocupa. No la deseamos, pero puede ser inevitable.

Ya comenzó el futuro

El futuro no se construye por decreto. Tampoco bastan los buenos pensamientos, útiles para visualizar lo que queremos, pero no para concretarlos. El futuro se construye desde el presente, trabajando día a día sin descanso. Hay que dejar de lado el pasado y no confundir la experiencia adquirida con lo que debemos hacer. Esa experiencia no sirve para mucho en términos concretos, aunque es útil ya que desarrolla sabiamente el olfato y la visión. No es poca cosa sobre todo en tiempos confusos y muy convulsionados como es el caso de la Venezuela actual.

23E, fecha memorable

Esta semana se cumplen sesenta años de la inolvidable gesta del 23 de enero de 1958. Recuerdo una canción de la época que decía “la fecha en la que el pueblo la verdad clarita vio”. Las circunstancias y la realidad actual son diferentes, pero el espíritu de la nación es cada vez más parecido. Se aspira a un cambio radical, profundo, irreversible, que empieza con la salida de Maduro. Primer paso hacia la sustitución del régimen actual para dar paso a la Libertad y a una verdadera y moderna Democracia.

2019, año definitivo y peligroso

Escribo estas líneas luego de dos semanas de receso. Fin de año y comienzo del actual han ofrecido posibilidades de reflexión que cuesta mucho sintetizar. Trataré de hacerlo con las limitaciones obvias de estas notas.

Liberación nacional

2018 termina. Uno de los peores años de la historia contemporánea de Venezuela. El peor desde que tengo uso de razón. Todas las áreas de la vida nacional están en proceso de destrucción gracias a la acción del régimen y de las pecaminosas omisiones de algunos que, pudiendo hacer oposición y resistencia, han mirado hacia otro lado o actúan para conservar lo que tienen.

Respeto a la voluntad popular

Las consideraciones de hoy tienen como motivación los resultados de la reciente elección para supuestamente elegir los concejales de todos los municipios del país. De acuerdo a las normas debieron haberse realizado el mismo día de la elección de alcaldes, lo cual no se hizo. Se introdujo, de esta manera, un vicio adicional a los bastantes prostituidos procesos electorales de los últimos años. Pero no es esa la motivación fundamental.

Régimen deslegitimado

La enorme abstención en las elecciones municipales del domingo es un signo inequívoco del enorme rechazo que tiene el régimen en la población. Parece mentira, pero el ciudadano común está mucho más claro que algunos de los que pretenden dirigirlo desde la oposición. Siguen aferrados a la prédica de la salida “pacífica y electoral” cuando no hay condiciones para lo uno ni lo otro. Para quienes creemos que la decisión del pueblo es sagrada queda claro que en esta oportunidad se manifestó, una vez más, en sentido contrario a la convocatoria hecha por el Consejo Nacional Electoral por instrucciones superiores, bajo la atenta mirada de la Asamblea Constituyente, ilegítima y antidemocrática. Fue un acto de protesta masiva, de rebeldía y rebelión. ¿Acaso eso no cuenta? Debemos verlo y analizarlo desde esa perspectiva, pero pasando a la acción decidida para poner punto final a este régimen que desmorona integralmente a la nación.

Maduro y Bush padre

Esta es una comparación imposible de hacer con honestidad. Sin embargo, las actuaciones de uno y otro permiten referencias a las consecuencias que para sus respectivos países tuvieron y han tenido sus actuaciones.

Formaciòn moral y cívica

Los escándalos de las últimas semanas no nos sorprenden. Se empieza a hacer público lo que era conocido por casi todo el mundo, incluido el alto Gobierno. Pero se comentaba en voz baja. Para nadie es un secreto que estamos ante el peor Gobierno de la historia. Palabrero, ineficaz y muy corrompido. Impresionan las acusaciones entre los señalados por hechos imperdonables. Las acciones que en el mundo se adelantan ponen las cosas en su sitio. Resulta que la justicia de Estados Unidos, España, Colombia y algunos otros países se han convertido en los mejores y más eficaces aliados de la decencia y de la rectitud que se exige de todos cuantos tienen acceso al poder.

Justicia para los presos

Están por cumplirse las dos décadas más terribles de la historia contemporánea de Venezuela. Se dice fácil, pero una mezcla indescriptible de tristeza e indignación demasiado contenida se percibe por todas partes. Faltaría espacio para referirnos a uno cualquiera de los graves problemas de la nación. La evolución de ellos, juntos o por separado, es del dominio público. Lo único que quizás alguna gente no termina de clarificar es si la tragedia se debe exclusivamente a la manifiesta incapacidad para gobernar de Chávez primero y de Maduro actualmente o si, por el contrario, está directamente vinculada a la incapacidad, a la falta de preparación o a las horribles desviaciones derivadas de la corrupción a todos los niveles. No todo tiene que ver con el dominio político de Cuba sobre el alto gobierno o con la influencia determinante de las estructuras del narcotráfico en un régimen que debe prepararse para su salida próxima del poder.

El enemigo está en casa

Venezuela llegó a la última etapa de su desmoronamiento. La situación actual es ampliamente conocida dentro y fuera del país. También los factores que controlan y dirigen el proceso. Quien no quiera aceptar lo dicho debe ser cómplice, irresponsable absoluto, cómodo en grado superlativo o digno de cualquier calificativo en esas direcciones.

En defensa de las universidades

Bajo el título de universidades pretendemos englobar a toda la educación superior del país. Todo el sistema educacional venezolano es un desastre. A todos los niveles, pero analizarlo completo es imposible en estas limitadas cuartillas semanales. En esta oportunidad nos referiremos básicamente a la universidad. Por historia y tradición le corresponde el protagonismo de la vida nacional.

Historia Constitucional del Zulia

El pasado sábado estuvimos presentes en una jornada histórica. Bajo el patrocinio y la dirección general de La Universidad del Zulia fue presentado un estudio completo sobre la evolución constitucional del Zulia. Un trabajo que abarca alrededor de tres siglos, Le atribuyo una importancia fundamental a esta materia que ofrece luces sobre muchas cosas de enorme importancia para el presente de la región zuliana siendo, además, un camino que están por iniciar otros Estados de la República.

Dificultades semanales

Cada semana se hace más difícil escribir esta columna. Los temas parecieran agotados y corremos el riesgo de ser cada vez más repetitivos, aunque siempre avancemos hacia lo peor con relación a la semana anterior. El mal no se detiene y, mientras este régimen exista, debemos estar preparados para no dejarnos derrotar por el pesimismo y mantener viva la esperanza del cambio necesario.

Avanzando hacia el desenlace

La incertidumbre general con relación a temas fundamentales ha sido una de las características de la Venezuela de estos tiempos. Sembrada con premeditación y alevosía para generar temor y parálisis en quienes han tenido en sus manos la posibilidad de concretar el cambio. Hasta hace poco el esquema funcionaba. Ya no. La incertidumbre se transforma aceleradamente en convicción profunda sobre la necesidad de detener el proceso actual y revertir hacia lo positivo la carga negativa del presente. La inmensa mayoría del país hoy piensa que esto no puede, ni debe, continuar. Más que eso, pareciera dispuesta a echar el reto para alcanzar el objetivo.

Círculo vicioso electoral

Desde este espacio nos hemos abstenido de criticar a compañeros tenidos como opositores. Las diferencias las hemos asumido como discrepancias lógicas entre demócratas que trabajamos para construir una verdadera unidad que perfectamente puede ser tan dinámica como diferenciada. Todo muy propio de una relación construida sobre la base de la libertad y el respeto. Pero eso es una cosa y no entender o, mejor dicho, no querer entender que no hay democracia, que vivimos en una dictadura tiránica, socialista y comunistoide, es otra. Perniciosa y contraria al interés general que debería unirnos: el final del régimen en el menor tiempo posible.

Nueva York, ¡qué pena!

¡Qué pena con ese señor! La semana que acaba de terminar estuvo llena de situaciones que terminaron por ratificar ante el mundo la verdadera naturaleza, las alianzas y, entre otras cosas, la enorme hipocresía de la dictadura venezolana. Nueva York es la capital económica, con fuerte impacto en la política, de Estados Unidos y en la economía del mundo entero. Por algo funciona allí la sede de las Naciones Unidas. Sin embargo, a pesar de la evidencia de lo señalado, Maduro tratando de generar expectativas favorables con relación a su visita, con un “voy o no voy” porque “me pueden asesinar”, consiguió hacer uno de los ridículos más impresionantes de que tengamos memoria.

Reflexiones sobre la intervención

Es increíble oír y leer las frecuentes declaraciones de voceros oficialistas y de algunos supuestos opositores condenando radicalmente lo que no ha sucedido hasta ahora. Me refiero a la supuesta intervención militar de Estados Unidos para derrocar y asesinar a Maduro, a la guerra que según ellos se prepara desde Colombia, a los insólitos ataques contra Almagro y, entre otras cosas, a las múltiples ofensas contra cualquier personalidad que en el mundo cuestione al régimen actual. Por eso se han quedado aislados en el continente y en el resto del planeta. La identificación definitiva de Venezuela es con Cuba, Nicaragua y Bolivia y la burlona preocupación por la influencia creciente de los chinos, rusos, turcos ante el despelote gubernamental reinante.

Llegó la hora

Nadie puede engañarse con cuanto sucede en Venezuela. Todos sufrimos una realidad que traspasa los límites de la tragedia de la vida nacional. Ningún pueblo merece estar sometido a las privaciones que impone una dictadura comunistoide que, además, está conducida por un régimen con poca ética, con probada ineficiencia y dosis de corrupción nunca vistos en nuestra historia.


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