end header begin content

Opinión

Columnistas

Reflexiones desordenadas

Escribo en domingo. Aún no conozco los resultados de la actividad electoral convocada para hoy por el régimen y avalada por importantes personeros no formalmente oficialistas. La verdad es que no me preocupa demasiado el tema. Todo está dado para que el régimen mantenga, con alguna ampliación, el control de la mayoría de las estructuras municipales.

Peligrosa incertidumbre

Cada venezolana sacará sus conclusiones sobre la reunión que se desarrolló, una vez más, en Santo Domingo. Bastantes generalidades y algunas contradicciones están contenidas en las recientes declaraciones de los protagonistas del gobierno, de la oposición y de los testigos cooperantes. Mucho relleno y poca sustancia por parte de todos los declarantes en un momento en que se llega al final del viciado proceso electoral para elegir alcaldes el próximo 10-D. Se mantienen las mismas condiciones irregulares de la pasada elección de gobernadores, pero en condiciones un poco peores pues no se atendieron, ni fueron corregidas, las múltiples irregularidades denunciadas con claridad por los participantes.

Capítulo venezolano de las Farc

Cada semana se hace más difícil escoger el tema a tratar. La desviación electoralista que se ha apoderado de muchos dirigentes es la razón fundamental. Ya casi no se habla de la presencia protagónica de las estructuras del narcotráfico en la vida venezolana. Tampoco del terrorismo y sus múltiples manifestaciones, ni del control cubano de instancias fundamentales de la vida civil y militar de la república. El tema de la corrupción ha pasado a ser secundario en un país destrozado por sus manifestaciones a todos los niveles. Mientras que el tema Obredecht ocupa lugar prioritario en buena parte del continente, en Venezuela sigue pasando por debajo de la mesa. Ni gobierno ni oposición se ocupan. Es como si no existiera, como si esa empresa brasileña jamás hubiera operado en este atormentado país. Ya casi no se menciona lo relativo a los presos y exilados políticos. Increíble, pero cierto.

Dictadura o libertad

Bien por Antonio Ledezma. Cada quien actúa de acuerdo a su conciencia. Lo hizo y bien. Su acción empieza a tener consecuencias favorables a la causa de la libertad. Lo demuestran las reacciones inmediatas de los jefes de Gobierno y del liderazgo político de Colombia y España, sin exclusiones políticas o ideológicas. Solidaridad total, activa y decidida para el desenlace a la dramática crisis venezolana. Antonio acaba de asumir una nueva y definitiva responsabilidad. Quizás la más importante de toda su vida. No tengo dudas con relación a su capacidad para estar a la altura de las exigencias del presente.

La tragedia avanza

En la medida de los posible trato de evitar caer en la tentación del inventario de problemas que sufre la población. Todos están sobre diagnosticados y frente a ellos hay estudios completos, ideas, proyectos y programas para eliminarlos o, al menos, revertir hacia lo positivo las negativas tendencias actuales. Sin embargo poco se hace en la práctica. Pareciera que nada de eso importara al régimen y muy poco a la mayoría de los dirigentes opositores.

Breves sobre política y políticos

Buena parte del liderazgo opositor no entiende que la verdadera naturaleza del problema de Venezuela no es electoral sino existencial. Por el camino de las derrotas evitables y triunfos muy circunstanciales, el país camina hacia su progresiva destrucción. Cada día estamos peor y, lo más grave, es que muchos opinadores endosan a quienes sienten la obligación de bregar dádivas o recibir lo que el régimen les da para garantizar la supervivencia. La culpa no es del pueblo que recibe selectivamente. Es de una dirigencia política, económica, social y militar cerrada sobre sí misma. No ve más allá de sus propios intereses. Por muy legítimos que sean, no bastan para reaccionar adecuadamente, es decir, para lograr el necesitado cambio de régimen.

Panorama desorientador

Existe una notable desorientación tanto en dirigentes como en dirigidos de la oposición y también en buena parte de los seguidores del oficialismo. En todas partes la gente pregunta ¿qué va a pasar? Pero muy pocos ¿qué vamos a hacer?, lo que sería correcto en este tiempo de tanta incertidumbre.

Solidaridad con Andrés Velásquez

Es difícil reflexionar serenamente. En estos días existen demasiados elementos contradictorios. Dificultan arribar a conclusiones definitivas. Todos los días, a cada hora, aparecen nuevos datos o se confirman anteriores intuiciones con relación a hechos o a la actuación de protagonistas de todos los bandos.

Incertidumbre máxima

Escribo en domingo sin saber aún los resultados oficiales u oficiosos de la elección de gobernadores. Sin embargo no tengo dudas con relación a lo sucedido en la mayoría de los Estados. Especialmente en los de mayor concentración poblacional y sus consecuencias, a todos los efectos, en la vida del país. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre, ratifico mi convicción de que esto no puede ni debe continuar. Ya es tiempo suficiente para cambiar radicalmente el rumbo de esta Venezuela saqueada y en ruinas. Hacia ese objetivo deben dirigirse todos los esfuerzos del país que aspira a una vida en democracia y libertad.

Juan Pablo Guanipa Villalobos

El debate sobre si se debió aceptar o no la convocatoria a la elección de gobernadores, el proceso de inscripción de aspirantes de todos los partidos, grupales e individuales, lo relativo a los consensos y resultados de primarias realizadas así como algunas otras cosas de importancia en su momento, es actualmente extemporáneo. Mantenerlo vivo no beneficia en la lucha por el cambio de régimen. Sobre todo si se mantiene, de parte y parte, un lenguaje ofensivo e increíblemente contrario a la decencia que debe exigirse a todas las partes.

Oswaldo Álvarez Paz Reflexiones para estos días

Quienes me conocen saben lo que pienso del exagerado electoralismo de algunos para supuestamente combatir a la dictadura gobernante. No me canso de repetir que lo electoral es muy importante en una democracia, pero no es lo único, ni siquiera lo más importante. Mucho menos en una verdadera tiranía que no terminamos de visualizar como tal.

Honradez integral

Todas las actividades de la vida necesitan de honradez total para que sus consecuencias sean realmente positivas. Normalmente confundimos honradez con honestidad y esta última denominación queda reservada para los que no roban ni estafan, para quienes en el ejercicio de funciones públicas o privadas, políticas, profesionales o de cualquier naturaleza, mantienen una línea impecable de conducta. Para algunos son ejemplo a seguir, pero para otros son unos idiotas que desaprovechan oportunidades para superarse o acumular riqueza material y poder en el sentido más amplio de la expresión.

La política como ciencia y arte

Desde muy jóvenes aprendimos que la política es ciencia y arte, siempre al servicio del bien común, es decir, de terceros que no necesariamente significa que esa ciencia y ese arte estén al servicio exclusivo de quienes la practican o de los grupos que puedan estar al servicio de esos propósitos personalistas.

En estado de coma

Venezuela está en estado de coma, abandonada en un pasillo infame de cualquiera de los hospitales del país sin poder atender ninguna de las urgentes necesidades básicas. Tampoco tiene acceso a las unidades especializadas de cuidados intensivos. En ellas aumenta la esperanza por la presencia de los pocos especialistas que van quedando en el país, aunque también con las conocidas carencias que impiden el ejercicio pleno de sus conocimientos y habilidades prácticas.

El tiempo se agota

Ninguno de los problemas de Venezuela será solucionado mientras el régimen que la gobierna exista. Todo lo contrario. La experiencia de los últimos quinquenios demuestra que se harán peores. Me refiero a todos ellos. No sólo a los directamente vinculados con la política, también a los Derechos Humanos, lo internacional, la salud, la educación, la seguridad de las personas y de los bienes y a lo que en ocasiones perecieran olvidar muchos, la defensa de la Soberanía Nacional y la integridad territorial. El drama es terrible sin solución en las condiciones actuales.

Las luchas inevitables

Siempre he sido una persona temerosa y hasta respetuosa de las luchas inevitables. En ocasiones se trata de luchas conmigo mismo hasta determinar la verdadera naturaleza de las mismas y valorarlas acertadamente. En otras están referidas al medio que nos rodea y hasta a realidades extrañas pero presentes. Como decía Gandhi, me ha inquietado siempre saber hasta dónde puedo dominar las pasiones. Lo que he aprendido de esto y mucho más, es que no debemos lamentar lo inevitable.

La naturaleza del cambio

Dentro y fuera de Venezuela existen varias convicciones irreversibles. La primera es muy importante. La democracia ha sido liquidada y sustituida por una dictadura tiránica de marcada tendencia castro-comunista aunque con rasgos propios del siglo XXI y de la realidad interna. Otra es consecuencia de la anterior, se acabó el Derecho como instrumento regulador de las relaciones de los ciudadanos entre sí y de éstos con el estado-gobierno. Cuando esto sucede los pueblos quedan en manos de los caprichos, las desviaciones políticas e ideológicas, de la ineficiencia y de la corrupción de quienes detentan el poder político. Las pruebas están a la vista y el país sobre diagnosticado con relación a los males que padece.

Calificar el objetivo

Para que la unidad funcione es indispensable tener claridad con relación al objetivo. Se necesita que sea el mismo para todos aunque la naturaleza de las organizaciones y personalidades a favor de la democracia, sea distinta. Con el objetivo compartido honestamente se puede avanzar a pesar de que la unidad sea diferenciada, pero dinámica. Las distintas estrategias no se sabotearan entre ellas, al contrario, pueden servir para la apertura de diversos caminos que simultáneamente conduzcan hacia el mismo fin.

Libertad, elecciones y honradez

El mundo no se recupera de la lamentable impresión generada por el fraude del pasado 30 de julio. Países, organizaciones y variopinto liderazgo de todas partes han expresado rechazo a la constituyente comunal, nuevo instrumento para la violencia institucional y, en su nombre, para la violencia física. No vale la pena repetir que este régimen asesinó al Derecho como instrumento para regular la vida en sociedad, las relaciones entre los ciudadanos y de éstos con el estado-gobierno. Liquidada la Constitución Nacional y en proceso de ser arbitrariamente sustituida, se profundiza el ambiente de vida sin ley ni orden. La nación está en manos de los caprichos, desviaciones ideológicas y políticas, corruptelas e ineficiencia de un régimen invadido por los tentáculos detectados en el planeta, del narcotráfico y del terrorismo.

Todo está a la vista

Nadie se llama a engaño en la Venezuela actual. Todos sabemos de qué se trata y hacia dónde quieren conducirla quienes tienen la responsabilidad fundamental de dirigirla. No hay espacio para la duda. Tampoco podrá justificarse ambigüedad alguna o ciertas “imparcialidades” que responden más a complicidad que a convicciones profundas.

No hay retroceso posible

No exagero al decir que esta es quizás la más difícil y delicada de todas las columnas escritas en mis ya largos cuarenta años como escribidor. Imagino que todos entienden lo que quiero decir. Esta semana es crucial para el presente y futuro de Venezuela. Demasiadas cosas están siendo sometidas a pruebas definitivas. Mantengo firme la fe y la esperanza alrededor de la salida a esta tragicomedia. También en la confianza de disponer de todo cuanto necesita el país para avanzar hacia un destino mejor. Ojalá y no falle la voluntad de quienes tienen la responsabilidad de dirigir las acciones. El pueblo, una vez más, pareciera estar por encima de un liderazgo relativamente contradictorio, aunque el objetivo final sea el mismo. Hay de todo. Buenos, regulares y unos cuantos ejemplares deplorables. Pero, no es tiempo de hacer el inventario. Todo lo contrario. Imprescindible profundizar la tarea de la unión por sobre todas las cosas.

Julio para la historia

Escribo a la caída de la tarde de este domingo 16 de julio de 2017. Lo hago con la profunda emoción creada por la extraordinaria manifestación de voluntad del pueblo venezolano. Millones de compatriotas comprometidos con el cambio están terminando de expresar deseo de luchar sin descanso contra la tiranía. Hombres y mujeres, viejos y jóvenes, profesionales de todo tipo, empresarios de la ciudad y del campo, obreros y trabajadores de las diversas disciplinas existentes, religiosos y seglares civiles y militares, en fin, Venezuela entera en la calle dispuesta a dar la vida en esta lucha que no tiene retroceso. No hay marcha atrás. Mañana comienza la etapa final. Todos a cumplir con el mandato recibido en la consulta popular.

Unión y más unión

Nos acercamos al desenlace final de la confrontación entre los demócratas venezolanos y los socialistas comunistoides atrincherados en un régimen que ha perdido toda legitimidad, además de haber destrozado el ordenamiento jurídico existente.

Voluntad general de la nación

El cambio de régimen dejó de ser una simple ilusión. Es hoy una necesidad imperiosa e inaplazable, con perdón de la redundancia. Se trata de mucho más que el simple cambio de quien ejerce la función de cabeza del poder ejecutivo. Por supuesto que la salida de Maduro será el primer gran paso hacia el objetivo, pero las fuerzas democráticas tendrán que ir mucho más allá y, sin agotarse nostálgicamente en el pasado, construir la Venezuela que muchos anhelamos. Una Venezuela basada en el ejercicio activo de la Libertad responsable como República Federal Descentralizada, integrada por Estados y Municipios verdaderamente autónomos. Esto significa que dejarían de ser dependientes políticos y financieros del estado central. Todo lo contrario, la estructura central dependería de la solidez de estados y municipios. Se trata de una verdadera inversión de valores según la cual cada rama del poder público cumpliría con sus deberes y conjuntamente ejecutarían algunas tareas específicas que se adelantarían de manera concurrente.

En la hora más difícil

Confieso sin rubor que en mis 74 años de vida jamás había sentido tan de cerca la angustia por el futuro de Venezuela como la que me asalta en estos días. Nos acercamos a la confrontación final. Es el momento de profundizar la lucha por el cambio. Imposible retroceder o abrir espacio a “conversaciones” que en el pasado y buena parte del presente, sólo han servido detener el impulso liberador del movimiento democrático y darle tiempo al régimen para reorganizarse y redefinir la estrategia de su lucha por conservar el poder político y económico de la república.


Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com