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Opinión

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La cultura del cinismo

El cinismo ha llegado a niveles intolerables, dada la perversa pedagogía del poder establecido que la ha permeado eficazmente. No obstante, permeada a distintos sectores que ha victimizado, muestra sus inevitables límites. Todo el mundo sabe de la dramática situación que atravesamos los venezolanos, siendo ya imposible ocultar la verdad. Los propagandistas y publicistas del régimen, pivoteadas numerosas agencias que ahora lo abandonan, carecen de la imaginación necesaria para darle continuidad al engaño y, en definitiva, a la estafa que forzó toda una cultura de los valores. Entre el agente policial que falsea la verdad e, inconmovible ante la víctima inocente, agota el procedimiento de no recibir la contraprestación deseada por él y el piquete de colegas que trillan la extorsión, o el ladrón sorprendido con las manos en la masa en claro desafío a las autoridades más decididas, sin el menor pestañeo, protegiéndose e intentando hacerlo con la banda de malhechores de adscripción, no media distancia alguna con los ocupantes de Miraflores. Éstos, al mismo tiempo, censuran y reprimen, matan de hambre y de mengua a la población, procurando desvirtuar los hechos para intentar la mentira como algo natural o normal, aunque no tarde en reventar en la mismísima nariz de los mentirosos que tratan de naturalizarla o normalizarla ya como un hecho cultural, mientras sean su fuente por excelencia. Días atrás, Maduro Moros intentó administrar su nerviosismo, acusando recibo de las claras amenazas e inevitables peligros que afronta su dictadura. Suerte de capas geológicas sobrepuestas a las más viejas, afirmó que “Venezuela se está jugando su propia existencia como República, su derecho a la paz”, como si con él no padeciéramos el hundimiento mismo de la vida republicana y no fuese directo responsable del genocidio activo y pasivo que llama la atención del mundo; agrega que “el imperio se ha vuelto loco, loco” y, al pasearse por una noción tan anacrónica que tampoco domina, la entiende como un desvarío imperialista que lo sorprende; o afirma que “es obsceno que un grupo de personas nacidas en Venezuela, que le piden al gobierno norteamericano que invadan militarmente nuestro país”, como si él no hubiese decidido la evidente ocupación por fuerzas cubanas e irregulares del vecino país (entre otras que están por saberse), no fuese portador de una dudosa nacionalidad (por decir lo menos), o no supiera de las características de las misiones de paz (nada extrañaría por muy canciller que haya sido). Acendrado cinismo el suyo, habla de una paz que nunca ha prodigado y, menos, garantizado. Empero, deja constancia de la guerra civil como la única opción para su propia salvación en el poder, huérfano de toda la habilidad conductora que lo fuerza a la prótesis de La Habana. El suyo, no es un discurso típico de la post-modernidad, como suelen calificarlo algunos acólitos y también críticos de su hora menguada. Por más dobleces que ensaye, es propio de la barbarie a la que hemos retrocedido, alguna vez magníficamente enmascarada. Por sobradas que sean las evidencias, necesitamos documentarlas y preservarlas pacientemente, pues, suele ocurrir con la caída de las dictaduras y, más aún, con las dictaduras comunistas, inmediatamente arrancan sendas campañas orientadas a la confusión e, intentando una épica donde hubo tragedia, la auto-victimización apela al falseamiento de la verdad para propios y extraños. Huelga comentar la urgencia de arrancar de raíz el cinismo sembrado culturalmente en lo que va de siglo, reconociéndolo como un fenómeno contra-natura o de la anormalidad.

República de niños

Frecuentemente apuntamos, con sobrada razón y angustia, a la situación de la infancia en Venezuela. Huelga comentar que la catástrofe humanitaria del socialismo en curso, se ha cebado criminalmente en nuestros niños, los inocentes que mueren por desnutrición, falta de medicamentos y demás insumos médicos, violencia callejera, entre las otras vicisitudes indeseables. No obstante, hay una incidencia psicológica no menos criminal que los atenaza.

Frente al diálogo abortivo

Harto contaminado y desprestigiado el término por lo que es todo un régimen, algo más que la dictadura que lo encarna, el diálogo emerge como bandera de determinadas voces de la oposición. Poco o nada abona la expresión a los otrora procesos de paz, suficientemente reglados, que se dieron en el mundo para dar término a experiencias amargas y prolongadas, y mucho a las fracasadas citas que se dieron en República Dominicana, cuyas verdades todavía esperan por ventilarse.

Padrino López no ha dado la talla

(Síntesis del discurso pronunciado en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional el 22 de enero) Celebramos la presencia del Dr. Enrique Aristeguieta Gramcko en el hemiciclo, con motivo de la invocación de los hechos del 23 de enero de 1958. Él será testigo y, a la vez, protagonista de esta nueva experiencia histórica que adelantamos en 2019.

El lado oculto de la Luna

Aceptemos, es necesario avanzar para superar la dictadura socialista. La solución reside, hoy, en los artículos 233, 333 y 350 constitucionales. Al fracasar las distintas jornadas del consabido diálogo, a tal punto que desprestigiaron el término, conocemos muy bien las fórmulas empleadas. Remedio que empeoró la enfermedad, cada elección realizada – regional, presidencial y municipal – reconfirmó la naturaleza y vocación del régimen, por lo que no debemos esperar que repita la gesta de “derrotar” a las grandes mayorías.

Tres carritos de golf

Difundida la información por distintos medios, ya conocemos algo del asalto y saqueo realizado por Alejandro Andrade al erario público. Prolongado, sistemático y, a veces, no tan sofisticado, avisa de toda una ingeniería financiera propia de las características alcanzadas por el Estado Criminal.

Maracay y Caracas, 1958

Arriba al 60º aniversario, el doble alzamiento militar del 1º de enero que sacudió al país teniendo por epicentro a Maracay y a Caracas. Por cielo y tierra, los acontecimientos constituyeron el preámbulo del rápido deslave de una dictadura que se supuso todavía poderosa y de una oposición que logró recobrarse de sus debilidades, gracias a la decidida postura que asumió frente a la fraudulenta consulta electoral: no la concurrió, adversándola como clave de una unidad que consiguió su sentido, siendo tan realista como responsable.

Recuperar una costumbre

Tiempos de violencia y confusión trastocados en cultura, más acá o más allá de la política, nos interpelan, pues, la catástrofe humanitaria va dejando sus hitos, tejiendo incansablemente el laberinto. La angustia profundamente anclada en nuestra existencia, está aguijoneada – es necesario decirlo – por todo un régimen que nos desea extraviados, procurando liquidar la dimensión espiritual que no cabe en sus consignas de ocasión.

Legislar, legislando

Semanas atrás, asistimos a la incorporación de Ramón Guillermo Aveledo como numerario de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Su discurso versó sobre el Senado y su pertinencia, por cierto, en un acto cuya formalidad agradecemos, pues, siempre hace falta un respiro de sobriedad, respeto y exactitud.

La salsa buena para la pava no lo es para el pavo

Nada casual. La dictadura le ha abierto un juicio militar a Rubén González, líder obrero y, además, guayanés. Que sepamos, los cargos hablan de ataque y ultraje al centinela y a la propia Fuerza Armada, aunque, en definitiva, como tuvimos ocasión de expresarlo en una sesión plenaria de la Asamblea Nacional, a propósito de hechos semejantes ocurridos en el estado Carabobo, el esfuerzo es el de atajar y dirimir la lógica conflictividad social y económica, pretendiendo simplificar y ahogar la políticamente, con el empleo de la jurisdicción castrense.

Transitología

Por motivos de trabajo sólo pudimos asistir a una de las jornadas del Seminario Internacional de Ciencias Políticas, organizado por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, en Chacao. Sin dudas, un esfuerzo importante para las actuales y difíciles circunstancias venezolanas.

Autonomía universitaria

Nada nuevo el fenómeno. Ahora lleva la impronta de un disparatador de la política en Venezuela. Teniendo por epicentro al estado Carabobo, el gobernador, o quien se dice tal, incursionó decidido en unos comicios universitarios, por cierto, procurando que se le reconociese al frente de la lamentable ofensiva.

Nada, veinte años

Veinte años atrás elegimos el Congreso de la República por última vez. Tratando de evitar la más completa victoria del acrecido Chávez Frías se decidió separar las elecciones parlamentarias de las presidenciales.

De un índice de colapso humanitario (ICH)

Semanas atrás nos correspondió tramitar la denuncia formulada por los vecinos del sector 1 de la parroquia Francisco de Miranda del Municipio Linares Alcántara del estado Aragua. Planteada ante la Comisión Permanente de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional, transmitimos las angustias de los vecinos que, impotentes, advierten la dramática situación de la vialidad y del drenaje. No obstante, nos permitimos romper un poco con una rutina que es propia de la representación parlamentaria, pues, estos problemas son desgraciadamente muy comunes en Venezuela.

María Coraje

Desde que conocimos y compartimos ideas y tareas con María Corina Machado, hemos sabido de los riesgos que su prédica y ejemplo suscitan. Coincidiendo en la Asamblea Nacional, como si fuese ayer, todavía recordamos escenas muy duras y difíciles, fuera y dentro del hemiciclo, que jamás la amedrentaron, soportando cualesquiera actos de agresión física y verbal.

La mentira de Estado

Días atrás, el periodista Nelson Bocaranda comentó el testimonio de varios médicos presionados, conminados u obligados a modificar sus certificaciones para la expedición de la correspondiente partida de defunción. Simplemente, las autoridades no la tramitan si el motivo del deceso está asociado o puede asociarse al Estado fallido, por lo que, deducimos, donde no cabe el eufemismo, se abre un cierto abanico de falsas causales.

Tlatelolco venezolano

Previo a la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1968, la Plaza de las Tres Culturas sirvió para una incalificable matanza de mexicanos. Medio siglo atrás, se hizo patente el repudio universal de los hechos: Octavio Paz, renunció a la embajada de La India, aunque más tarde Carlos Fuentes sería el embajador en Francia de Luis Echeverría, el otrora ministro del presidente Gustavo Díaz Ordaz, principal responsable de Tlatelolco.

El Estado Cuartel en Venezuela

En un país también editorialmente colapsado es una buena noticia la necesarísima reedición de “El Estado Cuartel en Venezuela: Radiografía de un proyecto autoritario”, bajo el sello de la Universidad Metropolitana. Un conjunto de trabajos, rigurosamente arbitrados, bajo la coordinación de Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar, ratifica el compromiso y el aporte real y palpable de la academia con el esfuerzo pendiente e inexorablemente ciudadano por superar esta amarga experiencia del presente siglo.

Derecha e izquierda (y viceversa)

Nada ocioso es volver a la díada derecha e izquierda presta a confundir y a acomplejar a la misma oposición democrática. Es de suponer que, al menos, en un título ya clásico, Norberto Bobbio despejó las dudas, aunque – persistiendo – ellas rebrotan constantemente de acuerdo a las campañas propagandísticas de un régimen que jura falsamente sus bondades.

La pretendida extradición de diputados

La Fracción 16 de Julio, cuya condición minoritaria no desmiente en forma alguna su representatividad, ha consignado pública y abiertamente sus planteamientos. La caracteriza una postura razonable, aunque ciertamente polémica.

Éxodo y chantaje

El éxodo venezolano sintetiza la tragedia que vivimos bajo la dictadura socialista, lanzados a la intemperie de un injusto e indecible esfuerzo de supervivencia. Median, por ejemplo, 4.500 kilómetros de Caracas a Lima, o 7.800 kilómetros de Caracas a Santiago de Chile, recorridos a pie o en autobús, por caminos peligrosos, con la familia y el hambre a cuestas.

Lenin prêt-à-porter

Remanente de una ya vieja cultura política, las consabidas medidas anunciadas e inmediatamente ejecutadas por Maduro Moros, suscitaron la celebérrima denuncia de un tal paquetazo neoliberal que, por cierto, aguzó el ingenio de incontables ilustradores de los ’90 del ‘XX. A pesar de las evidencias, fuimos testigos de la reacción de ciertos sectores sorprendidos por su propio anacronismo.

Sesiones extraordinarias

Regulares lectores y también testigos de numerosos debates del ahora viejo parlamento posiblemente concluyan que éste tendió a lo ilustrado o moderno en el XX frente a lo efectista o postmoderno de la centuria siguiente. Valga la digresión ,intentamos una interpretación respecto a lo que es, al fin y al cabo, un régimen de las características consabidas, como el actual, que suele contaminar la acera opuesta.

Objetivo, el desafuero de toda la sociedad

Toda polémica sobre el desafuero parlamentario tiene una principalísima naturaleza y vocación política, aunque no ha de prescindir de los elementos jurídicos e históricos que les sirven de soporte. Ineludibles, porque la gravedad de sus causas amerita de una mínima racionalidad tratándose de una institución que, faltando poco, dio origen a la República misma.

Triste partido de gobierno

Todavía en deuda la historia y la sociología política venezolanas, tuvimos una experiencia acumulada en relación al partido de gobierno (PG). El XX muestra una riqueza de vicisitudes ya tan olvidadas que nadie parece sorprenderse por su desempeño en el presente siglo, resignados a una fórmula propia del Estado Comunal que, paradójicamente, al estatizar la vida social, se desestatiza en beneficio de una dirección ocurrente, arbitraria y feroz.


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