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Opinión

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Partidos y universidad

Cada día que pasa, se hace más obvio el problema esencial respecto a los consabidos comicios regionales del 15-O: no hubo unidad opositora para concurrirlos o no. En lugar del esfuerzo previo de discusión y concertación de los partidos, varios decidieron unilateralmente concursarlos, olvidando las tareas que condujeron a la consulta popular del 16-J y su evidente mandato. Empero, los problemas adquieren una mayor y consecutiva gravedad, empecinada la tal constituyente en el reconocimiento que ni siquiera logró al consumar el asombroso fraude del 30-J que dice no apenarlos.

Del insólito anacronismo bolchevique

Muchísima tinta, literal, digital y filmográfica, ha corrido sobre la revolución bolchevique de octubre de 1917, de hacer caso al calendario juliano de la Rusia de entonces, correspondiente a noviembre de acuerdo al gregoriano. Lo cierto es que, significativo y trascendente, arribamos a un centenario que, no faltaba más, Nicolás Maduro ya ha anunciado que lo celebrará por “todo lo alto”, a sabiendas, por una parte, que los venezolanos no estamos para festejo alguno, desgarrados por una crisis sobre la cual él y todo el régimen que representa, son responsables; y, en contraste con las viejas generaciones de marxistas del patio, por otra, lo caracteriza una demoledora y supina ignorancia sobre ésta y otras materias que los cursillos cubanos no subsanaron, ni podían subsanar.

Nervio óptico

Disculpándonos por la nota personal, recordamos unas de las incursiones por estos años al Paseo de El Calvario. Ya, en la cima, el vigilante nos advirtió de la prohibición de fotografiar – por más privilegiado y tentador que fuese el ángulo – el Palacio de Miraflores, siendo muy lógica la respuesta que le dimos.

Los bueyes detrás de la carreta

Paradójicamente, los partidos tienden a no ser deliberantes e, internamente despolitizados, apartidistas, dependiendo la obediencia del momento que se vive o calcula, mientras que a la corporación castrense le ocurre todo lo contrario. Se dirá, los bueyes están detrás de la carreta.

Del bonapartismo de Maduro

“… Pasiones sin verdad; verdades sin pasión; héroes sin hazañas heroicas; historia sin acontecimientos” (Marx: 32) “La táctica del 18 Brumario no puede ser aplicada sino en el terreno parlamentario. La existencia del Parlamento es la condición indispensable del golpe de Estado bonapartista” (Malaparte: 109) Término frecuente en la prensa insurreccional y en las alocuciones parlamentarias de los ’60 del ‘XX para impugnar al gobierno de Rómulo Betancourt, vuelve con demasiada timidez al presente siglo. Suele ocurrir, a la actual dictadura venezolana no se le juzga desde la particular escuela ideológica que proclama, no otra que la del marxismo y sus variantes, bien porque no la conoce, caricaturizándola; bien porque sus opositores no la desean conocer, temiendo a la interpelación que les acarreé un mayor trabajo.

Del regreso arrepentido a la razón

Todo proceso político expresa al régimen que lo contextualiza, pues, sí éste es autoritario, simple e irracional, aquél tenderá a serlo. Luego, la alternativa opositora adquiere legitimidad y consistencia de reivindicarse naturalmente como un fenómeno democrático, complejo y racional.

La convicción y el hecho (militares)

Recientemente, acudió a la tal asamblea constituyente el alférez mayor de la Academia Militar de Venezuela, Andrés Alejandro Serrano Bonilla que, de acuerdo a la comentarista del video, representó a su sector en un debate sobre la juventud (https://www.youtube.com/watch?v=Dr2ED5iWAfE). La nada improvisada y breve intervención del cadete, que sepamos, sin precedentes en nuestra historia contemporánea, puede interpretarse como una tardía complementación del discurso que pronunciara el hoy todavía ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino, el 5 de julio de 2014 en la otrora Asamblea Nacional, bajo dominio oficialista.

No hay política militar

En un sentido, hay política militar con la inevitable conducción jerárquica que explica a la corporación, orientándola en el desarrollo de sus posibilidades operativas; y, en otro, no la hay, con la ausencia de un reconocido contrapeso institucional, capaz de ejercer el control de lo que, en definitiva, es una política pública debidamente contextualizada. La propia inexistencia de un régimen de convincentes libertades públicas, acentúa la autosuficiencia de la Fuerza Armada que, en la práctica, deviene partido político y, en principio, adhiere al de su Comandante en Jefe, civil para más señas, para luego subordinarlo, como ocurre con el llamado Estado Cuartel.

Ministerio de la verdad y Fuerza Armada

"A medida que la sociedad cambia, también cambian los militares", Samuel P. Huntington. "El orden político en las sociedades en cambio", Paidós, Buenos Aires, 1972: 200. Infaltable en el repertorio represivo del régimen, de nuevo surge una tal comisión de la verdad de las entrañas de la tal constituyente. Suponiéndose por encima de todo lo divino y humano, Miraflores la ha decidido cual ministerio orwelliano con plenas facultades inquisitoriales, incluida esa vocación por el espectáculo que recuerda la inicial puesta en escena hacia 2002.

Del enfermizo proceso constituyente

Convengamos, no se entiende la propuesta totalitaria en curso, sin que Joseph Sieyès ocupe la principal curul del congreso del PSUV convertido en la tal constituyente. Ha tenido, desde 1999, por domicilio a Miraflores.

La casa tomada

Celebérrimo cuento de Julio Cortázar, el caserón fue poco a poco tomado por los fantasmas para el desconcierto y, luego, resignación de sus vivos ocupantes. Finalmente relegados a un reducido espacio, el lector mismo queda desconcertado.

Los jartos

De acuerdo a la expresión popular, únicamente los que están jartos niegan la realidad. La Venezuela que cívicamente se ha levantado, está hambreada, censurada y reprimida, pero la flamante presidente de la supuesta asamblea constituyente, fruto del fraude que escandaliza al mundo, nos la pinta como la del Toboso.

María Corina ante el fraude y la barbarie

Y llegamos a esto, a lo más simple y brutal. Voceros calificados de la dictadura, huérfanos de todo pudor, aseguraron que los centros de votación estuvieron “full de gente”, la votación se hizo en paz, le dieron una lección al mundo y hasta acusaron a los medios de no implementar el acostumbrado operativo electoral.

Magistratura y lumpen-magistratura

Excepto los estudios de actualización aportados por Roberto Briceño-León, por ejemplo, no existen referentes de profundidad sobre las clases sociales en la Venezuela de los días que corren. Por supuesto, una economía rentista suele desmentir los presupuestos teóricos más elaborados, remitiéndonos a los fenómenos de descomposición que estamos a tiempo de atajar.

De la nimiedad y de la tragedia

Sobrando los testimonios personales ante las atroces faenas de la dictadura, atravesamos un amargo proceso de aprendizaje colectivo. Quedarán profundas heridas y, además del cortejo fúnebre que la represión ha impuesto, sentencias como las de la ex – canciller y ahora aspirante a la tal constituyente, importándole un bledo el hambre que padece toda la población. E, incluso, escuchamos a un ministro en funciones, suponemos que de ministro, desestimar el asalto a las bolsas de basura, porque ocurre también en los países desarrollados, mientras Telesur confisca las imágenes del exitoso plebiscito opositor para estafar a sus cándidos usuarios a propósito del monumental fracaso del simulacro que el CNE montó para competirle.

De la putrefacción del lenguaje

Teniendo por hábito el día lunes para publicar nuestros modestos textos, nos adelantamos por obvias razones. La jornada cívica del venidero domingo 16, la que hará historia, requiere de toda nuestra atención.

De unos y otros estudiantes (y LL)

Toda una particularidad en este lado del mundo, el movimiento estudiantil está recobrando el papel histórico que se creyó definitivamente perdido, entre la dejadez y la vanidad más olímpicas, en la dura intimidad de un siglo que muy antes lucía prometedor. Una poderosa intuición desemboca en el acto consciente y corajudo de enfrentar la dictadura que poco tuvo y tiene de anecdótica, fraguada paradójicamente por quienes hicieron de la trinchera universitaria un modo de vida, en décadas ya olvidadas.

La generación que despunta

Una distinta promoción se asoma, empujando el definitivo reemplazo de esta dictadura. Veinteañeros que no conocieron otra cosa que la crisis crónica, deliberadamente crónica que devino humanitaria, ofrecen su mejor testimonio de lucha en estas horas decisivas.

El perdigón también mata

A mediados de la década pasada, en más de una oportunidad declaramos o escribimos en relación a la Guardia Nacional. Consabido, Chávez Frías pretendía reemplazarla definitivamente por las milicias, las que inconstitucionalmente convirtió en un componente adicional que cohabita con el resto de la corporación castrense.

Seguridad y defensa

Los medios reportan el nombramiento del G/D Pascualino Angiolillo Fernández, en reemplazo del M/G Alexis López Ramírez, como Secretario del Consejo de Defensa de la Nación (CODENA), quien – se dice - no está de acuerdo con a convocatoria de la tal constituyente. Demasiado fácil colegirlo, el sustituto no sólo hubo de estarlo, sino – además - ha debido dar muestra de una entusiasta adhesión.

De las colas inciertas

Una todavía asombrosa escasez, desabastecimiento e inexistencia de los insumos básicos que se prolonga como la peor arma del régimen, desafortunadamente nos reencuentra con la experiencia histórica del socialismo capaz de trastocar toda pesadilla en realidad. En la Cuba de los sesenta del XX, la cartilla de racionamiento siempre fue una promesa de transitoriedad traicionada, quizá un poco más distribuidora por su elaboración artesanal, pero naturalmente ligada a los dictámenes, manipulaciones y miserias de cada comité de defensa de la revolución; y, ahora, la asignación autoritaria dice esconder la hambruna en Corea del Norte, con el sacrificio de los estómagos que la lleva a una prueba constante y enfermiza de la balística atómica.

Constituyente militar

Violentando el texto constitucional, Maduro Moros intenta un artificio que lo y los vise por más tiempo en el poder. Excedido, el comandante en jefe ha ordenado una constituyente militar a su medida.

De un corotico del pesebre

La restitución del orden público, quebrantado antes por alguna circunstancia, significaba la normalización de la vida ciudadana que incluía la inmediata y regular prestación de los servicios públicos. A juzgar por la vieja prensa, añadidos los hechos represivos más sangrientos, el mayor desafío de todo gobierno fue volver prontamente a sus tareas rutinarias, las de gobernar, intentando literalmente tranquilizar a la población para retomar el cauce de la vida cotidiana.

De la infiltrada Fuerza Armada

Al caer la dictadura de Pérez Jiménez, las Fuerzas Armadas se hicieron – en sí mismas – un campo de batalla. Distintos sectores procuraron instrumentalizarlas para sus realizar sus intereses políticos inmediatos, concretos y parciales.

De la jurisdicción militar

Probada la tarea en el estado Carabobo, la masiva remisión de civiles a los tribunales militares tienta a una extendida consideración jurídica, acaso innecesaria cuando es demasiado evidente el objetivo político que la inspira. Arrollados muy caros principios, derechos y garantías de orden constitucional, asistimos y padecemos la otra y previsible etapa postrera de un régimen que, a la usanza de una vieja doctrina de seguridad, convierte a todo disidente en un enemigo interno.


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