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Venezuela, entre constituyente, diálogo y elecciones

Venezuela se encuentra, en este momento, en un estado de aletargamiento social y político que contrasta con el agitado clima de tensión, protestas y represión de apenas hace un par de meses.

El separatismo catalán y la tortilla española

El nuevo intento secesionista, aun en marcha, por parte de la oligarquía política que ha venido mangoneando Cataluña desde el último tercio del siglo pasado, ha tomado un derrotero, más accidentado, por cierto, que el anterior de noviembre 2014, pero que nuevamente, lo conducirá a los estrados judiciales donde todo parece indicar que será sentado en el banquillo de los acusados y derrotado con la simple aplicación de la constitución española. ¿Pero es tan sencillo el asunto?

Anarquía y revolución

En 1793, durante la Revolución Francesa, Jacques Brissot, líder de los Girondinos, definió la anarquía de la siguiente manera: "Leyes que no son llevadas a efecto, autoridades sin fuerza y despreciadas, crímenes sin castigo, la propiedad atacada, la seguridad de los individuos violada, la moral del pueblo corrompida, no hay Constitución, no hay Gobierno, no hay Justicia, éstas son las características de la anarquía".

Escrito en el Metro

Dejando a un lado la turbia situación política del país y su deteriorado marco socio-económico, el Metro de la ciudad de Caracas, la infraestructura subterránea inaugurada a principio de los años ochenta, que une a la zona Este de la capital con la del Oeste, puede ofrecernos, no obstante su masificación actual, algunos agradables e insospechados momentos.

Después de Smartmatic

Mientras la Constituyente de Chávez sacó, prácticamente a patadas, a los diputados y senadores del otrora Congreso Nacional, absorbiendo de inmediato sus funciones, la táctica de la nueva Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro ha sido, si se quiere, un poco más refinada.

¿Quién gobierna en Venezuela?

La pregunta - ¿quién gobierna en Venezuela? - pudiera parecer retórica; en todo caso, inútil o vana. Para responderla, bastaría con detenernos a leer su Constitución actual, la cual establece que hay tres poderes que, en su conjunto, conllevan la dirección de la nación aunque con funciones y responsabilidades diferentes de distinto peso. Uno hace las leyes, otro las interpreta y aplica, mientras un tercero las ejecuta y convierte en acciones de gobierno. Visto así, el asunto luce muy sencillo y la respuesta a la pregunta, evidente.

Smartmatic, fraude electoral y comicios regionales

Terminado el espurio acto de designación, por el régimen de Nicolás Maduro, de los miembros de la nueva Asamblea Nacional Constituyente, el 30 de julio pasado, se puede decir que Venezuela empieza un nuevo tramo en su camino político. Pero, por primera vez en su historia, después de casi dos décadas al frente del poder, el chavismo lo enrumba sin llevar puesta su carátula de gobierno afianzado en la legitimidad y en la democracia. Discutir si se la fue quitando poco a poco, o simplemente se le cayó en algún recodo, es lo de menos

Constituyente: cuando el fin justifica los medios

Fue un 25 de julio de 1999 cuando se eligieron los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Hugo Chávez, quien cumpliendo una promesa electoral, pero contrariando el espíritu y la letra de la constitución vigente del año 1961, que no contemplaba en forma alguna la figura de la Constituyente, sometió a consulta popular la realización o no de la misma. De ahí nació la actual constitución de 1999, la cual el propio Chávez llegó a calificar como la mejor del mundo.

Pasó el 16 de julio ¿y ahora qué?

Si algo quedó demostrado con la consulta popular del domingo 16 de julio pasado, fue la espontaneidad y entusiasmo con que los venezolanos acudieron a las urnas para darle un no rotundo, a la Constituyente falsificada y anticonstitucional del señor Nicolás Maduro. Características difíciles de encontrar cuando el gobierno obliga a los más de seis millones de empleados públicos que tiene en su nómina, a votar por un candidato o propuesta de su interés. El voto forzado por el miedo a perder el trabajo, la bolsa de comida mensual o cualquier otra dádiva por pequeña que nos parezca, no es de hoy; pero si es de hoy haberlo entronizado como un ADN particular del chavismo, que Hugo Chávez, con su habilidad natural para encantar a las masas, manejó hábilmente durante casi tres lustros. Y ese encanto, aunque puede disimularse, lamentablemente para Nicolás Maduro, no es heredable.

16 de julio, una consulta vital

La consulta popular del domingo 16 de julio no puede verse, meramente, como un acto político de la oposición. Interpretarlo así sería quitarle la importancia que tiene y simplificar su naturaleza y alcance al de una reacción más de la MUD, los partidos políticos o la Asamblea Nacional, frente a la convocatoria de una Constituyente, a todas luces fraudulenta, para el 30 de julio próximo.

Casa por cárcel pero nada más

Cuando el 5 de julio pasado, durante el foro “40 años de democracia”, el expresidente español José María Aznar le advertía a su homologo José Luis Rodríguez Zapatero, ante su intempestivo abandono del evento que tuviese cuidado en caso de que se estuviese yendo a Venezuela, como en efecto ocurría; ya el cambio de régimen penitenciario de Leopoldo López, dándosele casa por cárcel, estaba confirmado.

La opinión del señor Alberto Garzón sobre Venezuela

Las recientes declaraciones del señor Alberto Garzón, líder de la desaparecida Izquierda Unida, y decimos que desaparecida porque Podemos se la engulló de un bocado, en relación con la tragedia que vive Venezuela, dejan mucho que desear de un dirigente político con responsabilidades no solo frente a su feligresía, sino también frente al resto de la sociedad.

¿Ha cumplido Maduro con el legado de Chávez?

Cuando el difunto Hugo Chávez dejó, en testamento público, como sucesor de su reinado a su delfín Nicolás Maduro, pienso que nadie con conocimiento de los entresijos de la política, tanto dentro como fuera del chavismo puso en duda, en términos generales de aceptación, la conveniencia de dicho nombramiento para la candidatura presidencial y, fundamentalmente, para la supervivencia de la “revolución bolivariana”. Lo cual no significa, que fuese la mejor idea para el porvenir de Venezuela y de sus ciudadanos.

Dictadura constituyente

Una de las justificaciones que el gobierno de Nicolás Maduro ha dado para hacer valer la Constituyente que viene en camino, ha sido la supuesta paz que la misma traerá a la sociedad venezolana, tan convulsionada y en pie de guerra por culpa de la oposición.

Nuevamente Zapatero

El papel desempeñado por el señor Rodríguez Zapatero, en lo que respecta a Venezuela, se puede decir que es polifacético. Primero vino como observador de las elecciones legislativas, de diciembre 2015, para luego formar parte de la Comisión de la Verdad, creada por Nicolás Maduro, como representante del gobierno, junto con otros los expresidentes centroamericanos Torrijos y Fernández. No sin antes servir de embajador de buena voluntad, al repetir viaje a Venezuela para entrevistarse con Maduro y con representantes de la Asamblea Nacional, tratando de iniciar un dialogo en el cual solo tiene interés particular el gobierno nacional. Representando, igualmente al oficialismo, reapareció días más tarde, de manera repentina, en la cárcel de Ramo Verde para conversar con Leopoldo López.

Mentiras constituyentes

Después de casi dos décadas de mentiras sobre el proceso constituyente, aquí un resumen: Primera mentira: La iniciativa tomada por Nicolás Maduro de convocar una Asamblea Nacional Constituyente no requiere consulta alguna al pueblo, pues ya la ANC queda automáticamente convocada. O lo que es lo mismo, dicha iniciativa de convocatoria equivale a una convocatoria del pueblo.

Oposicion y dilema constituyente

Con prácticamente todas las instituciones y organismos del Estado bajo su control, y una desfachatez política, a toda prueba, el oficialismo sigue con su plan de imponer la Constituyente a como dé lugar. Ante la imposibilidad real de que los mecanismos políticos y jurídicos, propios de las democracias, pero inexistentes hoy en día en Venezuela, funcionen debidamente y puedan detener la puesta en escena de una Constituyente ilegal y fuera de lugar, la única posibilidad de defensa que le queda a la oposición sigue siendo la calle con todo lo que eso significa.

Una Fiscal en desacato

La correspondencia enviada el 17 de mayo pasado, por la Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela Luisa Ortega Diaz, al señor Elías Jagua, flamante presidente de la comisión nombrada por Nicolás Maduro con el fin de elaborar las bases comiciales territoriales y sectoriales, así como los aspectos fundamentales para la conformación y funcionamiento de la Asamblea Constituyente, que a toda costa se le quiere imponer al pueblo venezolano, es la más reciente y, quizás, contundente acción de rechazo al régimen, por parte de dicha funcionaria.

Entre señores y criados

Que el poder corrompe es algo más que una verdad relativa, por aquello de que hay quienes piensan que solo afecta a los temperamentos más débiles; es un axioma universal que se cumple a rajatabla, al menos en España. Allí, la corrupción se ha convertido en una plaga nacional, que aqueja desde hace tiempo a la dirigencia de sus dos principales partidos políticos, el PP y el PSOE, los cuales se han venido alternando en el poder desde 1982.

Las constituyentes de Chávez y Maduro

Las constituyentes en la vida de los pueblos son excepcionales. Se trata de fenómenos políticos que echan los cimientos de su futura vida institucional, social y democrática; en una palabra, de su conformación como estado, con una constitución estableciendo los principios organizacionales y funcionales de los poderes públicos, así como los derechos de los ciudadanos y la forma en que el Estado debe garantizarlos.

A propósito de la constituyente comunal de Maduro

El nuevo anuncio de una acción política al margen de la Constitución y el sentido común, por parte del señor Nicolás Maduro, como es convocar una Asamblea Constituyente “comunal”, no es más que un nuevo intento de fuga; de esa huida más bien, hacia adelante, que emprendió hace cuatro años, dentro de la estrategia del régimen de aislarse, amparándose en un supuesto apoyo popular que ya no tiene desde hace tiempo, sobre todo ahora, cuando Venezuela solicita su salida de la OEA.

Ni Estado fallido, ni Estado forajido

Desde hace algún tiempo, algunos políticos y comentaristas han venido encasillando la situación que vive Venezuela en la actualidad, dentro de la figura del denominado “Estado fallido”; otros en la misma línea, han preferido calificarla, más bien, como propia de un “Estado forajido”.

Gas del bueno y gas del malo

Durante los gobiernos de Hugo Chávez, las protestas públicas fueron una constante. Las de mayor impacto político por su trascendencia, tanto dentro como fuera de Venezuela, se dieron en abril del 2002 y, seguidamente, en diciembre de aquel mismo año, con el denominado paro nacional o petrolero, prolongado en los hechos, hasta comienzos de febrero del 2003.

Desacatos, inhabilitaciones y algo más

Cuando se le da una mirada a la situación de la oposición dentro del espectro político venezolano, de cara a procesos electorales venideros, el historial de los últimos diez años nos condena. En efecto, o bien parte de su dirigencia se encuentra presa o lo ha estado, o bien ha sido inhabilitada para ejercer cargos públicos en el futuro inmediato, o bien se encuentra en desacato en el presente.

Entre golpes y dictaduras

Cuando el 23 de abril del año 1812, el Congreso decidió darle poderes excepcionales al general Francisco de Miranda, para enfrentar a las tropas realistas de Monteverde, fue cuando Venezuela decidió tener el primer dictador de su historia. Claro está que había razones de guerra que aparentemente justificaban tal decisión, pero solo aparentemente. Catorce años más tarde, el general Simón Bolívar presentabas al pueblo boliviano su proyecto de constitución con un presidente absolutista, una especie de rey sin corona, que marcaba una nueva forma de dictadura permanente, dentro de un marco constitucional. Fue Antonio Dávila, un testigo de la dictadura más larga y más cruel de nuestra historia, quien en algunos de sus artículos para la prensa, escritos durante el posgomecismo, dijo que el venezolano lleva en la sangre la dictadura, como si se tratara de algo genético. Y no le faltaba razón, al menos los hechos posteriores así lo han demostrado.


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