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Opinión

Columnistas
José Guerra

Venezuela arruinada

El sistema económico que Chávez primero y Maduro después, han procurado implantar en Venezuela propició la ruina del país. El significado de esta palabra es tal cual lo reconoce la Real Academia de la Lengua Española en sus distintas acepciones: “1. Acción de caer o destruirse algo. 2. Pérdida grande de los bienes de fortuna. 3. Destrozo, perdición, decadencia y caimiento de una persona, familia, comunidad o Estado”. Lo que hoy sufre Venezuela con el gobierno de Maduro es lo que fue pensado y construido por Chávez y del cual el actual presidente es un simple continuador, como él mismo dice.

José Guerra

La estabilidad económica

Recientemente el Fondo Monetario Internacional publicó sus cifras sobre las proyecciones de la economía mundial correspondiente a 2018. Según esos datos Venezuela sufriría una inflación de 13.000% y una caída del PIB superior al 12% con lo cual los venezolanos experimentaríamos un deterioro aún mayor en nuestras condiciones de vida. Ello confirma el cuadro de hiperinflación que ya es conocido en Venezuela. La hiperinflación es provocada por el BCV mediante una política suicida de expansión monetaria que se ejecuta con el objeto de financiar el déficit del gobierno, ello provoca una depreciación del bolívar que repercute sobre los precios y de esta manera se gesta el proceso de alza sostenida de los precios. La hiperinflación tiene efectos destructivos sobre la economía y la sociedad. En primer lugar, destruye el salario, la pensión y la jubilación. Segundo pulveriza el ahorro mantenido en los bancos y de esta manera los ahorristas ven mermado su patrimonio. El mes de enero comenzó con alzas de precios muy significativas originada en dos hechos, relacionados con un BCV que están destruyendo al bolívar, creación de dinero de la nada y al mismo tiempo la depreciación de la moneda en el mercado paralelo. Una vez que la hiperinflación se desata y sus efectos nocivos se diseminan por la economía obliga a las autoridades a adoptar medidas urgentes para detener el alza de los precios. En el caso de Venezuela el gobierno luce de manos atadas y sin iniciativas para contener la inflación porque ha sido justamente el gobierno quien ha provocado este fenómeno. Por ello una tarea prioritaria de una fuerza política con vocación de cambio es delinear los puntos fundamentales para acabar con la hiperinflación y alcanzar la estabilidad económica, lo que implica detener los aumentos de precios y recuperar el poder adquisitivo de los salarios. Los lineamientos básicos de un plan para la estabilidad económica serían los siguientes. En primer lugar, eliminar el control de cambio y que el BCV estabilice la cotización del dólar en un nivel creíble que contribuya a disipar las expectativas de devaluación, con esta medida PDVSA recuperaría su flujo de caja y no tendría que recurrir al BCV para que imprima dinero. En segundo lugar, el BCV debe gozar de plena autonomía para el manejo y aplicación de una política monetaria contra la inflación y en tercer lugar, debe refinanciarse la deuda externa para aliviar los pagos en moneda extranjera para de esta forma mejorar la posición fiscal y aumentar las importaciones. La estabilidad económica ha sido esquiva en Venezuela durante muchos años, debido a la falta de disciplina fiscal. Es hora de retomarla antes de que sea tarde.

José Guerra

El colapso de Pdvsa

En su más reciente informe la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, ha señalado una caída dramática de la producción de petróleo en Venezuela, que hace público lo que muchos habíamos venido alertando sobre las dificultades que confrontaba Pdvsa. Lo que nadie o pocos imaginaron es que la situación de la empresa estaba peor de lo que se suponía. Según la OPEP, la producción de Venezuela en diciembre de 2017 alcanzó a 1.600.000 barriles diarios, lo que significa una disminución de 216.000 barriles diarios con relación a noviembre ese ese mismo año. A lo largo de todo el año 2017 la producción de petróleo de Venezuela se contrajo en 650.000 barriles diarios. Venezuela fue una potencia petrolera, hoy es un productor mediano y no es un jugador importante en el mercado petróleo, porque no tiene barriles con los cuales negociar.

José Guerra

Muerte en Curazao

Una embarcación con más de treinta venezolanos huyendo del paraíso socialista de Venezuela para ir hacer sus vidas en Curazao, naufragó el 10 de enero de este año y hasta ahora las autoridades de esa isla han rescatado cinco cadáveres y hay varios desaparecidos. Esto es lo que se conoce, otros han corrido peor suerte y sus cuerpos probablemente fueron devorados. Este hecho, del escape y huida de venezolanos de su propio país, es un fenómeno de mayor dimensión. Se estima que hay más de cuatro millones de paisanos viviendo en distintas naciones, flujo éste que se incrementó aceleradamente desde 2012, cuando pareció que se canceló la perspectiva para hacer vida en Venezuela, una vida normal, especialmente para los jóvenes, hoy saliendo en desbandada hacia cualquier parte del mundo, contar de no permanecer en Venezuela. Los venezolanos emigran porque acá no tienen posibilidades de una vida digna, de conseguir un trabajo y devengar y salario que les permita vivir decentemente, emigran por temor a la inseguridad personal que cada día asesina a más venezolanos y además porque no aceptan esta forma de gobierno despótica que se ha instalado en el país.

José Guerra

De la crisis al cambio

El año 2017 concluyó con más severa crisis que haya vivido Venezuela en toda su historia. La hiperinflación sigue causando estragos en los bolsillos de los trabajadores activos y pensionados provocando hambre, la economía está paralizada y no se consigue empleo devengando un salario decente y para colmo de males la única industria que provee divisas como es la petrolera, está arruinada por la corrupción generalizada, una gestión cuestionada y por la politiquería. Los venezolanos huyen en masa del socialismo para deambular por el mundo, pasando necesidades y muchas veces inspirando lástima. Ese éxodo afecta principalmente a los jóvenes a quienes este gobierno les arrebató su fututo.

José Guerra

La revolución conservadora de Chávez

El año 2018 muy probablemente será el último del chavismo en el poder. En unas elecciones democráticas, competitivas, con reglas claras y sin fraude, con el actual apoyo que tiene el gobierno, no es posible ganar unas elecciones presidenciales. Con esto llegaría a su fin veinte años de atraso y volverá Venezuela a la senda del progreso, la solidaridad y la estabilidad.

José Guerra

Derrotemos la hiperinflación

Venezuela sufre un caos económico. El seigno más visible del mismo es la hiperinflación la cual se ha venido conformando en la medida en que el BCV emite bolívares que nadie quiere y que al recibirlos el público rápidamente sale en estampida a cambiarlos por dólares o a comprar cualquier cosa disponible en los mercados, porque se ha aprendido que mientras más tiempo se quede con los bolívares éstos valdrán menos.

José Guerra

Escándalo en Pdvsa

Pdvsa está siendo sacudida por un conjunto de escándalos que reflejan la grave situación que enfrenta la empresa estatal de petróleos del Estado venezolano. La OPEP, organización del cual Venezuela es socio fundador, le tuvo que reclamar públicamente a Pdvsa la falta de seriedad con las cifras de producción que la compañía le reporta organización que agrupa a los productores de petróleo. Así será la gravedad del asunto que una organización de ese tipo se atrevió a reclamar por la falta de datos confiables.

José Guerra

La destructiva hiperinflación

La aceleración del aumento de los precios durante las últimas semanas en Venezuela es impresionante. La frecuencia con la cual se ajustan los precios es diaria, especialmente en bienes importados según aumentan el dólar paralelo y las expectativas de depreciación del bolívar. Adicionalmente, el gobierno incrementó los precios de un conjunto de bienes que se mantenían congelados. Actualmente son varios los factores que han llevado a una agresiva depreciación de la moneda venezolana frente al dólar en el mercado paralelo de divisas. En primer lugar, la creación exponencial de dinero por parte del BCV para financiar el déficit del gobierno, ha puesto en circulación una masa de bolívares que sale a la calle como un rio crecido para arrasar con los pocos bienes existentes y también para comprar dólares a cualquier cotización que refleje la moneda de los Estados Unidos, que funge como un refugio para quienes optan por proteger sus ahorros ante la hiperinflación. De esta manera, ha sido el BCV quien ha provisto la liquidez necesaria para que se compren los dólares creándose de esta manera una espiral de depreciaciones del bolívar que luego se transfieren a los costos de producción y de allí a los precios finales de venta. En segundo lugar, debido al pago de la deuda externa, las reservas en divisas del BCV están en el foso con lo cual se han suspendido las asignaciones de dólares mediante las subastas que realizaba el ente emisor. Así, al no haber dólares preferenciales mediante ningún mecanismo, la economía ha quedado en manos de un mercado paralelo del dólar que funciona caóticamente. Por tanto, la demanda de divisas para dotar a la economía de bienes se satisface en buena parte a una tasa de cambio absurda, que refuerza la depreciación del bolívar y la hiperinflación. Al percibir los consumidores que los precios van a aumentar, éstos se tratan de adelantarse a ese aumento y de esta manera se exacerba la inflación.

José Guerra

La hiperinflación

Llegó a Venezuela una enfermedad temida: la hiperinflación. Después de haber estado jugando con el fuego del dinero sin respaldo, que ha provocado la inflación más alta de la historia de Venezuela, hoy sufrimos de hiperinflación. La hiperinflación es un aumento desbocado de los precios. Los precios suben todos los días de forma significativa y no dejan de subir porque el banco central se encarga de crear el dinero para que sigan subiendo.

José Guerra

Deuda financiera y deuda social

Venezuela tiene dos tipos de deuda, la deuda financiera y la deuda social. La deuda financiera es aquella que contrata por el gobierno y Pdvsa con bancos internaciones y fondos de inversión. La misma a esta fecha alcanza aproximadamente a US$ 150.000 millones de dólares. La deuda social, por su parte, es la que mantiene el gobierno con el pueblo venezolano, hoy con hambre, languideciendo por la falta de medicinas y en una situación de precariedad. La deuda financiera fue contratada en momentos en que el precio petrolero estaba en más de US$ 100 por barril y actualmente ese precio es mucho más bajo. Ello ha determinado que la carga de la deuda sobre el presupuesto nacional alcance a más de 30% mientras que lo gastado en salud y educación no supera el 25%, con lo cual el gasto realizado por el gobierno se orienta principalmente a cancelar la deuda, en lugar de atender las prioridades nacionales.

José Guerra

La máquina de la trampa

Los resultados de las elecciones regionales dejaron un sinsabor en buena parte del pueblo venezolano. Desde la convocatoria a esas elecciones hasta el acto de votar estuvieron signados por el abuso, la arbitrariedad y el ventajismo. Tenían que haberse realizado en diciembre de 2016 y fueron pospuestas por las cuatros rectoras del CNE hasta el momento apropiado para el PSUV, mediante un llamado de la Asamblea Nacional Constituyente. Ello provocó un dilema que se resolvió por la vía de la participación a sabiendas de que el gobierno, a través del CNE pondría todo tipo de obstáculos, como efectivamente ocurrió. Así, el lapso para proponer candidatos se recortó al extremo y se tuvo que hacer unas primarias de forma apresurada.

José Guerra

El deber de votar

En Venezuela el voto es un derecho. Pero en las circunstancias que hoy vive el país, es más que eso: es un deber. Un deber con uno mismo y con su patria. Venezuela sufre una crisis en todos los ámbitos de su vida, pareciera que el siglo XX se hubiese estacionado y que estamos regresando a los años treinta donde cundía el paludismo y otras enfermedades de la pobreza como la tuberculosis y la sarna. Se estima que al cierre de 2017 el ingreso por habitante será el mismo que el de los años cincuenta. Los venezolanos de hoy estamos obligados hacer todo lo posible para cambiar este estado de cosas y que Venezuela recupere el terreno perdido.

José Guerra

El dólar paralelo

El precio del dólar en el mercado paralelo ha venido subiendo de manera incontrolada sin que el gobierno y el BCV puedan hacer algo para detener esa escalada alcista. La palabra que mejor caracteriza la actuación del gobierno en materia económica es el desconcierto: está totalmente ausente de la realidad, sin saber qué hacer en este momento crítico para el país. El dólar paralelo es el hijo legítimo del control de cambios. Donde hay control cambiario siempre surge un mercado paralelo. El gobierno no encuentra qué hacer: una vez proponen la unificación cambiara, otra sugieren que van a flexibilizar al mercado pero la realidad es que no saben qué hacer. O tal vez no quiere hacer, porque las mafias que manejan el mercado de cambios lo impiden.

José Guerra

Vamos a votar

El 15 de octubre se realizarán las elecciones de gobernadores. Éstas han debido efectuarse en diciembre de 2016 y porque el PSUV habría recibido una paliza en esos comicios, la señora Tibisay Lucena pospuso esas elecciones y generó una crisis política que derivó en una brutal represión durante marzo y julio de 2017, con un saldo lamentable de más de cien personas asesinadas. Venezuela es el único país del mundo donde las elecciones no tienen un calendario establecido, sino que todo está sujeto a la voluntad del PSUV y su comisión electoral, encabezada por Lucena y solamente cuando este partido ha medido y estima que puede ganar o minimizar su derrota, es que se anuncia la fecha de las elecciones.

José Guerra

Elecciones de gobernadores

El gobierno de Maduro había decidido no hacer más elecciones en Venezuela, a menos que tuviese la certeza de que las ganarías. La paliza que recibió el PSUV en las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015 llevó a buena parte del gobierno a cancelar la vía electoral y ello es lo que explica las constantes demoras del CNE encabezado por Tibisay Lucena para llamar a elecciones de gobernadores, las cuales estaban pautadas para celebrarse en diciembre de 2016 y luego en el primer semestre de 2017 y fueron pospuestas, hasta que la presión de la calle y el apoyo internacional con el cual cuenta la Unidad Democrática de Venezuela, hicieron aflojar al gobierno y las elecciones fueron convocadas para el 15 de octubre, de manera atropellada y sorpresiva. Ese llamado tenía por objeto que la Unidad que venía de una lucha intensa en la calle con un costo enorme en términos de vidas humanas, optara por no participar, ante una convocatoria que literalmente no daba tiempo para ponerse de acuerdo e inscribir candidatos unitarios.

José Guerra

El Plan Conejo de Bernal

Aunque parezca increíble, el gobierno ha lanzado un nuevo plan alimenticio para tratar de calmar el hambre de un pueblo carente de comida. Es un intento más de esta caricatura de ensayo y error que unos amateurs de las políticas públicas han venido poniendo en práctica en Venezuela. Esta vez le correspondió el turno a Fredy Bernal, devenido en flamante ministro de Agricultura Urbana. Ya antes habíamos pasado por otros experimentos exóticos como los gallineros verticales en casas y apartamentos, los cultivos organopónicos y las rutas de la empanada y el plátano. Uno a veces se pregunta hasta dónde puede llegar el delirio y la verdad es que en el campo de la razón, no hay respuesta. Tal vez la hallemos en el área de la metafísica.

José Guerra

La cesta de monedas

El gobierno anunció que ya no va a seguir utilizando el dólar como moneda para sus principales transacciones de la economía y tiene la intención de emplear el yuan de China y la rupia de India para el comercio exterior. Igualmente expresó que suspende las subastas el Dicom hasta que la empresas abran sus cuentas en yuanes y rupias. La causa no es esa, sino que se agotaron los dólares y no tiene que ofertar.

José Guerra

La crisis de los billetes

Venezuela sufre una crisis por la falta de efectivo. La gente no consigue suficiente billetes para realizar las transacciones ordinarias. Esta situación está afectando a los más pobres quienes no tienen acceso a tarjetas de créditos u otros medios de pagos que sustituyan al bolívar. La falta de efectivo se debe a los siguientes factores. En primer lugar, la inflación ha provocado una pérdida importante del poder adquisitivo de los billetes nuevos. Efectivamente, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor que elabora la Asamblea Nacional, la inflación acumulada entre enero y julio de 2017, alanzó a 249,0% lo que ha causado una desvaloración de más de 70,0% de todos los billetes puestos a circular. El enemigo de los billetes es la inflación y ésta no ha dejado de aumentar. En segundo lugar, el BCV no ha incorporado nuevos billetes al ritmo que requiere la economía. Desde el punto de vista de la cantidad real de billetes puestos en circulación, esto es, ajustando las unidades monetarias por la inflación, se aprecia que no ha sido sostenido el ritmo al cual el BCV agrega nuevos billetes al sistema monetario. Un tercer elemento que está jugando en la crisis de los billetes, es que la distribución de éstos a la banca privada ha sido deficiente. Se reportan interrupciones temporales en los niveles de piezas que recibe la banca privada, lo cual dificulta su posterior capacidad de redistribuir las especies monetarias. Ello limita seriamente la disponibilidad de billetes que recibe al público en los cajeros y por las taquillas.

José Guerra

La inflación acabó con el bolívar

Las monedas modernas basan su existencia en la credibilidad de quienes las poseen. El banco central determina la cantidad de moneda que se emite pero es el público quien decide al final cuánto de ese dinero él está dispuesto a mantener. Cuando se percibe que el gobierno y el banco central están generando inflación o devaluando consecutivamente la moneda, el público intenta escapar de la devaluación y la inflación comprando bienes o moneda extranjera, con lo cual se precipita la falta de confianza y la inflación se acelera. Eso es lo que sucede actualmente en Venezuela debido a que los ciudadanos han aprendido que el enemigo número uno de su patrimonio es la inflación y que para evitar su efecto destructivo, en lugar de mantener los bolívares, tienden a deshacerse de ellos adquiriendo bienes o servicios que pronto van a aumentar de precios o comprando dólares o euros. Eso no es fenómeno venezolano si no una experiencia universal pero que algunos en este país no lo quieran ver, ese otro asunto.

José Guerra

El poder del pueblo

Después de la aventura que llevó a la oposición venezolana a no participar en las elecciones parlamentarias de 2005, se le regaló al Gobierno la conformación del TSJ y el CNE, el mismo CNE que hoy tenemos. Ese fue un error garrafal que en el fondo escondía la falta de reconocimiento de que Chávez tenía mayoría en el país. Luego comenzó la etapa dura de la reconstrucción del voto como instrumento de cambio y así fuimos con Manuel Rosales a unas elecciones que todos sabían que perderíamos pero que había que concurrir para agrupar a nuestros seguidores. Lo locura llegó a tanto que algunos dijeron que Rosales había ganado las elecciones cuando en realidad obtuvo cerca de 39,0% de los votos y Chávez el 61,0%.

José Guerra

Propuestas económicas

Venezuela enfrenta una crisis de dimensiones colosales. El tamaño de su economía es en 2017 aproximadamente 33,0% menor de lo que fue en 2013, la inflación está desatada y amenaza con llegar a 1.000% este año, la producción petrolera tiene diez meses declinando de manera sostenida y no hay forma de detenerla, los servicios públicos tales como telefonía, agua y electricidad están en virtual estado de colapso por la falta de inversiones. Pero tal vez el indicador que mejor resume el drama venezolano es el hambre que sufre el pueblo ocasionado en la caída del poder adquisitivo como resultado de la elevada inflación y la falta de empleos bien remunerados. Al menos el 30,0% de las familias venezolanas al despuntar el día, no sabe qué va a comer. Esta es la crisis de un modelo que hizo las cosas mal: estatizó lo que no debía y aplicó un sistema de controles de precios y de cambio que ha atenazado la economía.

José Guerra

El voto y el cambio

Un movimiento político o una fuerza con vocación de poder pueden acceder al gobierno de tres formas. La primera es mediante una insurrección popular, la segunda es propiciando un golpe de Estado y la tercera es mediante el voto popular. La primera involucra grandes movilización de masas con una dirección política determinada a tomar el poder por vías insurreccionales y gobiernos muy debilitados y sin la capacidad de fuego para defenderse. Tal vez ese fue el caso de la revolución rusa de 1917 o más recientemente en Ucrania. La segunda es el típico cuartelazo. Un grupo militar o cívico-militar asalta el poder, depone al presidente y comienza a gobernar. Esos son los episodios de Pinochet en Chile, Videla en Argentina, entre tantos otros cuya lista sería interminable.

José Guerra

La solución a la crisis

Cuando un país está en una crisis tan profunda, como la que hoy sufre Venezuela, la solución a esa crisis por lo general tiene dos soluciones. Una es la profundización del conflicto con resultados impredecibles y la otra es que hable el pueblo, mediante el voto. Yo estoy profundamente convencido que la consulta al pueblo es la vía y el mecanismo para sortear esta catástrofe que hoy padece el país.

José Guerra

Acuerdo de gobernabilidad

El pasado miércoles 19 de julio la Mesa de la Unidad Democrática presentó al país un acuerdo para la gobernabilidad de Venezuela, una vez que se elija un nuevo presidente en elecciones libres y democráticas, de acuerdo con lo establecido en la Constitución. Una fuerza hoy mayoritaria como la Unidad Democrática esta obligada ante el país y ante el mundo a exponer con claridad la forma y procedimiento mediante los cuales va a atender la grave crisis que hoy vive Venezuela.


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