Opinión

Columnistas

Yo soy Venezuela

Venezuela y los malecones del espíritu La patria es una palabra hinchada, regordeta, celulitosa. La usan tanto los dictadores como los poetas; los presos políticos y los burócratas. A mí la palabra “patria” me pesa, no me gusta, nunca me ha gustado. Esa petulante y cursi manera como la usan las tiranías -escupen maní masticado cada vez que la anuncian- me abochorna, hay que esquivar sus babas mientras los tiranos la usan si no queremos quedar embarrados. Prefiero la palabra Venezuela, me parece una voz bellísima. Su pronunciación: Venezuela, a un tiempo dócil e implacable, con algo de volátil y etérea, sensual en su entonación final, rigurosa y cautivadora en su primera sílaba, me inflama y fortalece al articularla. No sé si les ocurra, imagino que sí, pero cada vez que subrayo: soy venezolano, un huracán se aviva en mi voz, algo conmovedor y recio estalla en mis cuerdas vocales.

No todo está perdido…

Pienso en ti He pensado mucho en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, en la resistencia francesa a la invasión nazi y en la batalla total de Churchill contra Hitler de aquellos años. Pienso en sus pueblos, en sus emociones, su agobiante desconsuelo y su terror. Pienso en aquella vivencia brutal y sanguinaria, en la gente arrinconándose con sus hijos y abuelos entre escombros y recovecos, escuchando el chasquido energúmeno de las explosivos y las metrallas, sintiendo los temblores perennes en la tierra bajo sus pies por los bombazos, los gritos de desesperación y los llantos, pienso en el hambre y la sed de aquellos años, en las enfermedades, en la falta absoluta de medicina y en el miedo, sobre todo en el miedo, ese miedo que se entraña cuando cunde la desesperanza y el agobio.

El secuestro y el huracán

El secuestro y la política El chavismo tiene una pistola colocada sobre la sien de Leopoldo López. Una sobre la de él y otra sobre la de su esposa, la admiradísima Lilian Tintori. Están secuestrados. Todo en torno a ellos es criminal: la extorsión, el chantaje, la intimidación. Son víctimas notorias de tortura. El trato que han recibido durantes los últimos tres años es cruel e inhumano. Si no hacen esto o aquello, el gatillo se dispara. Así tienen que vivir; así viven. Su sacrificio y tensión son superlativos. Exceptuando a la familia del general Raúl Baduel, pocos han sido tratados con semejante saña. En tales condiciones, es difícil o más bien imposible operar. Me resulta sorprendente que no nos demos cuenta.

¡Muerte a la dictadura!

El pellejo que les queda Japón, potencia mundial, hace una alianza estratégica militar con los Estados Unidos para proteger a su pueblo de Corea del Norte y de China. Francia, Italia, Alemania, España, Inglaterra hacen lo mismo pero para defenderse de Rusia. Corea del Sur, Egipto o Israel también tienen su pacto con los gringos; tienen pellejo todavía por haberlo realizado. Colombia, pueblo hermano, logró derrotar al terrorismo porque entendió que no se puede luchar sola contra las guerrillas del narcotráfico.

Los escupitajos de fuego

Descansé en paz La dictadura de Nicolás está muerta. Los venezolanos lo hemos decidido así y también América Latina y el Mundo. La estrecha vinculación del régimen con las fuerzas más nocivas de la modernidad: narcotráfico, terrorismo y corrupción, la estigmatizan y marginan como los criminales que son. En este momento al chavismo sólo lo sostiene la delincuencia.

Elecciones, el gran engaño…

Preguntas sin respuesta Seamos lógicos (sólo un poquito): si el argumento para participar en elecciones, pese a que son fraudulentas, es que hay que “recuperar espacios” o que hay que luchar en todos los terrenos, ¿por qué nuestros genios políticos no participaron en las elecciones para formar parte de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC)?

¿Qué pasa con quien se cansa?

Las pavorosas condiciones de vida No soy abstencionista, jamás lo he sido. Pienso, como activista de la noviolencia, que las elecciones pueden ser un estímulo para movilizar social y políticamente a las sociedades que padecen dictaduras. Las sociedades tienden a paralizarse y tullirse ante la represión dictatorial. La movilización es liberadora.

¿Y ahora qué?

La emigración hacia nosotros mismos Hemos sido derrotados en esta batalla, qué duda cabe. Engañarnos es peor. Yo no lo haré. No acostumbro mentir, mucho menos a mí mismo.

¿Luchamos o nos rendimos?

El animal que se muerde la cola La oposición –me incluyo– es como un animal que gira sobre sí mismo frenéticamente para morder su propia cola. En vez de plantarse frente a la perra tiranía para desafiarla, clavarle los colmillos de la justicia en el cuello y vencerla, persiste en dar extravagantes vueltas en círculo para evitar lo inevitable: la confrontación final con el chavismo para erradicarlo del poder.

Asesinos contra libertadores: ¿quién vencerá?

¿Prisioneros y esclavos? Esta quizá sea la entrega más delicada que haya escrito en mi vida, la escribo angustiado, muy angustiado. Debo pensar cada palabra, medir cada sentimiento, alzar la mirada, cerrar los ojos, respirar profundo, profundísimo, y escribir…, manchar mi pluma en el tintero de mi alma venezolana, reflexionar mientras humedezco mis ideas, mientras las aireo, y escribir…, escribir con angustia pero firmeza.

Hora cero, sé Libertador

La hora sublime Todas las interrogantes de este tiempo se amontonan en un solo acto: la rebelión civil. ¿La lograremos? Pienso que sí, pienso que Venezuela entrará pronto en el siglo XXI. Llegamos tarde, pero al fin llegamos.

Katherine Harrington, la última mastodonta (bis)

La limpia pocetas En agosto de 2005, hace dos años, publiqué este artículo. Decidí repetirlo -como los cantantes repiten sus clásicos- porque su vigencia es desconcertante. Cuando lo lean pensarán que lo escribí ayer.

La batalla final

Intoxicados de dolor No sé qué estén expresando otros articulistas sobre el horror venezolano. No me interesa. No los leo, he decidido no hacerlo, no quiero intoxicarme de dolor, más dolor, tengo suficiente con el mío.

¡Asesinos!

Dardos de honor Reconozco que a veces mi uso de la palabra como filosa hacha demoledora de inmorales, injustos y criminales me excede; no me controlo. Son tantas las injusticias chavistas, tantas las inmoralidades, tantos sus crímenes que es imposible contenerse. Poeta maldito o maldito poeta, soy humano, demasiado humano, suelo atropellar para honrar mi propia naturaleza cimarrona de venezolano que no se doblega ni se hinca; de venezolano que se rebela ante la tiranía socialista; de venezolano blasfemo que jode con fruición al chavismo.

Delcy, jinetera del apocalipsis chavista

“Mire y vi un caballo bayo. La que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el infierno lo seguía: Y les fue dada potestad sobre una parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra” Libro del Apocalipsis (6: 7-8) Los poemas malditos Cuando el país se entere de algunas de las malandradas que le hice a Chávez se reirá a carcajadas conmigo. Lo saben pocos chavistas y lo sé yo. Algún día lo sabrá el mundo, por ahí alguien me sugiere una película. Al menos el guión está escrito.

La rebelión de los serafines

¿Quién es Dios? Dios, en la era postmoderna, encarna en el bien común, es decir, en el respeto de los derechos humanos. Acercarse a Dios es llevar una vida apegada a valores y principios ciudadanos; es seguir los ritos sagrados de la justicia y la democracia; es ser devoto de la vida y de la libertad.

15 mil heridos…

“Hay más de 15 mil heridos por la represión” José Manuel Olivares Venezolanos heridos Heridos de muerte, heridos de gravedad, heridos leves (pero heridos); heridos por perdigones, peinetas, balas, metras, arrollados por motos o por tanquetas, heridos por feroces golpizas; venezolanos heridos, muchos heridos, intoxicados, alcanzados por bombas lacrimógenas, por rolazos, por manos y patadas ensanchadas de brutalidad; heridos y además torturados, sodomizados, infamados con tratos despreciables e inhumanos, con tratos que definitivamente fueron impuestos por una mente criminal.

¿Por qué no ha caído Nicolás?

Como vaya viniendo vamos viendo Somos venezolanos, conocemos muy bien nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestros alcances y límites. No nos destacamos precisamente –lo sabemos– por planificar en el mediano y largo plazo, cargamos con la permanente tara del “como vaya viniendo vamos viendo”. Así no se sale de una tiranía.

El presidente Julio Borges

Al margen de la polémica No sé si alguien ha escrito sobre este tema pero igual lo escribiré. Considero que es crucial al margen de la polémica que pueda levantar (¿qué es una raya más para un tigre?). Tenemos que ir acostumbrándonos a la realidad.

Los arrinconados hijos del chavismo

El desconsuelo y el coraje Sabemos que el chavismo es despreciable no sólo porque devastó a Venezuela, sino por algo muchísimo más grave: porque asesina con certeros disparos a la cabeza a nuestros jóvenes.

Diosdi, límpiame las pocetas bien…

Psicópata del tipo irreparable Por más que la hiena Jorge Rodríguez le pide al gordito gafo de Diosdi que no me mencione, que no me dé centimetraje televisivo, que a mí no hay quien me aplaque porque soy un “psicópata del tipo irreparable”, que se contenga, que no se retuerza, que no vomite de arrechera cada vez que yo lo llame “Diosdi, el cerdito feroz”, que mientras más me menciona (y lo hace cada semana, cada día, cada segundo) sólo demuestra una patológica obsesión maníaco depresiva con el prófugo de sus sueños, con el controversial sacrílego del narcochavismo, conmigo. Y él, el cerdito feroz, no puede evitarlo, una y otra vez cae en mis redes, soy su fatal obsesión. Lo sabe. Lo sé.

¡Vuelvan caras!

La importancia estratégica Después de los dolorosos pero la mismo tiempo virtuosos momentos que hemos vivido en las últimas semanas de lucha por la libertad en Venezuela, de la oscuridad y los claros de luz, debemos ponderar la importancia estratégica que ha significado para el país el haber escogido la lucha noviolenta y la resistencia civil como métodos de liberación de nuestra nación. Si no hubiese sido así, si no hubiésemos escogido el camino de la sacrificada lucha noviolenta, dada la maldad criminal del chavismo, Venezuela sería ya un baño de sangre, una nación desgarrada y moribunda, un camposanto controlado por la ferocidad homicida de los chavistas.

La herida y el honor…

Y si un día tengo que naufragar y el tifón rompe mis velas enterrad mi cuerpo cerca del mar en Venezuela... Herrero y Armenteros El desterrado El exilio es una cárcel de aire que mantiene tras rejas invisibles nuestro espíritu. Somos, los desterrados, cautivos de la distancia, condenados a los latigazos de la memoria, torturados por la ausencia más hiriente y grave de todas: el abrazo humano de lo querido.

19A: Jaque al mariposón…

Maduro, el boy toy Ese muchacho –Maduro–, pobrecito, fue usado por Chávez como un boy toy, al punto deplorable de que sus intimidades se han convertido en obsesiones ideológicas de la “revolución”.

La Calle de la Unidad Democrática (CUD)

El poder tiene miedo de caer. Pero caerá, ay caerá…Eva Rivera (Nuestra libertad) La gloria del pueblo bravo No soy –ni seré– uno de esos que achaca a la supuesta pasividad de nuestro pueblo los ruinosos avances sociopolíticos del chavismo. Han sido años calamitosos y el venezolano común ha estado a la altura de los acontecimientos, ha hecho lo indecible por sacudirse las úlceras que ha causado en su espíritu la lepra ideológica de Chávez y por razones no atribuibles a él –al pueblo– no lo ha logrado.