Opinión

Columnistas
Enrique Viloria Vera

La vuelta al sur de Muñoz Quirós

Vuelvo al Sur. El mar me deja la derrota fugaz de un pez de olvido. Ahora retorno hasta la orilla inmóvil donde crece la memoria de un tiempo ya lejano. José María Muñoz Quirós En sentidos y conmovedores versos, Muñoz Quirós regresa al Sur, al intransferible y único Sur de sus orígenes: el de su madre, quien desde Medina Sidonia se trasladó a la amurallada ciudad de Ávila para que el hijo tuviera en su memoria y en su emoción tanto el azul mar gaditano como los dorados campos de Castilla. El poeta recuerda, evoca y comunica: “En Medina Sidonia un pájaro me dicta / con su voz tu presencia. / He volado hasta la cumbre azul de cielo. / Me escribe la mañana un nacer en las rosas. / Miro a la lejanía por si volvieras. Nadie /me dice una palabra sobre ti. Todo calla”.

Enrique Viloria Vera

En homenaje a la damnificada elefanta Ruperta

En esta plaza López que me recuerda Los días en que esperaba a mi Ruperta Era en aquellos días en que me traía Mis caldos en botella, papas cubiertas

Enrique Viloria Vera

La Venezuela bolivariana: un país sin…

Preposición: Denota carencia o falta de algo. DRAE La infausta, malhadada, funesta, deshonrada, maltratada, aciaga República Bolivariana de Venezuela, Destruida en Socialismo, es un país de muchos, muchísimos sin, va un listado que no pretende agotar todas las carencias o faltas de nuestro derruido y sufrido país:

Enrique Viloria Vera

Los cachorros del socialismo del siglo XXI

Alarmados y estupefactos leemos atónitos, pasmados, boquiabiertos, la noticia en la que se informa del apuñalamiento de dos oficiales de las FFAA por parte de un grupo de niños y adolescentes, verdaderos cachorros de la revolución, Hechos en socialismo.

Enrique Viloria Vera

La madura llaneridad

19 de marzo, día de San José, Patrón de los carpinteros, Padre putativo de El Redentor, marido de María, yerno de Ana, no se conoce aún el nombre del suegro del santo. Hay fiesta en Elorza y guateque en Miraflores.

Enrique Viloria Vera

Del pan socialista del siglo XXI

En uso de las atribuciones que me atribuí a mí mismo, es decir a Yo, dentro de esta emergencia a la que nos tiene sometido el Imperio y a los fines de abatir la inflación, y de ganar otra batalla en esta guerra económica sin cuartel ni tanques ni aviones, decreto las siguientes medidas que deberán tener presente, muy presente, los panaderos usurpadores y traidores, a riesgo de que les caiga el SUNDAE de fresa, es decir, rojo – rojito:

Enrique Viloria Vera

Hambre pa’ todos pero no pa’ ellos

"El alimento de las minorías se convierte en el hambre de las mayorías". Eduardo Galeano Excelente y ejemplar nuestro socialismo del siglo XXI en el que no impera la libertad ni la fraternidad, aunque sí una igualdad sui – generis: “unos son menos iguales que los otros”, en especial, cuando del hambre se trata.

Enrique Viloria Vera

Pizzas penitenciarias

Cuanta más libertad se otorga a los negocios, más cárceles se hace necesario construir para quienes padecen los negocios. Eduardo Galeano En el bizarro, extraño e insólito mundo bolivariano todo es posible y festejado. Ahora resulta y ocurre que, en una de las más emblemáticas y humanitarias penitenciarias del socialismo del siglo XXI, los privados de libertad se han convertido en emprendedores y despliegan toda su capacidad gastronómica para ofrecer a precios solidarios pizzas de todo tamaño y género.

Enrique Viloria Vera

El esquiador de llano adentro

Nada se había visto más ridículo desde que Calígula nombro cónsul a su caballo. Bizarros de veras estos tiempos bolivarianos en los que impera la improvisación, el espontaneísmo, el me da la gana, la ausencia de profesionalismo, la falta de sindéresis. Así que en un país de comiquita donde el presidente confunde a un pajarito con su antecesor, con el Comandante supremo, y éste le trina en el oído, aconsejándole el rumbo a seguir, la estrategia para gobernar, no es de extrañar que un esquiador que jamás ha visto la nieve ni sentido el frío de las estaciones de invierno - de golpe y porrazo - viaje sin más para participar en una competencia de alcance mundial, haciendo el ridículo como también lo hace el brabucón y pendenciero Jefe de la Revolución Bolivariana.

Enrique Viloria Vera

Nueva York: la trepidante

“Todas las formas de su vida están condicionadas por esta sensación pánica de la presencia imperiosa del tiempo”. Arturo Uslar Pietri Nueva York es un desafío al turista, es más que Manhattan pero nada es sin ella, sin esa isla, su río y su bahía que fue contemplada por vez primera por ojos occidentales en 1528, cuando Giovanni Verrazano la divisó desde una nave española para darle nombres que sólo la historia registra y preserva del olvido: Angolema la isla, Vandoma el río y Santa Margarita la bahía. Años más tarde, o mejor dicho, siglos después, en 1950, un escritor venezolano, Arturo Uslar Pietri, se instaló en Nueva York, retratándola con palabras en un texto fundamental que con el nombre de Ciudad de Nadie compila en su libro El Globo de Colores, en cuyas páginas está recogido “el testimonio reiterado de una inagotable curiosidad por la tierra y la gente”, las impresiones de un conjunto de ciudades que producen “una prodigiosa variedad de contrastes y reajustes. Todo lo que nos parecía tan familiar se hace de pronto teatro y novedad”.

Enrique Viloria Vera

Los villanos de José Pulido no son tan héroes ni tan tímidos

La dureza de la vida estaba por todas partes. Lo primitivo, lo tosco, la sobrevivencia. José Pulido Un auténtico reclamo contra la villanía, la bajeza, la maldad, la crueldad, la malquerencia, es la esencia indiscutible del nuevo libro de cuentos de José Pulido, Los héroes son villanos tímidos, Otero Ediciones, Caracas, 2013. En efecto, el narrador se adentra en el cuerpo y en el alma de un grupo variopinto de seres humanos hechos para la violencia de todo género y signo: la doméstica, la criminal, la laboral, la verbal, la gratuita y la pagada, en fin, esa endiabladamente cotidiana que los venezolanos enfrentamos sin piedad en calles, periódicos, esquinas, y noticieros, y que asume el triste nombre de morgue, luto, llanto, ajuste de cuentas, sicariato, funeraria, cementerio, en fin, de muerte inútil e innecesaria.

Enrique Viloria Vera

Mal de chagas y mal de Chávez

Allí donde hay amor, hay vida; el odio conduce a la destrucción. Mahatma Gandhi Qué poca suerte tenemos de veras los súbditos de la malhadada Venezuela Bolivariana. Una revolución inhumana y un hablachento socialismo del siglo XXI han conducido al país de vuelta al pasado y no al tan ansiado futuro de progreso y felicidad que todos deseamos, como si lo han logrado otros países del planeta. Los venezolanos vivimos de nuevo en el siglo XIX.

Enrique Viloria Vera

El enchufismo del siglo XXI

La malhadada, hablachenta e ineficiente Revolución Bolivariana que tanto cacareó un ilusorio y fracasado Socialismo del siglo XXI, ciertamente será juzgada y pasará a la historia de las insensateces gubernamentales como la promotora y ejecutora de una nueva forma de desgobernar y de malgastar los ingentes recursos de los que dispuso uno de los países más bendecidos por el Señor, llamado a ser una verdadera Tierra de Gracia, ahora de desgracia, infortunio, pobreza, frustración y adversidad.

Enrique Viloria Vera

La negra nube bolivariana

El esplendor de las riquezas del poderoso es equivalente a la tenebrosa negrura de su corrupta conciencia. José Luis Rodríguez Jiménez De chiquito, cuando no aparecía en el horizonte la nube gris, yo era sano y agraciado, no necesitaba beber el jarabe de sábila, ni ponerme la cataplasma de belladona en el pecho ni el orégano orejón rayado en la garganta para combatir las hinchadas paperas. Mi mamá me cantaba arrorró mi niño y me sobaba el pechecito guerrero con manteca de gallina, y yo me dormía soñando con el Carrao Bracho que era mi pitcher favorito.

Enrique Viloria Vera

Ezequiel Zamora en el ideario chavista

Zamora, figura rescatada por la hagiografía de Hugo Chávez como uno de los mártires de la revolución, y antes exaltado como “luchador agrario” por el PCV, - Eduardo Machado, Federico Brito Figueroa, Pompeyo Márquéz.

Enrique Viloria Vera

Los diez mandamientos bolivarianos

Definitivamente nuestra Revolución - siempre de comiquitas -, ofrece un nuevo episodio para que sigamos siendo el hazmerreír del planeta entero. Ahora resulta y ocurre que no estamos en presencia de un nuevo socialismo, el del siglo XXI, sino que de súbditos bolivarianos hemos pasado a ser feligreses bolivarianos que adoran a un solo y mismo Dios, omnisciente y omnipresente: Hugo Chávez.

Enrique Viloria Vera

Insultos bolivarianos

Se va cansando el colectivo venezolano de ese lenguaje de gallera, de patio de bolas, de botiquín de mala muerte, que utilizan el designado y sus acólitos cogolleros para dirigirse - con total irrespeto a la dignidad del ser humano - a aquellos que no comparten su visión decimonónica de un país uniforme, caudillesco, militarista, carente de modernidad, montonero, sin sentido de los rasgos fundamentales de un siglo XXI, caracterizado por la mixtura, la hibridez, la apertura, la pluralidad, el multiculturalismo, la tolerancia, la libertad, el libre albedrío, en su mejor sentido, y, por supuesto, la tan deseada igualdad, fruto del esfuerzo personal y la igualdad de oportunidades.

Enrique Viloria Vera

Intolerancia + Intolerancia = Odio

“En estos meses, me han bastado los ojos para sentir la enorme barbarie en que andamos metidos, y cualquier despropósito, cualquier episodio sangriento me parece ya cotidiano.” Así se expresa, con dolor y estupefacción, José Luis Ferris, el autor de la novela El amor y la nada, basada en la fratricida guerra civil española.

Enrique Viloria Vera

La agresión al Hospital Vargas: ejemplo de la ignominia bolivariana

Sin embargo, no tenemos otra opción; ninguna otra opción. Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz. Javier Sicilia Soy un josefino de larga data, mi niñez, adolescencia y juventud se desarrollaron en la vieja parroquia de San José. La Salle de Tienda Honda y la Católica de Jesuitas, un poco más allá de los límites de la parroquia, cobijaron mis ganas de entender el mundo. La casita de mis abuelos está, continúa, sita entre el Hospital Vargas y el José Gregorio Hernández.

Enrique Viloria Vera

¿Dónde están los billetes?

Mamá, dónde están los billetes. Mamá el Niño no los trajo.

Enrique Viloria Vera

Unos dioses lejanos; unos héroes eternos

Primero invité a Dios a frecuentar mi mesa, pero él estuvo ajeno, distante, y parecía necesario, al escribir su profesión, poner la “D” mayúscula que no fue imprescindible en ningún otro oficio. * * * Si alguien los sorprende en la hierba de un parque, dándose un revoltón o en un modesto piso de Las Ventas con un par de mocosos y una nevera a plazos, le ruego que me avise, quizás aún esté a tiempo de quitarme de encima la extraña sensación que desde niño me devora. Una divinidad resbaladiza se hace presente en los versos de Enrique Gracia Trinidad para convivir – emplazada y expatriada – con otros irreales y cotidianos semidioses que la ilusionada imaginación del hombre alienta para que la vida tenga su aliviadero abierto y la existencia otra razón de ser más allá de la que le otorga la previsible biología. Con su habitual desenfado registra el escritor esta personal ambivalencia: “El Señor de las Moscas tiene el culo de azufre, / sonríe, / hace gala de dientes / y de puro placer le cruje el esqueleto de la Historia. / Nosotros, agrupados / en torno a los conjuros y los rezos, / tenemos el aliento enrarecido; / una roja penumbra nos invita a la muerte: / Y Dios se nos escapa de las manos como una pesadilla interminable”.

Enrique Viloria Vera

La vida por una bolsa de Clap

Un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo. Eduardo Chillida El Socialismo del siglo XXI es ciertamente benevolente, pródigo, generoso y manirroto, lo demuestra al otorgarle alto valor, revolucionario precio, alta apreciación, a un talego de la más elemental vianda. Resulta y ocurre que, en la Patria Bonita de nuestro chavismo elemental y montonero, un súbdito bolivariano de esos de a pie, de los que no están enchufados, arriesga cotidianamente la vida – la única que tiene y vale – por una pedestre bolsa de alimentos básicos, que la Revolución Bolivariana ha convertido en auténticas joyas que compiten con los diamantes, el oro y la plata, y hasta con las esmeraldas de nuestros mejores enemigos.

Enrique Viloria Vera

Regalos bolivarianos por Navidad y fin de año

Yo, el Líder Único e Indiscutido, el Ductor Incuestionable, el Dirigente Infinito, el Gobernante Formidable, el Coco del Imperialismo, el Hijo Putativo de los dos mayores líderes caribeños, el Imprescindible, el Puro Amor del bueno, el mejor bailador de salsa del planeta, el excelso tocador de tumba y bongo, es decir, el rojo – rojito por excelencia, mientras estoy en uso -por ahora- de mis poderes económicos ilimitados, sabios, iluminados y extraordinarios, declaro:

Enrique Viloria Vera

La hayaca de Uslar Pietri

Con particular agudeza Uslar Pietri afirma que “ese significado histórico de lo que se come no ha desaparecido de nuestras modernas cocinas: Junto a los relucientes aparatos andan los invisibles ángeles del pasado. En la comida de un día en cualquier casa de Caracas es posible hallar concentrada la historia de varios siglos.” En efecto, para el escritor, una de las mejores formas de apreciar el mestizaje cultural es nuestra comida, esa gastronomía híbrida, esos platillos que surgieron del cruce de ingredientes, sazones, aromas, sabores, en los que se mezcló “la expansión del Islam, la romanización de Europa, el descubrimiento de América”.

Enrique Viloria Vera

De Atahualqui Yupanqui para los revolucionarios bolivarianos

Un día yo pregunté: Abuelo, dónde está Dios. Mi abuelo se puso triste, y nada me respondió.