Opinión

Columnistas
Enrique Viloria Vera

Basurero: fuente de alimentación del socialismo del siglo XXI

Si los basureros pensaran, si los vertederos tuvieran conciencia de sí, si las letrinas fueran reflexivas, si los chiqueros tuvieran opinión, si las cloacas opinaran, si los albañales meditaran y las pocilgas deliberaran, seguramente le hubieran otorgado el más alto reconocimiento – un nuevo Premio Nobel de la Suciedad – a la Revolución Bolivariana.

Enrique Viloria Vera

La ineficiencia del Capitalismo de Estado

Durante más de tres décadas, el estudio del Capitalismo de Estado, de la intervención estatal en la vida económica, en fin, de las empresas públicas de producción y servicio en propiedad del Estado, fue tema prioritario de mi quehacer profesional en Venezuela y de mi asesoría internacional.

Enrique Viloria Vera

No resignación

Este es el título escogido para agrupar los versos de de 64 hombres y 72 mujeres – entre los cuales orgulloso y agradecido me incluyo – reunidos en una antología poética de muy alto y noble alcance, a fin de denunciar - a viva letra - la discriminación, el atropello, la ignominia, la segregación, los abusos y arbitrariedades, en fin, la iniquidad de la que - cotidianamente y en todos lados – es objeto la mujer, por el solo hecho de ser mujer.

Enrique Viloria Vera

Los hermanos Rodríguez

"No considero nada vergonzoso honrar a los hermanos" Esquilo La Historia Universal registra un sinfín de hermanos famosos que se han destacado en los campos más diversos del quehacer humano. En el mundo científico, destacan - con derecho propio - los hermanos Wright, los Montgolfier, los Lumiére, y, más recientemente, los hermanos Rasmussen, creadores de la tan útil y necesaria aplicación Google Maps.

Enrique Viloria Vera

¡A trumpada limpia!

Es una victoria de **** y la nuestra una derrota de coraje. Hugo Chávez. Socialistas del siglo XXI a ponerse las alpargatas que lo que viene no es joropo, sino música country de la más gringa, dirigida por el Sheriff recién electo. El odiado y vilipendiado George W. luce como un cowboy menor, verdadero niño de pecho que se alimenta de compotas de calabaza y tetero de leche de búfala, mientras se chupa el dedo en su protegido rancho tejano.

Enrique Viloria Vera

¡Lávese la boca!

Letania revolucionaria de la cancillería venezolana en ocasión de cualquier cosa que cuestione al régimen:

Enrique Viloria Vera

Bienvenido el diálogo: Chile septiembre de 1973

Con pasaporte oficial, verdadero passe-partout lacrado, en hoja grande, como de pergamino, con ese documento oficial poco importante, aunque imponente parecía, proseguí mi viaje a Lima a fin de visitar la Escuela Nacional de Administración Pública del Perú, su director participó conmigo en el seminario de Bogota, de septiembre oída la ponencia me invitó a que la repitiera en su ancestral país, el de los incas. Fue la primera vez que estuve en Lima, otras veces regresé formando parte del equipo negociador del sector siderúrgico venezolano en el Pacto Andino junto con Jóvito Martínez y los expertos en mercadeo de Sidor. En aquellas ocasiones andábamos divertidos, distendidos, asistiendo a brindis y agasajos luego de las jornadas de discusión, con otros colegas y con mi apreciado Sebastián Allegret, representante de Venezuela en el Acuerdo de Cartagena. Sin embargo, en septiembre de 1973, la situación era distinta, en mi pasaporte figuraba Chile en pleno proceso de golpe de Estado, como último destino de mi oficial travesía ¿Qué debía hacer? ¿Regresar a Caracas o continuar a Santiago? A la Embajada de Venezuela en Lima me dirigí para consultar la situación con un antiguo compañero de la UCAB, Alvarito Carnevalli, tercer secretario de nuestra legación. En medio de nuestra conversa, repicó el teléfono, al habla, al otro lado de la línea, se encontraba Milos Alcalay, ahora asistente personal del Canciller Arístides Calvani, eso que denominan Director de Secretaria. Álvaro, conociendo nuestra amistad, le comentó de mi presencia y de mi consulta; imagino la cara del gordo. Pásamelo le dijo a Álvaro, luego de un ¿Qué hay pantera?, forma un tanto negra y fiera de saludarnos, en su carácter de alto funcionario del Servicio Exterior, me instruyó: vete a Chile lo más pronto que puedas para ayudar a resolver la situación de los venezolanos detenidos y los chilenos asilados.

Enrique Viloria Vera

Niños de la patria subastados, vendidos o regalados

El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella. Jesucristo . . . Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos. Thomas Paine Esta inicua, perversa, retorcida, siniestra y maligna Revolución Bolivariana que predica el amor al prójimo - como el genuinamente sustentado por Jesucristo - Redentor - y que sin rubores y a mansalva, utilizan los ruines camaradas rojo – rojitos a su propicia prosperidad marxista- socialista -, en total coherencia con el principio de que el fin justifica los medios -, ha potenciado el mayor de los amores, el pesaroso desprendimiento que las madres del Proceso revolucionario realizan de los infortunados, infelices y desdichados Niños de la Patria.

Enrique Viloria Vera

Nuevos billetes revolucionarios

La desatada e inconmensurable inflación, descaradamente promovida por esta ineficiente y hablachenta alianza cívico – militar de comiquita, ha obligado a la impresión de nuevos billetes en la Isla de la Felicidad, donde, a buen resguardo de zamuro cuidando carne, reposan nuestras menguadas reservas en oro. Los chapulines de la Revolución han aprovechado el momento – como verdaderos coge-güiros que son – para cambiarle el nombre a la moneda nacional, que ya no será más el Bolívar sino el Castro, en homenaje a los verdaderos libertadores de la Patria Nueva Cubanochavista.

Enrique Viloria Vera

Escuelas de carton: en homenaje a Alí Primera

Qué triste, se oye la lluvia En las escuelas de la Revolución Que triste vive mi gente En las escuelas de cartón

Enrique Viloria Vera

¡Se acabó el rentismo petrolero!

Si hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica lanzaríamos la siguiente, que nos parece resumir dramáticamente esa necesidad de invertir la riqueza producida por el sistema destructivo de la mina, en crear riqueza agrícola, reproductiva y progresiva: sembrar el petróleo. Arturo Uslar Pietri

Enrique Viloria Vera

Premio Nobel de la muerte

Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos. Carlos Fuentes Ahora que estamos en tiempos de resarcir la culpa que Alfred Nobel experimentó por haber inventado la Dinamita - la terrible y mortífera TNT –, se anuncian los premios instituidos para lavar la conciencia de su promotor. Ciertamente, son muchos y buenos los reconocimientos que otorga la impoluta Academia Sueca, pero son insuficientes a la luz de la terrible realidad de un mundo concebido para la guerra y no para la paz. Los Nobel otorgados para los frustrados y criticados ganadores… No le enmiendo la plana a la academia que habita en un distante frío a varios grados bajo cero. Solamente me propongo – como ciudadano cosmopolita y universal que soy – proponer un nuevo Nobel que se adapte a las dramáticas y convulsas realidades de un aguerrido siglo XXI, el de la muerte.

Enrique Viloria Vera

Caer pa´arriba

A Rafael López Cosío "No he fracasado. He encontrado 1.0000 soluciones que no funcionan". Tomás Alva Edison Con los desterrados cubanos en Salamanca - quienes no son exiliados sino verdaderos condenados a no tener más Patria, porque quien se va de la Isla de la Felicidad es un traidor, un delincuente de lesa humanidad que se merece el peor de los ostracismos - he tenido la oportunidad de entender mejor los oprobios de una dictadura inhumana, cicatera, intolerante y vengativa.

Enrique Viloria Vera

Religiosidad y sexo sin misticismo

Al amor, cualquier curioso hallará una distinción: que uno nace de elección y otro de influjo imperioso. Este es más afectüoso, porque es el más natural y así es más sensible: al cual llamaremos afectivo; y al otro, que es electivo, llamaremos racional. Sor Juana Inés de La Cruz Ciertamente que a la luz del intenso y enjundioso análisis realizado por ese grande de las letras hispanoamericanas, Octavio Paz, acerca de la vida y obra poética de Sor Juana Inés de La Cruz o las Trampas de la Fe, es difícil añadir comentarios novedosos a los expertamente realizados por el escritor sobre el tema que nos ocupa.

Enrique Viloria Vera

Elogio a los Clap

Camarado designado: Me dirijo muy respetuosamente a Vuestra Magnificencia para manifestarle mi más absoluta conformidad y beneplácito con la total escasez de productos básicos con origen cierto y destinatario multiplicado que unos soportan y que mi familia y yo disfrutamos, en el mayor beneficio para nuestra salud que venezolano de cualquier siglo haya conocido. Quiero por medio de esta misiva digital manifestar a su Majestad mi más profunda solidaridad con los bravos y valientes ejecutores de la política alimentaria de este proceso sin productos lácteos, cárnicos o acaramelados para la venta masiva o individualizada - ¡Válgame Dios! -, que nos ha conducido a la mejor situación salubra que entorno familiar haya conocido. En este sentido, le informo a su Excelsitud:

Enrique Viloria Vera

Servicio funerario gratuito

Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida. Mario Benedetti Esta Revolución Bolivariana no es tan peor como lo indica el siempre insidioso Imperio norteamericano. Pronto, muy pronto, en la acostumbrada y fastidiosa cadena nacional, el Designado anunciará la creación de la nueva misión revolucionaria: ENTIERRO BOLIVARIANO.

Enrique Viloria Vera

El general hambre

Algunos colegas salmantinos me manifiestan su estupefacción ante las más recientes medidas tomadas por los dirigentes de la llamada Revolución Bolivariana, a fin de intentar controlar el caos y la crisis que ellos mismos generaron en materia de alimentación y suministro de los productos básicos de la vida cotidiana, y de la dieta diaria del sufrido súbdito socialista del siglo XXI.

Enrique Viloria Vera

Enrique Viloria Vera: El cero cero: simbolo bolivariano

Queridos hermanos y camaradas: Acá en esta bolivariana patria, vamos cada vez más de cero en cero. Cero azúcar, cero pollo, cero carne, cero sal, cero pan y pan, cero futuros claros, y hasta le quitaron 3 ceros al Bolívar para hacerlo más fuerte y soberbio.

Enrique Viloria Vera

Nicolás, el malquerido

Si yo pudiera, borrar a Villa Rosa, la borraría. Aunque quisiera, también así, tachar la mía de ilusorio bienquerido Al conocer la populosa barriada margariteña nunca creí lo que me decían que era un cretino y un malnacido Pobre de mí, iluso llegué a creer que la gente de Villa Rosa me aplaudía, Todo lo contrario, me despreciaba y denigraba Soy mal querido, por la Patria socialista, que yo más quiero, aunque la sigo destruyendo.

Enrique Viloria Vera

Buenas noticias para mi hijo, el emigrante

Querido hijo: Muchos fueron los esfuerzos que hizo mi padre, el inmigrante, cuando decidió venirse a Venezuela, desde aquella su patria para entonces dividida, irreconciliable, fraccionada, partida en dos. Vino tu abuelo, en busca de pan y paz, y lo consiguió y decidió quedarse aquí, por siempre, lo saben las flores del cementerio y su partida de defunción.

Enrique Viloria Vera

El caserío y la villa en la narrativa de Guillermo Morón

“Se fundó este pueblo de Cuicas en una hondonada llamada Cambullón, donde ahora don Marco Mario tiene un mal trapiche, de esos que sirven para hacer panela, melcocha y melao.” Historia de este pueblo de Cuicas Esta ciudad de Carora toca al oriente, por donde nace el sol, en el preciso lugar donde se encuentra el sitio denominado El Yabito, porque de antiguo ha crecido allí un árbol de Yabo, un árbol ceniciento, macilento, de hojas pequeñas comestibles para los rebaños de cabras que existen en estas comarcas carorenses. Todos, a la larga, venimos del caserío, de la puebla, de la aldea, de la villa, de ese lugar remoto y muchas veces ignorado que nos da indudable sentido de pertenencia para erigirse en definitivo bastión de identidad. Guillermo Morón no es la excepción: líneas y sílabas, párrafos y hojas, innumerables folios, memoriosos libros, enjundiosas obras, apretados volúmenes, tienen como protagonista fundamental tanto al pueblón que le dio recónditas raíces al historiador como a la pequeña villa que le otorgó precoces espuelas al narrador: “tú eres español verdad, no señorita, yo soy de Carora y de Cuicas.”

Enrique Viloria Vera

Bajo sospecha

Ciudadanos, los hemos citado ante este Magno Cuerpo – no el mío que es perecedero – sino el de la Patria que encarna nuestro LÍDER, porque sobre vuestras cabezas pende la grave acusación de ser lacayos del imperio y cachorros del capital. ¿Juran UDS sobre la Bicha moribunda decir toda la verdad y nada más que la verdad? Sí es así que el LÍDER ETERNO os premie o más bien los castigue; respondan sin vacilaciones al siguiente interrogatorio preparado por nuestros asesores caribeños para obtener su pública y cochina confesión: Digan si es cierto que:

Enrique Viloria Vera

José Martí: la sencillez de la complejidad

A Juan Jesús Cabrera, martiano confeso. Yo soy un hombre sincero De donde crece la palma. Y antes de morirme quiero Echar mis versos del alma. José Martí En 1891, el errante José Martí publicó en Nueva York un poemario titulado Versos Sencillos. El propio bardo explica las circunstancias y motivaciones que privilegiaron la publicación de ese poemario, por encima de otros como Versos Libres o Versos Cubanos: “Se imprimen estos versos porque el afecto con que lo acogieron, en una noche de poesía y amistad, algunas almas buenas, los ha hecho ya públicos. Y porque amo la sencillez, y creo en la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y sinceras”.

Enrique Viloria Vera

De los Médanos del Llano de Coro y otros gazapos bolivarianos

La ignorancia no es no saber sino no querer saber. En las crecientes oficinas públicas venezolanas, en las embajadas y consulados bolivarianos, en los Simoncitos, en los liceos bolivarianos, en las escuelas públicas y privadas, en las universidades del Proceso y en la Misión Robinson, está colgado el nuevo y esplendoroso mapa de la República Bolivariana de Venezuela, donde, por obra de la mano imperial, se imprimieron dos millones de mapas certificados por el Ministerio del Poder Popular para la Cartografía Nacional y por el Designado que conoce más la geografía cubiche que la venezolana - como lo demuestra su mención de los Médanos de los Llanos, de la planicie y los pantanos de Coro - con los siguientes estados y capitales bolivarianas:

Enrique Viloria Vera

¡ Comé yuquita !

"Un hombre hambriento es un hombre enojado", James Howell La célebre frase maracucha ¡Comé Yuquita!, se escuchaba con jocosa frecuencia en aquellas opíparas parrilladas de la IV República, cuando no faltaba nada de nada. Jugosas puntas de trasero, crujientes chuletas de cerdo, morcillas, salchichas, chinchurrias y chorizos al punto, eran acompañados con sendas y bien nutridas ensaladas mixtas de frescas lechugas y sabrosos tomates - con la cebolla justa - para que el aceite de oliva y el de Módena realzaran su sabor; las mazorcas, las hallaquitas, los patacones con Kétchup, la yuca en su justa cocción, y la bien triturada y aliñada guasacaca, también hacían acto de presencia en mesas rebosantes de condumios y alegrías alimentadas por la amistad y una que otra bien fría, sin importar que fuera Zulia o Polar. Cuando alguien se servía exageradamente no faltaba la inevitable chacota marabina, la guasa zuliana, para aconsejarle que más bien ¡comiera yuquita!