Opinión

Columnistas
Enrique Viloria Vera

Los villanos de José Pulido no son tan héroes ni tan tímidos

La dureza de la vida estaba por todas partes. Lo primitivo, lo tosco, la sobrevivencia. José Pulido Un auténtico reclamo contra la villanía, la bajeza, la maldad, la crueldad, la malquerencia, es la esencia indiscutible del nuevo libro de cuentos de José Pulido, Los héroes son villanos tímidos, Otero Ediciones, Caracas, 2013. En efecto, el narrador se adentra en el cuerpo y en el alma de un grupo variopinto de seres humanos hechos para la violencia de todo género y signo: la doméstica, la criminal, la laboral, la verbal, la gratuita y la pagada, en fin, esa endiabladamente cotidiana que los venezolanos enfrentamos sin piedad en calles, periódicos, esquinas, y noticieros, y que asume el triste nombre de morgue, luto, llanto, ajuste de cuentas, sicariato, funeraria, cementerio, en fin, de muerte inútil e innecesaria.

Enrique Viloria Vera

Mal de chagas y mal de Chávez

Allí donde hay amor, hay vida; el odio conduce a la destrucción. Mahatma Gandhi Qué poca suerte tenemos de veras los súbditos de la malhadada Venezuela Bolivariana. Una revolución inhumana y un hablachento socialismo del siglo XXI han conducido al país de vuelta al pasado y no al tan ansiado futuro de progreso y felicidad que todos deseamos, como si lo han logrado otros países del planeta. Los venezolanos vivimos de nuevo en el siglo XIX.

Enrique Viloria Vera

El enchufismo del siglo XXI

La malhadada, hablachenta e ineficiente Revolución Bolivariana que tanto cacareó un ilusorio y fracasado Socialismo del siglo XXI, ciertamente será juzgada y pasará a la historia de las insensateces gubernamentales como la promotora y ejecutora de una nueva forma de desgobernar y de malgastar los ingentes recursos de los que dispuso uno de los países más bendecidos por el Señor, llamado a ser una verdadera Tierra de Gracia, ahora de desgracia, infortunio, pobreza, frustración y adversidad.

Enrique Viloria Vera

La negra nube bolivariana

El esplendor de las riquezas del poderoso es equivalente a la tenebrosa negrura de su corrupta conciencia. José Luis Rodríguez Jiménez De chiquito, cuando no aparecía en el horizonte la nube gris, yo era sano y agraciado, no necesitaba beber el jarabe de sábila, ni ponerme la cataplasma de belladona en el pecho ni el orégano orejón rayado en la garganta para combatir las hinchadas paperas. Mi mamá me cantaba arrorró mi niño y me sobaba el pechecito guerrero con manteca de gallina, y yo me dormía soñando con el Carrao Bracho que era mi pitcher favorito.

Enrique Viloria Vera

Ezequiel Zamora en el ideario chavista

Zamora, figura rescatada por la hagiografía de Hugo Chávez como uno de los mártires de la revolución, y antes exaltado como “luchador agrario” por el PCV, - Eduardo Machado, Federico Brito Figueroa, Pompeyo Márquéz.

Enrique Viloria Vera

Los diez mandamientos bolivarianos

Definitivamente nuestra Revolución - siempre de comiquitas -, ofrece un nuevo episodio para que sigamos siendo el hazmerreír del planeta entero. Ahora resulta y ocurre que no estamos en presencia de un nuevo socialismo, el del siglo XXI, sino que de súbditos bolivarianos hemos pasado a ser feligreses bolivarianos que adoran a un solo y mismo Dios, omnisciente y omnipresente: Hugo Chávez.

Enrique Viloria Vera

Insultos bolivarianos

Se va cansando el colectivo venezolano de ese lenguaje de gallera, de patio de bolas, de botiquín de mala muerte, que utilizan el designado y sus acólitos cogolleros para dirigirse - con total irrespeto a la dignidad del ser humano - a aquellos que no comparten su visión decimonónica de un país uniforme, caudillesco, militarista, carente de modernidad, montonero, sin sentido de los rasgos fundamentales de un siglo XXI, caracterizado por la mixtura, la hibridez, la apertura, la pluralidad, el multiculturalismo, la tolerancia, la libertad, el libre albedrío, en su mejor sentido, y, por supuesto, la tan deseada igualdad, fruto del esfuerzo personal y la igualdad de oportunidades.

Enrique Viloria Vera

Intolerancia + Intolerancia = Odio

“En estos meses, me han bastado los ojos para sentir la enorme barbarie en que andamos metidos, y cualquier despropósito, cualquier episodio sangriento me parece ya cotidiano.” Así se expresa, con dolor y estupefacción, José Luis Ferris, el autor de la novela El amor y la nada, basada en la fratricida guerra civil española.

Enrique Viloria Vera

La agresión al Hospital Vargas: ejemplo de la ignominia bolivariana

Sin embargo, no tenemos otra opción; ninguna otra opción. Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz. Javier Sicilia Soy un josefino de larga data, mi niñez, adolescencia y juventud se desarrollaron en la vieja parroquia de San José. La Salle de Tienda Honda y la Católica de Jesuitas, un poco más allá de los límites de la parroquia, cobijaron mis ganas de entender el mundo. La casita de mis abuelos está, continúa, sita entre el Hospital Vargas y el José Gregorio Hernández.

Enrique Viloria Vera

¿Dónde están los billetes?

Mamá, dónde están los billetes. Mamá el Niño no los trajo.

Enrique Viloria Vera

Unos dioses lejanos; unos héroes eternos

Primero invité a Dios a frecuentar mi mesa, pero él estuvo ajeno, distante, y parecía necesario, al escribir su profesión, poner la “D” mayúscula que no fue imprescindible en ningún otro oficio. * * * Si alguien los sorprende en la hierba de un parque, dándose un revoltón o en un modesto piso de Las Ventas con un par de mocosos y una nevera a plazos, le ruego que me avise, quizás aún esté a tiempo de quitarme de encima la extraña sensación que desde niño me devora. Una divinidad resbaladiza se hace presente en los versos de Enrique Gracia Trinidad para convivir – emplazada y expatriada – con otros irreales y cotidianos semidioses que la ilusionada imaginación del hombre alienta para que la vida tenga su aliviadero abierto y la existencia otra razón de ser más allá de la que le otorga la previsible biología. Con su habitual desenfado registra el escritor esta personal ambivalencia: “El Señor de las Moscas tiene el culo de azufre, / sonríe, / hace gala de dientes / y de puro placer le cruje el esqueleto de la Historia. / Nosotros, agrupados / en torno a los conjuros y los rezos, / tenemos el aliento enrarecido; / una roja penumbra nos invita a la muerte: / Y Dios se nos escapa de las manos como una pesadilla interminable”.

Enrique Viloria Vera

La vida por una bolsa de Clap

Un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo. Eduardo Chillida El Socialismo del siglo XXI es ciertamente benevolente, pródigo, generoso y manirroto, lo demuestra al otorgarle alto valor, revolucionario precio, alta apreciación, a un talego de la más elemental vianda. Resulta y ocurre que, en la Patria Bonita de nuestro chavismo elemental y montonero, un súbdito bolivariano de esos de a pie, de los que no están enchufados, arriesga cotidianamente la vida – la única que tiene y vale – por una pedestre bolsa de alimentos básicos, que la Revolución Bolivariana ha convertido en auténticas joyas que compiten con los diamantes, el oro y la plata, y hasta con las esmeraldas de nuestros mejores enemigos.

Enrique Viloria Vera

Regalos bolivarianos por Navidad y fin de año

Yo, el Líder Único e Indiscutido, el Ductor Incuestionable, el Dirigente Infinito, el Gobernante Formidable, el Coco del Imperialismo, el Hijo Putativo de los dos mayores líderes caribeños, el Imprescindible, el Puro Amor del bueno, el mejor bailador de salsa del planeta, el excelso tocador de tumba y bongo, es decir, el rojo – rojito por excelencia, mientras estoy en uso -por ahora- de mis poderes económicos ilimitados, sabios, iluminados y extraordinarios, declaro:

Enrique Viloria Vera

La hayaca de Uslar Pietri

Con particular agudeza Uslar Pietri afirma que “ese significado histórico de lo que se come no ha desaparecido de nuestras modernas cocinas: Junto a los relucientes aparatos andan los invisibles ángeles del pasado. En la comida de un día en cualquier casa de Caracas es posible hallar concentrada la historia de varios siglos.” En efecto, para el escritor, una de las mejores formas de apreciar el mestizaje cultural es nuestra comida, esa gastronomía híbrida, esos platillos que surgieron del cruce de ingredientes, sazones, aromas, sabores, en los que se mezcló “la expansión del Islam, la romanización de Europa, el descubrimiento de América”.

Enrique Viloria Vera

De Atahualqui Yupanqui para los revolucionarios bolivarianos

Un día yo pregunté: Abuelo, dónde está Dios. Mi abuelo se puso triste, y nada me respondió.

Enrique Viloria Vera

Se venden órganos y cabello; se alquila vientre (todo en USD)

Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre. León Tolstoi A lo que ha llevado esta malhadada revolución a la mujer venezolana: tanto inútil ennoblecimiento e hipócrita exaltación del género: camarado y camarada, compañero y compañera, combatiente y combatienta, hermanos y hermanas - venezolanos y venezolanas nunca para no evocar ni emular al odiado caminante adeco – a fin de que las sacrificadas mujeres del proceso tengan que rebuscarse vendiendo lo invendible: la dignidad. Pues sí, muy socialistamente la súbdita bolivariana, en vista de las carencias y la carestía de la vida cotidiana del venezolano no enchufado, ha tenido que recurrir a la venta de sus cuidadas cabelleras, antes de que sus preciadas mechas pierdan valor en el exigente mercado peluquero.

Enrique Viloria Vera

fuente de alimentación del socialismo del siglo XXI

Si los basureros pensaran, si los vertederos tuvieran conciencia de sí, si las letrinas fueran reflexivas, si los chiqueros tuvieran opinión, si las cloacas opinaran, si los albañales meditaran y las pocilgas deliberaran, seguramente le hubieran otorgado el más alto reconocimiento – un nuevo Premio Nobel de la Suciedad – a la Revolución Bolivariana.

Enrique Viloria Vera

La ineficiencia del Capitalismo de Estado

Durante más de tres décadas, el estudio del Capitalismo de Estado, de la intervención estatal en la vida económica, en fin, de las empresas públicas de producción y servicio en propiedad del Estado, fue tema prioritario de mi quehacer profesional en Venezuela y de mi asesoría internacional.

Enrique Viloria Vera

No resignación

Este es el título escogido para agrupar los versos de de 64 hombres y 72 mujeres – entre los cuales orgulloso y agradecido me incluyo – reunidos en una antología poética de muy alto y noble alcance, a fin de denunciar - a viva letra - la discriminación, el atropello, la ignominia, la segregación, los abusos y arbitrariedades, en fin, la iniquidad de la que - cotidianamente y en todos lados – es objeto la mujer, por el solo hecho de ser mujer.

Enrique Viloria Vera

Los hermanos Rodríguez

"No considero nada vergonzoso honrar a los hermanos" Esquilo La Historia Universal registra un sinfín de hermanos famosos que se han destacado en los campos más diversos del quehacer humano. En el mundo científico, destacan - con derecho propio - los hermanos Wright, los Montgolfier, los Lumiére, y, más recientemente, los hermanos Rasmussen, creadores de la tan útil y necesaria aplicación Google Maps.

Enrique Viloria Vera

¡A trumpada limpia!

Es una victoria de **** y la nuestra una derrota de coraje. Hugo Chávez. Socialistas del siglo XXI a ponerse las alpargatas que lo que viene no es joropo, sino música country de la más gringa, dirigida por el Sheriff recién electo. El odiado y vilipendiado George W. luce como un cowboy menor, verdadero niño de pecho que se alimenta de compotas de calabaza y tetero de leche de búfala, mientras se chupa el dedo en su protegido rancho tejano.

Enrique Viloria Vera

¡Lávese la boca!

Letania revolucionaria de la cancillería venezolana en ocasión de cualquier cosa que cuestione al régimen:

Enrique Viloria Vera

Chile septiembre de 1973

Con pasaporte oficial, verdadero passe-partout lacrado, en hoja grande, como de pergamino, con ese documento oficial poco importante, aunque imponente parecía, proseguí mi viaje a Lima a fin de visitar la Escuela Nacional de Administración Pública del Perú, su director participó conmigo en el seminario de Bogota, de septiembre oída la ponencia me invitó a que la repitiera en su ancestral país, el de los incas. Fue la primera vez que estuve en Lima, otras veces regresé formando parte del equipo negociador del sector siderúrgico venezolano en el Pacto Andino junto con Jóvito Martínez y los expertos en mercadeo de Sidor. En aquellas ocasiones andábamos divertidos, distendidos, asistiendo a brindis y agasajos luego de las jornadas de discusión, con otros colegas y con mi apreciado Sebastián Allegret, representante de Venezuela en el Acuerdo de Cartagena. Sin embargo, en septiembre de 1973, la situación era distinta, en mi pasaporte figuraba Chile en pleno proceso de golpe de Estado, como último destino de mi oficial travesía ¿Qué debía hacer? ¿Regresar a Caracas o continuar a Santiago? A la Embajada de Venezuela en Lima me dirigí para consultar la situación con un antiguo compañero de la UCAB, Alvarito Carnevalli, tercer secretario de nuestra legación. En medio de nuestra conversa, repicó el teléfono, al habla, al otro lado de la línea, se encontraba Milos Alcalay, ahora asistente personal del Canciller Arístides Calvani, eso que denominan Director de Secretaria. Álvaro, conociendo nuestra amistad, le comentó de mi presencia y de mi consulta; imagino la cara del gordo. Pásamelo le dijo a Álvaro, luego de un ¿Qué hay pantera?, forma un tanto negra y fiera de saludarnos, en su carácter de alto funcionario del Servicio Exterior, me instruyó: vete a Chile lo más pronto que puedas para ayudar a resolver la situación de los venezolanos detenidos y los chilenos asilados.

Enrique Viloria Vera

Niños de la patria subastados, vendidos o regalados

El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella. Jesucristo . . . Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos. Thomas Paine Esta inicua, perversa, retorcida, siniestra y maligna Revolución Bolivariana que predica el amor al prójimo - como el genuinamente sustentado por Jesucristo - Redentor - y que sin rubores y a mansalva, utilizan los ruines camaradas rojo – rojitos a su propicia prosperidad marxista- socialista -, en total coherencia con el principio de que el fin justifica los medios -, ha potenciado el mayor de los amores, el pesaroso desprendimiento que las madres del Proceso revolucionario realizan de los infortunados, infelices y desdichados Niños de la Patria.

Enrique Viloria Vera

Nuevos billetes revolucionarios

La desatada e inconmensurable inflación, descaradamente promovida por esta ineficiente y hablachenta alianza cívico – militar de comiquita, ha obligado a la impresión de nuevos billetes en la Isla de la Felicidad, donde, a buen resguardo de zamuro cuidando carne, reposan nuestras menguadas reservas en oro. Los chapulines de la Revolución han aprovechado el momento – como verdaderos coge-güiros que son – para cambiarle el nombre a la moneda nacional, que ya no será más el Bolívar sino el Castro, en homenaje a los verdaderos libertadores de la Patria Nueva Cubanochavista.