end header begin content

Opinión

Columnistas
Enrique Meléndez

Lo que queda del 20M

Lo más cómico de todo esto es ver a un CNE prohibiéndole a Nicolás Maduro que siga repartiendo bonos el día antes de las elecciones; cuando ya medio mundo (carnet de la patria mediante) había recibido millones de bolívares. Hay quien le ha venido siguiendo la secuencia: el bono de Reyes, el bono de Carnaval, el bono de Semana Santa, y así sucesivamente. Por cierto, ¿no vendrá el famoso regalito que nos prometía Maduro a los venezolanos, si le dábamos 10 millones de votos?

Enrique Meléndez

El terror del transporte

Un sector donde está reflejada la cruda realidad del país lo representa el transporte público. Trabaja colapsado, a propósito de la reducción del parque automotor pues la mitad de los venezolanos que poseemos vehículos ya no los movemos, tomando en cuenta que no hay plata para repararlos mucho menos para comprar los repuestos, que nada tienen que ver con lo que percibimos como ingresos pues cada pieza ya anda por los millones de bolívares, mientras que lo que percibimos anda por los miles de bolívares.

Enrique Meléndez

La más larga guerra

Si nosotros le tomáramos la palabra a Nicolás Maduro; cuando dice que la vorágine, que estamos sufriendo, a nivel de la economía, no se debe sino a una guerra económica, que han orquestado contra el país la derecha venezolana en connivencia con el imperialismo norteamericano, uno diría que se trata de la guerra más larga, que hemos tenido a lo largo de nuestra historia; pues la Guerra de Independencia no se llevó sino unos ocho años; cuando el país quedó devastado por completo; lo mismo que la Guerra Federal no se llevó sino unos cinco años; que significó no la devastación total del país, sino parcial; pues téngase en cuenta que esta conflagración se localizó en algunas regiones de Venezuela, especialmente, en Los Llanos; sólo que esta guerra nuestra no tiene unos actores bélicos; no hay cañones ni misiles ni nada que se le parezca, que disparen contra la población o tropas desalmadas, que decapitan a pueblos enteros, y lo más grave de todo es que las armas la constituyen la política económica, que ha destruido por completo el aparato productivo, y en la que detrás se mueven los intereses más oscuros, que hayamos conocido en esta pobre y desventurada nación; pues como lo ha dicho muy bien el ex presidente boliviano Jorge Quiroga el negocio de Maduro lo constituye la miseria de su pueblo. De hecho, ¿en qué país del mundo la gente tiembla de pavor, cuando su presidente anuncia un nuevo decreto de aumento salarial? Por aquí comienzan las aberraciones de esta política económica. No ha terminado éste de llevar a cabo el anuncio, y ya los precios de los artículos de primera necesidad se elevan al doble por encima del costo, que tienen en ese momento; aparte de que cada aumento, a propósito de la hiperinflación, que estamos sufriendo, no significa nada en términos reales; con eso no se compra nada, y menos mal que estamos ante un pueblo que el sufrimiento lo soporta con humor, y así hay quien hace broma con lo que le dan como pensión del Seguro Social, diciendo que le dieron medio cartón de huevos, pues esa cantidad ni siquiera le alcanza, para comprar el cartón completo. Carlos Andrés Pérez, cuando andaba en sus afanes populistas, mucho antes de ser candidato a la presidencia en el año de 1988, y era, al igual que Chávez y demás fauna que lo siguió, de una ignorancia delirante, proclamaba que las bombas, que lanzaba el Fondo Monetario Internacional, eran sólo mata-gente; criterio que vino a aclarar con los años, tan pronto comprendió que este organismo, no se trataba sino de un club de naciones amigas, que fue creado, precisamente, para estabilizar los desbalances, que se presentaban en las economías de cada una de dichas naciones; producto de políticas erradas, como las que se adoptaron en Venezuela, antes de la llegada a su segunda presidencia; justo, una pudiera valerse de esta misma metáfora, y considerar hoy lo mismo: esas bombas, que lanza Maduro desde su bunker de Miraflores, cada vez que adopta una medida de esta naturaleza, no son sino sólo mata gente; porque además de impactar sobre el precio de los productos, conllevan asimismo al cierre de numerosas empresas, como lo demuestran las cifras de organismos como Conindustria, que reportan que para antes de la llegada de Chávez al poder, existían en el país unas 14 mil industrias en plena producción; cuando hoy apenas quedan unas cuatro mil, y lo más probable es que, después de este último aumento compulsivo, que acaba de decretar este 1 de mayo, se produzcan más cierres, con la consecuencia de que va más gente a la calle desempleada; pues, si algunas han sobrevivido a estos embates, derivados de políticas económicas erráticas, lo más probable es que ya no resistan, sobre todo, a raíz de este último aumento, dada su enorme proporción, y en un momento en que el consumo del venezolano se ha caído por completo. Allá en el horizonte Maduro tiene precisadas a las mafias, que mueven los intereses oscuros de nuestra economía, y que las va a combatir, una vez que llegue a la presidencia, como si se tratara de un candidato de la oposición; sólo que lo más probable es que cuando asuma, tan pronto Tibisay Lucena lo declare de nuevo investido del solio presidencial, no las encuentre; pues como se lo dice más de uno, esas mafias no están compuestas sino por gente de su camada, es decir, su entorno más cercano, y quienes se benefician, precisamente, de mecanismos aberrantes, como el control de cambios, y digo aberrantes por el hecho de que su existencia implica la aparición de esa bomba mata-gente, como es el dólar paralelo, que mientras más alto se pone, mejor para las mafias, pues en las presentes circunstancias por cada divisa, obtenida en el mercado cambiario oficial bien sea a través del Dipro o a través del Dicom; que colocan, luego, en el mercado negro; se ganan un millón de bolívares, si es que nos atenemos al precio hoy; que es lo que explica esa fortuna exorbitante que detentan los favoritos del régimen; que, por cierto, ya no son los mismos de la época de Chávez, en vista de que las mafias de aquel gobierno están siendo en estos instantes perseguidas, como sería el caso de Rafael Ramírez, sobre quien pesa ahora una orden de captura, y quien se ha tenido que refugiar en destinos inexpugnables, esto es, en países hacia donde no pueden llegar por el momento las garras del presente régimen.

Enrique Meléndez

El otro país

La impresión, que se tiene, es que estamos en otro país; además de una añoranza, por aquél que se perdió. Entonces todo era más fácil, como lo recuerda un señor en una cola, para comprar pan, y que ese es el deporte de ahora de los venezolanos; caerse a hablar mal del gobierno en esas esperas en las panaderías; cuando no a recordar aquellos tiempos; cuando un sueldo de diez mil bolívares alcanzaba para todo. ¿Pañales? Eso era una cosa que se regalaba: doce pañales en un paquete. Entonces los valores de las cosas andaban por los cien o doscientos bolívares; de modo todo se podía comprar: carne para bistec, para mechar y moler.

Enrique Meléndez

La sombra de Raúl Castro

La verdad es que para el resto de los venezolanos, resulta muy vergonzoso el hecho de que Nicolás Maduro se haya presentado en Cuba, para entrevistarse de inmediato con el nuevo jefe del Estado insular Miguel Díaz-Canel, sobre todo, por el rol de dependencia de seguridad, que hay entre Venezuela y su gobierno; que implica un control político, y que es la razón del regalo petrolero que se le hace a dicho gobierno, y el que se cumple, rigurosamente, aun cuando nuestra industria petrolera atraviesa por un declive, que tiene a la opinión pública pasmada, pues ya estamos en un nivel de producción de 1 millón 500 mil barriles, y eso que para la época de la llamada Apertura Petrolera Pdvsa se había propuesto una meta de producción de seis millones de barriles diarios.

Enrique Meléndez

La Venezuela utilitarista

Los venezolanos, dicho en términos de Ortega y Gasset, estamos circunstanciados; un larense, especialmente un caroreño, diría que estamos azarados. Los ingresos no nos alcanzan para nada, al tiempo que nos llenamos de deudas en la tarjeta de crédito; un instrumento que en la época de la República civil se utilizaba para ocasiones muy especiales, mientras que hoy viene a ser la salvación; sobre todo, cuando los bancos te elevan cada vez más el monto de los créditos, y así que viene a resultar una verdadera tentación a la hora del hambre, que está muy presente entre nosotros; un fenómeno que no conocíamos, pues ahora uno observa que en aquella época todo era muy fácil.

Enrique Meléndez

La tentación de Falcón

Estamos en un momento de grandes indecisiones. No se sabe si ir a votar o no; tomando en cuenta la tentación de “Becerro de Oro” que supondría la candidatura de Henri Falcón; llamada, según algunos, a avalar una farsa que se ha propuesto Nicolás Maduro para salirle al paso a la jugada, como solía decir Chávez, del proceso electoral que tiene pendiente para este año, según la Constitución, sólo que para diciembre; que sería cuando se vence su período presidencial, y por aquí comienza su juego con las cartas marcadas; que resulta tan elemental que nadie se la ha aprobado ni interna ni externamente; pues a raíz de que el gobierno se negó a cambiar las condiciones electorale, con motivo de las conversaciones, que se llevaron a cabo en la República Dominicana; de inmediato se le vetó.

Enrique Meléndez

Una fatídica crónica anunciada

La verdad es que esta situación ocurrida en una cárcel de Policarabobo no deja de ser un reflejo de que lo que es la hora actual de Venezuela. El país está a punto de estallar por los cuatro costados; lo cual es algo que anda en el medio; la presunción, de que algo va a pasar.

Enrique Meléndez

Doblemente pobres

Ya estaba en el ambiente esta idea de que el gobierno le iba a quitar tres ceros al bolívar; es decir, volvía con una reconversión monetaria, como la que se hizo años atrás, y a la que a la larga se la tragó la inflación ya de los propios tiempos de Hugo Chávez; pero mucho más durante el gobierno de Nicolás Maduro que, si bien aquél perdía la sindéresis, éste pierde la diéresis y la sindéresis en materia de mando; por lo que tenemos una hiperinflación que va camino al final de año en más de cien mil por ciento.

Enrique Meléndez

La abstención como recurso

La verdad es que yo nunca he considerado un error el no haber participado en las elecciones de 2005. Fue la línea abstencionista que se adoptó en ese momento teniendo en cuenta que había una situación general de sospecha frente a un avasallante Jorge Rodríguez como presidente del CNE, derivado del hecho de que se había perdido un referéndum revocatorio donde se veía a las claras que Hugo Chávez no lo ganaba. Entonces quedó en el ambiente que lo había hecho por trampa; tanto más que hubo un efecto dilatorio frente al mismo cuando debió celebrarse en el 2003, y no se vino efectuando sino un año después, cuando esta gente ganó tiempo; hubo una situación de bonanza que demostró una vez más que en este país no hay ni malos ni buenos gobiernos, sino altos y bajos precios del petróleo; metió la mano un Fidel Castro, que le enseñó a Chávez como repartir plata; a propósito de la idea de la creación del programa de las Misiones Sociales, y así que a raíz de esta situación el venezolano se volvió escéptico en lo que atañe a salir de este régimen por la vía del voto; momento en el que se le veía a Chávez la intención de perpetuarse en el poder.

Enrique Meléndez

La comedia del chavismo

Definitivamente, este es un gobierno de comediantes cínicos; lo que es peor, que no tienen paz con la miseria. Los tiene sin cuidado el hecho de que día a día mueran niños, causa de la desnutrición; que ya viene de la propia madre, y quien, lo más probable, es que durante el embarazo ha tenido una dieta a base de yuca con arroz; que es la comida hoy en día del venezolano, según un estudio de la firma encuestadora, Encovi; aparte de que yuca sin más nada es lo que están sirviendo en algunos comedores de universidades; cuando no, éstos están cerrados, como sucede con el comedor de la Universidad Central de Venezuela.

Enrique Meléndez

Maduro se la comió

Nicolás Maduro se siente realizado cada vez que anuncia un nuevo decreto de aumento salarial. Se le ve una cara de dicha, y entonces percibe que ha arreglado al mundo. Todo lo demás no le interesa. En otrora, cada aumento salarial se debatía en lo que entonces se conocía como Comisión Tripartita: la parte oficial, la parte sindical y la parte empresarial, y si se llegaba a convenir un aumento del 20% se consideraba una hazaña laboral.

Enrique Meléndez

El pueblo de Maduro

Uno diría que el concepto que Nicolás Maduro tiene de pueblo es que a éste lo componen, fundamentalmente, los militantes de su causa, la gente de las barriadas populares, y que es la que se beneficia de su populismo, esto es, la que recibe, en una forma irregular por lo demás, las bolsas CLAP, los bonos, que últimamente ha venido otorgando; lo que significa que gobierna para una minoría exclusiva; uno diría, censada en las famosas listas del Carnet de la Patria.

Enrique Meléndez

Al fin, habló de economía

Lo más grave que hemos escuchado esta semana, en medio de tanta locura que habla esta gente, es eso que dijo Nicolás Maduro de que, si gana las elecciones, promete corregir los males de la economía.

Enrique Meléndez

El piloto suicida

La situación, por la que atravesamos los venezolanos, se parece mucho a la historia del aviador que, al salir su compañero de vuelo de la cabina, se apoderó del avión, que piloteaban, y se lanzó contra la Tierra; ya que el sujeto sufría de depresiones demenciales, y entonces se quiso suicidar en una forma colectiva. Tenemos un dólar negro, como lo llaman los economistas, que se ha disparado a niveles exorbitantes, y el gobierno, en lugar de corregir este desequilibrio, lo que hace es echarle más gasolina a la candela, a partir del beneficio de unos bonos, que ha venido otorgando desde el Día de Reyes, en especial, a los inscritos en el llamado Carnet de la Patria; según Nicolás Maduro, a unos ocho millones de venezolanos, gratuitamente, y aquí es donde sale a relucir la famosa teoría de Milton Friedman, quien dice que no hay almuerzo gratis, pues otro te lo paga.

Enrique Meléndez

Mendoza en la calle

El boom de popularidad que se vive en torno a la figura de Lorenzo Mendoza, recuerda mucho el mismo boom que se vivió con Carlos Andrés Pérez en el año 1988; cuando éste reventaba las encuestas en vísperas de las elecciones presidenciales, pautadas para ese año; mientras en su partido Acción Democrática nadie lo quería; pues la corriente de Jaime Lusinchi, que era la que dominaba la maquinaria partidista, había lanzado otra fórmula electoral, como era Octavio Lepage, y así que estaba planteada una disputa interna, y que terminó del modo más racional posible; pues al final Lepage se dio cuenta de esa situación, que se vivía en torno al liderazgo de Pérez, y terminó renunciando a sus aspiraciones.

Enrique Meléndez

Ya todo está cantado

Todo indica que Tío Conejo se va a salir con las suyas frente a Tío Tigre, hablando de la picaresca venezolana, y a propósito del hecho de haber fijado la Constituyente cubana la celebración de las elecciones presidenciales, previstas para este año, para el mes de abril; pues este gobierno, cuando se lanza a un evento electoral, es porque ya le ha salido al paso a la jugada. La paliza que sufrieron en el 2015 fue algo que los sorprendió; pero aprendieron, y entonces armaron nuevas artimañas.

Enrique Meléndez

Un 24 de enero de 1848

Mucho se ha escrito sobre el famoso asalto al Congreso de la República, hecho acaecido un 24 de enero de 1848 bajo el régimen de José Tadeo Monagas, es decir, hace 170 años; unos dicen que se trata de un crimen institucional; otros dicen que allí no hubo sino el enfrentamiento entre grupos del populacho, afectos al gobierno; como decir hoy en día, los colectivos, y una guardia especial, que había creado ese congreso; para su custodia interna, e, incluso, hay quien se atreve a decir que ni siquiera se produjo un disparo.

Enrique Meléndez

Venezuela huye

Ya es un hecho que uno lo tiene en nuestras vidas: el venezolano está huyendo en cambote. Esta situación se parece un poco a la trama de un cuento de García Márquez donde la caída y quiebre de un botellón; donde se ponían a soplar a las parturientas, da para que la partera diga:

Enrique Meléndez

La pardocracia en el poder

Este es un gobierno de godos negros: una pardocracia, como diría el Libertador, a quien los pardos combatieron en lo que él llamaba la I República; pues como dicen algunos historiadores: nuestra guerra de independencia fue una guerra civil, y para ese instante las razas de color se inclinaban por el bando de los realistas, y es la resaca de esta conciencia la que tenemos hoy en día en el poder. Bien hacía ver un representante del entonces reino de España en un informe que le presenta a la corte sobre la situación política del país, luego de acaecidos los sucesos del 24 de enero de 1848; donde comienza a vulnerarse nuestra institucionalidad; partiendo de lo que se conoce como el atropello al Congreso de la República de ese tiempo por parte del régimen de José Tadeo Monagas, y entonces dice allí el representante español que ese régimen ha llevado al poder a las clases de color, en detrimento de las clases blancas; que son las ilustradas.

Enrique Meléndez

Apaga la luz, y vámonos

Yo siempre recuerdo por esta época - ahora cuando las navidades son muy tristes para nosotros por la nostalgia que nos produce el haber tenido en otrora unas navidades muy dispendiosas, y con el perdón de la disgresión - una cuña que se presentaba por televisión y en la que se hablaba de un país que se había apagado; porque le había llegado la era del comunismo. La cuña en sí era una provocación en aquella época; manejada, quizás, por algunos cubanos; que se habían establecido en el país perseguidos del régimen de Fidel Castro, y quienes manejaban las agencias publicitarias de entonces; como también habían incursionado en el periodismo.

Enrique Meléndez

La segunda muerte de Chávez

Se ha especulado de todo en lo que concierne a la caída de Rafael Ramírez; uno de los ungidos más prominentes de Hugo Chávez; al punto de que se dice que poseía las claves de las cuentas bancarias de la familia Chávez en paraísos fiscales, y de allí su proximidad con María Gabriela Chávez, a quien la colocaron como embajadora alterna de su cargo en las Naciones Unidas; aparte de que fue demasiado truculenta la detención de Eulogio del Pino y demás directivos de Pdvsa.

Enrique Meléndez

La neurosis colectiva

Dejó una duda Antonio Ledezma cuando declaró que a él lo había ayudado a fugarse un sector de las fuerzas armadas que está descontento con la situación. ¿Eso supone una división en el seno de las mismas? El hecho es que nunca se había visto un Gobierno tan militarizado como el que tenemos hoy en día; con una mampostería cívica que la representaría Nicolás Maduro, y una ideología tercermundista; donde hay una mezcla de bolivarianismo, comunismo, populismo, racismo de pardos, y que es lo que le gusta a la gente, en términos del imaginario político.

Enrique Meléndez

El odio por el odio

La verdad es que el primero que sembró odio en este país fue Hugo Chávez desde el primer día en que lo vimos salir del antiguo Congreso Nacional donde se había juramentado, caminar hacia la esquina de Carmelitas, rumbo a Miraflores, y de modo que, al llegar a la avenida Urdaneta, entonces golpeó su puño contra su palma como queriendo decir que el pueblo entonces pasaba a golpear a la oligarquía, un término que no se oía en Venezuela desde la caída del Liberalismo amarillo con Cipriano Castro y su famosa revolución Restauradora pero que había atizado las pasiones políticas durante el siglo XIX: los años o los días de la ira, lo que significa que su llegada entonces a Miraflores removía ese odio.

Enrique Meléndez

Un secuestro asfixiante

Locura más locura y más locura. No es que Nicolás Maduro no entienda que un aumento compulsivo de salarios, no es sino ponerle leña a la candela; como le dicen los economistas, está comprobado en su caso que comunista es dogmático por su visión de mundo totalitaria; de modo que se hace oído sordo de estas recomendaciones; partiendo de la idea de que si se congelan los precios de algunos productos, y se suben los salarios, entonces se produce una nivelación en el ingreso de la gente: lo que se conoce como la lógica más elemental.


Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com