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Opinión

Columnistas
Enrique Meléndez

Doblemente pobres

Ya estaba en el ambiente esta idea de que el gobierno le iba a quitar tres ceros al bolívar; es decir, volvía con una reconversión monetaria, como la que se hizo años atrás, y a la que a la larga se la tragó la inflación ya de los propios tiempos de Hugo Chávez; pero mucho más durante el gobierno de Nicolás Maduro que, si bien aquél perdía la sindéresis, éste pierde la diéresis y la sindéresis en materia de mando; por lo que tenemos una hiperinflación que va camino al final de año en más de cien mil por ciento.

Enrique Meléndez

La abstención como recurso

La verdad es que yo nunca he considerado un error el no haber participado en las elecciones de 2005. Fue la línea abstencionista que se adoptó en ese momento teniendo en cuenta que había una situación general de sospecha frente a un avasallante Jorge Rodríguez como presidente del CNE, derivado del hecho de que se había perdido un referéndum revocatorio donde se veía a las claras que Hugo Chávez no lo ganaba. Entonces quedó en el ambiente que lo había hecho por trampa; tanto más que hubo un efecto dilatorio frente al mismo cuando debió celebrarse en el 2003, y no se vino efectuando sino un año después, cuando esta gente ganó tiempo; hubo una situación de bonanza que demostró una vez más que en este país no hay ni malos ni buenos gobiernos, sino altos y bajos precios del petróleo; metió la mano un Fidel Castro, que le enseñó a Chávez como repartir plata; a propósito de la idea de la creación del programa de las Misiones Sociales, y así que a raíz de esta situación el venezolano se volvió escéptico en lo que atañe a salir de este régimen por la vía del voto; momento en el que se le veía a Chávez la intención de perpetuarse en el poder.

Enrique Meléndez

La comedia del chavismo

Definitivamente, este es un gobierno de comediantes cínicos; lo que es peor, que no tienen paz con la miseria. Los tiene sin cuidado el hecho de que día a día mueran niños, causa de la desnutrición; que ya viene de la propia madre, y quien, lo más probable, es que durante el embarazo ha tenido una dieta a base de yuca con arroz; que es la comida hoy en día del venezolano, según un estudio de la firma encuestadora, Encovi; aparte de que yuca sin más nada es lo que están sirviendo en algunos comedores de universidades; cuando no, éstos están cerrados, como sucede con el comedor de la Universidad Central de Venezuela.

Enrique Meléndez

Maduro se la comió

Nicolás Maduro se siente realizado cada vez que anuncia un nuevo decreto de aumento salarial. Se le ve una cara de dicha, y entonces percibe que ha arreglado al mundo. Todo lo demás no le interesa. En otrora, cada aumento salarial se debatía en lo que entonces se conocía como Comisión Tripartita: la parte oficial, la parte sindical y la parte empresarial, y si se llegaba a convenir un aumento del 20% se consideraba una hazaña laboral.

Enrique Meléndez

El pueblo de Maduro

Uno diría que el concepto que Nicolás Maduro tiene de pueblo es que a éste lo componen, fundamentalmente, los militantes de su causa, la gente de las barriadas populares, y que es la que se beneficia de su populismo, esto es, la que recibe, en una forma irregular por lo demás, las bolsas CLAP, los bonos, que últimamente ha venido otorgando; lo que significa que gobierna para una minoría exclusiva; uno diría, censada en las famosas listas del Carnet de la Patria.

Enrique Meléndez

Al fin, habló de economía

Lo más grave que hemos escuchado esta semana, en medio de tanta locura que habla esta gente, es eso que dijo Nicolás Maduro de que, si gana las elecciones, promete corregir los males de la economía.

Enrique Meléndez

El piloto suicida

La situación, por la que atravesamos los venezolanos, se parece mucho a la historia del aviador que, al salir su compañero de vuelo de la cabina, se apoderó del avión, que piloteaban, y se lanzó contra la Tierra; ya que el sujeto sufría de depresiones demenciales, y entonces se quiso suicidar en una forma colectiva. Tenemos un dólar negro, como lo llaman los economistas, que se ha disparado a niveles exorbitantes, y el gobierno, en lugar de corregir este desequilibrio, lo que hace es echarle más gasolina a la candela, a partir del beneficio de unos bonos, que ha venido otorgando desde el Día de Reyes, en especial, a los inscritos en el llamado Carnet de la Patria; según Nicolás Maduro, a unos ocho millones de venezolanos, gratuitamente, y aquí es donde sale a relucir la famosa teoría de Milton Friedman, quien dice que no hay almuerzo gratis, pues otro te lo paga.

Enrique Meléndez

Mendoza en la calle

El boom de popularidad que se vive en torno a la figura de Lorenzo Mendoza, recuerda mucho el mismo boom que se vivió con Carlos Andrés Pérez en el año 1988; cuando éste reventaba las encuestas en vísperas de las elecciones presidenciales, pautadas para ese año; mientras en su partido Acción Democrática nadie lo quería; pues la corriente de Jaime Lusinchi, que era la que dominaba la maquinaria partidista, había lanzado otra fórmula electoral, como era Octavio Lepage, y así que estaba planteada una disputa interna, y que terminó del modo más racional posible; pues al final Lepage se dio cuenta de esa situación, que se vivía en torno al liderazgo de Pérez, y terminó renunciando a sus aspiraciones.

Enrique Meléndez

Ya todo está cantado

Todo indica que Tío Conejo se va a salir con las suyas frente a Tío Tigre, hablando de la picaresca venezolana, y a propósito del hecho de haber fijado la Constituyente cubana la celebración de las elecciones presidenciales, previstas para este año, para el mes de abril; pues este gobierno, cuando se lanza a un evento electoral, es porque ya le ha salido al paso a la jugada. La paliza que sufrieron en el 2015 fue algo que los sorprendió; pero aprendieron, y entonces armaron nuevas artimañas.

Enrique Meléndez

Un 24 de enero de 1848

Mucho se ha escrito sobre el famoso asalto al Congreso de la República, hecho acaecido un 24 de enero de 1848 bajo el régimen de José Tadeo Monagas, es decir, hace 170 años; unos dicen que se trata de un crimen institucional; otros dicen que allí no hubo sino el enfrentamiento entre grupos del populacho, afectos al gobierno; como decir hoy en día, los colectivos, y una guardia especial, que había creado ese congreso; para su custodia interna, e, incluso, hay quien se atreve a decir que ni siquiera se produjo un disparo.

Enrique Meléndez

Venezuela huye

Ya es un hecho que uno lo tiene en nuestras vidas: el venezolano está huyendo en cambote. Esta situación se parece un poco a la trama de un cuento de García Márquez donde la caída y quiebre de un botellón; donde se ponían a soplar a las parturientas, da para que la partera diga:

Enrique Meléndez

La pardocracia en el poder

Este es un gobierno de godos negros: una pardocracia, como diría el Libertador, a quien los pardos combatieron en lo que él llamaba la I República; pues como dicen algunos historiadores: nuestra guerra de independencia fue una guerra civil, y para ese instante las razas de color se inclinaban por el bando de los realistas, y es la resaca de esta conciencia la que tenemos hoy en día en el poder. Bien hacía ver un representante del entonces reino de España en un informe que le presenta a la corte sobre la situación política del país, luego de acaecidos los sucesos del 24 de enero de 1848; donde comienza a vulnerarse nuestra institucionalidad; partiendo de lo que se conoce como el atropello al Congreso de la República de ese tiempo por parte del régimen de José Tadeo Monagas, y entonces dice allí el representante español que ese régimen ha llevado al poder a las clases de color, en detrimento de las clases blancas; que son las ilustradas.

Enrique Meléndez

Apaga la luz, y vámonos

Yo siempre recuerdo por esta época - ahora cuando las navidades son muy tristes para nosotros por la nostalgia que nos produce el haber tenido en otrora unas navidades muy dispendiosas, y con el perdón de la disgresión - una cuña que se presentaba por televisión y en la que se hablaba de un país que se había apagado; porque le había llegado la era del comunismo. La cuña en sí era una provocación en aquella época; manejada, quizás, por algunos cubanos; que se habían establecido en el país perseguidos del régimen de Fidel Castro, y quienes manejaban las agencias publicitarias de entonces; como también habían incursionado en el periodismo.

Enrique Meléndez

La segunda muerte de Chávez

Se ha especulado de todo en lo que concierne a la caída de Rafael Ramírez; uno de los ungidos más prominentes de Hugo Chávez; al punto de que se dice que poseía las claves de las cuentas bancarias de la familia Chávez en paraísos fiscales, y de allí su proximidad con María Gabriela Chávez, a quien la colocaron como embajadora alterna de su cargo en las Naciones Unidas; aparte de que fue demasiado truculenta la detención de Eulogio del Pino y demás directivos de Pdvsa.

Enrique Meléndez

La neurosis colectiva

Dejó una duda Antonio Ledezma cuando declaró que a él lo había ayudado a fugarse un sector de las fuerzas armadas que está descontento con la situación. ¿Eso supone una división en el seno de las mismas? El hecho es que nunca se había visto un Gobierno tan militarizado como el que tenemos hoy en día; con una mampostería cívica que la representaría Nicolás Maduro, y una ideología tercermundista; donde hay una mezcla de bolivarianismo, comunismo, populismo, racismo de pardos, y que es lo que le gusta a la gente, en términos del imaginario político.

Enrique Meléndez

El odio por el odio

La verdad es que el primero que sembró odio en este país fue Hugo Chávez desde el primer día en que lo vimos salir del antiguo Congreso Nacional donde se había juramentado, caminar hacia la esquina de Carmelitas, rumbo a Miraflores, y de modo que, al llegar a la avenida Urdaneta, entonces golpeó su puño contra su palma como queriendo decir que el pueblo entonces pasaba a golpear a la oligarquía, un término que no se oía en Venezuela desde la caída del Liberalismo amarillo con Cipriano Castro y su famosa revolución Restauradora pero que había atizado las pasiones políticas durante el siglo XIX: los años o los días de la ira, lo que significa que su llegada entonces a Miraflores removía ese odio.

Enrique Meléndez

Un secuestro asfixiante

Locura más locura y más locura. No es que Nicolás Maduro no entienda que un aumento compulsivo de salarios, no es sino ponerle leña a la candela; como le dicen los economistas, está comprobado en su caso que comunista es dogmático por su visión de mundo totalitaria; de modo que se hace oído sordo de estas recomendaciones; partiendo de la idea de que si se congelan los precios de algunos productos, y se suben los salarios, entonces se produce una nivelación en el ingreso de la gente: lo que se conoce como la lógica más elemental.

Enrique Meléndez

El pueblo en persona

Cuando uno oye a la gobernadora del Táchira diciendo que el pueblo le pidió que acudiera a la constituyente cubana no ve sino detrás con la máscara de ese pueblo a Ramos Allup. Porque a nombre del pueblo se han cometido todos los abusos, empezando por Robespierre en la Francia revolucionaria, quien se decía el abogado de los pobres, y, por consiguiente a nombre del pueblo le cortó la cabeza a la clase aristocrática francesa, empezando por el propio rey Luis XVI, así como a media dirigencia política; de broma, por cierto, se le escapó Miranda, así como expropió e hizo de la suyas a nivel de la propiedad privada, tomando en cuenta que se trataba de un hombre formado en la filosofía de Rousseau y quien, entre otras cosas, cuestionaba la propiedad privada.

Enrique Meléndez

Un asunto de sentido común

Es difícil no sospechar el tema del fraude que presumimos que se acaba de consumar en las recientes elecciones, aun cuando hay aquellos que han salido a la palestra pública a acusar de terrorista a la oposición; en tal sentido, especie de apagafuegos, que le recomiendan a la MUD portarse bien y no decir nada. Mientras Maduro alardea de la circunstancia con una gran jactancia en un tono de mucha provocación, y es aquí donde uno comprueba que no son sospechas infundadas, puesto que en estos términos lo que busca es hacer mucho ruido alrededor del asunto para que se mitigue toda denuncia sobre fraude. Le indigna a esta gente que uno dude de esa realidad de que cinco millones de venezolanos que viven en las condiciones más precarias, en términos de bienestar social, hayan salido a las calles a ofrecerle todo el apoyo a la gente que nos ha llevado a esta situación, y donde ya se observan cuadros de hambruna generalizada.

Enrique Meléndez

El tigre con una raya más

Uno se lo temía, y fue así: esta gente se iba a salir con la suya y se iba a adjudicar la mayor parte de las gobernaciones; tanto más que ya había pasado la prueba de la Constituyente, donde tuvieron que inventar ocho millones de votos y cuyo anuncio llevó a que se descalificara el Consejo Nacional Electoral a nivel internacional. De modo que qué era una raya más para un tigre, como se dice en criollo, y para lo cual se diseñó un sistema electoral muy ventajista y arbitrario, como lo denunció la MUD una vez que se oyeron los resultados. Un sistema llamado a neutralizar el voto opositor, en el sentido de provocar en cada boleta la anulación del sufragio.

Enrique Meléndez

Si la gente sale a votar

Las cuentas están echadas, y si sale el 60% de la población a votar los números pudieran favorecer a la oposición, granjeándole su buen reparto de gobernaciones. El problema es que el pueblo está muy desconsolado. A pesar de que los muertos, víctimas de la matanza perpetrada por las fuerzas represivas del régimen ya están bajo tierra, quedó en el espíritu de la gente un mal sabor: una situación parecida a esos actos terroristas que llevan a cabo en el mundo entero células fanáticas del extremismo islámico o por gatillos alegres, como lo acabamos ver con el psicópata que disparó contra una muchedumbre en EEUU. Mal sabor luego de cuatro meses de protesta callejera, para terminar la dirigencia opositora ahogándose en la orilla, terciar con el gobierno y admitir su participación en las elecciones.

Enrique Meléndez

Arreaza en la ONU

Jorge Arreaza celebra la firma de un documento de apoyo al gobierno de Venezuela por 63 países, de los 193 que están representados en la Organización de las Naciones Unidas, y entonces el tercio juega con las cifras. “Eso significa –dice con una gran altivez- que el 65% del mundo apoya al régimen venezolano”; cuando la verdad es que ese apoyo no suma ni la mitad de la representación de dicho foro mundial, y no es sino una simple minoría que se ha manifestado a favor de este régimen; que algunos no dudan en calificar de tiranía, y esto tomando en cuenta su carácter fáctico y represivo.

Enrique Meléndez

Cada vez se hunde más

La verdad es que se cumplió la advertencia; que señalaban algunos pronosticadores, en el sentido de que la constituyente cubana se instalaba; sólo que dicha instalación terminaba de hundir al gobierno; sobre todo, porque la intención, que perseguía el gobierno; como era la de conseguir por esta vía la aprobación de ciertas operaciones de carácter financiero; que la Asamblea Nacional no se las aprueba; en busca de dólares, que necesita para poder honrar los compromisos de pago de la deuda externa durante los meses por venir; no podrá ser, consecuencia de las sanciones financieras, que acaba aprobar la administración de Trump contra nuestro país; lo mismo que la Unión Europea.

Enrique Meléndez

En yuanes se mide la necedad

La verdad es que esto de adoptar la moneda de los yuanes, para reportar los ingresos que percibe Pdvsa, deja un mal sabor; sobre todo, porque uno no sabe por donde lo llevan por este callejón; que, al parecer, no tiene salida, y donde vamos a salir de nuevo con las tablas en la cabeza.

Enrique Meléndez

Una idiotez más

Sartre tituló una de sus obras “El Idiota de la Familia”; a propósito de la idiotez que veía en Gustave Flaubert (el famoso autor de la novela “Madame Bovary”; una obra que establecería las bases estéticas de la narrativa contemporánea) su familia; cuyo padre era un eminente médico de la región de Rouen (Francia), y esto a causa de una especie de ACV, que le da durante sus estudios universitarios, y desde entonces había quedado como un idiota.


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