Opinión

Columnistas
Enrique Meléndez

Más gasolina para el fuego

Lo que a mi me pasa por la cabeza es que este embarque, que nos acaba de echar el CNE, acelera la salida de Nicolás Maduro por la vía de la renuncia. Ya hasta los mismos vecinos de uno, que están enchufados, admiten que ellos quisieran salir ya de esta gente con todo y el cargo que ocupan. Por lo demás, la decisión del CNE de congelar el referéndum, y posponerlo para el próximo año, no tomó por sorpresa a nadie; ya toda esa normativa, con la que vino, se manejaba, y lo que uno sospecha es que en ese diálogo entre el gobierno y la oposición, una de las cosas, que se planteó fue cambiar el referéndum, por la libertad de algunos presos políticos, y los que, al parecer, según he leído en algunas columnas de comentarios, poco a poco irían saliendo por goteo; de modo que esto vendría a lavarle la cara al gobierno, y queda bien con Dios y con el diablo. La verdad es que yo tengo fuertes sospechas de que Timoteo Zambrano haya dicho lo relativo al Mercosur por cuenta propia. He allí el por qué, además, se dijo que Rodríguez Zapatero se había salido con la suya.

Enrique Meléndez

El referéndum está pintado

La mala noticia de la semana, como se le ha calificado, ha sido lo atribuido a Nelson Bocaranda, en el sentido de que a él le huele que no va a haber referéndum este año. No es que la oposición haya perdido tiempo; enredada, como estuvo al comienzo del año, en temas como el de la enmienda constitucional o la constituyente; embriagada todavía por el triunfo del 6 de diciembre; sabiendo de antemano que todo eso se lo iba a batear la Sala Constitucional del TSJ, como se lo advertían a la MUD los propios voceros del oficialismo; pero producto de esa embriaguez se pensaba todavía que esta gente estaba para respetar la voluntad del pueblo, se descartaban esas advertencias; hasta, al final, quedarse con el referéndum; agotadas, pues las otras vías, teniendo presente que el poder está secuestrado en este país por la llamada banda de los seis siniestros; sentados, a su vez, sobre las bayonetas de una cúpula militar; que conforman las mafias, que saquean al país, y un sistema de complicidades, del cual medran unas cien mil personas a nivel nacional, una especie de corte versallesca, con todos los privilegios del caso, y que han logrado estructurarse y amalgamarse en un Estado rentista en las narices de la ciudadanía, y esto gracias a la presión que ejerce la banda de los seis siniestros sobre todas las instituciones del Estado, excepto la Asamblea Nacional, y a la que el Ejecutivo mismo la tiene en un cerco administrativo; de modo que todo lo que hiciera la MUD, en términos de salidas constitucionales, estaba condenado al bloqueo, y esto lo sabía la MUD, y la que tampoco podía quedarse de brazos cruzados.

Enrique Meléndez

La estatuaria del caudillo

Estoy de acuerdo con lo dicho por algunos voceros de la oposición, en el sentido de que esa estatua, que le erigieron a Chávez en Margarita, constituye una provocación, y una necedad; porque estos tiranuelos, que nos gobiernan, saben que, como decimos los larenses, esa bicha va a dar al suelo tarde o temprano, como en su momento derribaron las estatuas de Sadam Hussein, y todavía se siguen derribando las de Lenin en Rusia.

Enrique Meléndez

El otro Caracazo

Bajé apretado en la camioneta de un vecino: cuatro personas atrás. El transporte público de los Altos Mirandinos este 1S estaba muy difícil. Había mucho volumen vehicular, pero el tránsito fluía. Llamaba la atención una camioneta picó, que venía llena de gente atrás; pero al llegar a la intersección del IVIC el tránsito se detiene; aun cuando el semáforo daba en verde para nosotros. Comienzan a correr los minutos, y entonces nos damos cuenta que a esa altura de la Panamericana hay una patrulla policial atravesada en la vía hacia Caracas; rodeada de un piquete de GN. Nos bajamos; enseguida comienza a aparecer una lluvia de gente: mucha camisa blanca y cachucha tricolor, que se dirige hacia donde están los efectivos militares, careándolos, y entonces se acerca el general, de aspecto aindiado, que comanda la tropa, y nos dice que se ha obstruido la vía, en virtud de que en otro kilómetro más abajo se está llevando a cabo un operativo.

Enrique Meléndez

La Meca Caracas

La verdad es que responde a la sabiduría política de Henry Ramos Allup, como lo reveló la diputada Gaby Arellano, el hecho de haber propuesto la fecha del 1S para la protesta, en este caso, toma de Caracas; aun cuando para el momento en que lo hizo se veía como una fecha lejana; que fue lo que le reconoció la diputada Arellano, es decir, en lo asertivo que fue, en el sentido de que su convocatoria, al final, se volviera una bola de nieve, que se dirige hacia Caracas, con unos primeros resplandores representados en las personas de Lenin Bastidas, un sacerdote que arrancó desde Monagas hacia la capital, y quien por donde pasaba se convertía en una celebridad; lo mismo que un grupo de indígenas, que arrancó desde el Amazonas, y a los que se le iban agregando otros grupos de personas; por supuesto, siendo hostigados por guardias y policías; impidiéndoles la continuación de su marcha; una convergencia que muy bien lo dijo la diputada Arellano, responde al hecho de que, si bien a un gobierno democrático se le puede derrocar desde la provincia, a través de un proceso electoral, a una dictadura se le derroca en la capital. ¿Sería por eso que Juan Vicente Gómez gobernaba desde Maracay?

Enrique Meléndez

La toma de Caracas

Contaba Gorbachev en una entrevista que le hicieron para el periódico francés Le Figaro, con motivo de los 20 años de la caída del Muro de Berlín; que, celebrándose una fiesta patria de Alemania, los grandes jerarcas de los países de la órbita soviética se habían reunido en un estadio de Berlín a los fines de presenciar un desfile de las 24 regiones de la RDA.

Enrique Meléndez

Venezuela agoniza

Lo de la revista Time, de que Venezuela se está muriendo, ha sido algo que ha indignado a todos los niveles el sentimiento de la venezolanidad; porque, como muy bien lo sostiene dicho medio a continuación, la agonía es en cámara lenta. La clase media toca los niveles de indigencia, y esto se percibe en el hecho de que en los hogares se ha reducido el número de las comidas.

Enrique Meléndez

Misericordia de nosotros

En otrora la conversación de la gente versaba sobre las hazañas, que se hacían, para conseguir las cosas; que, al final, se conseguían; cuando entonces los economistas hablaban de desabastecimiento; porque ya cuando no hay nada pisamos los terrenos de la escasez, y la cual deriva en hambre, que es lo que estamos viendo hoy en día; que no hay nada para comer, y cuando lo hay está fijado a precios del dólar paralelo; mientras nuestros salarios están fijados a precios del dólar de diez bolívares. Ayer tarde, cuando caminaba por La Candelaria (Caracas) observé a un señor, que se ve que está desempleado urdiendo en una bolsa negra de basura, e iba amontonando algo que se había encontrado; los sobrados de alguna comida, y entonces se le veía con una cara de afortunado. Fue fatal para el venezolano, y eso que con Chávez se jugó, para decirlo a lo criollo, a Rosalinda; porque Chávez llegó a constituir, sobre todo, el Chávez recién salido de la cárcel de Yare, la reserva moral del venezolano. Un pueblo indispuesto en ese momento contra la dirigencia política de este país; que más era bulla que la cabuya, como se vino a demostrar, en especial, en el caso de Carlos Andrés Pérez, a quien se le tenía por un potentado; que mantenía en bancos suizos una fortuna en cuentas mancomunadas con Cecilia Matos, cuyas pruebas nunca llegaron, y en ese momento el venezolano se dejó engañar; porque la carrera política, en lugar de ser una virtud, como lo consideraba Aristóteles, se volvió un recurso para la intriga, el pase de factura; fue una irresponsabilidad de Luis Alfaro Ucero y Rafael Caldera dar al traste con el gobierno de Pérez, y que en política se cobra muy caro; como sucedió también en el caso de Pedro Carmona Estanga; con el perdón de la digresión; si partimos del hecho de que a raíz de estos despropósitos, juegos de intereses de por medio, se sortea la democracia, como a Rosalinda y de modo que en esas condiciones no resulte extraño el hecho de que se fragüe un proyecto político de un teniente coronel, que se mostraba locuaz; pero como había asumido el portaestandarte de esa reserva moral, que se había exacerbado en el país, la gente ni cuenta se daba de esa locuacidad; salvo algún intelectual de la talla de José Ignacio Cabrujas, de quien le leí un artículo, donde se burlaba un poco del potpurrí de cosas, que decía Chávez en un minuto.

Enrique Meléndez

El bolichiripero pide renuncia

Se puede decir que ya estamos en plena transición, y la prueba está en que Maduro ha buscado blindarse con un superministro de charreteras; corroborando así la tesis, que don Ricardo Palma allá en Perú hace casi dos siglos sostenía, de que el último grado de un militar hispanoamericano es el de presidente de la República; un superministro que coloca por encima del vicepresidente, y donde se demuestra la inutilidad de este cargo; que no contempló la Constitución de 1961; bajo el alegato, según lo justifican los tarifados del oficialismo, de que se le otorga dicha investidura al general Padrino López; para que las fuerzas armadas se hagan cargo, directamente, de enfrentar la guerra económica; lo cual no refleja idiotismo, sino más bien ganas de hablar pendejadas, para no ver la realidad.

Enrique Meléndez

Aquí no se rinde nadie

Esta consigna que ahora aparece en los telones de fondo, que colocan los voceros del oficialismo en sus ruedas de prensa, hace pensar en la famosa guardia pretoriana, que escoltó a Hitler hasta después de muerto, y que le llevó quince días a las fuerzas aliadas terminar de reducir en aquella Alemania de postguerra, y en donde se manifiesta el despropósito del después de mí el diluvio.

Enrique Meléndez

Instintos más que razones

Le contaba un señor a otro, mientras hacíamos cola, para retirar dinero de un cajero, que el trabajo de camionero es el más riesgoso, que hay hoy en día, y le decía que tenía a un familiar convaleciente, a causa de una paliza, que le habían propinado en un pueblo, hacia donde se había desviado, huyéndole a una cola, que se había formado en la carretera. De inmediato, interceptaron el camión, y le dieron la paliza, porque en la plataforma no traía carga alguna, o sea, por atreverse a atravesar el pueblo; como cuando el malandro castiga a su víctima, porque no carga nada para despojarle. He allí la cruel manifestación del hambre.

Enrique Meléndez

¿Aguanta a octubre?

La verdad es que cuando Maduro dice que a la Asamblea Nacional le quedan días de vida, está asumiendo la naturaleza dictatorial de su régimen. Primero, porque no está reconociendo la separación e independencia de los poderes, que es el principio fundamental de todo régimen democrático.

Enrique Meléndez

A imagen y semejanza del gobierno

En verdad que viendo a Delcy Eloina, en ese papelón que hizo en la OEA, uno no siente sino pena ajena. Pobre vejez la de esta señora toda llena de remordimientos; comenzando por el hecho de que no ha debido hacer una contrapropuesta; para impedir que se discutiera el informe, que debía presentar Luis Almagro ante el Consejo de Seguridad de la organización. Actuó a ciegas, es decir, de una manera improvisada; pues un diplomático con astucia lo primero que hace es sopesar el ambiente, para ver si cuenta con una mayoría suficiente, como para imponer su tesis; pues todo lo demás no deja de ser una necedad.

Enrique Meléndez

No crean que digo la verdad

Siempre recuerdo esas reflexiones de Sartre sobre la mentira, como un recurso de la mala fe; si se toma en cuenta que hay el mentiroso mitómano, secuela de alguna anomalía psíquica, y que no le hace daño a nadie, salvo a sí mismo, una vez que se sabe la verdad, que entonces viene a descubrírsele esa anomalía psíquica; de modo que a la final se le toma por broma: se le comienza a llamar mito-fulano, y la diferencia con la mala fe consiste en que aquí hay un proyecto de salvaguarda de intereses; una segunda intención. Lo cual se ve patético en el caso de nuestro embajador Bernardo Alvarez; cuando interviene en los foros internacionales, y entonces se dedica a negar una realidad, y que todo el mundo conoce; porque Venezuela se trata de un país, aparte de su tradición republicana democrática, donde están de por medio héroes universales y una historia de su independencia muy hazañosa; cuenta con ingente recursos, y una industria petrolera que, antes de que la destruyera el chavismo, se había ubicado en la segunda transnacional más importante del mundo, y entonces se convierte en algo singular la noticia relativa a la hambruna, que está padeciendo este pueblo, y en un momento en que como diría Marshall Mcluhan, vivimos en la aldea global, donde nada se puede ocultar, más ahora cuando se ha impuesto el imperio de la digitalización, y la aparición de los llamados teléfonos inteligentes.

Enrique Meléndez

El fantasma del saqueo

Es muy doloroso ver lo que está sucediendo hoy en Venezuela. En efecto, hay hambre. Uno lo sabe porque lo sufre en carne propia; con independencia de la situación económica de la persona, sobre todo, si es profesional y depende de un salario.

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Enrique Meléndez

A falta de pan, buenos son mangos

Ahora el campus de la Universidad de Carabobo –me cuenta una profesora- amanece limpio de mangos. Aquellos son mangales por todas partes, y hasta entonces el 80% de la cosecha se pudría; si acaso los únicos que la aprovechaban eran los pájaros; de modo que la universidad tenía que contratar los servicios de una empresa de limpieza, que se encargaba de recoger toda esa podredumbre de frutas, y la sacaba del recinto universitario. Lo mismo sucede aquí y allá; campus arbolados de mangales, ahora amanecen sin una fruta en el suelo; pues se tiene entendido que hay familias hoy en día están comiendo mangos, a falta de alimentos.

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Enrique Meléndez

Oliver Sánchez

Un colega mío, diputado, cuyo nombre no quiero recordar, en una minicolumna, que escribe todos los días para un periódico oficialista, que reparten en el Metro de Caracas, pondera el hecho de que muere un niño, y entonces los zamuros mediáticos saltan a comerse su cadáver; algo que extraña en un señor que fue profesor de Teoría de la Opinión Pública de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, y que en este caso la relaciona con la carroñería mediática, según su concepto; pues es la opinión pública la que está indignada con la muerte del niño Oliver Sánchez.

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Enrique Meléndez

Alí Baba y los 40 ladrones

Los venezolanos estamos pasando horas angustiantes, no sólo por el problema del alto costo de la vida y la escasez, sino también por el temor al arrebatón: -Señor, no saque el teléfono por aquí, mire que se lo arrebatan. Un instinto saqueador y, en lugar de fomentarse un espíritu emprendedor, cada día que pasa la industria del robo se especializa más; aun cuando ya los linchamientos de malandros se cuentan por decenas. De pronto una persona se detiene allá en la punta de las escaleras mecánicas del Metro; paraliza el fluir de la gente hacia la calle; se genera la confusión: oportunidad para meter la mano en el bolsillo de la camisa o del pantalón y sacar de allí el celular o la cartera; aunque la cartera ya no garantiza mucha fuerza; puesto que el dinero ha perdido tanto valor, que ya el efectivo no se carga sino por pacas y, por lo demás, la mayor parte de las transacciones comerciales se hacen con dinero plástico.

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Enrique Meléndez

Hambre

La señora que está detrás de mí en la cola; para abordar la buseta, le dice a su acompañante que su niña estuvo llorando toda la noche; porque no quería comer arroz; que era lo que había como cena, pues la niña está acostumbrada al pan, pero que un pan campesino cuesta 600 bolívares; que ella con pan puro se conforma, y que, al final, con el hambre que tenía, tuvo que comerse el arroz.

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Enrique Meléndez

Tensión en las colas

Este sábado viajé a La Victoria, en compañía de unos amigos, y al llegar a cierto sector nos dimos cuenta de que se habían formado tres enormes colas, que arrancaban de tres negocios diferentes, ya a muy temprana hora de la mañana. Dos de las colas quedaban al frente de una panadería, donde nos habíamos detenido a desayunar, y donde se notaba mucha tensión: gritos de la gente agitada, porque allá en la punta un vivo se empeñaba en colearse, y tensión que le llegó al dueño de la panadería, quien bajó una de las dos santamarías de su local, mientras dejaba a medio cerrar la otra, y la que tuvo que bajar, en un momento en que cundió el pánico, quizás por algún gesto de alteración de uno de los Guardias Nacionales, que velaban por el orden, y entonces se produjo la desbanda, mientras una señora se venía en llanto dentro de la panadería, ya que había dejado a su hija al cuidado del puesto en la cola, para poder comprar el desayuno.

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Enrique Meléndez

El Firmazo

Maduro dice que va a revisar una a una las firmas; algo que nos lleva a los días de la terrible Lista Tascón, que incluso el propio Hugo Chávez reparó en que había que enterrar; pues hasta para acoso sexual sirvió; cuando no dejó desempleado a más de un valiente, que firmó en la oportunidad contra Chávez, y entonces fue despedido; pero, además, con ello demuestra que sigue sin entender la realidad; pues hasta el día de hoy domingo más de dos millones de personas se volcaron a las calles, a engrosar la filas, que se hacían en los centros de recolección de firmas, instalados por la MUD, en las narices de un régimen que quedó desmoralizado, ante esta movilización de la ciudadanía, y la que demostró que no le tiene miedo a fulanas listas, y entonces la proporción de firmas, que se requerían par la activación de referéndum, fue desbordada.

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Enrique Meléndez

Una nación abortada

El papel que han jugado, tanto el CNE, como el TSJ en esta aciaga semana, que pasó, es el de la provocación; sobre todo, dilatando el uno el proceso revocatorio, que es algo que toda la ciudadanía reclama; el otro, asumiendo facultades que sólo le competen a la AN; consagradas incluso en nuestra Constitución; de modo que estamos ante un golpe de Estado; partiendo de este hecho: limitando funciones; un poder que es derivado, en el sentido de que es nombrado por la AN, y lo que le da carácter de tiranía al presente régimen, precisamente, porque mientras más mira hacia el horizonte, más se siente perdido.

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Enrique Meléndez

Uso y abuso de los funcionarios

La ministra de las Comunas, Isis Ochoa, ha dicho que nosotros estamos en capacidad de exportar harina de maíz, producida por empresas del Estado, y entre tanto admite que dicho Estado es dueño de más de 500 plantas procesadoras de harina de maíz, sólo que no están produciendo al 100%, y quién sabe cuál es el porcentaje de esa producción. Lo que traduce: deseos no empreñan. Es aquí donde uno observa que esta gente está peleada con el sentido común, partiendo del hecho de que las empresas del Estado si no son capaces de satisfacer la demanda interna de harina de maíz, como se observa en las largas colas que se forman, para la adquisición de dicho producto, resulta ilógico pensar en un excedente de esa producción, que se colocaría en los mercados extranjeros.

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Enrique Meléndez

Ese ilustre payaso

Diera la impresión de que la aparición del inefable Hermann Escarrá en el escenario político responde a una bravuconada, que a la verdadera amenaza que sustenta, y ahí es donde se observa, como lo ha hecho ver alguien por ahí; que el gobierno se siente que ha caído en una arena movediza, y mientra más patalea, más se hunde, y que sería esta salida de Escarrá. Porque resulta muy absurdo el disolver una Asamblea Nacional (AN), para luego convocar otra, en su defecto, y ya el chavismo crítico admite que por el momento ellos no vuelven a ganar una elección.

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Enrique Meléndez

Una economía de guerra

La verdad es que, aun cuando el argumento de la guerra económica como causa de esta precariedad de vida, a que hemos llegado los venezolanos, constituye una falacia, vivimos en una economía de guerra: primero, no se consigue nada; pero, en segundo lugar, cuando se consigue el efectivo, que uno carga, no alcanza para adquirirlo. He allí la sensación de rabia contenida, que se siente en el colectivo, pero que se habla en el mismo medio, y donde se llega a la conclusión de que esa guerra económica, quien la promueve es el propio gobierno.

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