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Opinión

Columnistas
Diego Lombardi Boscán

La raíz de los males

Recientemente una periodista planteaba la interrogante: ¿cuándo se perdió la democracia en Venezuela? La pregunta no está bien formulada, porque la democracia no se pierde en un momento específico, su pérdida se da a través de un proceso en el que van ocurriendo varios eventos, caracterizados en términos generales por el debilitamiento de las instituciones democráticas, así como de las creencias de las personas sobre cuál es el mejor sistema de gobierno, e incluso por la pérdida de espacios de participación, no sólo a nivel electoral sino de participación civil en general. Como las enfermedades, estas se van desarrollando hasta que llegan a manifestarse plenamente.

Diego Lombardi Boscán

Política, no moral

En Venezuela sobran los moralistas, aquellos convencidos que su verdad es la única, y por lo tanto la correcta. ¿Herencia colonial y católica? Quizás, pero incluso quienes se presentan con una visión más progresista suelen caer en la trampa de los dogmas, ya no sólo entre aspectos tan disímiles como la gastada derecha versus izquierda, sino incluso entre quienes conviven en el mismo espectro político. Cada vez es más común observar en el debate público argumentos con connotación moral por encima de cualquier otro. Justicia, “limpieza”, depuración, colaboracionistas, traidores, son algunos de las palabras que circulan, sólo faltan las de la superioridad racial y la intolerancia hacia las creencias religiosas.

Diego Lombardi Boscán

Ciudades y los rostros del progreso

Ciudad de México, Sao Paulo, Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, Bogotá, son ciudades vibrantes, capitales latinoamericanas que poco a poco se han ido convirtiendo en ciudades del mundo, cosmopolitas e integradas a una gran red global. Grandes autopistas, centros financieros, torres corporativas que albergan oficinas regionales de las grandes empresas a nivel mundial y no pocas sedes principales de grandes empresas locales. En la calle el ritmo es vibrante, se percibe el famoso “el tiempo es dinero”, cada uno va a lo suyo, hablando por teléfono o con algunos compañeros de trabajo mientras se camina el corazón empresarial de cada ciudad. Años atrás, Caracas era así.

Diego Lombardi Boscán

El show no debe continuar

El conflicto político en Venezuela parece haberse trasladado desde la dualidad Gobierno – oposición hacia una un tanto más particular: oposición - oposición. Al menos la mayor batería de descalificaciones en las últimas semanas fluye en esa dirección, dejando que el Gobierno siga avanzando en la consolidación de su proyecto. Pareciera que muchos sienten que el trabajo está hecho, y antes de consolidar una salida viable al régimen actual, los esfuerzos están destinados a tratar de estar de primero en la fila de las preferencias de la gente. La cumbre de esta desmesura ha sido los señalamientos abiertos de lado y lado en torno a lo relativamente poco importante sobre Zapatero.

Diego Lombardi Boscán

Impacto económico de las remesas

El Gobierno en Venezuela se percató de la gran cantidad de dinero que está entrando al país desde el exterior proveniente de personas naturales, y por ello está intentando (también) regular este tema. Como es de esperar, para un régimen de esta naturaleza los mecanismos siempre están orientados hacia la imposición de restricciones y el castigo, y no la creación de incentivos para que libremente cada quien decida actuar en función a sus preferencias. Paradójicamente al actuar de esa manera el régimen se ataca a sí mismo, pues este flujo de dinero ha permitido en muchos hogares suavizar el impacto de las medidas económicas erradas, y por lo tanto disminuir aunque sea un poco la tensión social.

Diego Lombardi Boscán

Reflexiones para la juventud venezolana

En algún momento llegué a pensar que Venezuela debía hacer “borrón y cuenta nueva” dejando que sus jóvenes la gobernaran en los años por venir. El arquetipo de esos jóvenes era el de idealistas que luchaban por la libertad, profesionales con altas capacidades técnicas, personas de mundo. Lamentablemente, por lo que se puede observar en las redes sociales, como toda generación tienen de todo un poco, desde intelectuales a ignorantes, desde defensores de la democracia hasta pequeños dictadores, incluso hasta corruptos hay en sus filas. Esa generación pura no está entre los jóvenes, como tampoco lo está en una clase social pura, y es así porque simplemente no existen ni la una ni la otra.

Diego Lombardi Boscán

Transiciones y hegemonías (II)

En 1998 en la política venezolana irrumpe un “outsider”, una figura que llegó desde fuera de las filas de los partidos políticos tradicionales con un mensaje de renacimiento de la Patria. El terreno en aquél entonces era fértil, a pesar de ser Venezuela un país con muchos recursos existía pobreza y desigualdad, la corrupción tocaba todos los rincones de la vida cotidiana, y el Poder giraba en torno a esos partidos políticos dominantes y los cargos de los que cada uno disponía. El sector empresarial a su vez mantenía una relación de dependencia y subordinación hacia el Estado, y por lo tanto hacia quienes lo controlaran, por ello también actuaba para contar con sus ámbitos de influencia.

Diego Lombardi Boscán

Transiciones y hegemonías (I)

En Venezuela muchos prevén una etapa de transición más pronto que tarde, de hecho para algunos ya la misma se encuentra en marcha. El argumento central suele girar en torno a la insostenibilidad de la situación actual, expresada comúnmente con frases como “esto no aguanta más” y “algo tiene que pasar”. Tal es el nivel de convencimiento que el supuesto central, el que haya un cambio, no se discute, el debate se centra en cómo lograr que ocurra. Hay acuerdo en el qué, más no en el cómo. Sin embargo, a pesar de la amplia coincidencia en lo primero (“cambio”), las causas que lo colocan como un hecho no van más allá de una grave crisis económica y la geopolítica internacional.

Diego Lombardi Boscán

Providencialismo racional

La “invasión extranjera”, el “colapso de la economía”, “el derrumbe interno del régimen” son formas de providencialismo cubiertos con cierto halo de racionalidad. Al final, todos estos pronósticos tienen en común que poco o nada tienen que ver con las acciones de quien emite la opinión; se trata de eventos que escapan a lo que llaman el ámbito de influencia.


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