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Opinión

Columnistas
Cristina Barberá González

Sobre la sumisión del esclavo y su liberación desobedeciendo

Aunque no podemos hablar de ser totalmente libres, pues estamos humanamente sobre determinados por innúmeros factores (históricos, biológicos, psicológicos) que escapan a nuestro control, coincidiremos que hasta cierto punto la libertad y la autonomía resultan un ideal deseable casi de forma universal. Sin embargo existe relatividad en el concepto; incluso el Diccionario de la Real Academia Española le dedica nada más y nada menos que doce definiciones, de cualidades hasta opuestas dentro de la dicotomía bueno-malo. Una de ellas en especial se refiere a aquel estado de quien no es esclavo; siendo un esclavo aquel rendido, obediente, enamorado, que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra persona. Es en esta definición que quisiera enfocarme hoy, pensando a la ciudadanía venezolana.

Cristina Barberá González

El carísimo costo de las palabras turbias

A pesar de que en las últimas décadas filosofías pos-modernas, calificadas como “positivas” invitan a evitar, y de ser posible suprimir, cualquier palabra, pensamiento o sentimiento “negativo”, basados en que serían una suerte de imán para el estancamiento o cosas peores, desde el psicoanálisis lo entendemos de otra manera. Todo contenido que surge en lo íntimo de nuestro ser es importante y merece ser atendido. Mismo alegría que tristeza, rabia que complacencia, etc… El efecto de intentar borrar lo “negativo” en pro de lo “positivo” tiene altísimos costos como iremos develando a lo largo de esta líneas. Negar o disimular sería como barrer la casa e ir acumulando la basura debajo de las alfombra, o un ejemplo que a todos nos afecta en épocas de lluvia, al no destapar las alcantarillas. La basura no se desvanece porque no la veas, por más que tu mente te engañe al respecto. ¡Ojo! Tampoco se trata de revolcarse y quedarse en la mugre. Se trata más bien de una trabajosa transacción interna que permita darle espacio a la propia verdad interna o externa, con sus bemoles y responsabilidades.

Cristina Barberá González

¿Un derecho y un deber?

Tomado del Diccionario de la Real Academia Española Libertad: 1. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. 2. f. Estado o condición de quien no es esclavo. Derecho: 9. m. Facultad del ser humano para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de su vida. 10. m. Facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en nuestro favor, o que el dueño de una cosa nos permite en ella. 11. m. Facultades y obligaciones que derivan del estado de una persona, o de sus relaciones con respecto a otras. El derecho del padre. Los derechos humanos. Deber: 1.Estar obligado a algo por la ley divina, natural o positiva. U. t. c. prnl. Deberse a la patria. 2. tr. Tener obligación de corresponder a alguien en lo moral. 3. tr. Cumplir obligaciones nacidas de respeto, gratitud u otros motivos.

Cristina Barberá González

Una mirada incisiva a la seducción del discurso político

En relación a la reciente victoria del candidato republicano Donald Trump en Estados Unidos recojo muchas reacciones de sorpresa para espanto o para júbilo, aunado a una aguda descalificación a sus electores llamándoles de ignorantes y estúpidos. Más allá de las visiones políticas y los efectos de este evento en lo nacional e internacional que ya interesantísimas reflexiones ha convocado de expertos, o mi opinión personal sobre el resultado, quisiera aprovechar para tomar esto como punto de partida de esta reflexión y aproximarme desde otro lugar, invitándolos a transitarlo conmigo en estas líneas.

Cristina Barberá González

Una reflexión sobre mecanismos paralizantes en la oposición venezolana

En psicología existe un mecanismo mental primitivo conocido como la reversión de la perspectiva. Un ejemplo sería aquel paciente que asiste a una consulta psicoterapéutica "buscando ayuda" de manera inconsciente pero una vez dentro del tratamiento intenta demostrar y demostrar a su terapeuta que en realidad no lo necesita; en este propósito (inconsciente) descalifica todo lo que su terapeuta pueda ofrecerle, le argumenta muy astutamente que éste definitivamente no tiene nada que darle, nada que por sí mismo no haya pensado previamente. La volteada de tortilla, hablando a lo criollo, puede llegar al punto en el cual el sujeto en cuestión estaría incluso convencido de que es su terapeuta quien necesita de él representado en los honorarios.


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