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De heredero a ahijado

“Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar”. Winston Churchill (1874-1965), político británico, Primer Ministro durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras invadía Europa, bombardeaba ciudades masacrando vidas y también al patrimonio histórico del Viejo Continente, exterminaba a los judíos en el mayor genocidio de la historia, el Führer alemán Adolf Hitler exclamaba en sus discursos: “¡Yo lo que quiero es la paz!”.

Crisis de inhumanidad

“Con humanidad y democracia nun-ca han sido liberados los pueblos”. Adolf Hitler (1889-1945), político y militar alemán, Führer -líder- que guió a Alemania a la II Guerra Mundial, invasión de Europa y genocidio de los judíos. La muerte de Aníbal Chávez es la última prueba que faltaba para que la crisis humanitaria que viven los venezolanos sea incuestionable, aunque lo niegue el gobierno presidido por el heredero de su hermano, el finado presidente. Si es cierto que Aníbal, quien llevaba más de una década en el cargo de Alcalde de Sabaneta, murió de una salmonelosis, infección causada por la bacteria salmonella (y según informes médicos, con un cuadro de cirrosis hepática pre existente) y que su madre doña Elena, en su primera reacción protestó porque no le habían dado “atención médica prioritaria” y no lo habían llevado a Cuba, pues el hermano del comandante sufrió y murió por lo mismo que hoy lo están haciendo muchos venezolanos: alimentos contaminados, carencia de recursos sanitarios y mucho menos la posibilidad de buscar auxilio en otro país. Veamos: la salmonella se transmite por comer verduras y frutas mal lavadas, carnes en mal estado. O sea, por comer lo que muchos venezolanos están comiendo: carnes y pollos que pierden la cadena de frío por apagones o cavas de transporte dañadas, manipulación antihigiénica de alimentos crudos, comida sacada de la basura, donde se ha contaminado. Sí, es una realidad que debemos afrontar: los venezolanos están comiendo de la basura porque no tiene posibilidad de adquirirlos con estos precios inflacionarios. Hay crisis humanitaria cuando la población no accede a alimentación básica, cuando no consigue medicinas para su salud, cuando no hay una eficiente asistencia hospitalaria, cuando carecen de agua potable o cuando esa agua tiene valores perjudiciales para la salud. Todos estos elementos, se dan en Venezuela. Los venezolanos, lo saben y lo sufren en carne propia, en otros países lo saben, en las organizaciones mundiales lo saben. El único que lo niega es precisamente el gobierno que tiene responsabilidad absoluta en la gravísima crisis humanitaria que atraviesa el país. El paso por la frontera hacia Cúcuta de casi 140.000 venezolanos, desesperados por aprovisionarse de insumos para alimentarse, de medicinas y productos de higiene, dio la imagen exacta del grado de carencia inhumana que se vive en Venezuela. Las declaraciones del gobernador del Táchira, Vielma Mora, ponen en contexto la conducta inverosímil de negar la realidad que les estalla en la cara. Criticó los precios, la alegría de los venezolanos que regresaban con bolsas de producto, insinuó que no había hambre aquí porque vio mucha gente “robusta” pasando la frontera, criticó que alquilasen autobuses de turismo y que se tomaran fotos con los guardias y en los sitios de compra. Estas críticas marginales acentúan la indignación de gente que no tiene que dar de comer a sus hijos. La ministra de Salud negó ante la comisión de Derechos Humanos de la OEA que aquí hubiese crisis humanitaria y exhibió unas cifras del año 2012, época en que el finado importaba a granel los alimentos, después de expropiar y arruinar a los productores nacionales. El gobierno venezolano no da números desde el año 2012. Las estadísticas que se poseen es producto de las investigaciones de los médicos, las universidades y los gremios de la salud. El caso de los niños es dramático. No se necesitan estadísticas para ver la abundancia de casos de desnutrición entre los más pequeños. Y el abandono a que los someten cuando se enferman. Hemos visto protestas de niños con enfermedades terminales, exigiendo sus tratamientos. Hemos vistos las condiciones antihigiénicas, deplorables, en maternidades como la Concepción Palacios y la del Sur, que reciben a la mayoría de las parturientas de Caracas y Valencia. Bebés infectados por moscas, procedimientos quirúrgicos que se interrumpen porque se va la luz, placentas y desechos de legrados contaminando ambientes hospitalarios. El producto de esto es una preocupante mortalidad que ha dado un salto cuántico en apenas un año. En el Hospital Universitario de Caracas en 2015 fallecieron 19 por cada mil bebés nacidos vivos. En apenas 4 meses de 2016, se superó ampliamente esa tasa, con 33 bebés fallecidos de cada 1.000 nacidos. En la Maternidad Concepción Palacios los médicos reportaron 100 bebés muertos en los primeros 3 meses de 2016. Los médicos carecen de guantes, estetoscopios, insumos básicos para asistir a partos, que realizan en condiciones no asépticas lo cual causa infecciones en las madres y en los bebés. La desnutrición hace mella en los niños. Las escuelas han dejado de suministrarles comida o les dan una muy carente de nutrientes. La hambruna está cobrando ya vidas infantiles. En el hospital J.M. De los Ríos, organizaciones privadas han comenzado a donar una “sopa solidaria” después que el hospital se quedara sin recursos. El Hospital Vargas les manda comida pero ha llegado hasta con gusanos y chiripas. Y pensar que se estima que en las compras de comida entre los años 2012 y 2014 hubo una sobrefacturación de 66.700 millones de dólares. Esas comisiones engordan a bolichicos y enchufados a costa de la muerte de venezolanos. Codevida, una coalición de más de 30 ONG del sector salud, tuvo el valor de desmentir con pruebas y testimonios a la ministra Melo y al gobierno, para demostrar en instancias internacionales la crisis sanitaria de Venezuela. Sus campañas de defensa de la vida y la salud en las redes suministran datos tremendos. Estos son algunos referidos específicamente a las mujeres: la carencia de anticonceptivos coloca a Venezuela en el primer lugar de embarazo adolescente en América Latina; en Venezuela el cáncer de mama es la segunda causa de muerte femenina y los tiempo de espera para cirugía son de casi 2 años, en muchos casos llega antes la muerte que la operación; más de 5.000 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama no consiguen medicamentos esenciales de forma continua y 25 de ellos no están disponibles en la farmacia de alto costo del Ivss; hay pacientes de cáncer de mama con más de 8 meses sin tomar su tratamiento; se desconocen las cifras oficiales sobre mortalidad materna; hay escasez de medicamentos básicos para embarazadas; mujeres en trabajo de parto deben recorrer hasta 5 centros asistenciales para recibir atención. El hambre y las enfermedades no dan tregua ni tiempo. Las condiciones de vida deplorables están afectando severamente la salud física y mental de los venezolanos. La ayuda humanitaria para esta crisis humanitaria requiere de la apertura de un canal humanitario, que el gobierno venezolano se niega a abrir. Ceguera, soberbia o maldad, cualquiera sea la explicación, no será válida justificarse ante un pueblo que cada día va llenando el vaso de la impaciencia en su contra. Esta semana, la ONU, preocupada por “la erosión de las garantías básicas y la grave escasez de alimentos y medicinas” pidió al gobierno venezolano aceptar la ayuda humanitaria. De no hacerlo, la crisis humanitaria se convertirá en un genocidio. ¿Importará eso a un gobierno cuya única preocupación es que no lo revoquen? [email protected] @charitorojas

El “Cucutazo”

“No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura”. George Orwell (seudónimo de Eric Arthur Blair, 1903-1950), nacido en la India, escritor y periodista británico, opositor del imperialismo, autor de “Rebelión en la granja”. Nunca hubiera imaginado el heredero del trono revolucionario que la tierra de sus ancestros, Cúcuta, sería el escenario de la estocada mortal, pública y notoria, contra su fracasado gobierno. Las mujeres lideraron ese “cucutazo” cuando el 5 de julio más de 500 venezolanas desesperadas, pasaron por encima a las barreras fronterizas, a la guardia nacional y al cierre ordenado por el gobierno hace ya 11 largos meses, para ir a Colombia a adquirir lo que necesitaban. El éxito de esta misión de salvataje no tuvo líderes, mandatos ni reglas. Las franelas que usaron eran blancas, símbolo de paz, ningún color de partidos políticos, ninguna pancarta proselitista y un objetivo común: abastecerse en Cúcuta y regresar a Venezuela para dar de comer a sus familias. La presión sobre el gobierno nacional y regional hizo que una segunda avanzada, el domingo 10 de julio, tuviese una especie de permiso de frontera abierta en los pasos peatonales, por 12 horas. Esta vez, más de 35.000 hombres y mujeres (cifra oficial dada por el gobernador de Santander) cruzaron la frontera, abarrotaron casas de cambio y comercios. Las autoridades colombianas brindaron transporte y custodia. Y los venezolanos regresaron en la tarde felices y al mismo tiempo frustrados: “Así era Venezuela antes, cuando encontrábamos de todo”, decían. Sobre los 3 puentes internacionales, los gritos que se escuchaban pedían libertad, revocatorio, apertura inmediata de la frontera. La respuesta del gobierno no se hizo esperar, en boca del gobernador del Táchira Vielma Mora, quien procedió a la descalificación: “No había 35.000 personas; muchos fueron a visitar a su familia, a hacer vida social; no fue por hambre, allí estaba gente bien robusta”. Para redondear su vileza, aclaró que no había fecha para abrir la frontera y que no iban a permitir nuevamente ese paso hacia Cúcuta. Pero una cosa es la mentira oficial y otra lo que está sucediendo. El gobierno está en punto de quiebre, presionado por la terrible crisis humanitaria que se empeña en negar y por una comunidad internacional que ya no tiene duda del talante dictatorial del régimen. Uno tras otro, los organismos internacionales están reclamándole respeto a un gobierno que encarcela a sus opositores, manipula el poder judicial para anular cualquier barrera constitucional; amenaza y actúa para desconocer al poder legislativo electo por la aplastante mayoría que quiere un cambio; insulta a mandatarios, organismos y países que osan pedirle respeto para la democracia venezolana. Y encima de eso, insiste en un “Plan de la Patria” heredado de su finado mentor, que arrojó los lodos que trajeron esta tempestad. El panorama internacional no le puede ser más adverso. En la OEA ratifican que la Carta Democrática Interamericana, que tiene como objetivo proteger a la democracia de este país, está activada. La Unión Europea anuncia que tratará el caso Venezuela en su sesión del lunes 18 de julio. Mercosur, que debía entregar en junio al presidente venezolano la presidencia “pro tempore” del organismo, ha aplazado la fecha. Según el editorial de The New York Times, “los jefes de Estado del Mercosur están considerando bloquear a Venezuela, al menos temporalmente, por la erosión de la democracia en ese país. Esto demuestra que los países vecinos empiezan a adoptar una línea más dura contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cuyas políticas autoritarias e imprudentes han sumido a su país en una crisis económica y política”. El mismo editorial de NYT califica al gobierno venezolano de “paria internacional”. Y no hay sino que ver el entorno: Maduro ha aislado a Venezuela, haciendo tienda aparte con los pocos aliados (“chulos” dicen algunos) en los organismos continentales; dejando de cumplir sus obligaciones cambiarias con las líneas aéreas (ya no vuelan a Venezuela por las grandes deudas, Air Canada, Alitalia, Lufthansa, Latam, Aeroméxico), con los proveedores de materias primas, con los venezolanos que estudian o viven en el exterior. Más de cuatro mil expropiaciones o “robos” de empresas por parte de un gobierno atropellador, han dejado la industria nacional a menos del 40% de su capacidad productiva. Solo este año, tres poderosas transnacionales salieron del mercado venezolano: General Mills (Underwood, Frescarini, salsas) y Bridgestone Firestone, que fueron vendidas a grupos criollos, y ahora la multinacional de la higiene, Kimberly Clark, que cerró sus puertas e inmediatamente fue “ocupada” por el gobierno. De sus 12 líneas de producción (Huggies, Scott, toallas sanitarias) solo funciona una, que tiene materia prima para dos semanas más. Todo esto no hace sino confirmar a los inversionistas que Venezuela es un país riesgoso, donde el capricho del gobernante es la única ley. La crisis alimentaria y asistencial ya no hay forma de ocultarla. En Cúcuta reportaron que lo más vendido fueron las medicinas. Y en el renglón alimentos, el azúcar. De los 16 centrales azucareros del país, 11 están expropiados por el gobierno y los privados no cuentan con insumos debido a la expropiación de tierras con cultivos de caña de azúcar. En un país donde los funcionarios del gobierno son sospechosos de una corrupción rampante, donde quien manejó las multimillonarias compras de alimentos es un general activo, Carlos Osorio, que acaba de ser acusado en la Fiscalía por “desfalco de 27 millardos de dólares”, el presidente no se puede indignar cuando Citigroup anuncia que va a eliminar en 30 días las “cuentas riesgosas”, entre las que se encuentran las del Banco Central y el Banco de Venezuela, que usan el Citibank para sus operaciones en dólares. Un gobierno cuya economía la manejan enchufados de medio pelo que en su vida han producido nada; donde los militares están en funciones públicas y en la diatriba política diaria; donde el gobierno está ciego, sordo y mudo ante los gritos de auxilio de su pueblo, no puede perdurar en el mando. Menos aún con su última y desesperada acción: subyugar a todos los organismos gubernamentales a las órdenes del ministro de la defensa, quien ahora encabezará la “gran misión” que sustituye a los fracasados Clap. Al final de los tiempos, llegó el gobierno militar. @charitorojas

Terrorismo al desnudo

“Es terrorismo de Estado cuando se usan métodos ilegítimos por parte del gobierno, o con la anuencia y complicidad de éste, con el fin de inducir miedo o terror en la población para fomentar comportamientos o fomentar objetivos que no se producirían por sí mismo. Es terrorismo de Estado cuando el mismo Estado crea organizaciones clandestinas convencionales y luego hay negligencia en su persecución. Es terrorismo de Estado cuando los gobernantes emplean el uso sistemático de la violencia sobre la sociedad civil”. Lenin Eduardo Guerra, profesor del Departamento de Políticas Públicas de la Universidad de Los Andes (ULA). No es de gratis que desde hace años organizaciones de derechos humanos hayan criticado, condenado y hasta sentenciado al gobierno venezolano por su reiterada conducta de irrespetar derechos básicos como la libertad de información, de expresión, de libre tránsito, de libre comercio. Encarcelamientos políticos, cierre o acorralamiento de medios de comunicación, confiscaciones que no cumplen requisitos de expropiación legal, coacción y despido de empleados públicos, entre otros abusos cometidos por el gobierno en contravención de los derechos humanos de los venezolanos y de las leyes del país que los protegen, han ocasionado que la Corte Interamericana de los Derechos Humanos haya emitido 17 sentencias condenatorias ( de las cuales el gobierno revolucionario no ha acatado ni una), que Humans Right Watch emita año tras año alertas destacando el atropello; que en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) sea Venezuela el país con más demandas ( 27), las cuales ha perdido en casi todos los casos sentenciados; que las evaluadoras de riesgo internacionales califiquen a Venezuela como un país con alto riesgo jurídico e inestabilidad social y política. La reacción del gobierno chavista y madurista ha sido la misma: sacar al país de los organismos internacionales (lo cual no lo excusa del cumplimiento de las sentencias), descalificar a todos los que midan las bajísimas notas del régimen, pelear con todo el que le llame la atención por sus graves faltas, insultándolos con calificativos que se pasean desde la “a” de asesinos” hasta la “t” de traidor, pasando por la “i” de injerencistas.

Con la señal de costumbre

"La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua”. Miguel de Cervantes (1547-1616), soldado, novelista, poeta y dramaturgo español, autor de Don Quijote de la Mancha. La doñita, en silla de ruedas y con 101 años a cuestas, con asombrosa claridad exigió que se le permitiera validar su huella.

¡Revocarlos!

Nunca abuses del poder humillando a tus semejantes…porque el poder termina y el recuerdo perdura”. Benito Juárez (1806- 1872), abogado y político mexicano de origen indígena, varias veces presidente de México, se le conoce como el “Benemérito de las Américas”. La memoria de los pueblos es frágil y los periodistas estamos aquí justamente para refrescarla. Hay dos antecedentes de peso en cuanto a referendos consagrados en la constitución de 1999: el revocatorio contra Hugo Chávez en el año 2004 y el consultivo para la reforma constitucional propuesta por el mismo Chávez en 2007. La historia da lecciones, hitos por los cuales guiarnos en circunstancias similares. Es falso que el referendo revocatorio contra el comandante haya sido resuelto en 4 meses. Repasemos esa historia para encender las luces de este complicado presente, en el cual la evidente mayoría del pueblo venezolano intenta activar un proceso revocatorio contra un gobierno que ha demostrado tanta incapacidad como crueldad. La entonces Coordinadora Democrática, surgida de las protestas de los años 2001, 2002, y 2003, decidió iniciar la convocatoria de un referendo revocatorio del entonces presidente. En todo el país se montaron puntos de recolección de firmas, para lo cual colocaban también en la planilla la cédula y la huella digital. El resultado fue más de 3 millones de firmas, que fueron llevadas en cajas al CNE el 20 de agosto de 2003. Chávez, cuya popularidad estaba menoscabada por los sucesos del 11 de abril, el paro comercial y petrolero y el despido de casi 20.000 trabajadores calificados de Pdvsa, mostraba al mundo y a los venezolanos que comenzaban a abrir los ojos, el talante autoritario y desbocado del militar golpista que se sentaba en Miraflores. Ante el temor de perder ese revocatorio y aconsejado por Fidel Castro, comienza a mover las piezas: dar largas al revocatorio y colocar a gente suya en el CNE. Para ello, rápidamente los chavistas en la Asamblea Nacional, con la justificación de no llegar a un acuerdo de las 2/3 partes de los diputados para nombrar a los nuevos miembros del CNE, pasan el testigo al TSJ, organismo que el 25 de agosto nombra como rectores a Jorge Rodríguez, Oscar Battaglini y Francisco Carrasquero, ligados al chavismo familiar e ideológicamente. Mayoría sobre los otros dos rectores, que eran funcionarios de carrera electoral: Ezequiel Zamora y Sobella Mejías. Carrasquero preside. Y su gestión fue tan favorable al gobierno que luego paso a ser magistrado del TSJ. Así como Jorge Rodríguez, después de haber presidido el organismo electoral, es nombrado con el mayor descaro por Chávez vicepresidente de la república en 2007. El 12 de septiembre el CNE rechaza las firmas por “extemporáneas”, mientras Chávez comienza a ganar terreno con las misiones, aprovechando el aumento de la renta petrolera. El 25 de septiembre sale a la luz un conjunto de normas para regular los procesos revocatorios y allí el CNE comienza a complicar lo que constitucionalmente es sencillo. Entre el 28 de noviembre y el 1° de diciembre, la oposición recoge nuevamente 3.467.050 firmas pero Chávez canta fraude, hablando de firmas “planas”. El CNE “revisa” y acepta sólo 1.832.493 firmas. Piden un amparo constitucional al TSJ, en medio de protestas y salen dos sentencias contrapuestas, lo cual lleva al CNE en vista de la indignación publica, a ordenar un “reafirmazo” para las casi 900.000 firmas rechazadas. En este contexto aparece la “lista Tascón” (llamada así por el diputado Luis Tascón que la publicó en internet), lo cual provocó despidos, exclusión y graves daños a los derechos laborales de los firmantes. Por fin, se lograron las firmas requeridas y se puso fecha al revocatorio: 15 de agosto de 2004, un año después de la primera recolección de firmas. Aunque las encuestas a boca de urna daban 59% a los revocantes, los resultados “tramparentes” anunciados por Carrasquero en alta madrugada dieron 58,32% a favor de Chávez y 41,74% en contra. Aunque la OEA y el Centro Carter validaron esos resultados, siempre quedó la sombra de la duda. Cuando Chávez es reelecto en diciembre de 2006, anuncia una reforma constitucional. Una comisión presidencial, que trabaja bajo confidencialidad a las órdenes del presidente, produce un proyecto de enmienda de 33 artículos de la carta magna, que es aprobado por la Asamblea Nacional en noviembre: el CNE convoca a referendo para su aprobación el 2 de diciembre de 2007. Pero no contaban con la enérgica campaña en contra de la oposición, que apoyada por los estudiantes “manitos blancas” informaron a los votantes de los graves cambios que implicaba el proyecto: alteración del mapa geopolítico con la introducción de las comunas; creación de las milicias y politización de las Fan; extensión del período presidencial de 6 a 7 años, con reelección indefinida; creación de varios tipos de propiedad, como la social, la comunitaria, la pública, que menoscaban el derecho de propiedad individual y el uso y disfrute de los bienes. Por primera vez en años, la oposición obtuvo un triunfo y fue en ese referendo: 51% según el único e incompleto boletín, al que un furioso Chávez replicó “Administren su victoria de mierda”. Luego, en abierto desconocimiento a la constitución y al mandato referendario, el finado creó las comunas, las milicias e hizo otra votación para aprobar su perpetuidad en el poder. El camino con un CNE que ya no tienen el menor pudor en mostrar su oposición a los derechos electorales de la oposición venezolana, no ha sido ni será fácil. Mientras la señora Lucena anunció que el CNE había certificado la validez del 98,7% de las 10.408.068 firmas contra el decreto de Obama en un par de días, necesitaron más de un mes para revisar menos de 2 millones correspondientes al 1% que inventaron debía recoger la oposición para activar el proceso revocatorio. También inventaron una “validación”, aunque tengan aceptadas mucho más del 1% requerido por las señoras. Y en ese proceso de validación imponen que más de un millón 400 mil votantes firmen en 5 días, en un puñado de puntos con un puñadito de máquinas, con una operación morrocoy, cortes de luz, día de fiesta incluido. Carabobo es un ejemplo: un solo punto de validación en Valencia, ninguno en San Diego, el municipio más opositor del país, ninguno en Puerto Cabello, la segunda ciudad del estado, ninguno en el populoso sur de Valencia, ninguno en Naguanagua, ninguno en el eje oriental de Guacara-Mariara-San Joaquín. Pero sí hay máquinas de validación en los más despoblados: Guigue, Morón, Bejuma, Montalbán y Miranda. Peor intención, imposible. Pero lo que no entiende el gobierno, el CNE, el TSJ y todos los oficialistas es que mientras más trabas pongan, más aumenta el deseo de revocar al gobierno, mientras amenacen y boten a los empleados públicos firmantes, más opositores ganan. La situación en Venezuela está como cuerda de violín, tan tensa que cualquier mal toque la revienta. Pedir un diálogo es absurdo cuando la demostración es de arbitrariedad, abuso y violación de derechos de los venezolanos. Una cosa es segura: todos los malos pasos que da el gobierno son abono para un revocatorio cada vez más cercano. [email protected] @charitorojas

Periodistas por la Verdad

Toda política llevada al extremo debe ser producto de la maldad. Mary Shelley (1797-1851) dramaturga inglesa, autora de la novela Frankenstein .

Muertos de hambre

“Toda rebelión social comienza por el hambre y Venezuela no será la excepción”. Heinz Dieterich (1943 - ) sociólogo y analista político alemán de izquierda, en una época mentor de Hugo Chávez. Le tocaron el estómago al pueblo, a ese mismo pueblo que no escucho a economistas, políticos, analistas, periodistas, que desde hace años advertimos de una hambruna. Sin ser profetas, cualquiera que analizara las acciones gubernamentales para ahorcar al sector productivo, sabía que llegaría el momento en que la revolución nos convertiría, literalmente, sin eufemismos, en un país de muertos de hambre. Y lo peor: muertos de hambre indignados, cada vez más cerca de la violencia como camino a la escasa comida que hay. “Mis hijos están hartos del ñame, necesito darles leche”, dice una desesperada barloventeña que lleva horas en una infinita cola. “Los mangos no duran en las matas, los tumban a pedradas, verdes aún”, se lamenta el cuidador de un estacionamiento rodeado de frondosos árboles. “Hacemos una comida más o menos y el resto del día lo que sea o nada”. “Le doy a mis hijos cereal pero sin leche porque solo se consigue la descremada en polvo a 4.800 bolívares y no puedo pagarla”. Estas son solo algunas de las expresiones diarias que escuchamos. Ya la escasez y el desabastecimiento tocaron la puerta de todas las clases sociales por igual. El último estudio del CENDAS revela que el 63% de los venezolanos no accede a los productos básicos y que el 72% hace dos comidas diarias. Pero el gobierno insiste en su criminal ceguera y en una cuña institucional que obliga a transmitir por todas las emisoras de radio y tv del país, dice que “Venezuela es el país cuyos habitantes comen tres veces y hasta más al día”. Quienes antes decían “No hago colas, prefiero comprar a los bachaqueros”, ya agotaron sus reservas monetarias en medio de una inflación feroz -producto de la falta de producción y de importaciones- que en el mes de mayo según cifras extraoficiales filtradas del BCV, estaría en 21,8%. La inflación acumulada de los primeros 5 meses del año sería del 125,7%, la mayor del mundo. Pese a estos catastróficos índices cuya única explicación es un modelo económico salvaje y cavernícola, que ha devastado a una nación que hasta los años 90 estaba en vías de desarrollo, el gobierno insiste en aplicar un cerco cada vez más cerrado a la economía nacional. Monopolizando la poca producción para distribuirla políticamente, ha inventado los CLAP, organismos no registrados en ninguna estructura de la administración pública, para que sean exclusivos distribuidores de la cesta básica, retirando esos productos de los expendios comerciales. La intención es clarísima: el régimen pretende acabar con unas colas que han sido reseñadas en todo el planeta, mediante el retiro de los alimentos regulados, esos que puede pagar el pueblo y que acaparan los bachaqueros, para que así no haya esas grandes filas en las calles de Venezuela. Ahora el poder alimentario está en los CLAP, integrados por fichas del PSUV, que elaboran sus censos de candidatos a venderles la bolsa en la “puerta de la casa”, en base a su fidelidad al proceso. O sea, aplicando el dicho del dictador comunista ruso Josef Stalin: “Si controlas la comida del pueblo, controlas al pueblo y van a estar agradecidos de lo poco que le demos”. El problema es que eso pasó hace un siglo, en la Unión Soviética. Estamos en 2016, en una Venezuela cuyo gobierno la está matando de hambre. Al régimen le quedan ya pocos seguidores que agradecen la escuálida bolsita de comida, que además, no es regalada. El bolsillo y el estómago de este pueblo entró en modo hambre y según los criminólogos, la necesidad es el mayor detonante del robo. Y también de las perturbaciones sociales masivas. El Observatorio Venezolano de Conflictividad reportó 52 saqueos en mayo y 172 protestas en lo que va de año por el desabastecimiento. El hambre ataca a todos los estómagos, del color que sean. Hagamos un paseo por un día de noticias, la mayoría de ellas no reportadas por los medios, temerosos de ser multados por leyes resorte que considera la información como “mensajes de incitación al desorden público”. Pero las redes sí llevan información que habla de un país convulsionado hasta sus cimientos por las carencias de todo orden. Veamos: “Grupos armados atracan supermercados y mercales”. “Un muerto y 4 heridos en saqueo a Mercal Los Teques”. “Disturbios en Guatire por paralización de venta de alimentos en Mercal”. “Grandes colas y protestas paralizan por segundo día a la isla de Margarita”. “Protestas en Punta de Mata, Anzoátegui, porque no hay comida”. “Enfrentamientos en Carrizal por entrega de comida de los Clap”. “Trancan carretera entre Aragua y Guárico por la escasez”. “Protestas en Maracay y Valera porque no les venden comida”. “Trancada la Morón-Coro por pobladores desesperados por alimentos”. Y la más trágica: “Muere señora herida por perdigonazos en la cabeza durante un saqueo a galpones de Mercal en Táchira”. Muertos por hambre y por violencia. El país es un hervidero, mientras el gobierno sigue pendejeando con su revolución, tratando de ganar tiempo con un diálogo en el cual, como siempre, no está dispuesto a escuchar ni a enmendar. Se aferra al poder y cree que se va a mantener mientras el revocatorio sea bloqueado por el CNE, mientras el TSJ sentencie a su favor, mientras siga alimentando la voracidad militar para que no se le alebresten. Pero el gobierno está obviando a un pueblo hambriento. En su obsesión de permanencia solo negocia para sí y no para esta Venezuela al borde de un colapso humanitario. La MUD sigue en su camino de lograr el revocatorio, sin descartar un diálogo al que ha puesto condiciones claras. Leopoldo López no canjeará su libertad por nada. Capriles motoriza un revocatorio inmediato. La Asamblea Nacional seguirá legislando a favor del país que necesitamos tener e insistirá con la aplicación de una Carta Democrática que abra camino a la ayuda humanitaria internacional y llame al botón de la democracia a estos sátrapas. Lo que va a suceder si no se detiene esta escalada de hambre no será bueno para ellos ni para nadie. Todos vamos a sufrir en medio de un estallido de violencia, todos vamos a comprometer nuestro futuro, todos seremos perdedores en ese abismo que sólo un poco de sensatez y humanidad por parte del gobierno podrá cerrar. Ya muchos han perdido la fe en la condición humana de quienes gobiernan. Pero quienes creemos en Dios y en los milagros, oramos y trabajamos porque esta guerra de hambre logre un armisticio.

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@charitorojas

Esa carta desgraciada…

“Nunca podrás devolver la vida a los niños muertos en los hospitales por no tener medicinas, nunca podrás desanudar de tu pueblo tanto sufrimiento, tanta intimidación, tanta miseria, tanto desasosiego y angustia”. Carta del Secretario General de la OEA, Luis Almagro al presidente Nicolás Maduro (26/5/2016). Finalmente, en la OEA se activó la Carta Democrática para Venezuela. El Secretario General, el uruguayo Luis Almagro, presentó un informe de 132 páginas que concluye que el organismo debe atender a la “alteración del orden constitucional” que “afecta gravemente el orden democrático de Venezuela”. Convoca a un Consejo Permanente de los estados miembros que se reunirá entre el 1° y el 20 de junio, activando así un proceso que podría determinar acciones diplomáticas, sanciones o la más severa: la exclusión de Venezuela de la OEA. Sin embargo, la aplicación de la carta es fundamentalmente diplomática, moral, de ayuda al país miembro cuya democracia está en peligro. No es una intervención militar pero una condena de la OEA tendría consecuencias internacionales negativas para el país. “La Secretaría General de la OEA -concluye el informe de Almagro- considera que la crisis institucional de Venezuela demanda cambios inmediatos en las acciones del Poder Ejecutivo (…) a riesgo de caer en una situación de ilegitimidad”. Menciona expresamente las violaciones a la constitución, equilibrio de poderes, integración del poder judicial, violaciones a derechos humanos y a los procedimientos para la realización de un referendo revocatorio. Especialmente habla el informe Almagro de la grave crisis humanitaria que vive el país. De modo que son dos los detonantes de la activación de la Carta Democrática contra el gobierno de Venezuela (ya que la OEA es más una reunión de gobiernos que de la sociedad de esos países): 1) la ruptura del orden constitucional, manifiestamente declarada por el presidente Maduro en su abierta desobediencia a la Constitución y por el poder judicial, al sentenciar inconstitucionales todas las leyes emitidas por la Asamblea Nacional y 2) la crisis humanitaria que viven los venezolanos, sin comida, medicamentos, asistencia médica, servicios básicos y azotados por la inseguridad personal y jurídica. Por primera vez en la historia de la OEA, el secretario general echa mano del artículo 20 y toma la iniciativa de convocar al Consejo Permanente a corto plazo, para tratar la crisis venezolana. Sin duda que el informe de 35 páginas con 20 anexos que le entregó la Asamblea Nacional no tiene una letra de desperdicio, más aún cuando los medios internacionales están informando con urgencia de la gravísima situación que afrontan los venezolanos. Esta semana un programa de Antena 3 de España reseñó las protestas y colas por comida y medicamentos, manifestaciones por carencia de servicios, violencia y anarquía en las calles, inseguridad y crimen a granel, saqueos de gandolas y almacenes. La declaración del mismísimo Defensor del Pueblo Tareck William Saab, diciendo “hay que atender de inmediato abastecimiento de medicinas y alimentos”, contrasta con las soluciones que ofrece un gobierno que se niega a recibir ayuda humanitaria del exterior para no reconocer su criminal fracaso. Esas soluciones son las siembras urbanas, que cada quien siembre en su balcón o jardín lo que se va a comer, y repartir la escasa comida a través de los CLAP, unos comités formados por miembros del PSUV y consejos comunales oficialistas, que tienen una marcada preferencia en la asignación de bolsas de comida a quienes son leales a Maduro. Como se ve, las soluciones del gobierno también son un problema. Los operadores políticos del gobierno y las rectoras del CNE se ocupan de tirotear la única salida constitucional y rápida para esta negra situación. El referendo revocatorio no encuentra sino peros que ignoran la voluntad y el imperio de la inmensa mayoría de los venezolanos. Hacen declaraciones escandalosas descalificando las firmas, poniéndole fecha al referendo para 2017. Jorge Rodríguez trata de quebrarle las alas a la oposición diciendo que hay 10.000 firmas de muertos, pero no dice que si eso fuera cierto, serían apenas el 0,5 % de las casi 2 millones de firmas entregadas por la MUD. La intermediación internacional para un diálogo, al que el gobierno accedió para ganar tiempo ante la inminencia de la activación de la Carta Democrática y para distraer la atención del revocatorio, hizo un intento de instalarse en República Dominicana el pasado fin de semana. Proponiendo ese territorio neutral, el ex presidente español Zapatero jamás sentó en la misma mesa a ambas partes. La discreción que necesitaba ese movimiento fue rota por el gobierno, cuando regó en las redes su rechazo al perseguido Carlos Vecchio, de VP, como parte de la comisión unitaria. La MUD aclaró que la reunión no tendría secretos y en comunicado publicó los 4 puntos que exigen para que haya un diálogo con resultados: 1) la realización de un referendo revocatorio 2) liberación de los presos políticos y regreso de los exiliados 3) aceptar la ayuda humanitaria externa para Venezuela y 4) respetar a la Asamblea Nacional y a la Constitución. Claramente el gobierno está pendiendo de un hilo, no porque le vayan a dar ningún golpe sino porque él no da los tres golpes a los venezolanos. Sin desayuno, almuerzo ni cena, sin acceder a una canasta básica que ya está en 256.000 bolívares, que si no los mata la inseguridad los mata el hambre y la necesidad, difícilmente puede darle soporte a un gobierno que ignora intencionada y malvadamente los gritos desesperados de su pueblo. Ya sin apoyo popular, el gobierno busca sostenerse con el respaldo militar (de algunos, si vemos las críticas de Clíver Alcalá Cordones y R. Rodríguez Torres) y de sus magistrados de la Sala Constitucional, muy afectos ellos. Ya las primeras reacciones de Maduro las expresó en una cadena vociferante en la cual mandó a Almagro a enrollar la carta democrática y metérsela por donde le quepa (¡qué lindo!), insultó a Rajoy, aclaró que es él quien dirige la política internacional y no la AN, y amenazó con demandar a la directiva por usurpación de funciones. El comunicado de la canciller Delcy no es mucho más fino que esto. Pero pese a este pataleo hay una verdad inocultable: el gobierno venezolano no tiene apoyo nacional ni internacional. La calle está explotando y la respuesta oficial es criminalizar la protesta de la impaciente ciudadanía, bloquear la salida pacífica y electoral del revocatorio, acosar a la AN, perseguir a los opositores y pelearse con países amigos. Sin capacidad, preparación personal ni soluciones para el grave conflicto del país, el polvorín le estallará en la cara a este presidente que jamás entendió su responsabilidad con los venezolanos.

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Las Rectoras del CNE

“Las malas leyes hallarán siempre hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas”. Concepción Arenal (1820-1893), escritora española vinculada al movimiento feminista de finales del siglo XIX.

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Jugar con candela

“Toda dictadura, sea de un hombre o de un partido, desemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el monólogo y el mausoleo”. Octavio Paz (1914-1998), poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura 1990.

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Revocar o estallar

“Borraré de mi vocabulario palabras como abandonar la idea, no puedo, irrealizable, sin esperanza, etc., porque son palabras de personas que no tienen fe en sí mismas ni en Dios”. Og Mandino (1923 - 1996), escritor estadounidense, autor del best seller El vendedor más grande del mundo.

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Tendencia irreversible

“Si la gente pudiera ver que el cambio se produce como resultado de millones de pequeñas acciones que parecen totalmente insignificantes, entonces no dudarían en realizar esos pequeños actos”. Howard Zinn (1922- 2010), historiador social estadounidense, referente de los derechos civiles y el movimiento antibélico.

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Decreto de guerra a muerte

“Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”. André Gide (1859-1951), escritor francés. Estamos en guerra. Una guerra declarada por el gobierno contra las instituciones democráticas, por el hampa contra los ciudadanos, por corruptos contra su país, por la desidia canalla de la “revolución” contra la vida de los venezolanos.

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Zoociedad

“Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar soluciones, acabemos de una sola vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”. Albert Einstein (1879-1955), físico alemán de origen judío, nacionalizado estadounidense, el científico más popular del siglo XX, descubridor de la Teoría de la Relatividad.

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Aquel fallido abril

Usted (Chávez) negocia para alcanzar sus objetivos comunistas y vende y traiciona a su patria y pueblo por su ambición personal... Somos un país digno de ser gobernado por algo mejor que usted.General Néstor González González, 10 de abril de 2002 El 13 de abril de 2002, día de mi cumpleaños, se quedó frío el almuerzo familiar, en medio del sacudón que experimentaba el país y la angustia por mi seguridad. Había reportado desde los micrófonos de la radio en Valencia el minuto a minuto de los acontecimientos que habían llegado a su punto culminante el 11 de abril.

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Atila en Venezuela

La violencia está desatada porque la barbarie es política de Estado. María Corina Machado, en Valencia el viernes 1° de abril de 2016 Las noticias sobre la violencia que arrasa Venezuela ya no salen en los medios de comunicación masivos. Los horrendos crímenes, con descuartizamiento y quema incluidos, aparecen solo en escalofriantes vídeos tomados por los teléfonos de indiferentes testigos. Los films americanos de horror más crudo son comiquitas de Disney junto a esta oleada de fotos, vídeos y hasta selfies en la propia escena del crimen.

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Los Judas de la patria

El traidor es traidor porque es cobarde. Tirso de Molina, seudónimo de fray Gabriel Téllez (1579 -1648), religioso español, dramaturgo, poeta y narrador del Barroco Una semana no tan Santa la de Venezuela. Como todas las semanas cada vez más trágicas que viven los venezolanos, carentes de cualquier tipo de resguardo y protección. Sin embargo, a todo riesgo, más de siete millones de venezolanos buscaron alivio a sus males cotidianos dándose un bañito en la playa o pasando un par de días alejados de la asfixia citadina.

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Vandalismo oficial

Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme. José Luis Sampedro (1917-2013) escritor, humanista y economista español Cada día, las informaciones que manejamos los periodistas son más y más degradantes para la humanidad de los venezolanos. Violencia, vandalismo, ante la anomia total de autoridades cuyo único interés es aferrarse al poder y raspar lo que queda de los fondos del país. “De Miraflores no me saca nadie” dice un presidente de poder heredado, un poder que podría evaporarse ante una partida de nacimiento que nadie hasta ahora ha visto.

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Las aventuras de Mad Max

Soy el único que huye tanto de los vivos como de los muertos. Cazado por carroñeros. Acosado por aquellos que no pude proteger. Así existo en esta tierra desolada. Un hombre reducido a un solo instinto. Sobrevivir. Frase escuchada en el film Mad Max, triunfador en los premios Oscar Nicolás Maduro comenzó su gobierno bajo dos estigmas que no ha podido refutar: su nacionalidad venezolana y su aptitud para conducir a esa Venezuela post Chávez, arrasada por una revolución analfabeta de democracia y moral.

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Memo de la quiebra

No podemos aceptar que el objetivo central de la política económica del gobierno sea la destrucción del país. Cada vez que se confisca una empresa privada, Venezuela pierde calidad de vida y oportunidades para construir un futuro esperanzador. Noel Álvarez (12 de octubre de 2010), entonces presidente de Fedecámaras, en el acto de cierre de la 66 Asamblea Anual ¿Cómo hemos llegado a esta Venezuela quebrada económicamente, en penumbras, sin agua, sin comida, con la infraestructura destruida, la inseguridad reinando en las calles y una pérdida de valores sin antecedentes? Pues todo parte del empoderamiento de un caudillo con mucha labia y poca democracia, que hizo con el país y con su Constitución lo que le dio la gana, apoyado por cómplices militares y enchufados que se volvieron multimillonarios a cambio de su traición a la patria.

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La caída del cartel

Bajo la toga del magistrado se esconde el puñal del sicario. Piero Calamandrei (1889 - 1956), jurista, político y periodista italiano, refiriéndose a los magistrados que refrendaban todos los deseos de Benito Mussolini Desde que el finado llamó “plastas” a los magistrados del TSJ que se atrevieron a sentenciar que lo del 2002 no fue golpe de estado sino “vacío de poder”, la revolución se movió a buscar fichas dóciles, jueces tras una buena jubilación, políticos que a duras penas superaban un post grado, para que llenasen esos cargos claves para dar el baño “constitucional” a un gobierno que se pasaba la constitución por el mero forro.

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Los Miserables

Ningún ejército puede detener una idea a la que le ha llegado su momento. Del libro “Los Miserables” de Víctor Hugo (1802-1885), poeta, dramaturgo y novelista francés, considerado el político e intelectual más influyente en la historia de Francia en el siglo XIX No nos hace falta que el informe Bloomberg, uno de los reportes económicos más respetados del mundo, diga que Venezuela está entre los diez países más miserables, aquellos donde durante 2016 será más difícil vivir o trabajar, gracias a sus índices de desempleo e inflación.

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La renuncia

Todo tiene su final, nada dura para siempre, tenemos que recordar que no existe eternidad. Héctor Lavoe (1946 – 1993), cantante puertorriqueño de salsa “No veo a Maduro llegar al final del periodo constitucional. Dejar tres años más al gobierno para que se achicharre en su propio aceite sería una irresponsabilidad”, dijo con toda crudeza el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, a la prensa internacional, la cual destacó este anuncio de que la oposición venezolana buscará la salida del jefe de estado, pero por vías constitucionales.

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Cómplice

He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos. Antoine de Saint-Exupéry (1900 -1944), escritor y aviador francés, en su famosa obra “El principito” Con el dolor inmenso de un padre que perdió hace apenas mes y medio a su hijo de 3 años, abatido no por el cáncer de pulmón que padecía sino por la carencia de la medicina que prolongaría su vida, Ricardo Medina expresó desde el podio de oradores de la AN que si la muerte de su hijo impulsaba una acción que rescatara la salud en Venezuela, no sería en vano.

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