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Opinión

Columnistas

Cambures y gasolina… ¡insólito!

Ayer compré una mano de 16 cambures por 175.525,00. Cada cambur me costó la friolera de Bs. 10. 970,31. De la frutería me fui a poner gasolina, donde un litro de gasolina de 95 octanos –la más cara- cuesta Bs. 6,00/l. La más barata, la de 91 octanos, cuesta Bs. 1,00/litro. Llenar un tanque de gasolina de 50 litros con gasolina de 95 octanos cuesta Bs. 300. Con lo que pagué por un cambur, ¡un cambur! se pagan los tanques de gasolina de 50 litros de casi 37 vehículos. Con mi mano de cambur completa podría pagar 585 tanques de 50 litros de gasolina de 95 octanos.

¡Lo indigno es no trabajar!

El trabajo enaltece. ¿Por qué denigrar de un oficio? Ciertamente hay oficios más divertidos que otros, oficios gratos y otros no tan gratos, pero que se utilice como insulto el oficio de una persona, es inaudito y humillante. Son admirables las personas que realizan los trabajos que requieren tener estómago, trabajos que tienen que ver con desechos humanos y otros desechos igualmente desagradables. ¿Por qué burlarse de esas personas?... ¡Alguien tiene que hacer esas tareas, porque hacerlas no sólo mejora el aspecto físico de un establecimiento, sino que previene enfermedades!

A los miembros de El Sistema

Queridos todos, Se nos fue el Maestro. Se nos fue sólo físicamente. Su legado vivirá por siempre entre nosotros y tocará generaciones futuras aquí y en todo el mundo. La influencia de un buen maestro - dijo Derek Bok, quien fue presidente de Harvard - dura por toda la eternidad. Por eso les escribo, para expresarles mi tristeza, devoción y admiración por la partida de alguien a quien quise, respeté y admiré tanto, a alguien que me privilegió con su amistad. No tengo que explicárselos, porque sé que ustedes piensan de igual manera. Ahora tienen que seguir transmitiendo lo que aprendieron de ese genio que los guio, que los enseñó, que los iluminó.

¡Bravo, Perú!

¡Qué envidia me produce el Perú! Sus instituciones funcionaron hasta el punto que el presidente Pedro Pablo Kuczynski prefirió renunciar antes de que lo destituyera el Congreso. La destitución de un presidente siempre es un proceso traumático para un país, pero más traumático resulta que se mantenga en el poder cuando ha incurrido en actos de corrupción.

¿Qué te llevas de Venezuela?

Hace poco conversaba con una alumna que también se va de Venezuela. “Estoy decidiendo qué me voy a llevar”, me dijo. “Tantas cosas no me caben en dos maletas”, añadió. Las “cosas” a las que se refería no eran lo que usualmente uno esperaría que se llevara alguien que se va del país. Ella tenía desplegado encima de su cama, además de su ropa, un oso de peluche que le había regalado su abuelo el día que nació. Una almohadita llamada “la bobita” con la que dormía desde que tenía uso de razón. Dos enormes corchos y como quince álbumes llenos de fotos de sus momentos más felices. Franelas firmadas por sus compañeros del colegio y la universidad. Una colección de caramelos de cristal y una muñeca tan vieja que ya se parece a la novia de Chucky, el perverso muñeco de las películas de terror, pero que a ella le parece tan bella como el día que se la regalaron.

La divina Elisa

El Día Internacional de la Mujer se le rindió un bello y sentido homenaje a la Maestra Elisa Vegas. Los organizadores del acto fueron el Fondo de Valores Inmobiliarios y el Tolón Fashion Mall que ofrecieron un concierto de la Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho dirigida por Elisa, la única mujer en la fila de nuestros grandes directores jóvenes. Horacio Velutini, presidente del Fondo, tuvo palabras de estímulo y encomio para ella y para la orquesta, a la vez que reafirmó el compromiso que tiene con poner “su grano de arena” por la cultura y el desarrollo del país. “Con alegría y devoción” añadió.

Las dos caras de Venezuela

Nuestro país se ha vuelto contradictorio. En Venezuela vivimos las emociones mayores y las tristezas más profundas. Las rabias más intensas y las alegrías más desbordantes. Y el desaliento absoluto, que siempre desaparece ante actos sublimes y esperanzadores.

La muerte en cada esquina

Caracas, viernes 22 de febrero, 10,30 am. Esquina de la Avenida Las Palmas con Andrés Bello. Paso el semáforo que atraviesa esta última y veo un gentío arremolinado en torno a un carro que está en la fila del semáforo del lado izquierdo. Hay muchas personas, pero todas están estáticas. No así del lado derecho de la avenida. Los estudiantes del Instituto Cervantes gritan desesperados mientras se aferran a la cerca que los separa de la calle. Una mujer llora desconsolada en la acera. Bajo el vidrio y les pregunto qué les pasa. Ella no puede hablar, sólo solloza y señala hacia el carro. Los muchachos exaltados me cuentan que unos motorizados acaban de dispararle en la cara al señor que iba en el carro.

Julio Borges, ese incomprendido

Julio Borges es el mejor ejemplo de que las turbas siguen a quienes las deslumbran y no a quienes las iluminan. He seguido su trayectoria desde que era un joven abogado que conducía por RCTV el programa “Justicia para todos”. Quise saber más de él y supe de su interés en despartidizar la justicia, cosa que me interesó. En un país donde la justicia tiene precio, cualquier cosa puede pasar. Y no se equivocó el joven abogado a la luz de lo que estamos viviendo hoy, cuando el presidente del máximo tribunal de justicia es un individuo con prontuario.

El gobierno, las sanciones…

Me gustaría que los personeros del gobierno se mostraran preocupados por la salud de los venezolanos tanto como les preocupan las sanciones. Que se ocuparan de proveer los medicamentos que no hay y que acepten declarar la emergencia humanitaria. Cada día son más las personas que mueren de mengua. Esas personas no fallecieron de muerte natural: fueron asesinadas por un régimen que no le importa nada ni nadie. ¡Qué contradicción!: fueron asesinadas por el régimen que llegó al poder llenándose la boca cuando hablaba de los ignorados, de los que vivían al margen de la sociedad. Hoy ignora y margina a todos. Ésta es una revolución autodenominada “humanista” y los sinónimos de esta palabra encierran conceptos como consideración, benevolencia, piedad, caridad, misericordia, compasión, bondad, filantropía, sensibilidad, amor… Entonces… ¡hagan honor a su “razón de ser”!

Esa Venezuela 2.0

Viví en Maracay, Estado Aragua, durante 21 años. Durante ese periodo entendí que aquello que decían los caraqueños que “Venezuela es Caracas y lo demás, monte y culebra” es una falacia. Porque Venezuela es lo que está saliendo de Caracas, ya sea por Tazón, Guarenas o La Guaira. Todo, excepto Caracas. Lo mismo sucede con la Venezuela 2.0, donde se generaliza lo que se lee en las redes, pero ésa tampoco es Venezuela. Me niego a creer que sea una muestra de cómo actúa y siente el resto del país.

El héroe que no reconocí

¡Qué difícil escribir sobre Óscar Pérez! Confieso que me encuentro entre quienes dudamos de las verdaderas intenciones, respaldo y metas que el joven tenía. ¡Es que era demasiado para ser real! ¡Era osado, valiente y encima, guapo! Parecía salido de una película de acción. Cuando voló el helicóptero y lanzó bombas sobre el Ministerio del Interior y Justicia y el Tribunal Supremo (sin bajas que lamentar) en una operación impecable que duró media hora sin que nadie saliera a buscarlo y le dijera “aterriza o te tumbamos”, era algo así como un James Bond venezolano. Pero el mismo hecho de que no lo hubieran atrapado en aquel momento, me hizo dudar…

Sobre lo que nadie habla

Está circulando el video de un fragmento de una entrevista que Marcel Granier le hizo a Luis Alberto Machado hace unas tres décadas. En él, Machado decía que “no es que la educación sea una prioridad… ¡la educación es LA prioridad! Con educación se arregla todo, sin educación no se arregla nada”. Sus palabras están hoy más vigentes que nunca.

Lo mejor de nuestras vidas

Hoy recibí un meme de una querida amiga y este artículo es para ella. En el meme aparecen Linus y Lucy, personajes de los Peanuts de Charles Schultz. Linus le dice a Lucy “¡Te deseo un feliz año nuevo!” y Lucy le responde “Me basta con uno usado… ¡de aquellos cuando se vivía mejor!”.

El delito de lesa majestad

La Enciclopedia Jurídica define al delito de lesa majestad como “los delitos contra el rey, la reina y el príncipe heredero de la corona en las naciones monárquicas. Se dice lesa majestad, por haber sido lesionada, moral o materialmente, la majestad simbolizada en el monarca o las personas de su íntima familia”.

Mensaje de Navidad

Ayer fue Navidad y la Navidad en Venezuela siempre ha sido no sólo muy celebrada, sino vivida con auténtica alegría. Ésta no es así. No se parece en nada a las otras. Tal vez sólo se pueda comparar a otra Navidad tristísima, la de 1999, días después de la tragedia de Vargas. Todavía no se sabía la magnitud del desastre y aun así estuvieron llenas de pesadumbre y melancolía. La de 2017 no se queda atrás. La tragedia es otra, con dimensiones mucho mayores. No es una catástrofe natural, como fue aquella, sino el producto de la corrupción, la desidia y la mala administración de un grupo de personas a quienes el país les importa poco o nada. Lo vieron simplemente como la caja chica de sus negocios personales. Y la mayoría del pueblo lo está padeciendo.

Dulce de lechosa para el alma

Las Navidades venezolanas nos han dejado bellas –y deliciosas- tradiciones. Una de ellas es el dulce de lechosa. No hay cosa más rica que saborear uno después de comerse las hallacas de la mamá o de la abuela. Este año muchas familias dejarán de comer hallacas porque no les alcanza el dinero. Tal vez la primera vez en muchos años o en su vida entera. La hiperinflación acabará con nuestras Navidades y todo lo que pueda significar celebración. Más cuando la mayoría de nuestros festejos –tal vez por nuestra herencia mediterránea- se llevan a cabo alrededor de una mesa. Muchos venezolanos no podrán celebrar porque no tienen comida ni dinero para comprarla.

Mi peniario, el tuyo, el suyo

La periodista Ana Black está escribiendo un “peniario”: la relación del diario penar en revolución. Un diario que podríamos escribir todos los venezolanos de a pie, que penamos para salir a la calle sin que nos asalten o nos maten, para encontrar productos, para localizar medicinas, para estirar nuestro dinero, que cada vez compra menos cosas.

“¡Yo, yo y yo!”

La soberbia de algunos de nuestros políticos la hemos pagado muy cara en Venezuela. Sin embargo, el “¡yo, yo y yo!” continúa a la orden del día. “¡Yo, yo y yo soy el único que puede remediar esto!”. “¡Yo, yo y yo soy la única que sabe qué hacer en esta situación porque los demás son unos idiotas!”. “¡Yo, yo y yo soy el candidato ideal!”. “¡Yo, yo y yo soy la que va a ganar estas elecciones, aunque haya veinte candidatos más!”. No tengo que seguir en la retahíla, lo hemos vivido muchas veces. Me encanta una cita de C.S. Lewis que dice: “Las personas soberbias siempre miran hacia abajo a las personas y a las cosas. Por supuesto, si miran hacia abajo, nunca podrán ver a quienes tienen por arriba”.

“¿Quién podrá defendernos?”

Una de las características principales de los pueblos subdesarrollados es la constante búsqueda de líderes que resuelvan todos sus problemas. Ahí está el nuevo presidente de Zimbabue ofreciendo villas y castillos. Y la gente fascinada. No quiero sonar fatalista, pero lo más seguro es que terminen estrellados contra la pared. Ciertamente que hay nuevos aires en el país africano después de una férrea dictadura como la de Mugabe, pero ofrecer lo que no se puede dar en lo que puede terminar es en otro Mugabe o en alguien peor. Nadie aprende la lección de que el fondo no tiene fondo. Veremos cuánto dura este gobierno antes de radicalizarse o caer. Demasiadas promesas, nada bueno bajo el sol.

El subdesarrollo fue al banco

Una de las cosas más desagradables de la Venezuela de hoy es ir al banco. La diligencia que antes tomaba media hora, ahora toma tres, cuatro o más horas, para obtener si acaso diez mil bolívares, que alcanzan para comprar un solo Cocosette. Maduro se llenó la boca diciendo que habían llegado treinta millones de billetes de cien mil, quizás sin darse cuenta de que eso es apenas un billete por cabeza en un país de treinta millones de almas. Encima, el billete de mayor denominación en el país no compra prácticamente nada.

¡ Piedad para ellos !

Es una tragedia la que viven los trasplantados y quienes esperan por un trasplante. Muchos trasplantados han perdido o están a punto de perder los órganos porque en Venezuela no hay inmunosupresores. Durante mucho tiempo tomaron Prednisona veterinaria, pero ya ni eso hay. Desde el día uno en que se dejan de tomar, el cuerpo comienza el proceso de rechazo, hasta que éste se hace irreversible. La revolución “de los pobres, por los pobres y para los pobres” está matando a quienes menos recursos tienen. Porque habrá quienes los puedan traer o encargar al exterior. Pero la mayoría, no. Y eso contando con que no se los decomisen cuando llegan a Venezuela, como les ha pasado a tantas personas.

Te voy a contar un sueldo

Por quinta vez en el año, Nicolás Maduro aumentó tu sueldo, trabajador venezolano. El que lo haya aumentado tantas veces sólo significa que estamos dentro de una espiral de hiperinflación y que cada vez que te lo aumenta, puedes comprar menos cosas. Porque mientras tu sueldo sube linealmente, los precios suben exponencialmente. Eso no significa otra cosa que si hace un año con un sueldo x podías comprar 10 productos, hoy, con un sueldo 10 veces x puedes comprar una sola cosa, si acaso. No importa entonces cuánto te paguen. Lo que importa es cuánto puedes comprar con lo que te pagan. ¿Me sigues?...

¿Por qué escribo?

La semana pasada, en un caluroso debate por Twitter sobre el fracaso de las elecciones regionales, un señor me instó a que reconociera que me había equivocado llamando a votar, porque así “ganaría más” con mis seguidores. Si me equivoqué llamando a votar –aún pienso que no- bienvenido y abierto el debate. Siempre agradezco a quienes se acercan a rebatir mis ideas a través de un debate de altura. No me siento poseedora de la verdad y tampoco deseo un pensamiento único. A lo que sí le huyo es a las descalificaciones y groserías, porque estoy convencida de que la confrontación debe ser de ideas y no de personas.

Levantarnos una vez más

En poco más de una semana se cumplirán 43 años de “The Rumble in the Jungle” (“La Pelea en la Selva”). El 31 de octubre de 1974 se llevó a cabo en Zaire (hoy República Democrática del Congo) una “batalla” de boxeo épica. Para muchos entendidos, está considerada la mejor de todos los tiempos: Muhammed Ali contra George Foreman.


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