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Opinión

Columnistas

Los “santos” delincuentes

Vuelvo a un tema que me subleva: el encubrimiento de la pedofilia dentro la Iglesia Católica. El último escándalo estalló en la diócesis de Hanover, Pennsylvania, Estados Unidos, donde las revelaciones son realmente enfermizas: más de mil víctimas, más de trescientos sacerdotes involucrados y setenta, ¡setenta! años de encubrimientos revelan la podredumbre, la hipocresía y la lenidad con la que actuaron las altas autoridades del catolicismo. ¿Por qué?... No hay respuesta para esa pregunta.

El precio de la ignorancia

Si usted cree que la educación es cara, pruebe con la ignorancia” es quizás la frase más contundente de Derek Bok, presidente de Harvard entre 1971 y 1991. Vuelvo sobre este tema porque el precio de la ignorancia es infinito. En cualquier campo puede causar daños irreparables. Un médico mediocre puede matar a sus pacientes. A un ingeniero mediocre se le puede caer un edificio. A un abogado mediocre le pueden meter preso a un cliente inocente. Y todos ellos son consecuencias de maestros mediocres… Ni hablar de quienes tuvieron acceso a una pobre o ninguna educación. Ellos son víctimas de patrañas, mentiras, guisos, filfas, engañifas…

¡Neutralizar al cura!

No conozco al sacerdote Lenín Bastidas. De él sé lo que ha salido publicado en las redes: que en agosto de 2016 emprendió una caminata desde el sur del Estado Anzoátegui hasta Caracas, abogando por una salida democrática a la crisis. De ahí que lo llamen “el cura caminante”. Me gusta su mensaje, me gusta su postura. Tal vez si todos los sacerdotes católicos del país imitaran su conducta, esta tragedia tendría fecha de terminación. En 2016 el Padre Bastidas instó a la Conferencia Episcopal a realizar una vigilia frente al Consejo Nacional Electoral, que no se hizo. Lástima. Estoy segura de que su contundencia hubiera sido abrumadora. En aquel momento Diosdado Cabello comentó “se trajeron a un adeco disfrazado de cura para participar en la marcha de la oposición”. Le pusieron al ojo al sacerdote desde el día uno.

Esa insoportable hipocresía

Aunque es redundante hablar de la hipocresía de la mayoría de los comunistas, es pertinente. Porque indigna que usen y abusen de la ignorancia y sobre todo, de las esperanzas de los pueblos, para acceder al poder. Y es que no ha habido excepción en que una vez allí, den rienda suelta a sus complejos y con insospechable crueldad se convierten en lo que más odiaron, en lo que más enfrentaron, por lo que tanto lucharon.

Como los mangos…

Adoro la época de mangos. Para mí no existe fruta más deliciosa sobre la faz de la tierra. Cuando era una niña y estaba de vacaciones, comía mangos durante todo el día. En mi casa había de muchos tipos: de bocado, de hilacha, de almíbar, mangas… cada uno más delicioso que el otro. Tenía mis mañas para comerlos: primero los aporreaba contra el piso para ablandarlos, luego los mordía y les sacaba un tajito en la parte de arriba, chupaba el jugo y al final comía la pulpa hasta dejar la semilla blanca. Era como un ritual. Cuando hacían jalea de mango me sentía trasladada a otro mundo. Y si la servían con queso blanco, como si comiera un manjar de los dioses.

Joropo no… ¡jarabe tapatío!

Este artículo es para los mexicanos. De manera que si usted, amable lector, conoce a algún mexicano, por favor compártalo. Seguí con interés las elecciones en el hermano país, principalmente porque tengo mucha gente querida viviendo allá. Pero también porque lo que sucede en México repercutirá en toda América. Cada vez más nuestros países se ven influenciados, tanto para bien como para mal, por las acciones políticas y los sesgos ideológicos de la región.

Sobre vengadores y venganzas

Nunca he pasado por una situación de vida que me haya marcado dolorosa y significativamente como para querer vengarme de alguien, por lo que decir cómo reaccionaría es una mera especulación. Sin embargo, conozco muy de cerca personas que sí han experimentado tragedias en sus vidas y sus formas de enfrentarlas han sido de una humanidad y una altura encomiables, por eso quiero compartirlas con ustedes:

Dugarbín también se acaba

Continúa el cierre de instituciones que en su momento fueron iconos de excelencia. ¡Qué dolor siento cuando veo que al país caer pedazo a pedazo! Pensar en todo el esfuerzo, el trabajo y la dedicación que quedan tras esas puertas cerradas. Lo que pierden quienes las fundaron, trabajaron y las hicieron crecer y quienes fueron beneficiados por ellas.

Una “ideota” bien “ideota”

Hay que prestarles atención a los refranes: no sólo reflejan la idiosincrasia de los pueblos, sino también las realidades de la vida cotidiana. Hay muchos que hablan de chivos y cabras donde no salen muy bien parados.

Familia que roba unida…

Mis padres no se imaginan lo mucho que los recuerdo… Siempre tengo presente su amor infinito y su compañía. Extraño los invalorables momentos que vivimos como familia. Y los evoco a diario porque a diario les agradezco que me hayan dado valores. En esta Venezuela destruida, nada se recuperará si no hacemos algo para que los valores sean las bases de la sociedad.

Ese oasis que calma la sed

La última semana de mayo comenzó con el asesinato del cantautor Evio Di Marzo. Más allá del dolor, la estupefacción y el desconcierto que genera el que hayan matado a alguien admirado y querido, me sorprendió (no debería sorprenderme a estas alturas, pero me aún sorprende y no deseo que deje de hacerlo) encontrar en las redes comentarios ácidos –por decir lo menos- sobre la religión y la filiación política de Evio, como si fueran razones para que hubiera muerto de esa manera.

El día “D”… espués

Escribo el jueves 17 de mayo en la noche. Como esta columna publica los lunes, siempre me toca fungir de pitonisa para imaginarme el “día siguiente de”.

Cambures y gasolina… ¡insólito!

Ayer compré una mano de 16 cambures por 175.525,00. Cada cambur me costó la friolera de Bs. 10. 970,31. De la frutería me fui a poner gasolina, donde un litro de gasolina de 95 octanos –la más cara- cuesta Bs. 6,00/l. La más barata, la de 91 octanos, cuesta Bs. 1,00/litro. Llenar un tanque de gasolina de 50 litros con gasolina de 95 octanos cuesta Bs. 300. Con lo que pagué por un cambur, ¡un cambur! se pagan los tanques de gasolina de 50 litros de casi 37 vehículos. Con mi mano de cambur completa podría pagar 585 tanques de 50 litros de gasolina de 95 octanos.

¡Lo indigno es no trabajar!

El trabajo enaltece. ¿Por qué denigrar de un oficio? Ciertamente hay oficios más divertidos que otros, oficios gratos y otros no tan gratos, pero que se utilice como insulto el oficio de una persona, es inaudito y humillante. Son admirables las personas que realizan los trabajos que requieren tener estómago, trabajos que tienen que ver con desechos humanos y otros desechos igualmente desagradables. ¿Por qué burlarse de esas personas?... ¡Alguien tiene que hacer esas tareas, porque hacerlas no sólo mejora el aspecto físico de un establecimiento, sino que previene enfermedades!

A los miembros de El Sistema

Queridos todos, Se nos fue el Maestro. Se nos fue sólo físicamente. Su legado vivirá por siempre entre nosotros y tocará generaciones futuras aquí y en todo el mundo. La influencia de un buen maestro - dijo Derek Bok, quien fue presidente de Harvard - dura por toda la eternidad. Por eso les escribo, para expresarles mi tristeza, devoción y admiración por la partida de alguien a quien quise, respeté y admiré tanto, a alguien que me privilegió con su amistad. No tengo que explicárselos, porque sé que ustedes piensan de igual manera. Ahora tienen que seguir transmitiendo lo que aprendieron de ese genio que los guio, que los enseñó, que los iluminó.

¡Bravo, Perú!

¡Qué envidia me produce el Perú! Sus instituciones funcionaron hasta el punto que el presidente Pedro Pablo Kuczynski prefirió renunciar antes de que lo destituyera el Congreso. La destitución de un presidente siempre es un proceso traumático para un país, pero más traumático resulta que se mantenga en el poder cuando ha incurrido en actos de corrupción.

¿Qué te llevas de Venezuela?

Hace poco conversaba con una alumna que también se va de Venezuela. “Estoy decidiendo qué me voy a llevar”, me dijo. “Tantas cosas no me caben en dos maletas”, añadió. Las “cosas” a las que se refería no eran lo que usualmente uno esperaría que se llevara alguien que se va del país. Ella tenía desplegado encima de su cama, además de su ropa, un oso de peluche que le había regalado su abuelo el día que nació. Una almohadita llamada “la bobita” con la que dormía desde que tenía uso de razón. Dos enormes corchos y como quince álbumes llenos de fotos de sus momentos más felices. Franelas firmadas por sus compañeros del colegio y la universidad. Una colección de caramelos de cristal y una muñeca tan vieja que ya se parece a la novia de Chucky, el perverso muñeco de las películas de terror, pero que a ella le parece tan bella como el día que se la regalaron.

La divina Elisa

El Día Internacional de la Mujer se le rindió un bello y sentido homenaje a la Maestra Elisa Vegas. Los organizadores del acto fueron el Fondo de Valores Inmobiliarios y el Tolón Fashion Mall que ofrecieron un concierto de la Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho dirigida por Elisa, la única mujer en la fila de nuestros grandes directores jóvenes. Horacio Velutini, presidente del Fondo, tuvo palabras de estímulo y encomio para ella y para la orquesta, a la vez que reafirmó el compromiso que tiene con poner “su grano de arena” por la cultura y el desarrollo del país. “Con alegría y devoción” añadió.

Las dos caras de Venezuela

Nuestro país se ha vuelto contradictorio. En Venezuela vivimos las emociones mayores y las tristezas más profundas. Las rabias más intensas y las alegrías más desbordantes. Y el desaliento absoluto, que siempre desaparece ante actos sublimes y esperanzadores.

La muerte en cada esquina

Caracas, viernes 22 de febrero, 10,30 am. Esquina de la Avenida Las Palmas con Andrés Bello. Paso el semáforo que atraviesa esta última y veo un gentío arremolinado en torno a un carro que está en la fila del semáforo del lado izquierdo. Hay muchas personas, pero todas están estáticas. No así del lado derecho de la avenida. Los estudiantes del Instituto Cervantes gritan desesperados mientras se aferran a la cerca que los separa de la calle. Una mujer llora desconsolada en la acera. Bajo el vidrio y les pregunto qué les pasa. Ella no puede hablar, sólo solloza y señala hacia el carro. Los muchachos exaltados me cuentan que unos motorizados acaban de dispararle en la cara al señor que iba en el carro.

Julio Borges, ese incomprendido

Julio Borges es el mejor ejemplo de que las turbas siguen a quienes las deslumbran y no a quienes las iluminan. He seguido su trayectoria desde que era un joven abogado que conducía por RCTV el programa “Justicia para todos”. Quise saber más de él y supe de su interés en despartidizar la justicia, cosa que me interesó. En un país donde la justicia tiene precio, cualquier cosa puede pasar. Y no se equivocó el joven abogado a la luz de lo que estamos viviendo hoy, cuando el presidente del máximo tribunal de justicia es un individuo con prontuario.

El gobierno, las sanciones…

Me gustaría que los personeros del gobierno se mostraran preocupados por la salud de los venezolanos tanto como les preocupan las sanciones. Que se ocuparan de proveer los medicamentos que no hay y que acepten declarar la emergencia humanitaria. Cada día son más las personas que mueren de mengua. Esas personas no fallecieron de muerte natural: fueron asesinadas por un régimen que no le importa nada ni nadie. ¡Qué contradicción!: fueron asesinadas por el régimen que llegó al poder llenándose la boca cuando hablaba de los ignorados, de los que vivían al margen de la sociedad. Hoy ignora y margina a todos. Ésta es una revolución autodenominada “humanista” y los sinónimos de esta palabra encierran conceptos como consideración, benevolencia, piedad, caridad, misericordia, compasión, bondad, filantropía, sensibilidad, amor… Entonces… ¡hagan honor a su “razón de ser”!

Esa Venezuela 2.0

Viví en Maracay, Estado Aragua, durante 21 años. Durante ese periodo entendí que aquello que decían los caraqueños que “Venezuela es Caracas y lo demás, monte y culebra” es una falacia. Porque Venezuela es lo que está saliendo de Caracas, ya sea por Tazón, Guarenas o La Guaira. Todo, excepto Caracas. Lo mismo sucede con la Venezuela 2.0, donde se generaliza lo que se lee en las redes, pero ésa tampoco es Venezuela. Me niego a creer que sea una muestra de cómo actúa y siente el resto del país.

El héroe que no reconocí

¡Qué difícil escribir sobre Óscar Pérez! Confieso que me encuentro entre quienes dudamos de las verdaderas intenciones, respaldo y metas que el joven tenía. ¡Es que era demasiado para ser real! ¡Era osado, valiente y encima, guapo! Parecía salido de una película de acción. Cuando voló el helicóptero y lanzó bombas sobre el Ministerio del Interior y Justicia y el Tribunal Supremo (sin bajas que lamentar) en una operación impecable que duró media hora sin que nadie saliera a buscarlo y le dijera “aterriza o te tumbamos”, era algo así como un James Bond venezolano. Pero el mismo hecho de que no lo hubieran atrapado en aquel momento, me hizo dudar…

Sobre lo que nadie habla

Está circulando el video de un fragmento de una entrevista que Marcel Granier le hizo a Luis Alberto Machado hace unas tres décadas. En él, Machado decía que “no es que la educación sea una prioridad… ¡la educación es LA prioridad! Con educación se arregla todo, sin educación no se arregla nada”. Sus palabras están hoy más vigentes que nunca.


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