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Opinión

Columnistas

“P” de pernil, protesta, patria

Uno de los eventos que me ha resultado más gráfico de la dimensión de la tragedia que vivimos en Venezuela es la protesta general por la irregularidad en la distribución y la calidad de los perniles que el gobierno ofreció repartir.

Tocar para vivir

Buenos Aires, Centro Cultural Kirchner. Un grupo de músicos en su mayoría venezolanos, todos provenientes de El Sistema, se unen bajo la batuta del director surcoreano Jooyong Ahn. A sala llena, tocan para volver a sentirse en casa. El video que realizó TN para presentarlos se llama “Tocar para vivir, los sonidos del éxodo”.

Aquel joven que comía basura

La semana pasada fui a una reunión. Cuando me bajé, en la acera al lado de mi carro había un muchacho registrando la basura de un edificio de apartamentos y comiendo con fruición lo que encontraba. Tenía un verdadero desorden a su alrededor, pues ya había abierto varias bolsas. Me siento desolada cada vez que veo a alguien hurgando los desechos de otros para poder alimentarse. Yo no tenía nada que ofrecerle y sentí que para él sería embarazoso que me lo quedara viendo y peor aún, que le hablara. ¿Qué podría decirle que no supiera?... “Vamos a salir de esto, no te preocupes”... ”No comas de la basura que te puede hacer daño”... No tenía dinero en efectivo para darle y después de dudar qué hacer, seguí mi camino y entré a la reunión.

Las cosas más bellas

La muerte de un ser querido, paradójicamente, nos acerca a la vida. Porque tener la muerte tan cerca nos pone a reflexionar sobre las eternas preguntas: de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos.

Lovescaping

“Esta mañana leí los versos de un poeta que confesaba haberse entregado a la terquedad romántica de tratar de cambiar el mundo”. Con estas palabras comenzó mi hija Irene Greaves Jaimes la presentación de su primer libro, “Lovescaping”, en Houston, Texas, donde vive desde hace poco más de dos años. No puedo encontrar mejor definición de lo que ella ha hecho con su vida: tratar empecinadamente de lograr que el mundo sea un mejor lugar.

¿Madre desnaturalizada o desesperada?

Hace una semana los venezolanos nos estremecimos con la noticia de que un bebé de aproximadamente dos años había sido abandonado en un edificio de la urbanización El Marqués, en Caracas. La foto que circuló por las redes sociales mostraba al pequeño de pie dentro de una caja, sosteniendo en su mano un paquete de galletas de soda.

Todo seguirá igual… ¡o peor!

El pasado miércoles la periodista Gladys Rodríguez entrevistó en su programa por el Circuito Éxitos a Luis Pedro España y Gerardo Perozo sobre la encuesta Ucab y Ratio-Ucab “Continuidad de la crisis”. Los resultados son para ponerse a llorar. Destaco los más importantes: 75% sigue evaluando mal la situación del país, pero por primera vez en dos años –y aunque parezca increíble- la mayoría ya no califica la situación como “muy mala”. Es el “mejor momento” del gobierno: 36,5 % se muestra “satisfecho”. Los niveles de acuerdo con las nuevas medidas son las siguientes: 68,9% para el aumento de sueldo, 59,1% para el carnet de la patria (para comprar gasolina) y 62,9% para el cambio de la moneda. De ese universo, 58% dijo estar informado de esas medidas.

La tragedia de los inocentes

Cada vez que alguien decía que “la infancia era la época más feliz de los seres humanos”, mi papá invariablemente acotaba “para algunos”. En la Venezuela de hoy los niños son las víctimas inocentes del país depauperado, desvalijado y destrozado.

¡Y esa descomposición social!

Siempre recuerdo a mi querido amigo el Rabino Pynchas Brener. Lo tengo presente por su inteligencia, su valentía, sus enseñanzas. Lo pienso a menudo por su clarísima visión de la situación venezolana. En el año 2002 el Rabino me dijo: “mi querida Carolina, aquí la situación económica puede resolverse en un lapso relativamente rápido, lo mismo que la política. La social tomará más tiempo, pero también se resolverá. La que tomará mucho más tiempo –y no sé si se resolverá- es la crisis de valores. La crisis venezolana es fundamentalmente una de valores”.

La seña del mudo

El 4 de septiembre pasado leímos en las noticias que el régimen había tomado una nueva empresa: Lincoln Soldaduras de Venezuela, filial de la trasnacional estadounidense Lincoln Electric, con sede en el estado Aragua. La empresa anunció el 31 de agosto pasado el cese de sus operaciones en el país.

¡Vuele alto, doctor!

Nunca lo conocí, pero su muerte me dolió como si hubiera sido mi amigo. Quienes lo conocieron refieren que el doctor Carlos Amundaray fue un pediatra dedicado a su profesión y a sus pacientes. Tuvo una hoja de servicios impecable. Fue director del HUAPA, Hospital Universitario Antonio Patricio Alcalá de la ciudad de Cumaná, donde estaba cargo de la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología. Había sido director de la Cruz Roja y cofundador de la Cátedra de Medicina de la Universidad de Oriente en el estado Anzoátegui. El jueves 30 de agosto fue encontrado muerto en su apartamento de las Terrazas Cumanesas en la capital del Estado Sucre. El galeno no falleció de muerte natural: se quitó la vida.

¿Cuáles son las prioridades?

La locura es colectiva. Jorge Rodríguez debe estar feliz de que su plan maestro de enloquecer al país esté funcionando de maravilla. Los opositores más que nunca se destrozan entre ellos, mientras un pueblo todavía anestesiado celebra el nuevo sueldo mínimo.

Los “santos” delincuentes

Vuelvo a un tema que me subleva: el encubrimiento de la pedofilia dentro la Iglesia Católica. El último escándalo estalló en la diócesis de Hanover, Pennsylvania, Estados Unidos, donde las revelaciones son realmente enfermizas: más de mil víctimas, más de trescientos sacerdotes involucrados y setenta, ¡setenta! años de encubrimientos revelan la podredumbre, la hipocresía y la lenidad con la que actuaron las altas autoridades del catolicismo. ¿Por qué?... No hay respuesta para esa pregunta.

El precio de la ignorancia

Si usted cree que la educación es cara, pruebe con la ignorancia” es quizás la frase más contundente de Derek Bok, presidente de Harvard entre 1971 y 1991. Vuelvo sobre este tema porque el precio de la ignorancia es infinito. En cualquier campo puede causar daños irreparables. Un médico mediocre puede matar a sus pacientes. A un ingeniero mediocre se le puede caer un edificio. A un abogado mediocre le pueden meter preso a un cliente inocente. Y todos ellos son consecuencias de maestros mediocres… Ni hablar de quienes tuvieron acceso a una pobre o ninguna educación. Ellos son víctimas de patrañas, mentiras, guisos, filfas, engañifas…

¡Neutralizar al cura!

No conozco al sacerdote Lenín Bastidas. De él sé lo que ha salido publicado en las redes: que en agosto de 2016 emprendió una caminata desde el sur del Estado Anzoátegui hasta Caracas, abogando por una salida democrática a la crisis. De ahí que lo llamen “el cura caminante”. Me gusta su mensaje, me gusta su postura. Tal vez si todos los sacerdotes católicos del país imitaran su conducta, esta tragedia tendría fecha de terminación. En 2016 el Padre Bastidas instó a la Conferencia Episcopal a realizar una vigilia frente al Consejo Nacional Electoral, que no se hizo. Lástima. Estoy segura de que su contundencia hubiera sido abrumadora. En aquel momento Diosdado Cabello comentó “se trajeron a un adeco disfrazado de cura para participar en la marcha de la oposición”. Le pusieron al ojo al sacerdote desde el día uno.

Esa insoportable hipocresía

Aunque es redundante hablar de la hipocresía de la mayoría de los comunistas, es pertinente. Porque indigna que usen y abusen de la ignorancia y sobre todo, de las esperanzas de los pueblos, para acceder al poder. Y es que no ha habido excepción en que una vez allí, den rienda suelta a sus complejos y con insospechable crueldad se convierten en lo que más odiaron, en lo que más enfrentaron, por lo que tanto lucharon.

Como los mangos…

Adoro la época de mangos. Para mí no existe fruta más deliciosa sobre la faz de la tierra. Cuando era una niña y estaba de vacaciones, comía mangos durante todo el día. En mi casa había de muchos tipos: de bocado, de hilacha, de almíbar, mangas… cada uno más delicioso que el otro. Tenía mis mañas para comerlos: primero los aporreaba contra el piso para ablandarlos, luego los mordía y les sacaba un tajito en la parte de arriba, chupaba el jugo y al final comía la pulpa hasta dejar la semilla blanca. Era como un ritual. Cuando hacían jalea de mango me sentía trasladada a otro mundo. Y si la servían con queso blanco, como si comiera un manjar de los dioses.

Joropo no… ¡jarabe tapatío!

Este artículo es para los mexicanos. De manera que si usted, amable lector, conoce a algún mexicano, por favor compártalo. Seguí con interés las elecciones en el hermano país, principalmente porque tengo mucha gente querida viviendo allá. Pero también porque lo que sucede en México repercutirá en toda América. Cada vez más nuestros países se ven influenciados, tanto para bien como para mal, por las acciones políticas y los sesgos ideológicos de la región.

Sobre vengadores y venganzas

Nunca he pasado por una situación de vida que me haya marcado dolorosa y significativamente como para querer vengarme de alguien, por lo que decir cómo reaccionaría es una mera especulación. Sin embargo, conozco muy de cerca personas que sí han experimentado tragedias en sus vidas y sus formas de enfrentarlas han sido de una humanidad y una altura encomiables, por eso quiero compartirlas con ustedes:

Dugarbín también se acaba

Continúa el cierre de instituciones que en su momento fueron iconos de excelencia. ¡Qué dolor siento cuando veo que al país caer pedazo a pedazo! Pensar en todo el esfuerzo, el trabajo y la dedicación que quedan tras esas puertas cerradas. Lo que pierden quienes las fundaron, trabajaron y las hicieron crecer y quienes fueron beneficiados por ellas.

Una “ideota” bien “ideota”

Hay que prestarles atención a los refranes: no sólo reflejan la idiosincrasia de los pueblos, sino también las realidades de la vida cotidiana. Hay muchos que hablan de chivos y cabras donde no salen muy bien parados.

Familia que roba unida…

Mis padres no se imaginan lo mucho que los recuerdo… Siempre tengo presente su amor infinito y su compañía. Extraño los invalorables momentos que vivimos como familia. Y los evoco a diario porque a diario les agradezco que me hayan dado valores. En esta Venezuela destruida, nada se recuperará si no hacemos algo para que los valores sean las bases de la sociedad.

Ese oasis que calma la sed

La última semana de mayo comenzó con el asesinato del cantautor Evio Di Marzo. Más allá del dolor, la estupefacción y el desconcierto que genera el que hayan matado a alguien admirado y querido, me sorprendió (no debería sorprenderme a estas alturas, pero me aún sorprende y no deseo que deje de hacerlo) encontrar en las redes comentarios ácidos –por decir lo menos- sobre la religión y la filiación política de Evio, como si fueran razones para que hubiera muerto de esa manera.

El día “D”… espués

Escribo el jueves 17 de mayo en la noche. Como esta columna publica los lunes, siempre me toca fungir de pitonisa para imaginarme el “día siguiente de”.

Cambures y gasolina… ¡insólito!

Ayer compré una mano de 16 cambures por 175.525,00. Cada cambur me costó la friolera de Bs. 10. 970,31. De la frutería me fui a poner gasolina, donde un litro de gasolina de 95 octanos –la más cara- cuesta Bs. 6,00/l. La más barata, la de 91 octanos, cuesta Bs. 1,00/litro. Llenar un tanque de gasolina de 50 litros con gasolina de 95 octanos cuesta Bs. 300. Con lo que pagué por un cambur, ¡un cambur! se pagan los tanques de gasolina de 50 litros de casi 37 vehículos. Con mi mano de cambur completa podría pagar 585 tanques de 50 litros de gasolina de 95 octanos.


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