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Opinión

Columnistas

“Stillness”

“Stillness”, en inglés, significa inmovilidad. Pero desde hace un tiempo “stillness” también se refiere a una calma dentro de una gran tensión. Aquel que, en una situación de peligro, confusión o gran tensión, tiene la capacidad de concentrarse en el orden de prioridades. El concepto lo desarrolló el americano Ryan Holiday.

¡ No me dan lástima !

Hace unos quince años una joven novia iba entrando a una iglesia del brazo de su padre cuando la marcha nupcial se vio interrumpida por un coro de insultos que iban subiendo de tono y volumen mientras los músicos, en un esfuerzo desesperado por taparlos, ya no se escuchaban. Pitos y pitas, gritos, sirenas... los indignados que protestaban estaban dispuestos a boicotear la boda. ¿La razón? La muchacha era hija de un alto jerarca del chavismo responsable de la desgracia de miles de trabajadores de Pdvsa que fueron desalojados de sus viviendas de la manera más violenta. Nadie reparó en los niños ni en los ancianos que vivían allá.

Dolor de patria

Acabo de ver un video en Twitter, comentado con dolor por la periodista Idania Chirinos, que me dejó perpleja y con una tristeza infinita: la policía peruana, en una suerte de cayapa, despoja a un muchacho venezolano de una caja de chocolates que tenía para vender y que constituía su única fuente de ingreso.

El día después

Llevamos veinte años en esta tragedia. En mi caso, la tercera parte de mi vida y mis años más productivos profesionalmente. Una gran mayoría de jóvenes al único presidente que recuerdan es a Chávez. Ellos no pueden imaginarse –si todavía están en Venezuela- que se puede vivir mejor. Lo único que han experimentado es un avasallamiento desde el poder, traducido en burlas, insultos, represión, hambre, desolación y muerte. Entonces la ilusión se reduce a una caja CLAP, sin saber que las migajas que les arrojan son una fuente de ingresos para otros.

¿Qué persigue el nuevo censo?

Antes del censo de 2011 corrió el rumor de que los encuestadores eran miembros de los Círculos Bolivarianos. Como todo rumor –donde cada persona que lo recibe le añade o le cambia algo, como en el juego del telefonito- corrió la especie de que venían a averiguar cuántas habitaciones vacías tenía la casa para “meter gente que no la tuviera”, que eran ladrones que llegaban a inspeccionar nuestros hogares para “pasar la información” e incluso, que venían armados. El caso es que en aquel momento no sucedió ninguna de aquellas cosas. Pero el censo fue un rotundo fracaso porque mucha gente ni siquiera abrió las puertas de su casa. Recuerdo que por consejos de mis vecinos, recibí a la joven encuestadora en la entrada de mi casa en Maracay. Nos sentamos en un murito. La vi sudorosa y angustiada. “¿Te sientes mal?”, le pregunté. La muchacha se deshizo en lágrimas. Me dijo que la habían insultado en muchas partes. En otras, ni siquiera la habían recibido. Que el operativo de la alimentación de los encuestadores no había funcionado y que ella había salido sin desayuno de su casa a las 4,30 de la madrugada y no había comido o bebido nada en todo el día. Que ella no pertenecía a ningún Círculo Bolivariano, que sólo era una estudiante que necesitaba ganarse un dinero extra. La hice pasar y le di agua y comida. Pero “cuando el río suena es porque piedras trae”. Y el que no haya pasado en aquella oportunidad no significa que ahora no pase. Todo lo que la gente decía que Chávez no se atrevería a hacer, lo hizo. Y Maduro, en el estado de desesperación que está, puede hacer cualquier cosa. El adelanto del censo de 2021 comienza a levantar suspicacias en todas partes de que hay un interés maligno por detrás. ¿Por qué adelantarlo en estos momentos cuando la población lo que necesita es alimentos y medicinas? ¿Cuánto va a costar? ¿Hay acaso tiempo para montar la logística para que sea exitoso? Y peor aún: ¿por qué los encuestadores serán todos miembros del partido político “Somos Venezuela”, que preside la inefable Delcy Rodríguez y milicianos? Yo, por mi parte, no vuelvo a hacer lo que hice en 2011. Si es por mí, no van a saber nada, porque me temo que cualquier información pueda ser usada en mi contra, o en contra de mi familia. Esta vez paso y gano. Espero… @cjaimesb

¡Los padres también son culpables!

Michael Jackson falleció en 2009. Diez años después continúan saliendo testimonios que lo involucran en actos de pedofilia y abuso de menores. En 2005, un jurado lo había absuelto de todos los cargos en su contra. En enero de este año salió a la luz pública un documental “Leaving Neverland”, dirigido por el británico Dan Reed, donde varios de aquellos niños supuestamente abusados por Jackson, cuentan con inquietante detalle todo lo que el famoso cantante les hacía cuando visitaban su casa.

¿Quiénes serán los maestros?

Los países más desarrollados del mundo tienen entre sus profesionales mejor pagados a los médicos, los maestros y los policías: la salud, la educación y la seguridad. En Venezuela es vergonzoso lo que gana un maestro, y no ahora, sino desde hace muchos años. La diáspora de maestros es una de las más dolorosas y la que más caro nos costará como nación. Porque lejos de lo que cree Maduro -que no sabe nada porque no estudió- un maestro no se improvisa. Un maestro, además de años de estudio y preparación, tiene que llevar consigo largo tiempo de educación en valores y una mística incomparable.

¡ Siga siendo esa reserva moral !

Me llega vía Whatsapp un video de una indignadísima profesora donde se las canta completicas a Aristóbulo Istúriz: “... ahora eres el campeón del proselitismo. Eres un inmoral. No tienes memoria, vale. ¡Es que no hay manera, no hay forma de llamarte! La otra vez intenté buscar un adjetivo, pero es que no se te puede dar... ¡es que ni siquiera traidor! Ni siquiera eso. Hasta los traidores tienen algo de ética. No se te puede decir de cualquier manera, porque con cualquier cosa que se te compare, los demás salen ofendidos con la comparación. ¡Eres lo último que pudo parir Venezuela! ¡Eres lo más malo que Venezuela pudo traer! ¡Eres la negación de Andrés Bello! ¡Eres la negación de Fermín Toro! ¡Eres la negación del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa! ¡Eres la negación de todo lo bueno que ha tenido este país! Y si hoy los venezolanos que han emigrado están fuera, dando la talla -y aunque estén barriendo un piso o lavando una poceta- lo están haciendo con dignidad y lo están haciendo porque pasaron por una escuela, que pudo quedar marcado tatuado en sus huellas y en sus venas lo que es un educador de calidad. Y ahora tú pretendes, para terminar de destruir este país, que no les basta con haber destruido el aparato económico, no les basta con haber acabado con el aparato de salud, vienes a terminar con lo que queda de educación, porque los maestros han sido hasta ahora una reserva moral de Venezuela ¡y seguiremos siendo una reserva moral muy a pesar tuyo, muy a tu pesar, Aristóbulo! ¡Renuncia, renuncia, Venezuela no puede seguir con un ministro maula, renuncia!"

Promesas y bofetones

En la cadena del miércoles pasado, Nicolás Maduro sobrepasó sus propios récords de promesas fútiles, infundadas y absurdas. Después de veinte años de destruir el agro ahora descubrió que el algodón se usa en la industria textil. Ofreció convertirnos en una “potencia textil” y regalar –por supuesto, todo es regalado- uniformes para los niños en edad escolar.

“Faltan tres meses”

El profesor Harry Osers es conocido en Venezuela por los ingenieros que estudiaron -y estudian- por sus libros de Geometría Descriptiva. Quienes fueron sus alumnos –en la UCV y en la Unimet- también saben que el profesor Osers fue sobreviviente de los campos de concentración y exterminio de Terezín en República Checa, Auschwitz, en Polonia, y Mathausen-Gusen, en Austria, durante la II Guerra Mundial. Era el prisionero 169086. Un número. Una de las tantas formas de los nazis de deshumanizar a los judíos.

Esa Venezuela bipolar

Sí. La Venezuela de la descalificación, la del “bullying”, la del insulto gratuito y las acusaciones infundadas. La que convierte a un héroe en un villano y a un villano en un héroe en cuestión de segundos. La Venezuela intolerante, grosera, altanera. La Venezuela de las redes sociales.

La luz al fondo del túnel

Por mi programa de radio -desde hace 11 años cuando me incorporé a la plantilla de anclas de Unión Radio, primero en UR Noticias y luego en el Circuito Éxitos- conozco a muchos emprendedores. Cuando comencé los fines de semana en la radio de noticias, mi programa se llamaba “¿Qué hay de bueno?” y estaba dedicado a dar buenas noticias. En un país donde “una noticia” es sinónimo de “mala noticia”, hacía falta tener un reducto de buenas noticias y me dediqué a buscarlas. Aún lo hago. Eso me llena de esperanza y optimismo. Porque ver tanta gente emprendiendo contra viento y marea me habla muy bien de la Venezuela que vendrá después de esta pesadilla. Incluso de la Venezuela que resiste y no se rinde.

Nuestro paraíso no está perdido

No lo dejaron montarse en ferry. No le permitieron montarse en avión. Pero un decidido Juan Guaidó llegó a Margarita montado en un peñero, enarbolando una bandera de Venezuela y recibido por una multitud que manifestó su alegría por la presencia del joven líder.

Una tragedia de todos

El estado que alberga a Cumaná, la primogénita del continente suramericano y que lleva por nombre el de su más ilustre hijo, Antonio José de Sucre, es, contradictoriamente, uno de los más pobres de Venezuela. Y el lugar al que más fácil pueden escapar los sucrenses de sus penurias cotidianas, es Trinidad. Pero Trinidad no es el paraíso que les venden a los emigrantes. Los traficantes de personas llevan a los venezolanos con cualquier promesa de comida en abundancia, seguridad y trabajo, tres cosas que no existen en Venezuela.

La Profesora Lanz

El nombre de Luisa Teresa Lanz de León es muy conocido en el estado Aragua. Hablar de la Profesora Lanz es hablar de uno de los iconos de la educación en el estado, una mujer que ha dedicado toda su vida a trabajar cultivando mentes, primero como directora del Liceo Codazzi, donde varias generaciones de aragüeños cursaron su bachillerato, y luego desde el Instituto de Educación Integral, que fundó hace 50 años para que sus hijas tuvieran la educación que ella quería darles.

¡No se embarace usted!

Le aseguro, señora Claudia Palacios, que estoy haciendo un esfuerzo enorme para no permitir que la rabia que me produjo su artículo en El Tiempo de Bogotá me traicione. Soy venezolana, y voy a comenzar citando a un compatriota y amigo mío, un preclaro ciudadano, Rafael Arráiz Lucca, quien le escribió por Twitter: “a partir de la década de la violencia en Colombia (1948-1957), y luego a partir de los sucesos de Marquetalia (1964), a Venezuela llegaron millones de colombianos. Nadie les dijo que no se reprodujeran. Crecimos todos juntos”.

Mal de Chagas en la ciudad

El 3 de junio pasado unos vecinos llevaron tres insectos muertos al Instituto de Biología Experimental de la Facultad de Ciencias de la UCV. De los tres, dos estaban infectados con flagelados del parásito Trypanosoma Cruzi. En otras palabras, esos chipos, como comúnmente se les conoce, eran portadores del Mal de Chagas.

¿Cómo ayudar más?

Debo confesar que, a pesar de que en varias oportunidades he dicho que estoy curada de asombro, las muertes de los niños en el Hospital de Niños me han sacudido hasta la médula. ¡Qué dolor! Y el régimen indiferente mira hacia otro lado y culpa a las sanciones, aun sabiendo que son los únicos responsables de la tragedia que nos ocurre. A ellos lo único que les interesa es detentar el poder y mantenerlo a costa de lo que sea.

El fin de la pesadilla

Hay un aforismo, cuyo autor desconozco, que he citado en varias oportunidades por su contundencia y, sobre todo, por la lapidaria verdad que encierra: “los pueblos siguen a quienes los deslumbran, y no a quienes los iluminan”.

Ese ángel llamado Rafael

Mi amigo muy querido, el Padre Rafael Baquedano, SJ, fue un hombre genuinamente generoso, genuinamente justo, genuinamente sabio. Y no por su condición de religioso: Baquedano era un hombre genuinamente bueno, y como lo era, escogió el camino del sacerdocio para hacer el bien.

Mamás en tiempos de revolución

Ayer, quienes pudieron, celebraron con sus mamás el Día de las Madres. Y aunque el día de las madres debería celebrarse todos los días (con aquéllas que son buenas mamás, porque definitivamente no todas las mujeres están capacitadas para serlo), y más allá del interés comercial, es un día para homenajear a quienes nos dieron la vida y de quienes recibimos el amor más incondicional de todos.

¿Por qué tanta maldad?

Luego de haber visto el video de las tanquetas arrollando a los manifestantes por enésima vez me pregunté cuál es la causa de que un ser humano pueda ser tan malvado con otro. Encontré en la web un interesante escrito del Dr. Leon F. Seltzer, psicólogo, donde explica que, con muy pocas excepciones, las personas agresivas con las que ha trabajado a lo largo de su carrera han sufrido importantes déficits de autoestima. Incluso los que han tenido éxito en sus carreras, pero no en sus relaciones, y es allí donde abundan los desencadenantes de la ira. Sin embargo -e independientemente de sus logros profesionales- casi todos han sido afectados por un programa "no soy lo suficientemente bueno" (y algunos con un guión adicional de "soy un fraude" también).

El mejor alimento

El 12 de abril, la productora Jorgita Rodríguez escribió en su Facebook: “Esta noche compré dos panes campesinos, en bolsas separadas, en una panadería de Colinas de Bello Monte. Cuando salí de allí y ya lista para irme, una de las bolsas se me cayó y rodó debajo del carro que estaba estacionado al lado del mío. Entré a la panadería para ubicar al dueño del carro y pedirle que lo moviera y así poder recuperar mi bolsa con el pan. Mientras lo ubicaban me tomé un café y de inmediato salí con el encargado, quien se ofreció a ayudarme. Se agachó para mirar debajo del carro vecino; no había nada. Pero en la siguiente esquina oscura de Caracas sí. Allí había un señor muy venido a menos, casi en harapos y un niño como de ocho añitos que se acercaba rápidamente hasta mí con la bolsa del pan: Venía a devolvérmela. Él y su papá habían tomado del piso en el momento en el que yo entré a la panadería, se dieron cuenta que tenía dueño y regresaron a entregarla. Ese papá en extrema pobreza y con todas las urgencias que lo acompañaban, le estaba dando a su hijo el mejor alimento del día: el de la honestidad”.

¡Justicia para Ángela!

Una vez más quiero levantar mi voz en contra de loa abusos contra las mujeres de este país. Pareciera que las reformas al Código Penal de hace unos años –tan cacareadas- se fueron por el estricote. Y como la justicia no funciona, más desamparadas estamos.

Guaidó no puede solo

Los venezolanos parecemos locos. Tal vez los chavistas lograron enloquecernos a todos. Sabemos que buena parte de la estrategia del G2 cubano se basa en la guerra sicológica, no en balde la carrera que exige más requisitos para entrar en ese país caribeño es, justamente, la de Sicología.


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