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Siguen los linchamientos

La semana pasada me enviaron un video que me turbó tanto, que aún me siento intranquila, confusa, perpleja. En el, una multitud rodeaba a un hombre tirado en la calle a quien muchos pateaban “sigue robando, sigue robando”, decían mientras lo golpeaban. “Quítale la correa y amárrale las manos” sugirió uno. No sé para qué lo iban a amarrar si ya estaba semi inconsciente y sangrando por la cabeza. En el momento en que uno le quitaba la correa, otro se acercó con un enorme tronco de árbol y se lo estrelló contra la cabeza. “Listo… ahí quedó”, sentenció otro. Un hombre con muletas a quien le faltaba una pierna se inclinó a coger la correa. Mientras, un grupo de hombres a quienes sólo se les veían sus sombras, le tomaban fotos o películas. “Ése está muerto ahí, desangrado. Pa´que siga robando, pues”. Nadie trató de evitarlo. Nadie gritó. Nadie se condolió.

Ancianos y olvidados

El lema del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales reza “la seguridad social es tu derecho”. Y es que una persona que ha trabajado toda su vida, lo hace para gozar del derecho de una vejez tranquila. Ése, sin embargo, no es el caso de los pensionados venezolanos.

Mi amigo Ramón J.

Hoy hubiera cumplido cien años Ramón J. Velásquez. Él partió hace dos años: qué suerte la de los venezolanos de tenerlo entre nosotros por tanto tiempo. Periodista, abogado, historiador, hombre de una grandísima cultura, es más fácil decir lo que no hizo que lo que logró. Pero no es del Velásquez público de quien quiero hablar. Es del ser humano, del hombre encantador, del amigo que extraño.

Enrique, Carlos… ¡gracias!

Venezuela es un país de grandes contrastes. De contrastes en todo. En las grandes mentiras y en las grandes verdades. En los actos más viles y en las mejores acciones. En las fiestas más rocambolescas y en la gente comiendo basura. En la capacidad de no ver más allá de las propias narices y en entregarse a los semejantes con absoluto desprendimiento.

Heil, Trump!

Mis sentimientos de miedo y desazón con el triunfo de Donald Trump los resumió brillantemente el periodista Charles Blow al día siguiente del triunfo en un artículo en el New York Times. Blow dice que como hombre de negocios, Donald Trump era un fanático. Como candidato, Donald Trump era un fanático. Como nominado republicano, Donald Trump era un fanático. Y sólo puede asumir que como presidente, Donald Trump también será un fanático.

Una idea para la AN

Los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales son “tratados internacionales que contienen las principales normas destinadas a limitar la barbarie de la guerra. Protegen a las personas que no participan en las hostilidades (civiles, personal sanitario, miembros de organizaciones humanitarias) y a los que ya no pueden seguir participando en los combates (heridos, enfermos, náufragos, prisioneros de guerra)” (https://www.icrc.org/spa/war-and-law/tr ... ntions.htm). Se define claramente que cuando una nación infiltra a otra nación -con el consentimiento o no de la población invadida- representa un estado bélico. En Venezuela, según esa definición, estamos en guerra. Nos invadió Cuba desde 1999, año que Hugo Chávez ascendió al poder.

A quien pueda contestar

Este artículo va dirigido a quien pueda responder estas preguntas sin subterfugios, sin mentiras, sin fanatismos. No sé si tendrá recipiendario, pero al menos hago el intento de buscarlo.

A todo cochino…

Fulano, zutano y mengano militaban en el partido de gobierno. Participaron en las intrigas y manejos oscuros para perpetuar al régimen en el poder. Interpretaron leyes. Inventaron delitos. Colaboraron -con la reinterpretación del término "custodia protectora"- que el poder de policía se hiciera independiente de los controles judiciales. En la terminología que usaban “custodia de protección” significaba la detención, sin revisión judicial, de adversarios reales y potenciales del régimen. Los prisioneros detenidos bajo “custodia protectora" no eran confinados dentro de prisiones normales.

Advertencia para los gringos

¡Cuán contradictorios somos los seres humanos! Somos contradictorios individual y colectivamente. Que lo seamos individualmente nos afecta a cada uno; que lo seamos colectivamente nos daña como sociedad. Tampoco aprendemos de la experiencia ajena. Increíble que a estas alturas del tercer milenio, sigamos “enamorándonos” de encantadores de serpientes. Más increíble aún resulta que la receta de ser prepotente, grosero, mentiroso, bravucón, xenófobo, clasista, racista y otra larga serie de “istas” funcione hasta el punto de que mientras más prepotente, más grosero, más mentiroso, más bravucón, más xenófobo, más clasista, más racista y más todos los “istas” que faltan, el patán que lo es suba en las encuestas y se haga cada vez más popular. Las experiencias en el siglo XX del nazismo, el fascismo, el maoísmo y el stalinismo han debido servir de disuasorios para nuevos experimentos similares. Dicen que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces (o más veces) en la misma piedra”. Hay sociólogos y sicólogos que aseguran que eso se debe a que el hombre, con su raciocinio, vuelve a intentar la misma receta en la que fracasó para ver si el resultado es diferente. Que los animales son seres básicos y por eso no vuelven a experimentar. A estas alturas no sé quién tiene más raciocinio, si los animales o nosotros los humanos. He seguido con interés –me parece que todos los terrícolas deberíamos hacerlo- la carrera presidencial estadounidense. Donald Trump es un “loco” desatado con permiso de sus conciudadanos. De esos “locos” institucionalizados a quienes se les permite cualquier cosa a cuenta de locos y que terminan acabando con el país. Parece mentira que con cada locura que dice, Trump suba en las encuestas. La misma piedra del dicho. Tal vez ahora las acusaciones de abuso sexual puedan parar su vertiginoso ascenso, demostrando una vez más lo puritana que resulta siendo la sociedad norteña. “Haz lo que yo digo, más no lo que yo hago”. Con la consigna de que va a “hacer a América grande otra vez” lo que puede lograr es acabarla. El ofrecimiento de repatriar a los inmigrantes ilegales mexicanos (que realizan los trabajos que los locales no quieren hacer), construir un muro y encima que lo pague México es sólo una de las locuras que se le han ocurrido a Trump, pero una de la que más nuevos adeptos le ha reportado. El General Gómez, como buen zamarro, aseguraba que los únicos locos eran lo que comían excrementos. Y esos ya no tienen remedio y deben ser internados en un sanatorio. Pero aquellos que apoyados en que “son locos” hacen y rehacen, deberían hacerles un test y pedirles que los coman. Les aseguro que no lo harán, porque ni son locos, ni son tontos. No creo que Trump lo haga, pero me atormenta pensar que si llegara a ganar las elecciones, potencialmente tendrá el poder para declarar guerras, enviar soldados a donde le plazca y hasta disparar bombas nucleares. Un problema mundial, pues. Que el país más poderoso del mundo tenga a un megalómano soberbio conduciendo sus destinos es una amenaza para la humanidad. No es lo mismo que un atolondrado que llegue a la ONU a decir que “huele a azufre”. Trump puede poner al mundo entero a oler a azufre… Ya nosotros los venezolanos sabemos, dolorosa y tristemente, lo peligroso que es darle poder a uno de estos individuos. Hemos vivido en carne propia lo que es tener en el poder a alguien con el mismo estilacho, el mismo fanatismo. Que no digan los gringos que no fueron advertidos del peligro… @cjaimesb

Palabras para un inocente

Al profesor Juan Carrillo del Emil Friedman le dieron libertad plena, ratificada por la corte de apelaciones. Había sido injustamente acusado de violación de un menor. La prueba de ADN practicada al semen fue negativa. Pero, cosas de este país de abusos, el profesor Carrillo, sin investigación previa, fue apresado. Puedo entender la ira del padre del niño violado. Tiene que ser espantoso pasar por esa situación, como para enloquecer a cualquiera. Pero el profesor Carrillo era inocente. Y a pesar de ser inocente, pasó por la terrible experiencia de estar en el Sebin, sentado en una silla con las esposas puestas, día y noche. Alguien me comentó que era la manera de “protegerlo” de que lo llevaran a una cárcel común donde lo hubieran linchado por violador. Y es que hasta los reos tienen su código de “honor”.

Lo que hay que rescatar

No puedo decir que me tomó por sorpresa la decisión del CNE. Pero sí puedo afirmar que además de la indignación que sentí por cómo nuevamente se viola la Constitución de una manera tan fullera, el hecho me llevó a pensar sobre qué tiene que cambiar para que cambie Venezuela. ¿Qué tienen en la cabeza y en el corazón las personas que actúan de esa manera y se acuestan a dormir tranquilas? (Porque estoy segura de que duermen como peñas).

Resteadísima con la MUD

Hay un libro del filósofo español José Antonio Marina que debería ser de obligada lectura y discusión para todos los alumnos de bachillerato del mundo, básicamente porque mientras más temprano se combata la estupidez, mejor. Se llama “La Inteligencia Fracasada: Teoría y Práctica de la Estupidez”. Yo lo leí hace años, después de que Alberto Soria lo citó en uno de sus lúcidos artículos de opinión. Marina afirma que así como hay una teoría científica sobre la inteligencia, debería haberla sobre la estupidez. Y es que hay casos en los que resulta más pertinente estudiar, en vez de la inteligencia, la estupidez. Como el caso venezolano.

Pura coincidencia…

El pasado jueves en el Espacio Anna Frank, el Profesor Jon Aizpúrua dictó una charla magistral. Habló del movimiento político que surge enfrentando a las democracias liberales en crisis, en el que un pueblo va desdibujándose para terminar perdiendo las individualidades y termina formando parte de un colectivo que dependerá exclusivamente de lo que diga un líder ultra terrenal, universal, galáctico.

Contradicciones

Cualquiera que haya oído la alocución de Maduro el pasado 1 de septiembre –y que no sepa lo que está pasando aquí- se preguntaría por qué si el presidente está tan seguro de tener tan arrolladora mayoría, cuál es el inconveniente que tiene en contarse.

¿Con hambre y desempleo?

“Con hambre y desempleo con Chávez me resteo”. Recuerdo haber escuchado a un gentío corear esta consigna en varias oportunidades. Cuando no había ni hambre, ni desempleo, porque las circunstancias eran totalmente distintas: Chávez estaba mandando y el precio del petróleo estaba por encima de cien dólares el barril. Ahora manda Maduro, el petróleo está a $39,40 dólares y hay hambre y desempleo y muchos otros males.

Torontos y billetes

En junio del año pasado usé un Toronto para ilustrar la inflación y la devaluación. Hoy lo vuelvo a hacer, porque es aún más patético: hace 52 años, un Toronto costaba una locha. Con un bolívar –que era una fortuna para un niño- yo podía comprar ocho Torontos.

Ni pan, ni tortas

La Reina María Antonieta de Francia ha sido severamente juzgada por la historia. Cuentan que cuando le dijeron que el pueblo no tenía pan, ella respondió “entonces que coman tortas”.

Choque de poderes

Los legisladores que redactaron la Constitución de 1999 –entre quienes se encontraba Nicolás Maduro, por cierto- nunca imaginaron que en Venezuela iba a haber un choque de poderes como el que hoy vivimos.

Vivencia de una rebeldía

La Historia hay que conocerla. No sólo para tratar de no repetir los errores, sino para aprender de quienes han dejado su impronta de honor, decencia y valentía. Sobre todo en estos tiempos cuando la palabra no vale nada, el dinero compra todo, lava todo, corrompe todo y la mayoría critica, pero no hace nada.

¡Enamorada de Portugal!

Acabo de estar en Portugal, atendiendo la invitación que me hicieron unos queridos amigos. Llegamos el mismo día que los campeones de la Eurocopa, de manera que estuvimos entre los privilegiados que vieron en primera fila a los miembros del equipo lusitano mostrando su trofeo. La alegría que se vivía en las calles era desbordante y a pesar del impresionante despliegue policial –hubiera sido el momento perfecto para un atentado terrorista- no se sintió represión ni abuso de autoridad.

Ésos no fumean…

Leo que a Francisco de Miranda le otorgaron el grado de Almirante en Jefe post mortem. A alguien que tiene doscientos años de muerto y que ha sido el Generalísimo durante toda nuestra historia republicana, ¿qué diantres le aporta el tener un nuevo rango? Alguien que ha sido reconocido como «El Generalísimo», «El Primer Venezolano Universal», «El Americano más Universal», alguien que fue Mariscal de Francia y Héroe de la Revolución Francesa (de hecho, es el único americano cuyo nombre aparece en el Arco de Triunfo de París), Coronel de los ejércitos españoles y rusos, que se codeó con George Washington y Samuel Adams en los Estados Unidos, creo que más bien le quita esto de ser Almirante en Jefe de Venezuela, sobre todo viendo con quienes comparte esa nueva jerarquía…

Lo que hemos olvidado

Los venezolanos somos otros. Cuando nos dijeron que Venezuela cambió para siempre, muchos creímos que era una fanfarronada. Pero no, fue verdad.

Francisco y Gabriel en ¿Camboya?

El lema de Saloth Sar, mejor conocido como Pol Pot, líder del Khmer Krahom (mejor conocido como el Khmer Rouge) en Camboya, era: "el que protesta es un enemigo, el que se opone, un cadáver".

Mejorando nuestros records

El jueves pasado, el periodista Jaime Garvett compartió en un grupo de Whatsapp al que pertenecemos, un pensamiento del líder budista y promotor de la paz Daisaku Ikeda sobre Jesse Owens: “Jesse Owens, quien ganó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, destacó posteriormente que la propia vida interior constituía en realidad la auténtica olimpíada. La vida misma es una olimpíada en la que nos esforzamos cada día para mejorar nuestro propio record personal”.

Esos gays que mataron

Yo no sé cómo se va a resolver en el mundo el tema de los extremistas musulmanes, porque cada vez que lo pienso me parece más complicada su solución. Agradezco no estar en el lugar de quienes tienen que tomar decisiones, porque me declaro en absoluto incompetente.