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¡Sin carnet no hay salud!

Los derechos fundamentales de todo ser humano son el derecho a la vida, a la libertad y a la igualdad. Dentro del derecho a la vida está incluido el derecho a la salud. Y dentro del derecho a la salud está implícito el derecho a la igualdad: “el goce del grado máximo de salud es uno de los derechos fundamentales del ser humano, sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social” (Constitución de la Organización Mundial de la Salud).

Lo que ellos quieren…

Lo que ellos quieren es atemorizarte. Que tengas tanto miedo que no hables, no salgas, no te muevas. Paralizado eres mucho más dominable. No opinas, no te quejas, no sales a protestar. Ellos quieren que no pienses, no planees, no actúes. Calladito, encerrado en tu casa, eres mucho más útil para la revolución.

Y la culpa es de…

“Errar es de humanos. Echarle la culpa a otro, es política”. Esta máxima de Hubert Humphrey identifica perfectamente al gobierno venezolano. Es cierto que muchos gobiernos usan la táctica de culpar a otros de sus fallas o fracasos, pero al venezolano se le pasó la mano. Por largo, por ancho y por profundo. Sin embargo, no extraña, si tomamos en cuenta que el modelo a seguir es el cubano. Los hermanos Castro llevan casi sesenta años culpando al bloqueo estadounidense de todo lo malo que sucede en la isla. Estoy segura de que si no hubiera habido el bloqueo americano, los cubanos hubieran buscado otro culpable, como suele suceder en los regímenes fascistas.

La gira cancelada

Quien asesora a Nicolás Maduro pareciera ser su peor enemigo. Haber cancelado la gira de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela a los Estados Unidos fue un exabrupto que hizo aparecer al jefe del estado como un inculto, por decir lo menos. Me imagino que a él eso no le importa, pero al país que quiere superarse, que cree en los valores que provienen de la cultura, sí. Y es que la cultura es la bandera de presentación de un país y para nosotros los venezolanos que nos conozcan y nos reconozcan por El Sistema es algo que nos llena de orgullo. Y eso debería pasarnos a todos, empezando por Maduro. Pero no, el señor optó porque lo sigan reconociendo por sus desaciertos y su incultura, sus tropelías y sus constantes violaciones a los derechos humanos. Mala cosa.

La maldad por su nombre

El frenesí del fanatismo. Esta semana hemos visto a los fanáticos en acción. En Venezuela ya se ha hecho usual ver y oír a los personeros del chavismo que están dispuestos a llegar donde sea y como sea con tal de permanecer en el poder. Las fuerzas de seguridad del estado, según denuncia del gobernador Guarulla, masacraron a 37 personas en el Centro de Detención Penal de Puerto Ayacucho. Nadie se ha pronunciado, nadie se ha condolido, como sí se han pronunciado y condolido por los actos terroristas de Charlottesville, Barcelona y Cambrils. En Venezuela nos acostumbramos a la injusticia, la violencia, la muerte...

¡Gracias por tanto!

Este fin de semana tuve dos visitas en mi programa de radio en el Circuito Éxitos de Unión Radio que me pusieron a flotar por encima de la violencia, las mezquindades y las miserias humanas que marcan nuestro día a día. Me sentí reconfortada, animada, ¡feliz! Me he propuesto buscar las cosas que me hagan la vida más grata. Las cosas que me hagan olvidar por momentos la crudeza de nuestra realidad. Paso largos ratos viendo las flores en distintos lugares de la ciudad. Las fotografío. Me extasío con las guacamayas que hacen vida en nuestra metrópoli. Voy a los conciertos y al teatro cada vez que puedo. Me reúno con amigos inteligentes, ésos suyas conversaciones son inteligentes y gratas. En fin, estos años desoladores me han enseñado que la felicidad está en las pequeñas cosas y que hay que buscarlas. Y buscándolas, uno encuentra grandes cosas, como me pasó a mí ayer y antier.

“Bajarle dos” a la intensidad

Sí da mucha rabia. Sí es injusto. Sí es inconstitucional. Sí es marrullero. Sí es, sí es, sí es. Pero como “es”, hay que pensarlo con frialdad. Vuelvo a usar esa ilustrativa cita “no hagas promesas cuando estés feliz, no tomes decisiones cuando estés triste y no respondas cuando estés enojado”.

La que nunca se rinde

La bisabuela de Clara nació cuando Venezuela era un país rural, atrasado y pobre. Su familia cultivaba café en el Táchira. Habían subido desde Barinas en la época de la Guerra Federal, justo antes de que Zamora y sus huestes arrasaran con su pueblo, en el que no quedó hombre vivo ni mujer que no hubiera sido violada. No eran pobres, pero tampoco eran ricos. Campesinos como casi todo el resto del país, trabajaban de sol a sol. De once hermanos nacidos vivos, habían sobrevivido cinco. A dos se los llevó la fiebre amarilla, uno murió de “cólico miserere” –aparentemente apendicitis- y los otros tres de distintas infecciones en una época cuando no había antibióticos.

Esas sillas vacías

Una foto que circuló esta semana por las redes hasta volverse viral mostraba a una silla vacía con la bandera de Venezuela extendida en el respaldar y sobre ella, un diploma y una cajita con un anillo. Era la silla del joven Cristian Alexander, quien está preso por protestar, como tantos otros jóvenes que exponen sus vidas para tener un país donde el futuro no les sea conculcado. La novia de Cristian decidió que ése era un homenaje adecuado para el muchacho el día que no pudo asistir –como debería haber sido- a su graduación de bachiller.

El principio de un reto

Escribo este artículo el jueves 13 de julio. No sé qué habrá pasado ayer domingo 16, pero intuyo que la población se volcó a participar en la consulta popular y que el gobierno hizo lo que pudo para impedirlo. Una consulta consagrada en la Constitución se convierte en una piedra de tranca que hay que impedir o boicotear cueste lo que cueste.

La alta “suciedad”

La frase no es mía, pero la suscribo desde la “a” hasta la “z”. La corrupción se ha apoderado de Venezuela. No es sólo el gobierno, que ciertamente ha incurrido en robos y desfalcos gigantescos, que ha dejado como niños de pecho a todos los corruptos del pasado. Las cifras que se conocen hablan de miles de millones de dólares. Números tan grandes que para imaginarlos o escribirlos hay que hacer un esfuerzo, por la cantidad de ceros. Ni hablar si los traducimos en bolívares.

De rodillas, esposados y gaseados

El jueves 29 de junio, la “gloriosa” Guardia Nacional Bolivariana, esa cuya divisa es el “honor”, detuvo a varios muchachos estudiantes de la Universidad Simón Bolívar que estaban protestando en El Rosal. Los esposaron y los arrodillaron. Luego los metieron en un camión cava, lanzaron bombas lacrimógenas adentro y trancaron con candado.

Pompeyo

Se fue tranquilo, en paz con su vida inquieta. Pompeyo Márquez fue un hombre de una verticalidad como pocas, consecuente en pensamiento y acción. Cuando creyó en el comunismo fue comunista aguerrido y combatiente. Cuando se dio cuenta de que el comunismo no servía, fue su más fiero adversario. Tuvo el coraje que les falta a muchos para reconocer públicamente que se había equivocado y con la sencillez que lo caracterizaba, dio un giro de ciento ochenta grados y tomó la ruta de regreso. Su experiencia de vida lo convenció de que no había mejor modelo que la democracia y por ella luchó hasta el último día, cuando su pensamiento fue para y por la democracia en Venezuela.

Convertirse en lo que se detesta

El miércoles pasado, un grupo de personas que asistían al plantón se refugió en los espacios del CCCT, huyendo de la persecución de la GNB. Entrando al centro comercial se toparon con un señor que caminaba hacia la salida, trajeado de flux y corbata. Nadie lo conocía, pero casi de inmediato, comenzaron los gritos y la andanada de insultos: “¿Y tú qué estabas haciendo mientras nosotros protestábamos?... ¡Seguro que eres un enchufado, comiendo en un restaurante cuando aquí la gente se muere de hambre!... ¡Sinvergüenza, el %$%/# de tu madre, hijo de @$%!”.

“U.R.C.S.B.”

¿Quieres vivir en un país donde un grupito de personas decide cómo, cuándo y dónde vas a ser y hacer? ¿En un país donde disentir sea razón para que te persigan, criticar sea un crimen y militar en un partido político distinto al del status quo una traición a la patria?

“Dame una buena noticia”

El miércoles de la semana pasada el periodista Alexis Correia pedía en su muro de Facebook que alguien le diera una buena noticia. Si las noticias representan un agobio para cualquier venezolano, son en verdad enloquecedoras para un periodista. Primero, porque tiene acceso a mucha más información y segundo, porque una vez ratificadas, debe ahondar en ellas. Y ahondar significa encontrarse frente a frente con el perro mundo.

El violinista y el soldado

El “violinista de las protestas” se llama Wuilly Moisés Arteaga. En su cuenta de Twitter, @wuillyarteaga, se define como “cantante, pianista, violinista y compositor venezolano”. Le faltó poner “valiente”. Porque Wuilly ha ido a las marchas “armado” con la mejor arma que puede empuñar un joven venezolano: un instrumento musical. Con su violín, en medio de bombas lacrimógenas que se cruzan y gases que lo rodean, él continúa indemne con su melodía de paz, por la libertad de Venezuela.

Venezuela, crueldad refinada

Cuando creo que ya no existe algo que me sorprenda de los sucesos en Venezuela, siempre pasa alguna cosa que me descoloca, me desgarra, me aterra. Algo que me parte el corazón. Cada día es uno, son dos, tres, cuatro asesinados por protestar. Y encima de eso, la brutalidad desatada. No tengo palabras para expresar lo que sentí cuando vi el video del niñito de once años en el Zulia, a quien unos transeúntes encontraron amarrado y quemado en la espalda por una bomba lacrimógena que dejaron a su lado. Al momento cuando escribo estas líneas, no se ha corroborado oficialmente quiénes fueron los autores del hecho. Sea quien sea el que lo haya hecho, nos encontramos ante un episodio de crueldad refinada. Sadismo en su máxima expresión. Porque quienes hicieron eso disfrutaron haciéndole daño al niño; si no, no lo hubieran hecho.

Ella, él…

Ella es venezolana y no tiene problemas. En el pasado, se preocupó por su seguridad. Salir de noche le resultaba una aventura. Sus padres no querían que saliera, pero ¿cómo no va a divertirse una joven?... “Hija, es que esas reuniones de ustedes son demasiado tarde… salgan de día” era la letanía de su mamá. “¡Hoy no sales, has salido toda la semana!”, reclamaba su papá. Y ella respiraba profundo y pensaba que no iba a pasar su juventud encerrada en su casa, ni las vacaciones como si estuviera estudiando. Tomaba precauciones, salía en grupo, procuraba que la escoltaran. Dormía en casa de alguna amiga si la fiesta terminaba tarde. Chequeaba por los celulares que todos hubieran llegado a sus casas. Hasta buscaba salir con panas que tuvieran carros blindados. Pero ella, hoy, ya no tiene esa preocupación. Es una venezolana sin problemas, nada que ver con nosotros.

Al joven desconocido

Querido joven de mi patria, No te conozco pero empiezo por decirte que te quiero entrañablemente. Te quiero porque tus manos trabajan por la justicia, como escribió Benedetti. A ti que tienes todas las ilusiones del mundo y que tienes todo el futuro por delante, te agradezco que día tras día expongas tu vida para proteger y procurar un buen futuro para todos. Estoy convencida de que tus sacrificios valdrán la pena y que Venezuela será más temprano que tarde, el país que tú sueñas y por el que luchas con tanta gallardía.

A los padres de Juan Pablo

Queridos Elvira y José, No los conozco, ¡pero los siento tan cerca! No he dejado de pensar en ustedes desde que supe del asesinato de Juan Pablo. Y lloré cuando leí los tuits del Alcalde Ramón Muchacho: “Ayer viví uno de los momentos más duros que me ha tocado como Alcalde: decirle a la madre de Juan Pablo que su hijo estaba muerto”… “Pero infinitamente más duro fue para sus padres, Elvira y José, enterarse de la muerte de su único hijo. No hay palabras para describirlo”.

Cadáveres exquisitos

Seguramente usted recibió durante estos últimos días, vía redes sociales, la conmovedora historia de Jaime Martínez, el maraquero de los Rolling Stones. De hecho, si usted entra en Google y escribe “maraquero”, lo primero que le sale es “el maraquero de los Rolling Stones”. La historia va sobre un muchacho de Cunaviche que a finales de los años sesenta y ante la imposibilidad de encontrar trabajo en Venezuela (cosa bastante extraña, porque al final de los años sesenta Venezuela era un paraíso) se va de polizón en un barco que iba a Europa.

¡¿Los “más felices”?!

La verdad es que cada vez tengo que hacer mayores esfuerzos por escuchar las cadenas de radio y TV. Definitivamente, parecen más bien prácticas de estoicismo. Me enferman las mentiras en tecnicolor, pero más me enferma que nos crean tan idiotas como para creerlas.

Dignos y libres

Pasé la semana pasada yendo a los conciertos en el Centro de Acción Social por la Música. La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar bajo la batuta de Gustavo Dudamel interpretó las nueve sinfonías de Beethoven. Cualquier adjetivo que use se quedará corto ante lo que fue aquello. Entrar a la soberbia Sala Simón Bolívar es entrar al primer mundo. Yo, que soy un ratón de conciertos, he visto a esos muchachos crecer en años, pero sobre todo crecer en excelencia, dedicación, compañerismo, trabajo, orden, disciplina, rigor, estructura, método… Por eso El Sistema se llama El Sistema: porque es un sistema de valores que se inculcan a través de la música. Frank Di Polo comentó que este año llegarán a la impresionante cifra de 800.000 niños y jóvenes inscritos. Niños y jóvenes a quienes la vida les cambiará para bien. Niños y jóvenes cuyas familias también se verán envueltas en ese círculo virtuoso. La otra cara de la moneda de la Venezuela que vivimos hoy. La excelsitud frente a la mediocridad.

Cuando ustedes se vayan

Cuando ustedes se vayan, que será más temprano que tarde, llévense bien lejos toda su carga de odio. En la Venezuela que vamos a reconstruir no tendrán cabida las divisiones, ni las razzias, ni las rabias. Estamos hartos de tener un país picado en dos partes, donde la mayor parte quiere vivir en paz.


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