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Opinión

Columnistas

Dos rendiciones, la de Chávez y la de Óscar Pérez

Escribo bajo el impacto de las ejecuciones que ordenó Maduro en contra del Comisario Óscar Pérez y sus compañeros. Recuerdo cómo se rindió Chávez el 4 de febrero. Las Fuerzas Armadas leales derrotaron el intento de toma de Miraflores y desde el Museo Militar en La Planicie el jefe del alzamiento se sentía agobiado, a pesar de que los comandantes Arias Cárdenas y Urdaneta Hernández continuaban en control de las plazas que habían tomado. Desde la antesala del Despacho del Presidente, en el escritorio del Edecán de Guardia, el general Ramón Santeliz hablaba con Chávez para acelerar su rendición. Por cierto, Santeliz estaba en ese momento del lado del Ministro de la Defensa, Fernando Ochoa, y años después me diría que él no estaba dentro de la conspiración de Chávez. A estas alturas, quién sabe…

¿Candidato presidencial? ¿Como para qué?

La compulsión por repetir los errores es una neurosis establecida en variados sectores de la oposición. Eso de escoger un candidato presidencial para unas elecciones que si Maduro todavía está allí, hará a su medida; suena extemporáneo y contradictorio con la actual tragedia de hambre y muerte.

Diáspora venezolana, dolor y promesa

Hay dos éxodos. El de afuera y el de adentro. El de los que se han ido a otras patrias llevando la suya a cuestas y el de los que se han sumergido en la propia, con la familia y los amigos más cercanos, pero también exiliados de la ciudad, de la ciudadanía.

No avanza la tertulia dominicana

Cada vez que hay reunión de contertulios del régimen y de factores de la oposición se desata luego una guerrita de interpretaciones: Maduro y su combo afirman, con la elegancia que los caracteriza, que tienen a la MUD “sentada”; y éstos, por su parte, apelan a dos tópicos: nos hemos “sentado” porque el mundo nos lo pide (sea el Papa, el Grupo de Lima, la Unión Europea, u otro; no porque nos guste) o estamos allí, y a pesar de lo que buscan los rojos, no cedemos: estamos firmes como el mástil de Rodrigo de Triana; no nos dejamos.

Viaje hacia la nada

El régimen de Maduro tiene el tonto lejos o –también es posible- los veteranos cubanos le mantienen a raya la bobería. La idea de reunirse en Santo Domingo esta semana con los opositores dialogantes al lado de su docena de asesores, se hará–si se hace- bajo la sombra ominosa de unas elecciones inexistentes el pasado domingo, en donde el régimen se auto adjudica la inmensa mayoría de las alcaldías del país. Para la narrativa roja no importa la abstención (¿alrededor del 80%?), ni el hostigamiento del oficialismo, ni el activismo de los militares, ni el chantaje del Carnet de la Patria, ni la manipulación de presos políticos convertidos en candidatos apenas traspusieron la salida de la cárcel, ni que tuvieran a cuatro partidos “sentados” en el teatro dominicano, ni nada; lo que les importa ahora es vender la idea en el mundo, ya que dentro de Venezuela el hambre les complica su capacidad de convencimiento, según la cual las elecciones les dieron una sólida mayoría municipal, además de derrotar a uno de los dialogantes principales –Rosales- en el Zulia, quien ya había dejado colgado de la brocha al candidato a gobernador de las elecciones del 15 de octubre, Juan Pablo Guanipa, quien se negó –con honra- a someterse a la Constituyente.

Hastíos dominicanos

El fracaso del encuentro del 1 y 2 de diciembre entre los representantes del régimen y del G4 (AD, PJ, UNT y VP) era inevitable, pues los opositores no estaban en condiciones de esgrimir amenazas creíbles para forzar a negociar en serio y cumplir lo acordado.

Tertulia dominicana

Vuelve el diálogo de Zapatero esta vez revestido de negociación. Se trata de una situación imposible: ni el sector opositor que asiste tiene fuerza para imponer unos términos, ya que renunció a disponer de esa fibra al diluir el espacio de la Asamblea Nacional y al prescindir de la potencia de la multitud que ha luchado por la libertad; ni el régimen, por su parte, tiene la fuerza necesaria para retroceder en orden y aceptar la pérdida de su “espacio” de poder.

Ledezma y su encuentro con la libertad

La llegada de Antonio Ledezma a la libertad es motivo de celebración para todos los demócratas, dentro y fuera de Venezuela. Un hombre que con paciencia soportó el encierro en la cárcel militar de Ramo Verde y después en su casa, sin poder siquiera bajar de su apartamento al jardín, debe haber maquinado ese plan de fuga con un detalle milimétrico. Lo logró, y genera una sensación de resarcimiento. Me imagino a Antonio pasar del confinamiento y los múltiples momentos de soledad, a estar con los familiares y amigos que jamás lo abandonaron, y sobre todo a ser recibido como una de las principales y autorizadas voces de la lucha por la libertad. Jefes políticos y de gobierno, así como los venezolanos infinitos de la diáspora, lo han recibido con emoción.

Madre catástrofe

La catástrofe invade, permea, corrompe y destruye el resto de tejido social que sobrevive.

La muerte de la crítica

El régimen pena la crítica con expulsiones y marginamientos. Se sabe. Es la vocación autocrática y policial. Dentro de la oposición debería ser distinto; pero, no lo es. Especialmente entre quienes siguen sin chistar lo que dice –o decía- la MUD. Progresivamente, los factores que la dominan marginan -cuando pueden- el pensamiento y las actitudes críticas.

La banda de los cuatro

La opinión pública, crispada al máximo, repudia la decisión de los gobernadores de Acción Democrática de someterse al mandato de la Constituyente de Maduro. Nadie ha de creer que un partido gobernado con la férrea y autoritaria mano de Henry Ramos Allup pueda haberse desentendido de la decisión de esos dirigentes de anotarse en el convoy constituyente. Así ha sido asumida y de allí la reacción colosal en contra de lo que ha hecho Acción Democrática en esta hora menguada.

Puntos ciegos

La estruendosa derrota en las elecciones regionales es una doble derrota: la de la MUD que articuló esa política a pesar de las prevenciones que se le plantearon; y también una derrota para el país democrático –más allá de ese grupo dirigente- que dispuesto a votar o no, recibió el mazazo de una descalabro que ni buscó ni merece. En los próximos días escribiré sobre la catástrofe electoral; hoy quiero centrarme la forma en la cual los dirigentes de la MUD tratan a los ciudadanos. Fue una ilusión óptica fatal.

El diálogo necesario es con los militares

Los demócratas venezolanos no pueden hablar con los militares. El bandidaje cubano y las fichas rojas dentro de la Fuerza Armada, lo impiden. Tampoco se puede tener un diálogo institucional. Los oficiales rojos sólo se refieren a los representantes institucionales mediante empujones como el que recibió el Presidente de la Asamblea Nacional de manos de un malandrín con charreteras. También se conocen las andanzas del general Padrino López, cínico y arrogante en su compromiso partidista, convertido no en protector de la ley sino de Maduro.

El mal mayor y el mal menor

¿Es mejor que los presos políticos sigan en la cárcel o que tengan casa por cárcel? Por supuesto que es preferible casa por cárcel: se tiene a la familia cercana sin el vaho fétido de los carceleros. Es el mal menor; pero, ocurre dentro del Mal Mayor: la pérdida de la libertad. Una jaula más grande sigue siendo una jaula. En términos de libertad, casa por cárcel es similar a cárcel por casa.

Síndrome del ex radical

Los radicales venezolanos de hoy buscan salir del régimen de Maduro lo más pronto, sin desviarse de los objetivos del 16 de julio pasado. Su radicalismo no los hace salir con fusiles sino defender una posición firme frente a otras, más –digamos- pausadas. Los radicales de hoy esgrimen una posición política sin violencia, a diferencia de los alzados en armas hace más de medio siglo. Éstos mataron y murieron en combates; fusilaron a los blandos o “traidores” y varios fueron torturados, algunos asesinados. Fueron los que lanzaron la lucha armada de la década de los 60.

Diálogo sin rumbo

La operación política llamada “diálogo” no va para ninguna parte, a menos que se convierta en un mecanismo de cohabitación entre el régimen y un sector de la oposición. No va para ninguna parte porque el objetivo central de Maduro y sus cófrades es quedarse como garrapatas en el poder hasta el final de los tiempos (lo de abandonar en 2018 es puro tente-allá para distraer). Mientras que el objetivo de las fuerzas democráticas ha sido la salida del régimen lo más pronto posible. De allí que el diálogo que tendría sentido sería el que facilite, con los menores traumatismos posibles, el reemplazo de los que se han tomado el Estado como su propiedad particular.

Primarias en familia

Las elecciones primarias de los partidos de la MUD permanecieron rodeadas de indiferencia hasta el día de su celebración, cuando se constató que la MUD que había entrado en ellas era diferente a la que había salido del horno electoral.

Dirigentes quejosos de los dirigidos

Con el cambio de objetivo de la lucha por la salida del régimen a la lucha por la entrada en las gobernaciones, se ha producido un disgusto en un vasto sector democrático. La respuesta de varios de los dirigentes ha sido arremeter en contra del universo de las redes sociales y de los escribidores que también muestran su desacuerdo con esa decisión.

Pence con los venezolanos

Fui invitado a la asamblea con el Vicepresidente de EEUU Michael Pence en Doral, Florida. Después de una larga cola de identificación de una hora, y tres horas más de espera se inició del acto. Convocatoria demasiado temprana por razones de seguridad, lo cual me pareció innecesario e irrespetuoso con la audiencia. Saludos por aquí y por allá, y mucho tedio en una espera que se hizo larguísima. En algún momento me enteré que la reunión se demoraba por el encuentro del Vice Presidente y parlamentarios de EEUU con políticos venezolanos, magistrados nombrados por la Asamblea Nacional y familiares de las víctimas. No supe qué se trató allí, pero por las intervenciones posteriores, especialmente la de Pence, el tema fue el de la violación de derechos humanos y políticos.

Elecciones regionales

Es natural la controversia. Es lo democrático. Pero creo que uno de los peores argumentos para concurrir a esa eventual elección es decir que si las elecciones son medianamente limpias, ganamos; pero que si las trampean o las suspenden también ganamos, porque se habrá “desenmascarado” (¿cuántas máscaras tendrá?) la dictadura. Es el tipo de razonamiento según el cual ya que no habrá elecciones limpias, la derrota parcial o total de nuestra aspiración demostrará la perversión tiránica del régimen. El único problema es que estaremos muertos en la demostración.

La invasión que no será

En América Latina y el Caribe no hay condiciones políticas ni institucionales para una invasión de EEUU a Venezuela. Eso no ocurrirá. Lo que sí hay es un cambio drástico de política de Washington hacia Maduro y su régimen. Es una postura que se ha venido madurando a lo largo de los meses recientes y tuvo un punto de inflexión con la reciente llamada telefónica del senador Marco Rubio a Maduro en el pasado mes de julio, en la cual le planteó a nombre del presidente Trump que no era aceptable la Constituyente para la comunidad internacional y que él –Maduro- y Tareck El Aissami deberían renunciar para convocar unas elecciones presidenciales. Aunque el asunto se debatió ardorosamente dentro del procerato rojo, triunfó la tesis de la inmolación al costo de una desbordada represión y un final sangriento.

Caminar y mascar chicle a la vez

El título es un lugar común usado en muchos contextos para afirmar que se pueden hacer dos actividades a la vez. En realidad, se pueden hacer muchas a la vez: pensar, caminar, tomarse un trago, sudar y consultar el teléfono. Multitasking lo llaman. Sin embargo, es analogía engañosa cuando se trata de convencer que se puede andar en dos direcciones opuestas simultáneamente; o cuando se propone la salida del régimen de Maduro y se adoptan políticas que lo pueden perpetuar.

Cuando cero es igual a 10 millones

No importa la cifra. Hasta es un error atribuirle más de dos millones de votos al régimen. No existió la votación; no existieron los números; no existió el evento. No fue sino un nuevo simulacro con malos actores y algunos necesitados o atemorizados en el reparto. No fue que inflaron las cifras sino que nunca existieron. Por tanto, discutir sobre el número es atribuir validez a registros que están montados no en folios sino en muertos, presos, exiliados, torturados, perseguidos y reprimidos. ¿Cuántos empleados públicos, policías, militares, retirados, estuvieron en la humillación pública del 30 de julio?

Poder en disolución

Maduro no se cae: se disuelve. El ejercicio continuo del poder siempre desgasta, aun a los más impecables demócratas; el ejercicio autoritario lo disuelve más rápido y de allí la necesidad de recurrir a la violencia en la medida en que se agota la legitimidad. En el caso del chavismo en su etapa más ruinosa y perversa, con Maduro a la cabeza, no queda nada de legitimidad –ni siquiera ante los propios- y lo que resta es quedarse, exhaustos, aferrados del último madero flotante después del cataclismo.

Plebiscito… rebelión…

Los millones que votaron crearon un hecho político nuevo y volvieron a poner una base sólida a la salida del poder de Maduro y su régimen. A partir de un cierto número de votantes, la avalancha crea una nueva realidad y es la de las masas que toman una decisión irrevocable. Esa jornada le dio una orden terminante al régimen, a la oposición, a la Asamblea Nacional y a todo bicho con uña, lo cual incluye a Trump, Santos y Castro: Maduro tiene que irse.


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