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Opinión

Columnistas

Operaciones psicológicas

1. La guerra internacional que se libra en Venezuela tiene una dimensión a la que se banaliza con frecuencia que es la de las operaciones psicológicas, componente esencial de la guerra asimétrica. Tal vez sea el espacio en el cual el régimen ha sido más efectivo, donde gasta más recursos y emplea con mayor eficacia la tecnología que le brindan sus apoyos internacionales.

¿Qué falló?

1. El país ha vivido dos fiascos recientes: el de la entrada de la ayuda humanitaria el 23 de febrero y la revuelta militar del 30 de abril. En ambas ocasiones la oferta de los protagonistas resultó fallida y las explicaciones han estado envueltas en medias palabras, aproximaciones diagonales, y circuncisiones analíticas. El resultado ha sido decepción ciudadana a pesar de que todavía Guaidó mantiene un importante respaldo, pero con una opinión pública cada vez más insegura de los nuevos pasos.

Del inmediatismo y el secreto

1. Del inmediatismo. Los estrategas más populares en la comarca suelen increpar a los comentaristas, críticos y tuiteros, sobre la inconveniencia del inmediatismo, lo que en el contexto venezolano actual significa que no debes pedir que Maduro se vaya ya. Tal demanda denotaría inmadurez, ansiedad de novatos e incomprensión de los tiempos arcanos de la política, por aquello de que las cosas de Palacio van despacio. Se replica desde la plebe a los Churchill de botiquín que ¡bueno es cilantro, pero no tanto!, que se tienen 20 años en esto que comenzó como comedia, se convirtió en drama y ahora es tragedia sin fin. Ya se sabe el circuito: le ofrecen que la usurpación va a cesar el 23 de febrero o por allí; la usurpación no cesa; la gente reclama; y se le tapona la boca con la retórica en contra de la impaciencia. Sin embargo, lo que puede estar detrás de esta cadena de incomprensiones mutuas es que el universo que viven los ciudadanos comunes y corrientes no es el de los dirigentes, pues son dos ecosistemas distintos que han llegado a tener lógicas diferentes: en uno reina la necesidad agobiante, en otro la incertidumbre de una acción política; en uno, la paciencia ha muerto, en el otro el cálculo y los tiempos todavía tienen oficio. Son dos mundos.

“Guerra a muerte”

1. Venezuela es territorio de una guerra que sobrepasa a sus habitantes. Tiene lugar un combate entre una alianza internacional que mezcla gobiernos, movimientos políticos y bandas criminales, del lado de Maduro, y otra alianza más amplia, principalmente hemisférica en el lado democrático.

Cambio de régimen

En este trabajo me propongo describir en forma somera la situación actual; las dificultades que tiene la oposición; y los elementos estratégicos que sugiero para producir la salida.

¿Vamos bien? ¿Íbamos bien? ¿Vamos lento?

Esas preguntas se pueden responder con el piloto automático según las posiciones; sin embargo, son legítimas y merecen alguna reflexión.

No hay vuelta atrás y 187.11

El régimen de Maduro está herido de muerte, pero no ha muerto. Puede vivir y patalear un tiempo impreciso. No se curará pero nadie sabe cuándo ocurrirá su deceso. Siguen algunas precisiones.

Llegó la sombra

Gracias a ese joven sabio y omnisciente que es Mickey Google, leo que el 28 de octubre de 1873 “Venezuela conoce la luz eléctrica” y que “El 14 de enero de 1886, se suscribe el primer contrato de suministro de luz eléctrica en América del Sur, entre el Consejo [sic] Municipal de Puerto Cabello y el señor Francisco de Paula Quintero”. Saco la cuenta. Encuentro que Venezuela ha apagado la luz para ese regreso súbito hacia las penumbras de hace 146 años, entonces un país seguramente conmovido por el largo tránsito hacia la República pero más amable con sus velas y su lumbre.

¿Cómo se persuade a los militares?

Sin los militares el retorno a la democracia es cuesta arriba. Hasta los que volteaban los ojos cuando se hablaba de la necesidad de recurrir a su apoyo, ahora, medrosos, admiten que sin ellos no hay paraíso, ni siquiera purgatorio.

Por ahora los objetivos no fueron logrados…

Un capital político fundamental que tienen las fuerzas democráticas es la figura de Juan Guaidó. Colocado en una encrucijada de la historia, cuando tantas voces vacilaban en su juramentación, echó hacia adelante y se consagró súbitamente como el eje de una nueva ofensiva contra el régimen de Maduro; tanto, que decenas de países lo reconocen como Jefe de Estado. Su popularidad ha volado hasta niveles inimaginables.

De tanto invocar al imperio, se apareció

La tiranía que asuela a Venezuela pasó de ser un problema doméstico a uno mundial. No ha sido fácil. Parecen lejanos los tiempos en que algunos pocos dirigentes iban por el mundo tratando de informar sobre el peligro que representaba Chávez y luego Maduro. Los recibían con cordialidad; pero, seguía siendo un problema de los venezolanos. Al comienzo el peregrinaje de María Corina reunida con Bush y en la OEA. Por ese mundo han caminado Antonio Ledezma, Diego Arria, Asdrúbal Aguiar, Tamara Sujú, Carlos Vecchio, Julio Borges, y varios más, con diferente suerte.

Pedregoso camino hacia la libertad

En Venezuela hay una situación de equilibrio inestable entre el poder que nace y el poder que muere. Este balance puede ser roto por algún acontecimiento imprevisto que desencadene el desmoronamiento final del régimen de Maduro; al momento de escribir estas líneas no ha ocurrido, pero tal vez esta tarde, en la madrugada, algo puede pasar que cambie de una vez el destino de la República. De un lado está la mayoría determinante de los ciudadanos, civiles y militares; la mayor parte de los países que cuentan en el planeta tierra y en nuestro vecindario; una crisis económica brutal que ahoga al 99% del país; las sanciones internacionales en contra de los personeros del régimen y la asfixia financiera del Estado. Todos estos factores presionan la salida de Maduro.

De las estrategias y el tiempo

Juan Guaidó ha mostrado coraje personal para asumir la responsabilidad de Presidente encargado. Se ha convertido en el símbolo de la esperanza. La estrategia que representa es una entre las varias que parecían posibles; pero, el país, la Asamblea Nacional y buena parte de los dirigentes políticos, optaron por la que estaba envuelta en el Artículo 233 de la Constitución: sin Presidente Electo para el 10-E, fecha del comienzo de un nuevo período presidencial, le correspondió al Presidente de la AN asumir el cargo de Presidente de la República. Esta estrategia –como cualquier otra- tiene lados excelentes y otros menos buenos. Entre los más positivos se encuentra que nunca ha habido tal confluencia de apoyo popular a un movimiento audaz como tener un Presidente (E) y nunca ha habido tal nivel de apoyo internacional como el que goza el gobierno provisional que comienza a emerger de los escombros de la V República.

Diversos porvenires

En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pên, opta - simultáneamente- por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcanEl jardín de los senderos que se bifurcan, Jorge Luis Borges Hubo y hay diversas formas en las cuales la transición puede tomar forma. Ha tomado una. No era inevitable; pero, ha tomado una basada en el Artículo 233 de la Constitución de 1999 (la Constitución chavista).

Imagino el fin de la dictadura

No sé si el fin es ya, pero se parece mucho. La epopeya sangrienta y ruinosa de Chávez al lado de su desventurado y facineroso heredero tiene el aire de postrimería. Se ha avanzado tanto… Este cruce inesperado de la historia con Juan Guaidó y su aguardada asunción de la Presidencia de la República configura un hecho maravilloso del azar, promisor para nuestro exhausto país. Especialmente hoy, en este 23 de enero que pudiera ser tan memorable como aquél de 1958.

Entre la esperanza y la duda

Renace la esperanza, encarnada en la inesperada figura de Juan Guaidó, Presidente de la Asamblea Nacional y, como tal, encargado de la Presidencia de la República de acuerdo al artículo 233 de la Constitución vigente.

Vacío de poder vacío

El poder de Maduro está vacío: para cualquier efecto práctico, no hay administración, políticas públicas, metas a lograr; nada. Sólo garrote y escopetas. El poder está vaciado. Además, ese ectoplasma baboso y morado que sobrevive en manos de Maduro no tiene el acatamiento nacional ni de la comunidad internacional. Es un vacío de poder.

Aquel enero…

Finalizaba el año 1957 con un sabor amargo. El general Pérez Jiménez se había robado –una vez más- la voluntad popular en el plebiscito de diciembre. Según el CNE de entonces, el dictador habría obtenido el 87% para ratificar su mandato mientras la oposición apenas habría alcanzado el 13%. Todo el mundo sabía que el fraude había sido monumental. Ya los estudiantes habían protestado abiertamente en noviembre, pocos meses antes se había conformado la Junta Patriótica integrada por Fabricio Ojeda de URD, Guillermo García Ponce del PCV, Silvestre Ortiz Bucarán de AD, y Enrique Aristeguieta Gramcko de Copei. Su objetivo preciso era derrocar el régimen.

De las maneras de resistir

Para todos los venezolanos y para quienes sin serlo padecen la catástrofe, pareciera que la única forma de alegría es la esperanza. Es esa idea insistente, terca a más no poder, de que este colosal infierno no puede durar para siempre y que hay rendijas iluminadas que anuncian lo que vendrá. Ese espacio del sueño está sometido al asedio de los tiranos. No quieren que te imagines algo diferente; quieren tenerte en las colas del mercado, de la gasolina, de la pensión, para que tu espíritu no tenga tiempo de vibrar con otros redobles. Sin embargo, esos espacios de penuria, convertidos en la nueva plaza pública y lugar de constitución de una nueva ciudadanía, son también espacios por donde se filtra, a veces tenuemente, la esperanza. Y cuando hay esperanza la tiranía no logra copar todos los rincones.

Atrapados en la red

La mayoría de los dirigentes opositores saeteados en las redes sociales atribuyen su desgracia a “laboratorios” de otros opositores, con frecuencia denostados como radicales. Los que se consideran atacados colocan su responsabilidad –muy a la venezolana, por cierto- en otros: los “guerreros del teclado” a los que contestan con furia desde… el teclado. En esta descarga de responsabilidades, los rechazados emergen envueltos en bruma angelical; los demás son los malucos que insultan a quienes sólo deberían merecer reconocimientos por sus esfuerzos. Una de las aristas más perturbadoras de este pequeño drama es que a tal quejío se suman periodistas, dirigentes y gentes principales de la comarca, que deberían entender como los que más los fenómenos comunicacionales.

La “antipolítica” como coartada

Durante un tiempo largo en ciertos sectores políticos e intelectuales ha habido la idea de que hay un movimiento antipolítico, dañino para partidos y dirigentes que, de otro modo, cumplirían con eficacia sus tareas y compromisos democráticos. Si se hurga un poco, se verá que tal defensa contra la “antipolítica” no es más que una coartada destinada a impedir la crítica de conductas y estrategias.

¿Nuevo diálogo?

En el marco del acto de la MUD / Frente Amplio, Henrique Capriles afirmó que se busca “una solución política pactada, una transición pacífica”. Por su parte, el Frente Amplio: “Definimos el 10 de enero de 2019 como una fecha que representa un hito histórico en esta etapa oscura de la vida nacional...” Y más adelante, “se compromete a construir las bases de un Acuerdo Nacional que defina las reglas de una transición ordenada e inmediata…”

¡A correr, que llegó la autoridad!

En el siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, EEUU solía resolver a garrote sus conflictos de política exterior y las que consideraba amenazas en su contra. Sin dejar los mazazos, ahora hay más sutilezas. Las medidas hacia los jerarcas de Maduro, de sus testaferros y demás deudos, constituyen un ejemplo de cómo el poder mundial no es mamadera de gallo, y cuando los batracios se ponen a jugar con el narcotráfico, los dólares, el terrorismo y la violación sistemática de los derechos humanos, torcer el nudo en el cuello, paso a paso, da resultados.

Venezuela fue una nación

Venezuela es nación en desintegración. Pasado un umbral (¿lo pasamos ya?), lo que quedarán serán jirones cuyo remiendo no será pronto, ni fácil.. No es una realidad amable; pero, así se perfila. Es asunto esencial para los venezolanos y, ahora también, para los que están demasiado cerca de la candela, sea por razones geográficas (Colombia, Brasil, Guyana, por ejemplo); sea por razones institucionales (EEUU, España, Reino Unido, por ejemplo).

De la transición y el Estado disuelto

El proceso de transición ya se ha iniciado de una manera desordenada. El régimen experimenta un deslave en sus cuadros más importantes. Más de un camarada ha salido sin hacer ruido hacia otros derroteros. Por su parte, Maduro ofrece el oro y el moro a quien le quiera comprar su nuevo diálogo. La más reciente de las ofertas es una especie de CLAP con elecciones rapidito, cambios en el CNE y algunas liberaciones de presos políticos a cambio de que lo dejen tranquilo para la mamarrachada de su nueva toma de posesión el 10 de enero.


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