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Opinión

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Ya ni con maquillaje

“La fiesta electoral” de Maduro es una arrugada Madama de coloretes chorreados, carmines exagerados que trepan su rostro cuarteado y prostibulario, fustanes de rojo chillón y pies con dedos mugrosos y engarabitados que brotan de viejas chancletas. Asomada al frente de su business, con la afanosa esperanza de que pase por allí algún candidato que quiera entrar al zaguán y se encienda la rocola y vuelvan a escucharse los boleros de amores que ya no serán.

Mérito del Antejuicio

La designación del TSJ por la Asamblea Nacional fue un hecho trascendental en la lucha en contra del régimen de Maduro. Cierto que se han debido tomar las previsiones ante una segura persecución en contra de los designados, pero –me imagino- no se pensó en una reacción tan inmediata y brutal como la que Maduro y su banda de rock puyao adoptaron en contra de los magistrados. Después de meses de peregrinaje en el exilio, se puede observar el inmenso valor de la decisión adoptada en ese entonces por la AN: se creó una institución que a trancas y barrancas ha comenzado a ser la expresión de la nueva justicia que habrá de imponerse.

Elecciones tipo zombi

El fraude electoral está en esa zona zombi que no genera emociones sino bostezos; es una farsa que todo el mundo reconoce como tal. Sin embargo, hay una especie de convención entre los participantes para hacerse los locos, como si de verdad creyeran en lo que dicen.

Peñero en tsunami

En Venezuela los actores políticos, sociales, empresariales y gremiales pasaron a un segundo plano. No me refiero a las constantes comparecencias ante los medios de comunicación, sino algo al mismo tiempo más sutil y más estruendoso. Esos actores semejan a protagonistas de alguna aventura presentada en un viejo televisor, estilo cajón, al cual se le ha eliminado el sonido: se le ven las costuras a los falsos puñetazos y a los abrazos desteñidos, sin sombra alguna del “ouch” o del “muá”. Pero ese espectáculo a la sordina deja oír, sin embargo, el ruido de la mar embravecida: el hambre, la rebelión civil y militar, la rabia que alcanza decibeles de escándalo, la hartazón “de uno y otro lado”, y el miedo añejo, hecho terror y sálvese quien pueda.

Había una vez una Fuerza Armada…

La metamorfosis de la FAN es sorprendente y peligrosa. Seis fases describen el arco que va de la institucionalidad hacia la destrucción.

Desembarco en las playas de Falcón

Es posible que el chavismo de Henri Falcón sea menos concentrado que el del general Padrino López pero sigue cargado de radiactividad. No hay que extrañar que mucho chavismo de la primera hora ahora encuentre atractivos en la figura que antes veían como la del Sargento-con-suerte a la del sereno estadista, pero sin habilidades específicas.

Generales, ¿qué han hecho ustedes de la FAN?

Señores generales, Hugo Chávez tenía fuerza que provenía de tres fuentes: inmenso apoyo popular por un tiempo; apoyo militar; y simpatía internacional. Maduro no tiene ninguno de los tres; lo que posee es el soporte que ustedes, generales y almirantes, le dan. De tal modo, que si bien Maduro es el principal culpable actual del crimen contra la Patria, ustedes son los que le han brindado el andamio.

Prohibido decir “se los dije”

Ha habido dirigentes políticos, intelectuales, activistas, amigos de la causa libertaria en el exterior, que siempre sostuvieron que un régimen como el de Chávez y ahora Maduro, jamás aceptaría irse por la vía electoral. No fue una teoría válida para todos los países y tiempos, sino un planteamiento específico para esta operación de tripas afuera que lleva a cabo Maduro sobre Venezuela. Este régimen no está dispuesto a irse por una derrota electoral y todas las veces que ha sido derrotado en escala nacional (Referéndum Constitucional de 2007 y Asamblea Nacional de 2015) o en escala regional/local, han vaciado de competencias a las instituciones resultantes. Los rojos, incapaces de volver a ganarse el corazón de los venezolanos, los chantajean con la comida y las medicinas –como zanahoria- y los reprimen -como garrote-.

El largo viaje a la abstención

La abstención se ha impuesto frente a la comedia electoral diseñada por Maduro para el 22 de abril. Como una plomada, la conciencia mayoritaria ha decantado por esta vía como respuesta a una sucesión de acontecimientos: haber dejado los mandatos populares como la lucha por el referéndum revocatorio, la renuncia a las colosales jornadas de calle con su terrible saldo de vidas perdidas, y el desconocimiento de la orden del soberano el 16J. Como alternativa los partidos que ejercían el control de la MUD privilegiaron, no el diálogo sino un tipo peculiar de diálogo que abandonó el objetivo de la transición por el ilusorio de que Maduro aceptara unas condiciones electorales para derrotarlo electoralmente. No era posible porque los dialogantes opositores abandonaron los instrumentos que podrían haber empleado para obligar a Maduro a una negociación seria: la protesta ciudadana, la alianza con los factores internacionales más favorables al cambio inmediato (Luis Almagro, ex presidentes de IDEA, gobiernos de USA, Canadá, Brasil, Argentina, Perú, España, entre muchos otros), el llamado consistente a los militares para el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, y la adopción por parte de la Asamblea Nacional de medidas como el nombramiento del nuevo CNE. Que esto es complicado y muy difícil, nadie lo duda, pero tal vez menos que “convencer” a Maduro que haga elecciones limpias para sacarlo del poder.

Otra vez ayer, abstención

El país democrático se dirige hacia una colosal abstención en caso de que Maduro insista en su fraudulenta elección. Tal conducta no es producto de una campaña de “los guerreros del teclado”, sino de la convicción de que en esa elección, como en las de gobernadores y municipales recientes, no hay ninguna posibilidad de elegir y cuando se elige se obliga a los elegidos a traicionar su mandato (los cuatro gobernadores de AD) o se les impide asumir el cargo (caso de JP Guanipa en Zulia). La abstención se perfila como una respuesta juiciosa de una sociedad harta del engaño y la manipulación. Incontables ciudadanos alérgicos a la abstención, ahora la estiman inevitable y ventajosa.

Dictadura mala conducta

Hace poco, Primero Justicia tuiteó, refiriéndose al impedimento para “reparar” su deficitaria validación previa: “Esta decisión del CNE ilegal, inconstitucional y que atenta contra la democracia coloca nuevamente a la dictadura de Nicolás Maduro ante el mundo como un régimen opresor y que persigue a la disidencia política.” Y, al poco tiempo, en un Comunicado que describía la terrible situación del país, proponía enfrentarla “a través de unas elecciones libres y democráticas, con la observación internacional y con un pueblo volcado a las calles para con su voto derrotar a la dictadura, [para cuyo propósito] hoy iniciamos la rebelión de los 30 millones de venezolanos”.

Cortocircuito (in) comprensible

En la mayor parte de la comunidad internacional enfrentada al régimen venezolano y el sector que ha sido parte del diálogo zapateril ha habido un cortocircuito casi permanente. Resulta incomprensible que mientras más apoyo logra la causa democrática en el mundo entero, haya partidos y dirigentes que se ponen perezosos a la hora de reconocerlo e impulsarlo. De éstos, hay quienes argumentan que la línea opositora no puede ser impuesta desde el exterior; que son los dirigentes nacionales los que tienen la primacía a la hora de la estrategia; y que mejor sería un apoyo a la causa democrática mediado por la ex MUD o por los negociantes del G4 (ahora G3 y pronto G0 –G cero-).

Maduro va a competir con… Maduro

Una previsible y nueva mamarrachada aparece: las elecciones presidenciales en las cuales Maduro quiere recubrir de una legitimidad imposible su cuarteada, pígnica y mustia humanidad. No sería prudente asumir que los próceres del régimen no saben lo que todos sabemos. Ellos saben que nadie, dentro o fuera del país, cree en la validez de las decisiones de la Asamblea Constituyente; saben que los jefes rojos vienen de ordenar la ejecución con tiros en la cabeza de Oscar Pérez y sus compañeros; saben que nadie cree en esas elecciones presidenciales como mecanismo aproximadamente democrático o medianamente transparente como diría algún dialogante. Si saben todo lo referido, por qué insisten en la parodia y por qué llevan el simulacro de un falso gobierno democrático hasta el paroxismo.

Dos rendiciones, la de Chávez y la de Óscar Pérez

Escribo bajo el impacto de las ejecuciones que ordenó Maduro en contra del Comisario Óscar Pérez y sus compañeros. Recuerdo cómo se rindió Chávez el 4 de febrero. Las Fuerzas Armadas leales derrotaron el intento de toma de Miraflores y desde el Museo Militar en La Planicie el jefe del alzamiento se sentía agobiado, a pesar de que los comandantes Arias Cárdenas y Urdaneta Hernández continuaban en control de las plazas que habían tomado. Desde la antesala del Despacho del Presidente, en el escritorio del Edecán de Guardia, el general Ramón Santeliz hablaba con Chávez para acelerar su rendición. Por cierto, Santeliz estaba en ese momento del lado del Ministro de la Defensa, Fernando Ochoa, y años después me diría que él no estaba dentro de la conspiración de Chávez. A estas alturas, quién sabe…

¿Candidato presidencial? ¿Como para qué?

La compulsión por repetir los errores es una neurosis establecida en variados sectores de la oposición. Eso de escoger un candidato presidencial para unas elecciones que si Maduro todavía está allí, hará a su medida; suena extemporáneo y contradictorio con la actual tragedia de hambre y muerte.

Diáspora venezolana, dolor y promesa

Hay dos éxodos. El de afuera y el de adentro. El de los que se han ido a otras patrias llevando la suya a cuestas y el de los que se han sumergido en la propia, con la familia y los amigos más cercanos, pero también exiliados de la ciudad, de la ciudadanía.

No avanza la tertulia dominicana

Cada vez que hay reunión de contertulios del régimen y de factores de la oposición se desata luego una guerrita de interpretaciones: Maduro y su combo afirman, con la elegancia que los caracteriza, que tienen a la MUD “sentada”; y éstos, por su parte, apelan a dos tópicos: nos hemos “sentado” porque el mundo nos lo pide (sea el Papa, el Grupo de Lima, la Unión Europea, u otro; no porque nos guste) o estamos allí, y a pesar de lo que buscan los rojos, no cedemos: estamos firmes como el mástil de Rodrigo de Triana; no nos dejamos.

Viaje hacia la nada

El régimen de Maduro tiene el tonto lejos o –también es posible- los veteranos cubanos le mantienen a raya la bobería. La idea de reunirse en Santo Domingo esta semana con los opositores dialogantes al lado de su docena de asesores, se hará–si se hace- bajo la sombra ominosa de unas elecciones inexistentes el pasado domingo, en donde el régimen se auto adjudica la inmensa mayoría de las alcaldías del país. Para la narrativa roja no importa la abstención (¿alrededor del 80%?), ni el hostigamiento del oficialismo, ni el activismo de los militares, ni el chantaje del Carnet de la Patria, ni la manipulación de presos políticos convertidos en candidatos apenas traspusieron la salida de la cárcel, ni que tuvieran a cuatro partidos “sentados” en el teatro dominicano, ni nada; lo que les importa ahora es vender la idea en el mundo, ya que dentro de Venezuela el hambre les complica su capacidad de convencimiento, según la cual las elecciones les dieron una sólida mayoría municipal, además de derrotar a uno de los dialogantes principales –Rosales- en el Zulia, quien ya había dejado colgado de la brocha al candidato a gobernador de las elecciones del 15 de octubre, Juan Pablo Guanipa, quien se negó –con honra- a someterse a la Constituyente.

Hastíos dominicanos

El fracaso del encuentro del 1 y 2 de diciembre entre los representantes del régimen y del G4 (AD, PJ, UNT y VP) era inevitable, pues los opositores no estaban en condiciones de esgrimir amenazas creíbles para forzar a negociar en serio y cumplir lo acordado.

Tertulia dominicana

Vuelve el diálogo de Zapatero esta vez revestido de negociación. Se trata de una situación imposible: ni el sector opositor que asiste tiene fuerza para imponer unos términos, ya que renunció a disponer de esa fibra al diluir el espacio de la Asamblea Nacional y al prescindir de la potencia de la multitud que ha luchado por la libertad; ni el régimen, por su parte, tiene la fuerza necesaria para retroceder en orden y aceptar la pérdida de su “espacio” de poder.

Ledezma y su encuentro con la libertad

La llegada de Antonio Ledezma a la libertad es motivo de celebración para todos los demócratas, dentro y fuera de Venezuela. Un hombre que con paciencia soportó el encierro en la cárcel militar de Ramo Verde y después en su casa, sin poder siquiera bajar de su apartamento al jardín, debe haber maquinado ese plan de fuga con un detalle milimétrico. Lo logró, y genera una sensación de resarcimiento. Me imagino a Antonio pasar del confinamiento y los múltiples momentos de soledad, a estar con los familiares y amigos que jamás lo abandonaron, y sobre todo a ser recibido como una de las principales y autorizadas voces de la lucha por la libertad. Jefes políticos y de gobierno, así como los venezolanos infinitos de la diáspora, lo han recibido con emoción.

Madre catástrofe

La catástrofe invade, permea, corrompe y destruye el resto de tejido social que sobrevive.

La muerte de la crítica

El régimen pena la crítica con expulsiones y marginamientos. Se sabe. Es la vocación autocrática y policial. Dentro de la oposición debería ser distinto; pero, no lo es. Especialmente entre quienes siguen sin chistar lo que dice –o decía- la MUD. Progresivamente, los factores que la dominan marginan -cuando pueden- el pensamiento y las actitudes críticas.

La banda de los cuatro

La opinión pública, crispada al máximo, repudia la decisión de los gobernadores de Acción Democrática de someterse al mandato de la Constituyente de Maduro. Nadie ha de creer que un partido gobernado con la férrea y autoritaria mano de Henry Ramos Allup pueda haberse desentendido de la decisión de esos dirigentes de anotarse en el convoy constituyente. Así ha sido asumida y de allí la reacción colosal en contra de lo que ha hecho Acción Democrática en esta hora menguada.

Puntos ciegos

La estruendosa derrota en las elecciones regionales es una doble derrota: la de la MUD que articuló esa política a pesar de las prevenciones que se le plantearon; y también una derrota para el país democrático –más allá de ese grupo dirigente- que dispuesto a votar o no, recibió el mazazo de una descalabro que ni buscó ni merece. En los próximos días escribiré sobre la catástrofe electoral; hoy quiero centrarme la forma en la cual los dirigentes de la MUD tratan a los ciudadanos. Fue una ilusión óptica fatal.


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