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Opinión

Columnistas

Cuando las palabras ya no dicen

Hay acuerdo según el cual el chavismo, con su fase degenerada y envilecida del madurismo, impuso su control con el manejo del lenguaje como pieza constitutiva de su poder. La historia de Venezuela pasó a resumirse en un salto en puntillas sobre los siglos: de Guaicaipuro se pasó a Bolívar; de Bolívar a Chávez, con breves y no siempre honrosas pasantías por Zamora, Cipriano Castro y Pérez Jiménez; y con la asunción obvia de que el peor tiempo de la historia fueron los 40 años de democracia.

Transición y legitimidad

La semana pasada señalé lo que son los ejes fundamentales del proceso de transición: el grado de violencia, y la mayor o menor legitimidad del proceso. Al considerar el primero, planteé que la violencia dependerá del grado de resistencia del régimen a su reemplazo. El ideal sería, por supuesto, una salida consensuada con Maduro y los jerarcas rojos, a través de una negociación que les colocara el puente de plata en su huida. De no ser así, algún nivel de violencia habría, lo cual dependerá del balance de fuerzas sociales y militares, nacionales y –eventualmente- internacionales si Maduro busca distraer con provocaciones en el vecindario o si marcha una operación humanitaria internacional, a juro.

Ejes de la transición

En diversos centros se diseñan políticas para ejecutar en el período de transición que va del régimen de Maduro hasta la instalación de un nuevo Presidente, producto de elecciones libres, justas y limpias. Es un período que nadie puede predecir, pero que se podría estimar –a ojo de buen cubero- entre uno y dos años.

Fuego en el vecindario

El borracho pendenciero y abusador de al lado tiene a su propia familia aterrorizada. Cuando la muchachera resiste, el bribón mofletudo y porcino apela a los malandros de su clan para someterlos. El vecindario está alarmado y compungido; los vecinos ya no creen que tengan allí sólo un personaje gritón y atrabiliario; saben que es un peligro real para los que están adentro y para la propia comunidad. Ante la situación, en extremo grave, se generan respuestas diversas. El que vive del lado derecho de la casa –vista de frente- es un señor decentísimo, pero víctima del pensamiento fofo, débil y necio. Ante la urgencia, ante los gritos, ante el fuego en las cortinas, cavila y llega a una conclusión genial: hay que llamar a un abogado para que establezca los términos del litigio y los artículos de los códigos a los que hay que apelar. Desde luego está conmovido, pero la ley señala el recto proceder; su propia gente le reclama, “¡cómo! Un abogado cuando los están matando” y él, impávido, responde que la jurisprudencia establece en esos casos un camino que aunque largo, termina en la justicia, claro puede que llegue cuando la familia de al lado ya no exista. Para apoyar su argumentación se propone llamar al alcahuete de la comarca, Monsieur Zapatero, siempre tan dispuesto. Mientras tanto, el vecino de enfrente, el señor Almagro, dice que si se quiere impedir una masacre hay que intervenir. Ya. En este momento. No después, cuando la familia víctima esté exangüe. No se propone entrar él a palos en el lugar de los hechos: no puede; el borrachín y sus matones lo volverían trizas. Lo que plantea es que la comunidad y la policía como representación de la sociedad, con los familiares que adentro resisten, amarren al hampón. No se trata de invadir la casa en la que ocurren los trágicos acontecimientos sino de apoyar a los que resisten dentro. El vecino de al lado piensa que es necesario comprobar el cuerpo del delito, claro que cuando ese cuerpo esté aniquilado sería una prueba irrefutable, sólo que tardía. El de enfrente sostiene que hay que impedir que lo aniquilen. Amigos, la situación está más grave de lo grave que es. Por trascorrales anda otra vez la mueca horrible del diálogo con los mismos fantoches. El propósito ahora es neutralizar a los factores políticos internos que lo han denunciado; se procura inutilizar a Almagro hasta hacerlo renunciar; se insiste en que los dialogantes que pululan en Washington se activen. El zapaterismo internacional y doméstico insiste en darle tiempo a Maduro cuando está más ahogado que nunca.

Venezuela, epicentro del sismo

Las vibraciones y temblores no eran infrecuentes; pero, no parecían peligrosos. Algunos pocos visionarios supieron que no era un estremecimiento más, sino un verdadero y devastador terremoto que tenía lugar en las entrañas de esta nación, con cada vez más intensos y frecuentes desplazamientos de las capas tectónicas y sus derrumbes, huidas, miedos y espantos. Venezuela vio derrumbar sus instituciones y el derretimiento de su tejido social. Todo el sistema de relaciones familiares, amistosas, comerciales, empresariales, religiosas, culturales, laborales, fue sometido a su inclemente fractura. El país se deshizo. No lo destruyeron las bombas de la aviación enemiga sino la tropa roja que sólo ha podido apoderarse del Estado y la sociedad mediante la ruina y el crimen. Esa operación fue realizada en nombre de un proyecto redentor que, como todo salvacionismo, termina en el terror. Así, la aniquilación institucional trituró igual a Pdvsa que a la industria nacional, al BCV y la Fuerza Armada, al comercio y la esperanza de los ciudadanos, la justicia y la seguridad. Dentro del país los ciudadanos han hecho todo lo que han podido, y más, para expulsar la dictadura: centenas de muertos, heridos, presos, exiliados, y millones lanzados hacia esa emulación de la “emigración a Oriente” ante el avance del pendenciero y asesino vástago de Boves. Las fuerzas internas de resistencia existen, pero están mermadas. Es una realidad. Por esta razón y ante el impacto del sismo venezolano en otras naciones es por lo que este territorio es escenario de una lucha de carácter mundial. Las mafias internacionales tomaron el Estado venezolano y el combate contra ellas es de los venezolanos y también de las democracias del mundo. No hay que extrañar que el caso venezolano alcance las primeras páginas de los medios de comunicación del planeta, así como los despachos de los jefes de estado de América Latina y el Caribe de EEUU, de Europa, de Rusia y de China. La migración de millones es el corolario de la devastación de las mafias chavistas sobre este exhausto país. El impacto mundial de la catástrofe ha obligado a los gobiernos del mundo a tomar previsiones en dos sentidos: para paliar los efectos en los países destinatarios del caudal de venezolanos que les llega, azotados por la necesidad, el hambre y la enfermedad; y para procurar restablecer la democracia y la libertad en Venezuela. Estoy convencido que se prepara una acción multilateral de paz, tal vez bajo el auspicio de la ONU o de un grupo de países amigos. No lo aseguro, pero me huele.

Los de allá afuera y los de allá adentro…

Millones de venezolanos andan por las veredas del planeta. Las razones son tan variadas como las que se tienen para vivir. Hasta hace 20 años irse tenía el mismo sabor a venirse. La familia de allá y de acá. Los estudios. El trabajo. La acogida venezolana. La vuelta a España, Italia, Portugal,.. Por un ratico, para volver. Luego el programa de becas de CAP. La exuberancia de una clase media que podía viajar. La Venezuela generosa y próspera; a veces atolondrada. Con sus ricos arrogantes. Siempre alegre y hospitalaria.

El suicidio, fase superior del madurismo

No digo que va a caer mañana o que lo van a tumbar luego. Sólo digo que siguen muy activos, presurosos, diligentes, comprometidos, en la tarea ímproba de cavar su tumba. Y sí; siguen allí, pero cavando el hoyo. Siguen vivos y dispuestos; pero, es un foso del cual no pueden salir; cada vez es más hondo y más difícil trepar sus laderas.

No son tontos, son perversos

Por fortuna, los que volteaban el paquete de Maduro por abajo, de lado, en forma diagonal y con aproximación sinalagmática, para encontrar sus bondades, eso que llaman sus “aspectos positivos”, ya renunciaron a tal faena. Algunos “empresarios”, asesores de las medidas, también han salido descalzos de Miraflores para que sus pasos de huida no se perciban en medio de los cólicos del alto gobierno. El buenismo una vez más derrotado.

Venezuela, conflicto internacional

En Venezuela se libra una lucha que se convierte, si las cosas siguen como van, en un conflicto de carácter internacional. No es la disputa de la Guerra Fría entre “el comunismo” y “el mundo libre”; vale decir, la que feneció hace más de un cuarto de siglo entre la Unión Soviética y Estados Unidos. No es ideológica sino que está relacionada con hechos criminales cada vez más notorios y mejor documentados.

Mienten hasta cuando dicen la verdad

El atentado de los drones mueve sus hélices en la penumbra de las especulaciones. Si el régimen dice que fue un atentado, la reacción espontánea de la opinión pública es creer que fue un montaje de Maduro para distraer la atención en momentos en que su dominación se tambalea. Todo resulta irreal por la combinación de una explosión, el rostro atónito de Maduro y de los militares de más alta graduación, la cobertura nerviosa de la inmensa masa presidencial con pantallas blindadas, y finalmente la corredera de las tropas estacionadas en la Avenida Bolívar. Todo parecía circo; sobre todo cuando en previos desfiles se muestran escenas grotescas con representaciones de Bolívar, la Negra Matea y los héroes de la Independencia, todos transfigurados en locutores de grave voz.

¡Maduro sale ya!… pero, el tipo no sale…

Hay quienes reclaman a dirigentes políticos, analistas, curiosos y afines, (a mí también) que hayan planteado en diversas oportunidades que Maduro va a salir pronto del poder, pero, al cabo de los días, no sale. Estos pronósticos, ¿serán propaganda política? ¿Acaso una lectura equivocada de la realidad? ¿Deseos que nublan el entendimiento en juego macabro con la credibilidad pública?

Creaste el caos y el caos te lleva

Las declaraciones recientes de varios jerarcas del chavismo con fuertes críticas a la situación del país evidencian la implosión que ha apresado al régimen, cubierto apenas con un taparrabos, aunque sea de dimensiones colosales para abarcar la masa de grasa fofa que debe cubrir.

La casa deshabitada

La MUD es hoy una casa deshabitada. Se fueron los dueños y los principales arrendatarios. Se fue la gente de la cocina y “del servicio de adentro”. Se llevaron los muebles y queda un polvero. En la pieza del final quedan todavía un par de asesores furiosos y uno que otro encuestador, dándose golpes contra la pared e insultando a María Corina, en medio de llantos de soledad y tempestad.

La larga despedida de la MUD

La MUD murió no porque AD se haya ido, ni por “los egos”, ni por las competencias innobles, ni por conspiraciones. Murió de política. La política la construyó y la política la destruyó.

Plegaria por la lucidez

Este fue un texto presentado hace algunos años ante los jóvenes venezolanos que en Estados Unidos se reúnen en jornadas de debate denominadas “Plan País”. Al releerlo lo encontré vigente y, con título y subtítulos añadidos, y algún complemento, lo ofrezco a la consideración de los lectores.

Juramento a Nicolás… ¿en serio?

“Con orgullo patrio personal militar de la COGEAVIA, BAGFM, GAP N°4, GAT N° realizaron juramento y firma de reafirmación de lealtad y compromiso con el ciudadano Presidente de la República y Comandante en Jefe de la FANB Nicolás Maduro Moros reelecto para el periodo 2019- 2025” (tuit de la Aviación Militar). “La FANB Comprometida con la patria y apegada a la constitución, ratifica el Compromiso y Lealtad Absoluta a nuestro CJ @NicolasMaduro”, (de la Armada). Y así, en la medida que se exploran las declaraciones, la lealtad incondicional, el apoyo total, la sumisión extrema, copan la oratoria zalamera de los jefes militares.

El poder de Diosdado

A veces se especula sobre la pérdida de poder de Diosdado Cabello, de antiguo tenido como el más poderoso al lado de Chávez. Aunque debe recordarse que éste, para reprenderlo por alguna falta, lo obligaba a trabajos forzados en Monagas o Miranda. No había tal poder: con Chávez no había “segundos” ni “terceros”, sino “cuartos” y últimos; el líder se cuidaba de las aspiraciones de los manganzones que lo rodeaban y sólo admitió al grandulón como sucesor, una vez que entregó definitivamente su destino mórbido a los cubanos.

El complot de La Avanzadora

El régimen anda en modo conspiración. Dicen haber develado una nueva. Lo que se sabe es que quiere implicar a María Corina Machado -¡otra vez!- en la patraña. Pero, ¿qué pasa dentro de la Fuerza Armada?

El esqueleto

El cuerpo del régimen que depreda a Venezuela fue robusto en el pasado. Esta fortaleza la dieron el precio del barril de petróleo a más 100 dólares, la comprensión o apoyo de la comunidad internacional mayoritaria, entusiasmos varios en la Fuerza Armada, y una extendida simpatía popular en las calles del país. Hoy no queda de ese cuerpo más que el esqueleto, con algunos trozos de músculos aguados y podridos pegados en jirones de aquí y de allá, algún ojo desorbitado, y las tripas como un colgajo hasta las rótulas.

¡Ríndete! ¡Estás rodeado!

Maduro está en la situación más débil que haya estado jamás. Puede mantenerse por la represión, pero sus resortes políticos están muertos o agonizan.

No hubo rebelión militar, ¿o sí?

En los días recientes se han anunciado detenciones, juicios, deserciones, persecuciones y torturas en el ámbito militar. Dicen que había una conspiración en marcha, detectada a tiempo, que condujo a una nueva razzia en contra de oficiales. Es obvio que no se produjo ningún alzamiento militar conocido y la rebelión fue aplastada, según los voceros del régimen. Ante esta afirmación propongo una hipótesis: la rebelión la hubo, pero de modo diferente, tal vez como una rebelión militar del siglo XXI.

Después de la abstención

Mucha gente se pregunta qué hay después de la masiva abstención del domingo pasado. Muchas respuestas caben.

Justificación de la mamarrachada electoral

Si nadie cree en estas elecciones, ¿por qué Maduro se empeña en hacerlas? La respuesta es la del mago: nadie cree que después de haberse tumbado en la caja lo hayan partido en dos con una sierra; pero, a veces es fascinante ver dos cajas separadas por más de dos metros, en una las paticas moviéndose, y en la otra el torso del mago hablándole a la audiencia estupefacta. Pero eso no existe hoy. La audiencia nacional e internacional no está estupefacta. No observa los pases de un mago sino los del tahúr que te va a esconder la bolita de papel que colocaste debajo de la chapita por la cual apostaste o los movimientos del que te enseña la pistola y te dice “papi, dame tu celular o te quemo”.

El placer de desmembrar

Se coloca en trance; abandona por unos minutos el acento cubano y retoma el colombiano, aprieta las mandíbulas, los dientes chirrían y con toda la rabia del mundo, apenas con un movimiento de labios seguido sin entusiasmo por el bigote, enmarcados en un rostro charrasqueado, profiere sus promesas de desmembrar, descuartizar, liquidar, exterminar, triturar, al objeto circunstancial de su diatriba.

Ego Sum Lux Mundi (Yo soy la luz del mundo)

De tiempo en tiempo, cuando las marmotas se despiertan, se produce un ataque en contra de “los egos” en la política. Es palabra clave para descalificar a ciertos dirigentes que según la majadería “políticamente correcta”, sobrepondrían sus intereses personales a los del colectivo. Lo opuesto a “los egos” desbocados sería una actitud modesta, en la que nadie osara sobresalir del pelotón, no vaya a ser que ingrese en la categoría denigrada.


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