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El viaje de regreso

Ana tiene treinta años. Madre de tres niños, junto a su esposo, decidió hace tres meses que para salvar a sus hijos del hambre la familia tenía que irse del país. Ella, maestra; su esposo, obrero de construcción. Ana y su familia no son los únicos que deben elegir entre la unidad de su familia o su supervivencia, si es que eso pudiera llamarse “elección”. Ella retrata la realidad de millones de venezolanos que han visto sus hogares desintegrarse en los últimos años.

No es normal

Cuando en 2005 comenzamos nuestro trabajo social en Petare, siempre fuimos con la intención de llevar sonrisas y salvar vidas de la violencia. Lo que nunca imaginamos es que trece años después del inicio de aquellas actividades que ponían a los niños a soñar y a sonreír íbamos a tener que cambiar el cine en la calle, las canchas, los programas de becas, los colchones inflables y las piscinas por un plato de comida que no solo representa el almuerzo o la cena del día, representa la diferencia entre la vida y la muerte para decenas de miles de niños que apenas empiezan a crecer.

Rápida y furiosa

Pareciera que a Tibisay en lugar de pilas le pusieron un par de turbinas. La ministra de votaciones de la dictadura anda a millón y soltando más « si» que perrito de camionetica a cuanta farsa electoral se les ocurre a sus patrones. Votaciones presidenciales: si, votaciones para diputados: si, votaciones para consejos legislativos: si, votaciones para el condominio: si. Es que si los carnavales 2019 no se ponen las pilas los adelantan también para abril, cosa que no nos vendría mal así votamos de una vez la reina de carnaval y el rey momo.

El viraje de Latinoamérica

No hubo país latinoamericano que no tendiera una alfombra roja al chavismo durante los tiempos de la diplomacia petrolera. El fallecido presidente y su para entonces canciller no solo eran recibidos con honores de cuanto avión se bajaban, sino que se convirtieron en la voz de mando en una región infectada de gobiernos populistas y chulos de aquella abultada chequera bolivariana. No se salvaba nadie, ni aquellos que decían no pertenecer al llamado eje Caracas-La Habana liderado por Venezuela.

Carta a Rodríguez Zapatero

Muy señor que se la da: Quizás esta no sea la respuesta que esperaba, pero no todo el tiempo uno obtiene las respuestas que espera y mucho menos de las personas que a uno le gustaría. Me perdona el encabezado, lo modifiqué a mi manera tratando de ajustarlo al suyo. Permítame decirle para comenzar que estoy de acuerdo con usted cuando utiliza el verbo trabajar, eso no lo pongo en duda, en lo que si voy a diferir con usted es que su trabajo sea para la “convivencia pacífica, democrática y la superación de los problemas económicos y sociales de los venezolanos”. Usted trabaja señor Zapatero, pero para la dictadura y lo hace tan bien como lo hizo durante su gestión como presidente en España, país al cual dejó sumido en una profunda crisis económica y con unas cifras de desempleo tan astronómicas como su desvergüenza.

Elecciones sí, simulacro no

Desde hace años los venezolanos luchamos por una salida democrática para la actual crisis que vive nuestro país, lucha que nos ha costado no solo varias decenas de vidas, sino también miles de encarcelados y millones de exiliados. Con una paciencia infinita y que algunos han tildado de “civismo extremo”, hemos apostado al ejercicio del voto como una oportunidad fundamental para lograr un cambio pacífico y constitucional. Pero el hecho que el voto sea el instrumento fundamental de las grandes mayorías no significa que sea el único mecanismo de lucha, sobre todo cuando la Venezuela de hoy, votar no significa elegir.

¿Venezuela sin proposito?

Hay una gran diferencia entre lo que comúnmente llamamos “resolver” a lo que significa acostumbrarnos. Yo particularmente no me siento orgulloso de ninguno de los dos escenarios, pero frente a la crisis entiendo más al que improvisa para sobrevivir que al que naturaliza lo que jamás puede ser aceptado como normal.

La conspiración de los perniles

Érase una vez tres barcos que venían de muy muy lejos cargados de millones y “millonas” de perniles. Viajaban hacía un reino donde su valor podría sobrepasar el oro y la gente era capaz de hacer todo por obtenerlos, incluso hasta vender su dignidad. Según los relatos de la corte durante meses estos barcos lograron sortear todo tipo de dificultades y conspiraciones: tormentas, huracanes, monstruos marinos, tsunamis y hasta lluvia de fuego. Penurias que iban siendo superadas una a una por la valentía y coraje de sus tripulantes.

Podríamos extrañar estas Navidades

Ustedes dirán que me volví loco diciendo que en los próximos años pudiéramos extrañar estas navidades, sobre todo si consideramos que este es el peor diciembre que hemos tenido en las ultimas décadas, pero lo mismo pudiéramos decir del diciembre pasado y del antepasado también. Si algo tiene el chavismo es que siempre se supera y la destrucción lejos de detenerse se profundiza, ya no con el pasar de los meses, sino en un lapso de semanas lo que fue malo pasa a ser peor.

Santa Clap

Lo que se configura macabramente en Venezuela podría llamarse la industria del hambre. Lo que pudo haber comenzado como otra medida improvisada del gobierno frente a la crisis, se transformó en un perfecto engranaje de premios y castigos que en tiempos de crisis como los que hoy vivimos se han convertido en un asunto de supervivencia.

Default social

Todo el mundo habla del riesgo que representa que el régimen no cumpla con sus compromisos con la banca internacional, a quienes por cierto habían pagado constante y sonante en cada fecha, al menos eso habían dejado saber hasta el anuncio de reestructuración de la deuda anunciado hace días. Pero de lo que nadie habla, por cansancio o naturalización, prefiero pensar que por cansancio, es del default social. La enorme deuda incumplen todos los días los captores del poder, con millones de venezolanos hoy rehenes de una enorme crisis humanitaria.

Ley contra el amor

Aprovechando que desde el poder se disponen a regular los sentimientos humanos en nombre de la “paz”, sería bueno que alguien tome la iniciativa y también lance la propuesta de ponerle un freno a los niveles de amor que el gobierno nacional le reparte a los venezolanos desde hace veinte años. Llegados a este punto, creemos que la dosis ha sido más que suficiente, digamos que nos cansamos de tanto y sería pertinente una ley que también se encargue de la materia.

Zimbabwe, capital Venezuela

Nunca está de más recordar que los últimos 20 años representan el mayor período de bonanza petrolera de nuestra historia. No está de más recordarlo porque cuando uno mira que es también el periodo de mayor endeudamiento, uno se pregunta: ¿a dónde se fueron los reales? Nadie a ciencia cierta puede responderlo, lo que sí es público es que los lujos de elite contrastan con la miseria de la mayoría del país.

No es el fin

Aunque parezcas desmayar y perder la fuerza, aunque te digas que no vale pena luchar, aunque la frustración te arranque las ganas de continuar, No es fin.

¿Por qué voy a votar?

Voto por miles de niños que poco entienden de la política pero saben que el crujir de su barriga no es normal, que esa sensación en la cual su estomago parece querer comerse las costillas duele, y se llama hambre. Ellos no tienen idea de quién gobierna, pero desde pequeños conocen bien lo que es acostarse sin comer después del "no hay" de una madre que esconde sus lágrimas entre la impotencia que significa ver a sus hijos sufrir.

Voto y resisto

En una dictadura el ejercicio de cualquier derecho se vuelve incomodo, porque más que derechos a los ciudadanos se les reclama el respeto de sus deberes, porque más que ciudadanos quienes viven en una dictadura son tratados como súbditos. Sujetos de dominación de una voluntad personal que todo lo controla y no permite ningún acto de autonomía que rete el poder del líder. Así es como opinar se vuelve un delito, protestar insurreccional y votar pudiera convertirse en un acto de rebeldía.

Paliza diplomática

A la dictadura sus aliados y defensores internacionales les duraron lo que le duró la plata. La diplomacia de las vacas gordas terminó y en tiempos de cría de conejo, las condenas se escuchan cada vez más al unísono, mientras los silencios hacen mucho ruido presagiando divorcios hasta hace poco impensables. La cosa está tan mal que hasta la viuda más famosa del continente, Cristina Fernández de Kirchner, marcó distancia con el modelo chavista. La verdad es que si tuviéramos que contar a los aún “comprometidos”, cabrían todos en un funicular de esos donde pasean Evo y Maduro hacía El Ávila.

El Plan Conejo

De los mismos creadores de la matica de acetaminofén y de los gallineros verticales, nos llega un novedoso plan que ha dejado con la quijada en el suelo a medio mundo: el plan conejo. La última apuesta del chavismo- madurismo para acabar con la hambruna en Venezuela. Una propuesta que de avanzar amenaza con convertir en milanesa a todo animal de compañía que haya sido domesticado por el hombre y que pese más de dos kilos. Prevenidos gatos y perros.

Temporada de huracanes

La tormenta perfecta tenía años formándose, pero nadie le prestaba atención o digamos que la mayor parte de la gente le restaba importancia. Todo el mundo creía que lo que se avecinaba no pasaría de ser un chaparrón y que por ser Venezuela estábamos preparados para todo. Y es que así nos sentimos durante muchos años: la excepción a la regla. Pensábamos que teníamos un paso por encima de los otros, un delirio de grandeza quizás asociado a nuestra “historia de libertadores”.

Houston, Venezuela

Siempre cercano a las necesidades de su gente, el presidente de la República, el licenciado Nicolás Maduro Moros, se volcó a la ayuda de la población de Houston, pueblo costero del estado Aragua, recientemente afectado por inundaciones. No habían pasado doce horas del impacto de la fuerza de las aguas cuando en declaraciones a la prensa, miembros del gobierno bolivariano anunciaban ayuda a los afectados, con una suma inicial de cinco millones de dólares y decimos suma inicial puesto que es solo la primera etapa de una ayuda integral que plantea también apoyo logístico y material para la reconstrucción de las zonas desbastadas.

Las sanciones de Cuba a Venezuela

La peor de las sanciones nos llegó hace dieciocho años, cuando desde suelo extranjero el imperio castrista nos impuso un modelo de fracaso y destrucción que hoy muestra sus frutos en cada rincón del país. Lo que no pudieron hacer con las armas cuando en 1967 intentaron invadir el país por Machurucuto y fueron derrotados por el otrora glorioso ejército venezolano, lo lograron gracias al verbo de un hombre que prometía cambio y futuro.

Crímenes de odio

El mundo se acercaba al nuevo milenio y Venezuela a la promesa de una nueva era en la cabeza de un hombre que hablaba bonito y convencía a la gente. "El pasado contra el presente", he allí el primer intento de distinguir entre lo que dejábamos y lo que empezaríamos, en teoría, a vivir. Pero más allá de un elemento de discriminación cronológica, esta categorización devino cada vez más una etiqueta, apoyada por quienes desde los micrófonos aupaban al pueblo a poner fin a la "cuarta República" y dar paso a la "quinta".

¿Regionales en dictadura?

Esta es la pregunta que se hacen muchos venezolanos en estos momentos. Duda e indignación más que justificada, luego de cuatro meses de lucha donde han muerto decenas de venezolanos y miles han sido detenidos. Sobre el particular daré mi opinión y con ella no comprometo a nadie más que no sea a mí mismo, sin buscar convencer a nadie ni establecer verdades absolutas, simple opinión, rebatible como todas.

¿Esto se acaba el domingo?

Aunque el fraude de este domingo pueda significar el fin de la república,  jamás representará el fin del país. Quizás ya muchos lo han dicho, pero quiero expresar por qué mis razones para luchar no se agotan este 30 de julio ni en ninguna otra fecha que la dictadura se invente.

La maquinaria del Psuv

Durante mucho tiempo se habló de la maquinaria del PSUV, una estructura político-electoral a la cual era prácticamente imposible ganarle una elección, no solo porque se competía contra una opción que durante años gozó de apoyo popular, sino porque el principal contrincante era el Estado, volcado en pleno a favorecer una opción política y pulverizar al oponente. Pese a todo esto y aunque no se trataba de elecciones con garantías democráticas, era la gente votando la que tenia la última palabra, influenciada o no, su decisión se manifestaba.


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