Opinión

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Señor superintendente

Señor Superintendente, usted que vela por los precios juntos y el bienestar del pueblo, permítame ayudarlo en su misión. Seguramente, por sus múltiples ocupaciones en otros frentes de lucha, no ha tenido el tiempo ni la oportunidad de poner las cosas en su lugar, porque en caso contrario, estoy seguro, ya lo habría hecho. El país necesita más gente como usted, que vaya y persiga a quien produce y cree en Venezuela ¡Basta de tanto abuso! Usted ha demostrado respeto a la institucionalidad y al grito de "va preso porque me da la gana”, recorre panadería por panadería luchando por la patria. Por eso, en mi intención de ayudar con buenos consejos a quien uno ve le está echando un camión, le presento hoy varias casos que merecerían también su atención.

Hubo una época

Hubo una época en la que podías ir al mercado y comprar lo que te diera la gana, en el momento que te diera la gana y donde te diera la gana. Nadie limitaba lo que podías llevarte. No había listas, bolsas Claps, carnets, captahuellas ni largas esperas. ¿Sabes por qué nos tardábamos en el mercado? Porque entre tanta variedad nos costaba elegir. Nos dábamos el lujo de decidir entre precio y calidad. Se encontraba lo nacional, que decía con orgullo Hecho en Venezuela y también lo importado. Era uno el que decidía, nadie más.

Manual para ganar elecciones

Como no siempre se cuenta con el apoyo y la confianza de la gente, hoy le presentamos un productivo manual para dictadores y gobiernos en decadencia que quieran evitarse la tragedia de perder elecciones y reconocer autoridades electas por el pueblo.

¿Quién defiende a nuestros atletas?

Todo el mundo merece soñar, de hecho, siempre repito que el lugar donde naces no determina lo que eres y que tan lejos puedes llegar. Pero así como creo en el poder de los sueños, considero que no hay mejor manera de realizarlos que preparándose. Lo contrario es improvisación, es irrespetarte a ti mismo, es no valorar el esfuerzo de semejantes, que luchan al mismo tiempo que tu y quizás en peores condiciones por lograr también sus metas.

Barcos de la esperanza

Eran tiempos de persecución, el mundo miraba inerte el más grande asesinato en masa de la historia de la humanidad y un pueblo enceguecido por el odio aplaudía aquella barbarie. Solo unos pocos lograron huir, otros seis millones murieron en el holocausto. Hoy decidí escribir, apoyado en los propios testimonios de sus protagonistas, sobre una de esas historias con final feliz, sobre los barcos de la esperanza.

El patrón del mal

Esta semana tuve la oportunidad de escuchar una interesante entrevista concedida a un canal argentino por el hijo de Pablo Escobar, el capo de la droga colombiano que en la década de los ochenta sumergió al país hermano en sangre y terror. Desde su posición, me llamó la atención el amor con el que habló del padre, pero al mismo tiempo, el repudio que expresó hacia el asesino, hacia el hombre que jamás se arrepintió de sus crímenes y que siempre supo como terminaría.

¿En dictadura se vota?

Pueden haber elecciones en dictadura, pero no puede haber democracia donde la gente pierde el derecho a elegir. No es un simple juego de palabras, los regímenes autoritarios de hoy le han dado un nuevo matiz al modelo de dictadura clásica del siglo XX. Pudiéramos decir que se han renovado dentro de todo lo arcaico que por naturaleza representan y lo han hecho usando las garantías y libertades que la misma democracia ofrece.

Un difunto llamado al diálogo

Sí el llamado diálogo era un cadáver insepulto desde hace mucho, no cabe dudas que en las últimas horas pasó a reposar tranquilamente varios metros bajo tierra. Lo que es un instrumento esencial en sistemas democráticos para resolver controversias de manera pacífica, aquí se convirtió en el comodín del régimen para ganar tiempo y dinamitar credibilidad de la oposición, que en su mayoría, de buena fe, apostó una vez más al entendimiento con miras a solucionar la grave crisis que atravesamos los venezolanos.

Un difunto llamado diálogo

Sí el llamado diálogo era un cadáver insepulto desde hace mucho, no cabe dudas que en las últimas horas pasó a reposar tranquilamente varios metros bajo tierra. Lo que es un instrumento esencial en sistemas democráticos para resolver controversias de manera pacífica, aquí se convirtió en el comodín del régimen para ganar tiempo y dinamitar credibilidad de la oposición, que en su mayoría, de buena fe, apostó una vez más al entendimiento con miras a solucionar la grave crisis que atravesamos los venezolanos.

El miedo y la libertad

En estos momentos que vive el país vi pertinente reproducir una fabula que leí hace tiempo sobre el miedo y la libertad. Se trata de una historia sobre un emperador muy temido, no por su poder, sino por su capacidad para generar terror. Recuerden que no es lo mismo temor a respeto, cualquiera que tiene bajo su control las armas puede ser temido, no cualquiera es respetado. Al final son los más débiles quienes se tienen que imponer por la fuerza.

La hora de la estrategia

Para nadie es un secreto que la Asamblea Nacional afronta un cerco criminal que le impide traducir el ejercicio de sus funciones en resultados concretos, hecho que se produjo, por cierto, desde el propio día de su instalación hace un año, cuando la bancada de la plata comenzaba a cuestionar la elección de los diputados de Amazonas tras darle vueltas a varios señalamientos que solo buscaban convertir inmediatamente en duelo la contundente victoria electoral de la oposición.

No eres tú, soy yo

Tú eres el producto de esas relaciones arregladas que están condenadas al fracaso porque desde el principio empiezan mal. Yo quise seguir contigo porque mi padre así lo habría querido y bueno, como todo el mundo lo sabe, yo no soy capaz de asumir que él se equivocó, porque eso sería una traición a su memoria. Eso es lo que me dicen los demás y yo les hago caso. La seguridad no es una de mis cualidades, si es que tengo alguna.

La Navidad que nos robaron

El olor a pintura fresca todavía anda regado por todos lados. De las tradiciones, esa es una que se mantiene cada año en casa: iSe pinta aunque sea con cal! En la cocina mi mamá prepara el pollo para hoy, con tres comemos cinco y queda hasta para los vecinos, que siempre son bienvenidos. Ustedes saben, aquí todo el mundo se conoce y en estas fechas lo importante es compartir.

La Navidad que nos robaron

El olor a pintura fresca todavía anda regado por todos lados. De las tradiciones, esa es una que se mantiene cada año en casa: iSe pinta aunque sea con cal! En la cocina mi mamá prepara el pollo para hoy, con tres comemos cinco y queda hasta para los vecinos, que siempre son bienvenidos. Ustedes saben, aquí todo el mundo se conoce y en estas fechas lo importante es compartir.

Se buscan

Nadie los ha visto, se prometió que saldrían esta semana, hasta nos mostraron sus rostros, muy parecidos a sus antecesores, pero un poco más pálidos. Su debut es un secreto, la gente los busca incesantemente, hay quienes dicen que no se les verá la caratula pronto, que habrá que esperar un rato. Son los nuevos billetes ¿Misterio socialista o plan deliberado?

Se buscan

Nadie los ha visto, se prometió que saldrían esta semana, hasta nos mostraron sus rostros, muy parecidos a sus antecesores, pero un poco más pálidos. Su debut es un secreto, la gente los busca incesantemente, hay quienes dicen que no se les verá la caratula pronto, que habrá que esperar un rato. Son los nuevos billetes ¿Misterio socialista o plan deliberado?

Las ofertas Sundee

Al grito de "me bajan los precios o me los meten presos" llegaron las ofertas de navidad cortesía de la Sundde. La llamada Superintendencia de "Precios Justos" se fue de tienda en tienda para darles su aguinaldo a consumidores y comerciantes. En el bullicio más de uno corrió, lanzó codazos, mordiscos y patadas para lograr lo imposible: entrar a los establecimientos marcados por el propio superintendente, a quien en medio de la algarabía, muchos le aplaudían y le coreaban la consigna "así es que se gobierna".

¿Por qué no lo intentamos?

Un consejo que le repite mucho le gente que está afuera a quienes desean irse del país es "deje lo malo en Venezuela, aquí las cosas no son así". Cuando escucho eso me pregunto ¿Cómo puede Venezuela cambiar si nosotros mismos damos la batalla por perdida? Me incluyo en la crítica porque me ha pasado también, tenemos que reconocer que asumimos otro comportamiento en el exterior que en nada se parece al del venezolano promedio. Quizás por miedo a ley, cosa que aquí no existe, porque en nuestras calles solo reina el instinto de supervivencia.

¿El triunfo de la desesperanza?

En momentos de crisis lo peor que le puede pasar a un pueblo es perder la esperanza, a partir de ese momento poco queda por hacer. Si usted en lugar de luchar decide entregarse, le está dando la victoria al contrario y quizás ese sea el triunfo menos costoso que este pudiera lograr. El oprimido, el que se había convertido en una piedra de tranca al resistir, se rinde, no lucha más, se le caen los brazos y se apodera de él la resignación. Mientras que el opresor celebra y no dejará de oprimir, pero ahora con el componente humillación, porque el pisoteado no será capaz, ni siquiera, de levantar la cabeza para defenderse.

La ventana rota

Eran tiempos de una Nueva York conflictiva, azotada por pandillas callejeras, el crimen y el vandalismo. Una ciudad que marcaba un gran contraste con el resto de las urbes estadounidenses no solo en materia de seguridad, sino por poseer zonas marginalizadas que profundizaban un estigma nada positivo de la capital financiera del mundo. Fue así como a finales de la década de los sesenta, un profesor de la Universidad de Stanford decidió ir detrás de los aspectos que hacían de Nueva York un lugar prácticamente ingobernable con criminalidad fuera de control. Lo hizo a través de un singular experimento social que fundó las bases de lo que hoy se conoce como la teoría de la ventana rota.

Las turbas de José Tadeo

El congreso iniciaba sesiones y lo hacía luego de una incesante búsqueda de quórum que no se obtuvo sino hasta el 23 de enero de 1848, fecha en la cual los sesenta y tres diputados volvían a la casa de las leyes nada más y nada menos que con el objetivo de enjuiciar al presidente de la república, José Tadeo Monagas. Eran tiempos de enfrentamiento político entre liberales, comandados por Monagas y conservadores, encabezados por José Antonio Páez.

Un nobel para Maduro

Luego que el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, recibiera el Premio Nobel de la Paz por su proceso de negociación con las FARC, lo propio, lo meritorio, lo que el país demanda es que de una vez por todas reconozcan a Nicolás Maduro con el premio Nobel de Economía. Es un clamor nacional que el presidente que hizo de este territorio rico en recursos naturales un país de mendigos, sea honrado con tan prestigioso galardón.

Validación del 20%

Todos imaginamos lo que puede pasar durante la validación del 20% los días 26, 27 y 28 de octubre. Tras 17 años viendo el accionar del chavismo no es difícil imaginarlo, sobre todo porque su criatura política, el madurismo, se ha vuelto más que predecible. No quiero decir que vaya a ser fácil, pero estando preparados lograremos sortear todos los obstáculos que, seguramente, nos pondrá un gobierno que tras quedarse sin apoyo popular solo le queda impedir que los venezolanos se expresen.

Que lo maten ellos

O el costo político de matar el revocatorio es muy alto o venden falsa esperanza para evitar un estallido social y ganar tiempo. Son dos escenarios perfectamente posibles y quienes se inclinan por uno u otro no son más o menos opositores. Lo cierto es que hasta el momento, al menos las cuatro señoras del CNE no se han atrevido a enterrar el referendo, digamos que las intenciones son muy claras y tienen bien ubicada la tumba, pero quieren que sea la propia oposición la que sepulte la posibilidad de un cambio constitucional, pacífico y electoral.

Entre la cumbre y el abismo

Dijo una vez el fallecido presidente Hugo Chávez Frías que mientras los gobernantes andaban de cumbre en cumbre, los pueblos iban de abismo en abismo. Él, que no escatimó tiempo y recursos para asistir a cuanto encuentro internacional saliera, en unos de esos ataques de genialidad que seguido tenía se lanzó aquella “autocritica”.