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La maquinaria del Psuv

Durante mucho tiempo se habló de la maquinaria del Psuv, una estructura político-electoral a la cual era prácticamente imposible ganarle una elección, no solo porque se competía contra una opción que durante años gozó de apoyo popular, sino porque el principal contrincante era el Estado, volcado en pleno a favorecer una opción política y pulverizar al oponente. Pese a todo esto y aunque no se trataba de elecciones con garantías democráticas, era la gente votando la que tenia la última palabra, influenciada o no, su decisión se manifestaba.

Sancocho popular

Organizado en muy pocos días al sancocho popular del domingo le sobran invitados. No hizo falta mucha propaganda, la gente sabe dónde está el sazón. Quizás habrá que habilitar más mesas, para lo que desde ya amenaza con convertirse en una avalancha de comensales.

Plebiscito, ¿para qué?

Por dudas o desinformación hay quienes han cuestionado la pertinencia de la consulta popular convocada por los factores democráticos que hacen frente a la dictadura madurista. Reacción que pudiera entenderse, considerando que en toda dictadura los sectores disidentes poco espacio tienen en medios de comunicación y lo poco que sale es manipulado y tergiversado por el aparato de propaganda oficial.

Devuélvanme mi “normalidad”

¡Tres meses de protestas! Eso es una eternidad para quienes como yo estamos acostumbrados a vivir una vida normal, sin mucho ajetreo, sin eso que llaman protestas, guarimbas y todo ese caos. Yo, que siempre miro de lejos ahora me toca elevar mi voz  porque trastornan mí día a día, mi zona de confort.

Hay que estar loco

Definitivamente hay que estar loco para no apoyar la revolución. Razón tuvo Pedro Carreño, diputado por la bancada Louis Vuitton, jurista y connotado médico psiquiatra al lanzar un serio diagnóstico contra esos venezolanos que increíblemente no respaldan al madurismo. Es que usted los escucha hacer críticas y se pregunta ¿En qué país viven? Venezuela jamás, léase bien, jamás estuvo tan pujante, tan prospera, tan feliz.

Antes que sea tarde

En un mes Maduro ha logrado lo que la calle no había conseguido en tres: Producir un quiebre definitivo dentro de sus filas. La llamada constituyente, que no es más que el modelo asambleario cubano, sin límites y sin pueblo, terminó de mover unas bases que ya venían tambaleándose desde hace mucho. Hay quienes dentro de esta maraña dudan de las intenciones de los ahora rebeldes o revelados, duda razonable sin duda, pero al final de cuentas ellos no nos hablan a nosotros, que desde hace mucho tenemos posiciones definidas, le hablan a su gente, esa que durante años los identificó como liderazgo.

A Winston Vallenilla

Hay quienes se vuelven completos extraños aunque hayas tenido la impresión de alguna vez conocerlos. Quizás siempre fingieron y lo que veíamos de ellos era solo una caratula, quizás su verdadera esencia es lo que muestran hoy. Yo me voy por el segundo planteamiento, nadie se transforma de un día para otro en un ser sin escrúpulos, inhumano y despreciable ni por todo el dinero del mundo, al menos eso es lo que yo creo. Tiene que haber pasado algo antes que hizo de esta persona un ser despreciable, de débiles valores y convicciones canjeables.

Hablemos de democracia

Considerando que el régimen ha prohibido llamar dictadura a la dictadura, hoy vamos a escribir sobre lo que no es una democracia, de manera que todos puedan adelantar sus conclusiones y despejar algunas dudas, en caso que las haya, sobre el sistema en el cual vivimos.

¿Quiénes somos?

Somos los hijos de los libertadores, del ejército que luchó a caballo cruzando Los Andes para liberar cinco naciones. Somos el espíritu del hombre y la mujer guerrera, que jamás será pisoteado por el yugo de la opresión, que nació para ser libre y que nadie nunca podrá dominar.

¿Quiénes somos?

Somos los hijos de los libertadores, del ejército que luchó a caballo cruzando Los Andes para liberar cinco naciones. Somos el espíritu del hombre y la mujer guerrera, que jamás será pisoteado por el yugo de la opresión, que nació para ser libre y que nadie nunca podrá dominar.

Un día más

Un día más con la misma fuerza y convicción del primero, del momento en el que nos paramos firmes y decidimos decirles no podrán, no nos vamos a entregar, no es posible dominar por medio del terror a millones. No todo el tiempo, no a todo el mundo.

Venezuela, el llanto de una madre

El amor de una madre es incondicional, no distingue,  no pregunta, no juzga. Pero no siempre este sentimiento es correspondido y valorado como merece por sus hijos. Hoy no puedo felicitarte Venezuela, lloro contigo y siento tu dolor junto a millones que te amamos, te valoramos, te queremos.

La rebelión de los “cómplices”

Durante años el país ha visto como las instituciones públicas no solo han sido colocadas al servicio de una parcialidad política, sino que han sido utilizadas para perseguir y encarcelar opositores. Una de las más activas en esta tarea hasta hace poco fue la Fiscalía General de la República, cuyas acciones se tradujeron en cárcel y exilio para numerosos venezolanos que levantaron su voz contra la opresión.

La rebelión de los “cómplices”

Durante años el país ha visto como las instituciones públicas no solo han sido colocadas al servicio de una parcialidad política, sino que han sido utilizadas para perseguir y encarcelar opositores. Una de las más activas en esta tarea hasta hace poco fue la Fiscalía General de la República, cuyas acciones se tradujeron en cárcel y exilio para numerosos venezolanos que levantaron su voz contra la opresión.

Pude haber sido yo

Pude haber sido yo ese que golpeaba el policía sin piedad y con el odio de quien no entiende de razón y de palabra. Ese que perdió un ojo de un bombazo, al que dejaron parapléjico en un hospital tras sufrir una salvaje represión o el que arrastraron por el suelo como quien no es considerado persona.

Decálogo de la resistencia

La lucha por la democracia en nuestro país ha asumido una nueva etapa, una etapa que como ninguna otra, demanda reglas y fundamentos claros, pero sobre todo, métodos de organización que permitan alcanzar los objetivos a corto y largo plazo que conlleven a una victoria frente a la dictadura. Hoy escribo sobre lo que considero debe ser el decálogo de la resistencia pacífica en Venezuela, mi visión sobre lo que hemos vivido estos dias y lo que está por venir.

Emboscada de amor

Allí estaba él, trajeado de verde oliva y con una banda tricolor que lo atravesaba de derecha a izquierda. Allí estaba él, con su verbo encendido y aquel don de la palabra que desataba pasiones incontrolables en todos y todas. Las mujeres se desmayaban, los hombres lloraban de emoción al verlo y los niños intentaban, al menos, tocar a quien para ellos representaba un verdadero superhéroe.

¿Perdimos el miedo?

El honor siempre ha estado asociado a la valentía, así como la deshonra a la cobardía. Nadie asume públicamente que es un cobarde, porque es sinónimo de debilidad, de burlas y, en sociedades machistas, de falta de "hombría". Se nos exige ser valientes siempre, la familia y la propia sociedad te empuja a asumir posiciones de riesgo, que muchas veces también se convierten en retos personales. No importa mucho el resultado, si demostraste que "llevas los pantalones bien puestos". Esa es una de las máximas.

Golpistas siempre

Nuestro error como pueblo y me incluyo, fue creer que unos golpistas que intentaron entrar a Miraflores con tanques de guerra, respetarían la constitución y se adaptarían a las reglas de la democracia que una vez trataron de enterrar a plomo limpio. Sí, esa misma democracia imperfecta que los exculpó de responsabilidades y les permitió alcanzar el poder político. Esa democracia que prácticamente nadie se atrevió a defender y que aquellos que lo hicieron, vieron su voz silenciada por el grito de una mayoría eufórica que aclamó, celebró y defendió aquella sangrienta aventura militar.

Señor superintendente

Señor Superintendente, usted que vela por los precios juntos y el bienestar del pueblo, permítame ayudarlo en su misión. Seguramente, por sus múltiples ocupaciones en otros frentes de lucha, no ha tenido el tiempo ni la oportunidad de poner las cosas en su lugar, porque en caso contrario, estoy seguro, ya lo habría hecho. El país necesita más gente como usted, que vaya y persiga a quien produce y cree en Venezuela ¡Basta de tanto abuso! Usted ha demostrado respeto a la institucionalidad y al grito de "va preso porque me da la gana”, recorre panadería por panadería luchando por la patria. Por eso, en mi intención de ayudar con buenos consejos a quien uno ve le está echando un camión, le presento hoy varias casos que merecerían también su atención.

Hubo una época

Hubo una época en la que podías ir al mercado y comprar lo que te diera la gana, en el momento que te diera la gana y donde te diera la gana. Nadie limitaba lo que podías llevarte. No había listas, bolsas Claps, carnets, captahuellas ni largas esperas. ¿Sabes por qué nos tardábamos en el mercado? Porque entre tanta variedad nos costaba elegir. Nos dábamos el lujo de decidir entre precio y calidad. Se encontraba lo nacional, que decía con orgullo Hecho en Venezuela y también lo importado. Era uno el que decidía, nadie más.

Manual para ganar elecciones

Como no siempre se cuenta con el apoyo y la confianza de la gente, hoy le presentamos un productivo manual para dictadores y gobiernos en decadencia que quieran evitarse la tragedia de perder elecciones y reconocer autoridades electas por el pueblo.

¿Quién defiende a nuestros atletas?

Todo el mundo merece soñar, de hecho, siempre repito que el lugar donde naces no determina lo que eres y que tan lejos puedes llegar. Pero así como creo en el poder de los sueños, considero que no hay mejor manera de realizarlos que preparándose. Lo contrario es improvisación, es irrespetarte a ti mismo, es no valorar el esfuerzo de semejantes, que luchan al mismo tiempo que tu y quizás en peores condiciones por lograr también sus metas.

Barcos de la esperanza

Eran tiempos de persecución, el mundo miraba inerte el más grande asesinato en masa de la historia de la humanidad y un pueblo enceguecido por el odio aplaudía aquella barbarie. Solo unos pocos lograron huir, otros seis millones murieron en el holocausto. Hoy decidí escribir, apoyado en los propios testimonios de sus protagonistas, sobre una de esas historias con final feliz, sobre los barcos de la esperanza.

El patrón del mal

Esta semana tuve la oportunidad de escuchar una interesante entrevista concedida a un canal argentino por el hijo de Pablo Escobar, el capo de la droga colombiano que en la década de los ochenta sumergió al país hermano en sangre y terror. Desde su posición, me llamó la atención el amor con el que habló del padre, pero al mismo tiempo, el repudio que expresó hacia el asesino, hacia el hombre que jamás se arrepintió de sus crímenes y que siempre supo como terminaría.


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