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Opinión

Columnistas

1958-2018, Castro o Rómulo, la encrucijada

"No podemos descartar ninguna medida para tirar abajo la dictadura de Maduro" Luis Almagro, Secretario General de la OEA. “En 1941 todo estuvo en manos de dos hombres, Hitler y Stalin, lo cual refuta a su vez la teoría sociocientífica prevaleciente en la actualidad y según la cual la historia, especialmente a medida que progresa hacia una época masificada, está regida por vastas fuerzas económicas y materiales y no por seres individuales. La segunda Guerra Mundial no sólo estuvo marcada por personas concretas, sino que su curso lo decidieron los criterios y decisiones de individuos como Hitler, Churchill, Stalin, Roosevelt”.

El 11 de septiembre de 1973

A Luis Pardo Sainz 1 Este 11 de septiembre se cumplen cuarenta y cinco años del día en que obedeciendo la drástica ordenanza de las instituciones aún vigentes del Estado de Derecho chileno – el Parlamento, la Contraloría General de la República, el Tribunal Supremo de Justicia, las academias, el Foro y el reclamo angustioso de una mayoría de más del 60% de la opinión pública nacional - las Fuerzas Armadas chilenas cortaran el nudo gordiano del que pendía el futuro de una historia republicana de más de siglo y medio de existencia, una tradición de respeto a la institucionalidad y un prestigio de legalidad del que todos los chilenos se sentían orgullosos depositarios y que había hecho de Chile la más digna y respetada democracia latinoamericana.

Esperando a Godot

Se han cumplido dos siniestros augurios: el de Arturo Uslar Pietri, que declaraba con horror ver hecha realidad al más corto plazo la peor de sus visiones escatológicas del final de Punto Fijo: una Venezuela agonizante, sus hijos pegados parasitariamente a la exangüe y estrujada vaca petrolera, esperando por la mágica resolución de sus problemas mientras chupan de sus ubres. Y la que algunos de nosotros tuviéramos desde hace algunos años al comprobar que el país no contaba con las fuerzas internas como para resolver en uno u otro sentido la grave crisis de gobernabilidad que enfrentamos. Ni las fuerzas de la disolución y el caos como para imponer a rajatabla una tiranía castro comunista, huérfanos sus asaltantes del más mínimo proyecto estratégico que no fuera saquearla y entregar los despojos al caudillo mayor; ni las de la democracia, decadentes y confundidas, sin la inteligencia, el coraje y la moral como para aplastar a sus enemigos y restaurar el Estado de Derecho.

Rómulo

A Miguel Rodríguez Le agradezco a la red haberme dado de frente con un documento histórico de inmensa trascendencia, que viene a demostrar la brutal regresión sufrida por la sociedad venezolana transcurridos los últimos cuarenta años: una entrevista de Sofía Imber y Carlos Rangel en su programa Buenos Días con quien puede ser considerado sin duda ni error alguno como el más grande político y estadista venezolano de todos los tiempos: Rómulo Betancourt.

La fractura ante el llegadero

Llegados al llegadero vivimos la mayor fractura que haya vivido la sociedad venezolana en sus tiempos modernos. La grave crisis provocada por el despiadado asalto del castro comunismo a nuestra república ha reducido las opciones políticas a la trágica dialéctica del final de este viaje: o ellos o nosotros. O la vida de nuestra única forma de existencia – en democracia, vale decir: en libertad – o la muerte mediante el sometimiento al llamado socialismo, es decir, la esclavitud.

Los Estados Unidos ante la tragedia venezolana

El pasado 17 de agosto, el Secretario de Defensa del gobierno de los Estados Unidos, James N. Mattis, culminó en la Casa Nariño su breve periplo iniciado el 13 de agosto en Brasilia y que lo llevara posteriormente a Buenos Aires y Santiago de Chile. Los tres países, hoy por hoy, más importantes y socios privilegiados de los Estados Unidos en la región. Como es lógico suponer, el tema prioritario y de máxima urgencia para los países visitados fue el de Venezuela. Considerado unánimemente como el problema de máxima prioridad para la seguridad del hemisferio.

La izquierda chilena ante la dictadura

“Wahrheit ist konkret”, Hegel Para Marx la historia era la ciencia de las ciencias. Y nada, absolutamente nada, escapaba a sus designios. Pues la esencia del hombre es histórica. De allí su desprecio a la metafísica, al cultivo de la ontología, a las certidumbres absolutas. Y sobre todo su rechazo a cualquier veleidad de eternidades. Todo es histórico, incluso el materialismo, y está condenado a desaparecer, le dijo en una ocasión a su adoradora, la marxista rusa Vera Sasulich. Pidiéndole, por lo mismo, que no lo absolutizara. Que hacerlo era hacerle demasiado honor pero también demasiado escarnio. Como para su desgracia y la de la humanidad entera lo hicieran sus adoradores, comenzando por los discípulos de la Sasulich, Lenin, Trotski y Stalin, que convirtieran su teoría crítica por antonomasia en religión de Estado y su voluntad eminentemente liberadora en ideología del sometimiento y la esclavización de la humanidad.

Chantaje e hipocresía, Bachelet y los DDHH

“Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdónJorge Luis Borges La izquierda chilena y el Foro de Sao Paulo acaban de protagonizar un acto de prestidigitación política digna del inmortal Houdini. Han puesto a la cabeza de la Alta Comisión para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas a una de sus fichas más representativas, la dos veces presidenta socialista de Chile Michelle Bachelet, sin despertar un solo comentario crítico de las fuerzas liberales chilenas y latinoamericanas, a pesar de su manifiesto y combatiente filo castrismo y su militante respaldo a las únicas fuerzas políticas que hoy por hoy violan los derechos humanos en América Latina, como lo demuestran los caso de Cuba, Venezuela y Nicaragua, con cuyos gobiernos la alta comisionada ha manifestado total solidaridad - mientras esa misma izquierda, en simultáneo, las enfilaba contra el recientemente designado ministro de cultura, al que muy previsiblemente habrá que retirar de su cargo, como se hiciera con su predecesor.

¿Cuándo se jodió Venezuela?

“El general López Contreras no sólo fue el gran estadista de la transición y el hombre que condujo al país de la dictadura a la democracia; fue, además de todo eso, el fundador del poder civil en el siglo XX venezolano.” Es la inmensa ventaja de postergar lecturas y dejar que el azar te las ponga entre tus manos años después, cuando menos te lo esperas.

Venezuela en el llegadero

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, expresa el sentimiento de todos los gobiernos de la región, y posiblemente del mundo, cuando le resta toda credibilidad al supuesto atentado contra el presidente de la República, Nicolás Maduro, acaecido este sábado 4 de agosto en el centro de Caracas. Es, asimismo, el sentimiento mayoritariamente compartido por la opinión pública venezolana, así los supuestos responsables hayan asumido la responsabilidad por la que denominan Operación Fénix a través de un comunicado oficial divulgado por una periodista venezolana a través de un portal de la red. Es el único indicio de su posible realidad.

Dictadura y transición, hacia la Venezuela liberal

1 Suelen citarse los casos de España y Chile para hacer referencia a procesos transicionales de regímenes dictatoriales a regímenes democráticos. Deudores todos, por cierto, de la transición liderada por el llamado Pacto de Punto Fijo, que las antecediera y sirviera de ejemplo y modelo. Se suele obviar, al respecto, la naturaleza de las dictaduras correspondientes: ni la venezolana del general Marcos Pérez Jiménez y sus diez años de desarrollismo; ni la española, de Francisco Franco Bahamonde y su Movimiento Nacional, que pusiera a España, gracias a la llamada “industria sin chimeneas” a la altura del desarrollo europeo; ni la de Augusto Pinochet y las Fuerzas Armadas chilenas, que sacara a Chile de su crisis estructural y lo enrumbara por el más importante proceso de modernización de su historia, eran dictaduras comparables a la de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Muchísimo menos a la de Fidel Castro, modelo y sujeto propiciatorio de la dictadura propiamente castro comunista venezolana.

Cuba, la eterna, libre y democrática

A Paquito D’River Viví largos años en Berlín Occidental, en plena Guerra Fría. Llegué en los comienzos de la construcción del Muro, cuando las dos Alemanias se observaban con odio e incomprensión y la familiaridad se había hecho trizas. Unos culpando a los otros por Auschwitz y Treblinka. Los otros respondiendo con el Archipiélago Gulag y los crímenes de Stalin. Lo que Antonio Gramsci llamaba “Hegemonía” – el mundo de valores, usos, costumbres y creencias dominantes a todos los niveles de la conciencia colectiva en uno y otro lado – daba por definitivo que esa separación de padres, hermanos, abuelos sería insuperabley eterna. Que los caminos se habían bifurcado para siempre y que, salvo el nombre de Alemania, el apellido ya debía darse por hecho, incontrovertible, definitorio y eterno: las dos serían alemanas, pero una, federal y la otra democrática. Vale decir: la una capitalista, liberal y democrática; la otra socialista, dictatorial y autocrática. El lenguaje daba para todo.

Cuba, la guerra al acecho

En medio de los preparativos de la transmisión de mando de Carlos Andrés Pérez, me expresó a media voz Simón Alberto Consalvi, entonces Ministro del Interior y principal figura política del gobierno saliente de Jaime Lusinchi, su desacuerdo por el error que suponía la invitación cursaba por CAP al dictador cubano Fidel Castro para que asistiera como invitado de lujo a las ceremonias con que el líder socialdemócrata esperaba cosechar el respaldo de la comunidad internacional.

El problema militar y la transición

La paz y la estabilidad de la nación dependen de unas fuerzas armadas ajenas al debate y a la controversia políticaSimón Alberto Consalvi, El carrusel de las discordias, 2002 Nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos, dijo Cipriano Castro, llevando de la mano a Juan Vicente Gómez, el hacendado que manejaría al país durante 27 años con corazón y puño de hierro. Despertando las ilusiones de quienes creían en el futuro, mientras enterraban el pasado. Un pasado feudal de caudillos y guerreros. Y la dictadura de Gómez fue, en efecto, un nuevo régimen, así lo haya sido con viejos procedimientos y muy viejos ideales. Para bien y para mal.

La dictadura, Cuba y Chile, análisis comparativo

La institución de la dictadura surge en Roma como respuesta del Senado romano a una situación de extrema crisis que requiere del recurso a la concentración absoluta del poder político y militar en un solo hombre, provisto mediante ese instrumento de excepción de los medios necesarios para resolverla satisfactoriamente. Era una institución jurídica, legítima por origen y desempeño, estatuida por encargo del Senado por una duración máxima de seis meses. Lo que en términos jurídico políticos ha recibido el nombre de dictadura comisarial, pues derivaba de una comisión acordada por la máxima instancia de poder público, el Senado Romano. Se la ilustra con la primera de ellas, la del del tribuno Lucio Quincio Cincinato (519 a. C. - 439 a. C.), que cesó provisoriamente en su trabajo de hombre privado ya retirado de la vida pública - la labranza -para volcarse a la dirección dictatorial de los asuntos públicos y restablecer el orden de la República por orden del Senado. Luego de lo cual volvió al arado. Situación que cumplió dos veces en su vida. Sirve hasta el día de hoy como el ejemplo clásico del último y extremo recurso institucional para la salvación de la República y la sociedad en crisis: la dictadura todo poderosa de un hombre fuerte y dotado por las máximas instituciones políticas, el Parlamento y el Tribunal Supremo de Justicia - con todos los poderes políticos y militares.

La traición de los intelectuales

No hay razones para el optimismo. Y a juzgar por lo que nuestras mejores y más lúcidas conciencias han venido señalando desde mucho antes de esta inevitable debacle de fin de ciclo, nunca las hubo. Es lo que constato leyendo tres ensayos contenidos en el libro Venezuela: historia y política, del pensador venezolano Aníbal Romero.

El liberalismo, nuestra asignatura pendiente

Salvo Vente, el partido fundado recientemente por María Corina Machado, y Soy Venezuela, su plataforma colectiva de acción práctica, ambas organizaciones de clara raigambre liberal, todos los partidos políticos venezolanos, sin excepción, son comunistas o socialistas en cualquiera de sus vertientes: marxistas, socialdemócratas o socialcristianas.

Comunistas

A @robertoampuero Todo lo que los venezolanos pudieron haber sabido del significado del término y las consecuencias de permitirles el asalto al poder quedó escrito negro sobre blanco durante los dos gobiernos de Rómulo Betancourt. Que no hablaba de oídas: había sido a fines de los años veinte el secretario general de facto del Partido Comunista costarricense, conocía mucho más que los rudimentos teóricos del marxismo leninismo – era un intelectual apasionado, había leído las obras básicas de la teoría económica, sociológica y política de los alemanes Carlos Marx y Federico Engels y se encargó de la dirección y de la redacción prácticamente en solitario del periódico de los comunistas costarricenses – y sabía adónde llevaba el comunismo.

El Estado Mafioso

“De nuestras investigaciones queda claro que las siguientes instituciones del Estado están a cargo, a sus más altos niveles de dirección, por individuos que consideramos que están involucrados o lo han estado, con actividades criminales: la vicepresidencia, ministerios de relaciones interiores, de defensa, de agricultura, de educación, de prisiones, de comercio exterior e inversiones, energía eléctrica, Guardia Nacional, Sebín y Pdvsa. La penetración de tantas organizaciones claves del Estado, cuya misión debiera ser, precisamente, el combate contra el crimen organizado, significa que Venezuela no está en capacidad del luchar contra el crimen organizado y combatirlo con sus propias fuerzas. Con tantos actores estatales interesados en la actividad criminal, sea el contrabando de petróleo, el mercado negro de alimentos y medicinas o el tráfico de cocaína este solo factor sugiere que Venezuela califica como un Estado Mafioso”.

El cáncer de las izquierdas en América Latina

Poco importa si sus dictadores - Chávez, Ortega, Maduro – o los aprendices de tales – Correa, Evo Morales, Cristina Kirchner, Lula o Dilma Rousseff - juren ser demócratas y hayan montado un parapeto fraudulento para hacer creer que están haciendo las maletas. Fue el caso de Venezuela desde el asalto al Poder por el chavismo, que una vez que controlara las instituciones las manipulara a su antojo y celebrara elecciones cuantas veces le fuera necesario, porque ya las había pervertido en su esencia; es el caso de Nicaragua, donde por permanecer anclado en su despacho presidencial Daniel Ortega ya ha ordenado el asesinato de cientos de jóvenes manifestantes, algún sacerdote entre ellos; es el caso de Evo Morales, en Bolivia. Y es, desde luego, el caso de Cuba desde hace sesenta años.

Duque presidente

La victoria de Iván Duque en las elecciones presidenciales de este domingo en Colombia constituye una doble señal para las fuerzas democráticas de la región. Y ambas están indisolublemente vinculadas a la tragedia venezolana: el voto preventivo de esa poderosa mayoría ciudadana que fue a las urnas a la sombra de la amenaza que desde hace un cuarto de siglo, desde Caracas, La Habana y Sao Paulo ha venido a reciclar las peores tendencias dictatoriales y totalitarias ancladas en la genética latinoamericana. Y la poderosa vigencia de las fuerzas que continúan alimentando esa enfermedad congénita del populismo, el estatismo y el socialismo que desde el asalto al poder por el castro comunismo se ha convertido en referencia obligada de los conflictos que nos afligen, impidiendo el despegue definitivo de nuestras sociedades hacia el pleno desarrollo, la estabilidad y el fortalecimiento de nuestras instituciones democráticas.

María Corina Machado

A Corina Parisco y Henrique Machado Inolvidable el momento en que, marchando por la avenida Francisco Solano en los albores de esta lucha interminable que hemos librado contra la dictadura - entonces en pañales, pero ya mostrando los siniestros rasgos del monstruo parido en los cuarteles – me sorprendió la belleza de una joven mujer que recababa firmas para alguna de sus tantas e infatigables causas. No recuerdo si por entonces ella ya había fundado Súmate, pero pronto la vi al frente de esa extraordinaria iniciativa: defender el más sagrado de los derechos de la democracia y máxima seña de Libertad, el voto. Ya entonces amenazado de muerte.

Estado-Mafia, el neofascismo venezolano

A Juan Eduardo Smith Fue el sociólogo y ex ministro de educación del gobierno post soviético húngaro de Viktor Orbán, Bálint Magyar, quien acuñó el concepto de Estado-Mafia post comunista. Una autocracia de nuevo cuño que podría considerarse propiamente neofascista en su fase terminal, como ya lo previera Theodor Adorno en 1940 respecto del régimen hitleriano y nos lo dijera Lech Walesa durante su última visita a nuestro país: “la dictadura venezolana no es una dictadura normal, es una dictadura neofascista, que no sale con votos y debe ser enfrentada por la comunidad internacional”. Hubiera podido agregar: es la dictadura de un Estado-Mafia.

Los libros y su destino

"Habent su fata libelli" Terentianus Maurus Soy un lector desordenado y compulsivo. Motivado por mis intereses y mis curiosidades antes que por una metódica investigación intelectual. En permanente interacción con lo que voy viviendo, voy leyendo. Saltando de la realidad a la ficción, que es la fuente que fundamenta y nutre lo real. De la filosofía, sólo lo que me esclarece el presente, una utopía, pues toda filosofía es una reflexión metafísica acerca de la esencia de su tiempo. Destilado y elevado a la máxima abstracción nominalista, Heidegger la llamó Ser y Tiempo. Una aventura siempre maravillosa que me lleva de la Italia del Renacimiento a la Inglaterra isabelina, de la Alemania de Goethe y Heine a la Francia de Rabelais. Y desde luego de la Venezuela de Lope de Aguirre al Chile de Portales. Cuando cae la noche y me abate el cansancio, me basta mirar los lomos de mis libros para sentir un gozo de vida irrenunciable: allí está, a mi espera, la aventura. Bernal Días del Castillo y esa maravillosa narración de nuestra insuperable Guerra de Troya, la hazañosa conquista de México por ese primer latinoamericano, Hernán Cortés; o Perú De Lacroix y José Manuel Restrepo, la narración de la utopía fundacional, esa nunca metabolizada y comprendida epopeya de Bolívar, el Sísifo y Prometeo que preanunció esta tragedia. Su maldición.

Roberto Ampuero

A Manuel Malaver Llevaba quince años esperando por una voz que, desde lo profundo de la nobleza del pueblo chileno, le agradeciera a los demócratas venezolanos por la generosidad con la que se nos recibiera a los chilenos perseguidos por la dictadura de Augusto Pinochet cuando iniciáramos los dolorosos años de travesía por el desierto. Una voz que fundiendo el amor de Bello por su Chile entrañable y la de José Cortés de Madariaga por la Venezuela de sus desvelos saliera en defensa de esos mismos demócratas, ahora perseguidos, humillados, ultrajados y ofendidos por una tiranía infinitamente peor que la que nos echara al exilio, porque carente de los más elementales principios de patriotismo e integridad nacional, corrompida hasta la médula de sus huesos, terrorista y narcotraficante.


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